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Alas Blancas:

Érase una vez, un hada. Destinada a estar encerrada en una botella por el resto de sus días, sin una oportunidad de explicarse ante sus hermanas. La tiraron al mar para que se perdiera, para que dejara de alzar su voz y utilizar su magia para hacer el bien, algo que empezaba a estar muy mal visto entre su poblado, alguien que no quería sacrificar vidas humanas para satisfacer la suya propia, creando caos y ayudando a resurgir la magia negra, algo que los padres de Lara lucharon por enterrar para que nunca más ningún hada quisiera corromperse por ese poder.

Sus pequeñas alas empezaron a resquebrajarse poco a poco, las hermanas le habían quitado la magia que poseía desde que nació, desterrada y marchita. Llevaba intentando escapar más tiempo del que habría querido y no existía salida, era una botella sellada con magia. Estaba perdida. Recordó sus risas mientras le daban golpes, la abucheaban y la destinaban a permanecer olvidada, incluso, amando el reino de las hadas más que ninguna otra cosa en el mundo. Recordó sus miradas de satisfacción, aquella determinación que no podía asustarla más y esa condena al no querer cometer los mismos actos atroces que ellas. No pudo quitarse de la cabeza durante meses los gritos, la sangre, la masacre que desataron a través de ciudades repletas de gente inocente. Se volvieron demonios con almas oscuras y sus corazones susurraban “piedad”.

Se sentó una vez más, en el centro de la botella perdida. Se zarandeaba mucho pero esto no le importó para mantenerse conectada con la madre Tierra, con su espíritu y la magia que, algún día residió dentro de ella. Cerró los ojos, inspiró y expiró. Una y otra vez. Nadie pudo derrotarla cuando los hombres lobos quisieron conquistar los bosques, tampoco las brujas, que intentaron absorber su magia para dejarlas sin nada, ni mucho menos, los gigantes que, tan solo querían ver a “esos pequeños bichejos” muertos, los cambiaformas no tuvieron nada que hacer en cuanto dejó claro que estaban allí para defender lo que era suyo y nadie les quitaría lo que habían conseguido con tanto esfuerzo y, por descontado, los humanos echaron dos pasos hacia atrás cuando contemplaron su pureza, su fuerza y el poder que albergaba. Todos ellos prefirieron la paz antes que ser derrotados sin un ápice de duda y, todo ello, lo consiguió con esa luz que salía de su pecho cada vez que se sentaba y respiraba hondo.

Esta vez, sí era fuerte. Su cabeza cayó hacia atrás, sus alas empezaron a extenderse poco a poco y la botella a romperse. Recordó a sus padres cuando le dijeron que era la única que podía controlar los bosques y que debía ser fuerte. La luz en su pecho se iluminó más. Recordó a aquellos niños que jugaban con las flores, subidos a los árboles intentando llamar la atención de sus mayores, las grandes cenas, las conversaciones de cama con sus hermanas, las preocupaciones, que fueron muchas… El cristal, al fin, se rompió en dos y la luz volvió a entrar en su pecho, dejándola exhausta con ambas piernas tocando el agua y sus alas por fin curadas. El aire chocó contra su cara, era la mejor sensación que había tenido en años, el agua fría la hizo sentir de nuevo y el viento, la hizo volar sin perder más tiempo…


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White Wings:

Once upon a time, there was a fairy. Destined to be locked in a bottle for the rest of her days, without a chance to explain herself to her sisters. They threw her into the sea to get lost, to stop raising her voice and use her magic to do good, which it was something that was very badly seen among her village, someone who did not want to sacrifice human lives to satisfy her own, creating chaos and helping to resurface black magic, something Lara’s parents struggled to bury so that no fairy would ever again want to be corrupted by that power.

Her little wings began to crack little by little, the sisters had taken away the magic she possessed since she was born, banished and withered. She had been trying to escape longer than she would have wanted and there was no way out, it was a bottle sealed with magic. She was lost. She remembered their laughters as she was beaten, booed and destined to remain forgotten, even loving the Fairy Kingdom more than anything else in the world. She also remembered their looks of satisfaction, that determination that could no longer frighten her and that condemnation by not wanting to commit the same terrible acts as them. She could not get out of her head for months the screams, the blood, the massacre they unleashed through cities full of innocent people. They became demons with dark souls and their hearts whispered for mercy.

She sat once more, in the center of the lost bottle. It was shaking a lot but she didn’t care about this to stay connected to Mother Earth, with her spirit and the magic that someday resided within her. She closed her eyes, inspired and expired. Over and over again. No one could defeat her when werewolves wanted to conquer the forests, nor did the witches, who tried to absorb their magic to leave them with nothing, not even the giants who just wanted to see “those little things” dead, the shapeshifters had nothing to do as soon as Lara made clear that they were there to defend what was theirs and no one would take away what they had achieved with so much effort and of course, humans took two steps back when they contemplated her purity, strength and the power she harbored. All of them preferred peace rather than being defeated without a shred of doubt and all of this she got it with that light coming out of her chest every time she sat and breathed deep.

This time, it was stronger. Her head fell backwards, her wings began to spread gradually and the bottle to break. She reminded her parents when she was told she was the only one who could control the woods and that she had to be strong. The light on her chest lit up more while she remembered those children who played with flowers, climbing trees trying to get the attention of their elders, the big dinners, the bed talks with their sisters, the worries, which were many… The glass, at last, broke in two and the light re-entered her chest, leaving her exhausted with both legs touching the water and her wings finally healed. The air hit her face, it was the best feeling she had in years, the cold water made her feel again and the wind, made her fly without wasting any more time…


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Publicado en Reflexiones

Relación con la Soledad:

Relación con la Soledad

Como una gran amante de la soledad y el silencio, me he visto casi obligada a escribir este post y es que es tanto el prejuicio y la negatividad hacia este tema que me apetece hacer varios incisos importantes y tratar de ir eliminando etiquetas. En esta sociedad en la que vivimos, siempre se ha visto mal que un miembro de un grