Publicado en Alimentación

Cuerpos Diferentes:

Este post quizá debería estar en el apartado “Reflexiones” pero ponerlo en “Alimentación” va a ayudar a que mucha gente apoye nuestros cambios en cuanto a nuestra salud y al comprender qué nos ocurre en cualquier momento y no quitarle importancia o no dársela en absoluto porque todos conocemos a ese “pues a mí sí que me sienta bien el pimiento, no es posible que a ti no, es muy sano”, seguro que alguien en vuestro entorno os viene a la cabeza, ¿verdad? A mí también, os lo aseguro.

Empezamos desde un punto importante y es que todos tenemos cuerpos totalmente distintos, una genética diferente y unos cambios que no tienen que ver con los de nuestro vecino. Cada cuerpo es único, tenemos una química nuestra que otro no puede tener, tenemos unos procesos a la hora de digerir los alimentos que no van a ser ni similares a los de otra persona. Mientras a mí un pimiento me puede sentar mal por la piel (que es verdad que me indigesta y por eso trato de evitarlo), a otra persona que tiene un estómago de hierro y lo puede procesar perfectamente. Hay gente que se puede comer una pizza de pepperoni a las diez de la noche y sentarle de maravilla, yo me la como y puedo estar sin dormir hasta que suena el despertador a la mañana siguiente, con ardores y puede que retortijones. No es posible que a dos personas les siente bien la misma cosa, siempre habrá otra que la condicione.

Por la sensibilidad de mi estómago, me han dicho de todo: “lo tienes degenerado”, “¿otra vez con eso?”, “que te siente mal “x”, mira que es raro”, “qué especialita eres con el estómago, no se puede comer nada contigo”, “¿se te ha revuelto? Todos hemos comido lo mismo y nosotros no hemos notado nada”. Es una forma de ningunear lo que te ocurre o no querer comprenderlo. Me gustaría que hubiera un poco más de información hacia la gente que es sensible a cualquier cosa externa, desde el tiempo, a la comida, a la presión atmosférica, a los cambios de temperatura y hora, a las noches de luna llena… en fin, todos somos diferentes y nuestros cuerpos reaccionan a las fuerzas externas de una forma distinta.

También se estereotipa mucho a la persona sensible como “especial”, “delicadita”, “rarita” y otras muchas cosas más. Es algo que no se normaliza, no se tiene paciencia y se ningunea, como he dicho antes, lo cual, puede producir que no te sientas bien anímicamente, que te afecte de una forma psicológica o que odies tu cuerpo porque no actúa como el de los demás. Además creo que en una sociedad tan superficial como en la que vivimos, deberíamos tener más consideración con estas cosas, más paciencia y no tener reparos en decir “a mí esto no me sienta bien” sin que te miren como si tu planeta de origen fuera Marte. Sería un buen principio, ¿no?

Hay muchísimas circunstancias diarias que pueden provocar cambios en tu cuerpo, desde nerviosismo a comer demasiado rápido, a un cambio radical de alimentación, a la menstruación y, por ejemplo, a no respetar la digestión y meterte en el agua. Hay gente sensible y hay otra que ni lo nota, su vida sigue normalmente sin nada que le perturbe, le preocupe o le provoque nada distinto a lo habitual en su cuerpo, cosa que aplaudo, pero eso no quiere decir que todos seamos así, eso sí que no sería normal y, mucho menos, común. Espero que, algún día, esto se entienda y no se repita tanto el juicio a lo que no se siente o conoce, más comprensión y paciencia, gracias.


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Different Bodies:

This post should perhaps be in the “Reflections” section but putting it in “Food” is going to help a lot of people support our changes in our health and by understanding what happens to us at any time and not removing it or not giving it to it at all because we all know that “because I do feel good about pepper, it’s not possible that you don’t, it’s very healthy,” I’m sure someone in your environment is coming to your mind, right? Me too, I assure you.

We start from an important point and that is that we all have totally different bodies, a different genetics and some changes that have nothing to do with those of our neighbor. Each body is unique, we have a chemistry of ours that another cannot have, we have some processes when it comes to digesting foods that will not be even similar to those of another person. While a pepper can sit badly on my stomach (which is true that it’s indigestible for me and that’s why I try to avoid it), someone else who has an iron stomach can process it perfectly. There are people who can eat a pepperoni pizza at ten o’clock at night and sit them wonderfully, I eat it and I can be sleepless until the alarm goes on the next morning, with burning coming from my stomach and maybe squirming in my guts. It is not possible for two people to feel good the same thing, there will always be nothing but the condition.

Because of the sensitivity of my stomach, people told me everything you can imagine, “you’ve got it degenerate,” “again with that?”, “it feels bad on you, looks like it’s weird,” “what a special thing you are with your stomach, I can’t eat anything with you,” “has it been scrambled? We’ve all eaten the same thing and we haven’t noticed anything.” It’s a way to don’t get properly what’s happening to you or not want to understand it. I would like there to be a little more information towards people who are sensitive to anything external, from time, to food, to atmospheric pressure, to changes in temperature and time, to full moon nights… Anyway, we’re all different and our bodies react to external forces in a different ways.

The sensitive person is also stereotyped a lot as “special”, “super delicate”, “weird” and many other things. It’s something that it’s not normalized, anyone have patience, it can cause you not to feel good, to affect you in a psychological way or to hate your body because it doesn’t act like everyone else’s. I also believe that in a society as superficial as we live in, we should have more consideration for these things, more patience and not have qualms about saying “this doesn’t good for me” without being looked at as if you were coming from Mars. It would be a good start, wouldn’t it?

There are many daily circumstances that can cause changes in your body, from nervousness to eating too fast, to a radical change of diet, to menstruation, and for example, not to respect digestion and get into the water. There are sensitive people and there are others who don’t even notice it, their lives usually feel the same, they don’t have any worry or unusual sensation in their body, which I applaud, but that doesn’t mean we’re all like this, that would not be normal and, much less, common. I hope that one day this will be understood and that the judgment will not be so repeated to what is not felt or known, more understanding and patience would be appreciated.


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Beneficios de la Avena:

Mirando entre los posts de alimentación, me di cuenta de que no había hablado todavía de los beneficios que tiene la avena si la comemos diariamente y, hasta leyendo algunos artículos para informarme mejor, me sorprendí al comprobar que lo que dicen de ella es cierto: uno de los alimentos más saludables. Seguro que muchos hemos tenido esos desayunos con cereales compuestos principalmente de azúcar y no podíamos pensar cómo serían nuestras mañanas sin ellos, con qué los sustituiríamos si los cereales de chocolate, maíz y miel están riquísimos, ¿verdad? ¡Es aquí donde aparece la avena!

Se dice que, si desde edades tempranas empezamos a comer avena, se reduce la posibilidad de que tengamos asma de tipo persistente, ya que, la fibra lo previene. Es saciante, lo que puede hacer que te sientas lleno durante horas y no tengas esa necesidad de picar entre horas. La avena es rica en antioxidantes, lo que significa que combate la oxidación de las células, tiene un efecto antiinflamatorio y es capaz de regular nuestra presión arterial. Es rica en fibra, lo cual, ayuda a que se regule tu tracto intestinal y que las bacterias de este se alimenten favoreciendo la viabilidad, crecimiento y permanencia en los intestinos. La avena también regula los niveles de azúcar en sangre y reduce el colesterol LDL y previene trastornos cardiovasculares. Gracias a su nivel de fibra, combate el estreñimiento, evita las subidas de glucosa y ayuda a equilibrar tu peso.

Mi experiencia personal con ella ha sido muy buena. Desde pequeña siempre sufría de estreñimiento, incluso, he tenido mis etapas también de adolescente y adulta, utilizando la avena he mejorado muchísimo este aspecto y he notado una mayor fluidez y claridad mental. Es muy agradable y una ventaja el tener este cereal saludable en el armario, combina con todo, incluso, para incluirlo en sopas, hacer galletas, en los desayunos combinado con bebidas de almendra, avena, coco o arroz, se puede incluir el cacao puro o un poco de canela. Tiene millones de combinaciones y todas ellas igual de saludables para nuestro organismo, es un buen sustituto para esos cereales o galletas azucaradas que para nada nutren nuestro cuerpo.

¿Vosotros también sois de avena o preferís cereales azucarados para empezar el día? 😉


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The Oats Benefits:

Looking through the food posts through my blog, I realized that I hadn’t talked about the benefits of oatmeal yet if we eat it daily and even reading some articles to better inform myself, I was surprised to see that what they say about it is true: oats are one of the healthiest foods. I’m sure a lot of us have had those breakfasts with cereals made up mainly of sugar and we couldn’t think what our mornings would be like without them, what would we replace them with. Maybe chocolate, corn and honey cereals were delicious, right? This is where the oatmeal appears!

It is said that, if from an early age we start eating oats, the chance of us having persistent asthma is reduced because fiber prevents it. It’s satiating, which can make you feel full for hours and don’t have that need to itch between hours. Oatmeal is rich in antioxidants, meaning it fights cell oxidation, has an anti-inflammatory effect and is able to regulate our blood pressure. It is rich in fiber, which helps regulate your intestinal tract and feed bacteria favoring viability, growth and permanence in the intestines. Oatmeal also regulates blood sugar levels and lowers LDL cholesterol and prevents cardiovascular disorders. Thanks to its fiber level, it fights constipation, prevents glucose rises and helps balance your weight.

My personal experience with it has been very good. Since I was a child I always suffered from constipation, even, I have had my stages also as a teenager and adult, using oats I have greatly improved this aspect and noticed greater fluidity and mental clarity. It is very nice and an advantage to have this healthy cereal in the closet, combines with everything, even, to include it in soups, make cookies, in breakfasts combined with almond, oat, coconut or rice drinks, you can include pure cocoa or some cinnamon. It has millions of combinations and all of them just as healthy for our body, it is a good substitute for those sugary cereals or cookies that don’t nourish our body at all.

You like more the oatsmeals for your breakfast or you’re a lover of sugary cereals to start a good morning?


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Hablarte Negativamente:

Siéntate en la silla más cercana que tengas alrededor y pregúntate si te hablas negativamente. Estoy segura que la respuesta será sí y más si piensas en comida. ¿Cuántas veces hemos querido darnos un capricho y hemos pensado “no, que esto engorda”? Quizá millones. ¿Cuántas veces hemos querido comer un poco más y hemos pensado “voy a acabar como una ballena”? Puede que muchas. ¿Cuántas veces evitamos alimentos porque nos hablamos de forma nefasta cuando estamos cerca de ellos o nos apetecen? Incluso, nos culpamos porque ese día queremos una pasta de chocolate cuando hace cuatro meses que no has probado una y ese día has querido que fuera una excepción pero, ni eso te has permitido, ¿verdad? ¿Por qué no? Tú mente da vueltas en espiral dirigiéndose a las mismas frases de antes.

No nos damos caprichos. No nos PERMITIMOS caprichos ni muy de vez en cuando. Pero, ¿quién no nos lo permite? Nuestra mente. Nos pasamos el día hablándonos negativamente sobre cosas rutinarias, ¿por qué no sobre la comida también? Somos tan perfeccionistas que hasta debemos encontrar los mínimos fallos a cuando nos sentamos a comer. Está bien que algo nos indigeste, que algo no nos guste por mucho que lo intentemos o que hayan comidas muy pesadas que no nos dejen pasar el día con normalidad, eso es normal y está bien que se aparten de la dieta porque “nos hacen daño” (y muy entre comillas, a no ser que sea algún alimento que nos produzca alergia o algún tipo de intolerancia) pero, no hay que pasarse el día pensando “no a los carbohidratos”, “no a los dulces”, “no a la harina”… y un largo etcétera. Está bien apartarlo porque no es sano comer esto cada día pero no el culparnos cada vez que nos apetece y lo comemos, un día es un día, ¿no?

Creo que una de las cosas que más afecta a la hora de comer cualquier cosa, incluso, en nuestra digestión, es la forma en la que nos hablamos refiriéndonos a ese alimento en concreto momentos antes de ingerirlo, es todo cuestión de vibraciones y energías, no nos va a sentar igual un dulce del que pensamos “oh, dios mío que gorda voy a terminar”, lo cual, estamos comiéndolo con cierto disgusto, que decir “este postre me va a sentar de maravilla y está riquísimo, ¡quánto tiempo sin comerlo! Mmmm”, obviamente, nos va sentar mejor si pensamos de esta última forma. Somos propensos a la negatividad, creo que la humanidad por el mismo hecho de serlo, tiende a ver el vaso medio vacío, a ver las cosas de forma más dramática que positiva y enriquecedora.

Estamos influidos tanto por causas exteriores como son los alimentos, el tiempo, las situaciones que nos rodean, las personas… y por las interiores, nuestras emociones y pensamientos, por lo tanto, creo que si nos ayudamos a controlar la forma en la que nos hablamos cuando vamos a comprar, preparamos la comida y a la hora de ponernos a la mesa, las cosas podrían cambiar mucho para bien, tanto para nuestro cuerpo como para nuestra mente, sentirnos más cómodos al comer, no sentir complejos, mirarnos al espejo de forma diferente y entender que nuestro cuerpo siempre pasa por cambios.

De la misma forma que hablo de engordar, también hablo de adelgazar. Podemos pasar por periodos en los que adelgazamos bastante rápido, ya sea por los nervios o por no comer lo suficiente para tener la energía necesaria, comemos con dudas de sí estaremos comiendo lo que nos hace falta o no, si estamos siendo correctos con nuestra dieta y se nos cae el alma a los pies cuando vemos que hemos adelgazado un par de kilos más cuando hemos estado comiendo el doble durante las dos últimas semanas. Puede que sea uno de los procesos más difíciles por los que puedes pasar, te mantienes en un miedo constante y temor de bajar demasiado de peso. En estos casos, es mejor pensar que todo lo que se baja, se puede recuperar, no se debe comer con ansiedad, tampoco vivir nervioso y bueno, tratar de estar lo más tranquilos posible. Al fin y al cabo, el peso es lo más cambiante que te puedes encontrar, hoy puedes pesar cincuenta kilos, mañana cuarenta y ocho y pasado sesenta, quién sabe…

Debemos entender un poco nuestras fases, quizás los por qués de nuestras ansiedades, de tender a engordar o adelgazar de más, nuestra forma de comer, nuestra habla interna. Hablémonos con cuidado y cariño y puede que la comida se digeste mejor y dejemos de tener complejos. Sé que, a veces, resulta complicado controlar nuestros pensamientos pero es cosa nuestra y algo que debemos hacer por nosotros mismos, nadie más lo puede hacer.


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Talking to Yourself Negatively:

Sit in the nearest chair around you and ask yourself if you have a negative self-talk. I’m sure the answer will be yes and more if you think about food. How many times we had a craving and thought “no, that’s gonna make me fat”? Maybe millions. How many times have we wanted to eat a little more and thought “I’m going to end up like a whale”? Maybe a lot. How many times do we avoid food because we talk nefariously to ourselves when we’re around them or feel like it? We even blame ourselves because that day we want a chocolate bar when we haven’t tried one in four months and that day we wanted it to be an exception, but we didn’t even allow ourselves that, have we? Why not? Your mind spirals around heading for the same phrases as before.

We don’t give ourselves the craving we want. We don’t allow ourselves whims too much from time to time. But who won’t let us? Our mind. We spend the day talking negatively about routine things, why not about food, too? We are so perfectionists that we must even find the slightest flaws when we sit down to eat. It’s okay for something to make us stochache, something we don’t like no matter how hard we try or that very heavy meals that won’t let us spend the day normally, that’s okay for us to get them out of the diet because they “hurt us” (and very in quotes, unless we have some allergy food or some kind of intolerance) but we don’t have to spend the day thinking “no to carbohydrates”, “not to sweets”, “not to flour”… and a long etcetera. It’s okay to set it aside because it’s not healthy to eat this every day, but not to blame ourselves every time we feel like it and eat it, it’s just a day, right?

I think one of the things that affects us the most when it comes to eating anything, even in our digestion, is the way we talk to ourselves by referring to that particular food moments before ingesting it, it’s all about vibrations and energies, we’re not going to feel the same when we eat a sweet and we think “oh my god, I’m gonna get fat”, which we are eating it with some disgust, thing which gonna change if we think “this dessert is going to make me feel very well and it is delicious, what a time without eating it! Mmmm”. Obviously, it’s going to make us feel better if we think this way. We are prone to negativity, I believe that humanity, because it is, tends to see the glass half empty, usually we see things more dramatically than positively and enrichingly.

We are influenced both by external causes such as food, time, the situations around us, people… and inside, both our emotions and thoughts, therefore, I think that if we help ourselves control the way we talk when we go shopping food, we prepare it and when it comes to getting to the table, things could change a lot for good, both for our body and for our minds to feel more comfortable eating, do not feel complex, look in the mirror differently and understand that our body always goes through changes.

The same way I don’t just talk about getting fat, I’m also talking about losing weight. We can go through periods when we lose weight quite quickly, either by nerves or by not eating enough to have the necessary energy, we eat with doubts of ourselves about if we will be eating what we need or not, whether we are being correct with our diet and our souls fall to our feet when we see that we have lost a couple of kilos more when we have been eating twice as much over the last two weeks. It may be one of the most difficult processes you can go through, you stay in constant fear of losing too much weight. In these cases, it is better to think that everything that goes down can be recovered, should not be eaten with anxiety, try to don’t live nervous and well, try to be as calm as possible. After all, weight is the most changing thing you can find, today you can weigh fifty kilos, tomorrow forty-eight and the day after tomorroy sixty, who knows…

We need to understand a little bit our phases, perhaps why our anxieties, tend to over-fatten or lose weight, our way of eating, our inner speech. Let’s talk carefully and fondly and the food may digest better in our stomachs and we may stop having complexes. I know that sometimes it is difficult to control our thoughts but it is up to us and something that we must do for ourselves, no one else can do it.


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Árbol de Té:

Por descontado, sé que esta sección es solo de alimentación pero, a mi parecer, ésta también forma parte de la salud y el bienestar en general, así que, he decidido incluir esta entrada en esta misma sección. Empezando a definir qué es el árbol de té, diríamos que es una planta proveniente de los frutales que está formada por compuestos orgánicos que tanto caracterizan su olor. De éste, ha surgido un aceite esencial que proviene de sus hojas y corteza. Es una planta australiana que se puede encontrar en bosques o cerca de pantanos, la cual, ha sido usada desde años inmemoriales y puede aportar muchos beneficios para nuestra salud.

Es uno de los antisépticos naturales más potentes nunca conocidos porque se utiliza para el tratamiento de la micosis en la piel, infecciones de uñas, síndrome del pie de atleta y para calmar síntomas tales como: escamadura, inflamación, comezón y ardor. Así como, es efectivo para combatir la caspa, doy fe de ello. Debido a su composición química, se dice que es genial para evitar las bacterias que se pueden encontrar en el cabello y proporciona alivio a las irritaciones de garganta (no se debe tomar, simplemente, aplicar sobre la piel en la zona que te duela). Es un poderoso cicatrizante, al igual que ayuda a tratar el acné leve o moderado (es bueno sobretodo para el acné de tipo hormonal, aplicas un poco encima de cada granito y ves cómo va desapareciendo durante el día). Por supuesto, exfolia muy bien la piel y la hidrata, por lo que, es ideal para aquellas personas que tengan la piel seca, con eczemas o quemaduras solares. Alivia muchísimo.

Se usa también para heridas aplicando el árbol de té sobre estas, verrugas, micosis como he dicho antes, conjuntivitis (lo que haces es aplicar unas gotitas sobre un algodón y aplicarlo sobre el párpado), encías inflamadas y garganta adolorida aplicando POR FUERA, nunca ingerido. Se puede utilizar como desmaquillante natural para mantener la piel hidratada después, para que el cabello esté más nutrido y evitar su caída, el más raro es para repelente de insectos, supongo que por su olor.

En cuanto a mi experiencia con el árbol de té, os puedo decir que ha sido muy buena, con unas pocas gotitas puedes ayudarte en cualquier tipo de problema de piel o cabello y no tienes que acudir a un dermatólogo o médico, diría que alivia muchas molestias. Tuve una circunstancia en la que me quemé los dedos, escocía mucho y no los sentía, cuando llegué a casa me apliqué el árbol de té y poco a poco fui notando que estas sensaciones iban desapareciendo y mi piel volvía a la normalidad después de un día y medio aplicándolo. Lo utilizo sobre todo en el cabello porque tiende a caerse, es quebradizo y siempre estoy recogiéndolo del suelo o del lavamanos después de peinarme, así que, pongo unas cuatro gotas en el jabón que uso para el cabello y he notado durante este tiempo que la caspa prácticamente ha desaparecido y que ya no se me cae tantísimo como antes, a penas lo hace, de hecho, además que lo noto más nutrido y brillante.

Lo recomiendo mucho. ¿Vosotros lo conocíais?


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The Tea Tree:

Of course, I know that this section is only about food but, in my opinion, this is also part of health and well-being in general, so I have decided to include this entry in this same section. Starting to define what the tea tree is, we would say that it is a plant from fruit trees that is made up of organic compounds that characterize its smell so much. From this, an essential oil has emerged that comes from its leaves and bark. It is an Australian plant that can be found in forests or near swamps, which has been used since immemorial years and can bring many benefits to our health.

It is one of the most potent natural antiseptics ever known because it is used to treat skin mycosis, nail infections, athlete’s foot syndrome and to soothe symptoms such as: flake, inflammation, itching and burning. Just like, it’s effective at fighting dandruff, I attest to that. Due to its chemical composition, it is said to be great for avoiding bacteria that can be found in the hair and provides relief from throat irritations (it should not be taken, simply, applied to the skin in the area that hurts you). It’s a powerful healer, just as it helps treat mild or moderate acne (it’s good especially for hormonal-type acne, you apply a little bit on top of each granite and see how it disappears during the day). Of course, it exfoliates the skin very well and moisturizes it, so it is ideal for those who have dry skin, with eczema or sunburn. It relieves a lot.

It is also used for wounds by applying the tea tree on these, warts, mycosis as I said before, conjunctivitis (what you do is apply a few drops on a piece of cotton and apply it on the eyelid), inflamed gums and sore throat applying OUT, never ingested. It can be used as a natural make-up remover to keep the skin hydrated afterwards, so that the hair is more nourished and prevent its fall, the rarest is for insect repellent, I guess because of its smell.

As for my experience with the tea tree, I can tell you that it has been very good, with a few drops it can help you in any type of skin or hair problem and you do not have to go to a dermatologist or doctor, I would say that it relieves a lot of discomfort. I had a circumstance in which I burned my fingers and I didn’t even feel them, when I got home I applied the tea tree and gradually noticed that these sensations were disappearing and my skin was returning to normal after a day and a half applying it. I use it mostly in my hair because it tends to fall out, it’s brittle and I’m always picking it up from the floor or sink after I comb my hair, so I put about four drops in the soap I use for the hair and I’ve noticed during this time that dandruff has practically disappeared and that it no longer fall as much as it used to, hardly does, in fact, I notice it more nourished and brighter.

I highly recommend it. Do you know it or it’s the first time you hear about it?


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De Nada Demasiado:

Esto es algo que hemos oído de nuestras abuelas, ¿verdad? Lo curioso es que ahora se suele utilizar en cualquier ámbito, desde alimentación a relaciones sociales o amorosas y la forma en la que gastas tu dinero. Esta expresión trata de darnos un toque de atención, nos recuerda que debemos equilibrar lo que comemos o hacemos de forma que no sea ni mucho ni poco y que, igualmente, te favorezca o sea bueno para ti. Algo de lo que abusamos puede ser perjudicial para nosotros o nuestro cuerpo, ya sea bueno o malo, por eso, si tendemos al “mucho” podemos caer en sentirnos abrumados por ello y, de igual forma, tendemos a lo “poco”, caemos en que nos hace falta más de lo que nos ofrecemos. Se trata de equilibrar, eso es todo.

En cuanto a alimentación se refiere, tendemos al famoso “o todo o nada” que a muchos perfeccionista nos caracteriza. Me explico. Algunas personas comen chocolate todos los días después de comer a modo de ritual, al igual que golosinas o chicles en exceso, lo cual, puede ser perjudicial para la salud hacerlo de forma seguida. Pero, lo que no sería contraproducente es comer una onza de chocolate un par de veces a la semana, no es el mismo contenido de azúcar y no sobrecargas el cuerpo. También hay gente que cree que es sanísimo estar todo el día comiendo fruta y más las que son dulces cada día, algo que no es tan beneficioso cuando contienen índices elevados de glucosa (por la fructosa) aunque se suela pensar que sí. Lo equilibrado sería alternar y no comer fruta dulce todos los días las cinco veces, existen otras como la manzana que es más neutra.

Normalmente, o comemos de todo saludable o nada. Hay gente muy exigente con su dieta comiendo cada día exactamente lo mismo para no engordar ni disminuir de peso ni un solo gramo, lo cual, me parece excesivo, no comes de todo de forma equilibrada y no se qué harán cuando se aburran tener siempre los mismos sabores en la boca. Respeto muchísimo el ser vegano pero hay personas que se van al extremo en las dietas y no comen nada más que no sea lo que que se llevan a la boca habitualmente. Tuve unas temporadas en las que hacía lo mismo y ahora trato de comer más variadamente, quitando lo que no debo comer porque me sienta mal, sin ser exigente, lo que me apetece como, ni más ni menos, ni excesos ni comer de menos, trato de mantener un equilibrio.

Así que, siguiendo lo que dice el título de este post, de nada demasiado. Creo sinceramente que comer es un placer para ponernos a restringir comidas o apartar muchos de los alimentos que pueden ser nutritivos, si lo hacemos, no estamos tolerando las necesidades de nuestro cuerpo, no nos escuchamos, no entendemos qué nos quiere decir o qué alarmas se ponen en marcha cuando algo no te sienta bien. También tenemos ese dicho de “el cuerpo es sabio” porque nos dice todo lo que necesitamos saber mediante sintomatologías o sin ellas, mostrando que todo va bien. Si nos exigimos, nos damos un mensaje a nosotros mismos de rigidez, tensión e intolerancia hacia lo que nos gusta o apetece en un momento dado, nos estamos negando, hablando negativamente utilizando el “no” o la prohibición que no suele darnos un mensaje agradable a la hora de comer. Os podría recordar con este último comentario a cuando nos comemos algo con manías, pensando que puede que te siente mal o te revuelva el estómago y, lo has repetido tantas veces que te ha caído mal, es muy parecido a esto. Reprimes un deseo de comer por una exigencia que tu mente ha impuesto por x o y razón, normalmente porque estás “demasiado gordo”, “tienes muchos michelines” o puede que “estoy demasiado delgado como para comer cosas light”, es decir, negación por complejos personales y no amarnos a nosotros mismos.

Hasta para comer utilizamos nuestra mente y todo el cuerpo entero, desde que comes el primer bocado hasta que lo expulsas al final de la digestión. Todo es importante, incluso, cuando eliges lo que comes, como te hablas mientras compras los alimentos y cómo queda visualmente en el plato. Todo cuenta, recordadlo 😉


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Nothing Too Much:

This is something we’ve heard from our grandmothers, isn’t it? The funny thing is that it is now used in any field, from food to social or loving relationships and the way you spend your money. This expression tries to give us a touch of attention, reminds us that we must balance what we eat or do, so that it is neither much nor little and benefits you or it’s good for you. Something we abuse can be harmful to us or our body, whether good or bad, so if we tend to get “a lot” we can fall into feeling overwhelmed by it and likewise, we tend to get “little”, we fall into that we need more than we offer to us. It’s about balancing, that’s all.

As far as food is concerned, we tend to be like “or all or nothing” that many perfectionists are characterized. I’ll explain. Some people eat chocolate every day after eating as a ritual, as well as excessive sweets or gums, which can be detrimental to their health to do so in a row. But what wouldn’t be counterproductive would be eating an ounce of chocolate a couple of times a week, it’s not the same sugar content and you don’t overload the body. There are also people who think it is very healthy to eat all day fruit and more those that are sweet every day, something that is not so beneficial when they contain high glucose rates (by fructose) although it is usually thought that it does. The balanced thing would be to alternate and not eat sweet fruit every day five times, there are others like the apple that is more neutral.

Normally, we either eat everything healthy or nothing. There are very demanding people with their diet eating exactly the same thing every day so as not to gain weight or decrease a single gram, which, I find it excessive, they do not eat everything in a balanced way and I do not know what they will do when they are bored to always have the same flavors in the mouth. I have a lot of respect for being vegan but there are people who go to the extreme in diets and eat nothing but what they usually take to their mouths. I had a few seasons in which I did the same thing and now I try to eat more variedly, removing what I should not eat because I feel sick, without being demanding, which I feel like no more or less, no excesses, I try to maintain a balance.

So, following what the title of this post says, nothing too much. I sincerely believe that eating is a pleasure to don’t start restricting meals or setting aside many of the foods that can be nutritious, if we do, we are not tolerating the needs of our body, we do not listen to us, we do not understand what it means or what alarms are set in motion when something does not feel good. We also have this saying of “the body is wise” because it tells us everything we need to know through or without symptomatology, showing that everything is going well. If we demand ourselves, we give us a message of rigidity, tension and intolerance towards what we like or want at any given time, we are refusing, speaking negatively using the “no” or prohibition that does not usually give us a pleasant message at lunchtime. I could remind you with this last comment when we eat something with paranoia, thinking that you may feel bad or stir your stomach and you have repeated it so many times that became a reality, it is very similar to this. You suppress a desire to eat for a demand that your mind has imposed for x or y reason, usually because you are “too fat”, “you have many spare tires” or maybe “I am too thin to eat light things”, that is, denial by personal complexes and not to love ourselves.

Even for eating we use our mind and the whole body, from eating the first bite until you expel it at the end of digestion. Everything is important, even when you choose what you eat, how you talk while shopping for food to yourself and how it looks visually on the plate. Everything counts, remember that 😉


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¿Contar Calorías o No?

Bueno, aquí entro con otro de los dilemas. Lo califico como dilema porque, ciertamente, he pasado por ambas fases, es decir, en la que me parecía bastante cómodo contar calorías para comer lo que debía y no contarlas y comer a gusto. Digamos que han sido aventuras totalmente diferentes y me han traído varias cosas tanto buenas como malas, incluso, tratándose de que existe una pequeña línea entre contar y obsesionarse, comer sin pensar y estar pendiente de la app que te dice cuántas calorías has ingerido, consumido y cuánto pesas, también otra línea donde se muestra esa llamada a ver tu cuerpo perfecto. Os cuento 😉

En mi fase de contar calorías, me sentía orgullosa porque comía exactamente lo que debía, notaba el cuerpo más equilibrado, incluso, mi periodo más regulado. Cada comida era perfectamente registrada, perdía tiempo buscando entre la app el nombre exacto de lo que había comido para ponerlo bien mientras se enfriaba el plato. Me pesaba cada día para controlar mi peso, saber si contar calorías estaba funcionando y cómo se equilibraba todo, analizando las comidas que hacían que me sintiera más hinchada o engordaran. Quitaba alimentos, ponía otros, mis comidas eran más abundantes y tenía más apetito, me sentía más fuerte e iba al baño como nunca antes. A simple vista, “era perfecto”.

En mi otra fase, en la que no contamos calorías, he tenido altibajos, eso es cierto pero, he permitido a mi cuerpo que decida lo que le apetece en determinado momento, da igual si es más o es menos, si lo pide es porque lo necesita y debo escucharlo. Mi periodo se ha ido regulando solo conforme he ido comiendo más y educando mi cuerpo a no comer según qué cosas para sentirse más ligero y sano, adaptando siempre. He tenido más libertad a la hora de cocinar, no he llevado el móvil arriba y abajo buscando qué he comido, tampoco a pesarme tan a menudo, como mucho una vez cada dos semanas, al fin y al cabo, la salud y la alimentación tratan de alimentarte como se debe, no está basado en números y ahí es donde mucha gente cae. No he vivido pensando en si este alimento o el otro me iba a engordar o no y, francamente, me siento igual de bien sin obsesionarme por hacer ejercicio cada día o no o si se ven los abdominales. Con esto, al final, terminas basando toda tu existencia al físico.

Entre estas dos fases he aprendido muchas cosas, sobre todo en los momentos bajos, donde tu cuerpo te muestra señales de alarma, donde te expresa que algo no estás haciendo bien. Por supuesto, esto no ha tenido que ver con contar calorías sino de mis nervios pero, me ha llevado a pensar de verdad en disfrutar de la comida, de cada bocado, sin pensar en nada más. El contar calorías, lo siento pero, no da esa libertad. Tampoco la da la vida de gimnasio, está bien ejercitarse pero no ser un obsesivo del físico, de hecho, eso también tiene un nombre: vigorexia. No me refiero a que todo el que entrena o va al gimnasio para sentirse bien tenga esto pero, hay veces que, lo he sentido y lo he escuchado de otros. Una cosa es hacer ejercicio y otra muy distinta obsesionarte con ello, vivir mirando cada pequeña zona de grasa y ponerte inmediatamente a hacer de todo para quitarla… Eso, lo siento mucho pero no es normal y, la verdad, no beneficia a nadie.

El no contar calorías me permite entrenar cuando mi cuerpo lo pide, tiende a ser tres o cuatro veces a la semana. Si durante el resto de días no me apetece o estoy trabajando, no me obsesiono porque un día o dos no haya hecho ejercicio. Como he dicho, tengo más libertad. Es curioso que siempre haya estado en este dilema, de hecho, desde que era una chica bastante delgada que se obsesionaba porque sus huesos se viesen demasiado o que no comía suficiente y que, lo único que he tenido que hacer ha sido dejarme llevar y comer, nada más. Y creo que esto es algo que se olvida con facilidad, de hecho, comemos sin pensar, sin agradecer, sin pararnos a pensar de dónde proviene cada alimento y lo que te va a proporcionar.

Muchas de las personas que controlan tanto su peso es porque se sienten inseguras, no se quieren a sí mismas y creen que por tener un cuerpo perfecto van a atraer más atención y menos rechazos. He estado ahí, sí, como todo el mundo. Puedo asegurar que, cuando dejas de preocuparte por el qué dirán o si te aceptarán o no en cualquier grupo social, empiezas a darte cuenta de que haces cosas por otros y no por ti, dejas de escucharte y tu cuerpo se revela, dejas de entenderte y el coche se va rompiendo. No somos perfectos y nunca lo seremos, nos obsesionemos por lo que queremos, no es bueno mantener nuestra mente pegada a cosas que, más tarde, no nos van a servir como la cuenta de calorías, ¿crees que en 20 años vas a tener el mismo cuerpo y comer lo mismo? NO, nuestro cuerpo siempre está cambiando, incluso, sin darnos cuenta. Por eso, como y hago lo que me apetece, me alimento y disfruto de la comida que es, al fin y al cabo, lo que hay que hacer y lo que más beneficia al cuerpo.

Mientras comas sano, no te preocupes, estás en buenas manos, ¿verdad? 🙂


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Count Calories or Not?

Well, here I come in with another one of the dilemmas. I rate it as a dilemma because I have certainly gone through both phases, that is, in which I found it quite comfortable to count calories to eat what I should and not count them and eat at ease. Let’s just say that they have been totally different adventures and have brought me several things both good and bad, even being an small line between counting and obsessing, eating without thinking and being aware of the app that tells you how many calories you have ingested, consumed and how much you weight, also another line where calls you to see your perfect body is shown. I’ll explain myself 😉

In my calorie counting phase, I was proud because I ate exactly what I should, I noticed my body really balanced, even my period get regulated. Each meal was perfectly recorded, wasted time searching through the app for the exact name of what I had eaten to get it right while the dish cooled. I weighed myself every day to control it, to know if counting calories was working and how everything was balanced, analyzing the meals that made me feel more bloated or fattening. I took off food, put on others, my meals were more plentiful and I had more appetite, I felt stronger and went to the bathroom like never before. At first glance, “it was perfect.”

In my other phase, in which we don’t count calories, I’ve had ups and downs, that’s true but I’ve allowed my body to decide what it wants at a certain time, no matter if it’s more or less, if it asks it’s because it needs it and I have to listen to it. My period has been regulated only as I have been eating more and educating my body to eat according to what things are healthier, always adapting. I have had more freedom when it comes to cooking, I have not carried the mobile up and down looking for what I have eaten, nor weigh myself so often, at most once every two weeks, after all, health and food try to feed you as it should, it is not based on numbers and that is where many people fall. I haven’t lived thinking about whether this food or the other one was going to make me fat or not and frankly, I feel just as good without obsessing about exercising every day or not or if I see my abs in the mirror. With this, in the end, you end up basing all your existence on the physique.

Between these two phases I have learned many things, especially in the low moments, where your body shows you signs of alarm, where it expresses that something you are not doing well. Of course, this has not been about counting calories but my nerves but, it has led me to really think about enjoying the food, every bite, without thinking about anything else. Counting calories, I’m sorry, but it doesn’t give that freedom. Nor does gym life give it, it’s okay to exercise but not to be an obsessive of the physique, in fact, that also has a name: vigorexia. I don’t mean that everyone who trains or goes to the gym to feel good has this but, there are times when, I’ve felt it and heard it from others. It is one thing to exercise and another very different thing to obsess over it, to live looking at every small area of fat and to immediately start doing everything to remove it… That, I’m so sorry, but it’s not normal and it doesn’t really benefit anyone.

Not counting calories allows me to train when my body asks for it, it tends to be three or four times a week. If for the rest of the days I don’t feel like it or I’m working, I’m not obsessed because one day or two I haven’t exercised. Like I said, I have more freedom. It’s funny that I’ve always been in this dilemma, in fact, since I was a pretty thin girl who was obsessed because her bones looked too much or I didn’t eat enough, all I’ve had to do has been let myself flow and eat, that’s all. And I think this is something that is easily forgotten, in fact, we eat without thinking, without thanking it, without sithering to think about where each food comes from and what it will provide you with.

Many of the people who control their weight so much is because they feel insecure, they don’t love themselves and they believe that by having a perfect body they will attract more attention and less rejection. I’ve been there, yes, like everybody else. I can assure you that when you stop worrying about what people will say or whether or not they will accept you in any social group, you start to realize that you do things for others and not for yourself, you stop listening and your body reveals itself, you stop understanding yourself and the car is breaking down. We are not perfect and we will never be, we become obsessed with what we want, it is not good to keep our minds glued to things that, later, will not serve us as the calorie count, do you think that in 20 years you will have the same body and eat the same thing? NO, our body is always changing, even without realizing it. That’s why, I eat and do what I want, feed myself and enjoy the food that is, after all, what needs to be done and what benefits the body the most.

As long as you eat healthy, don’t worry, you’re in good hands, right? 🙂


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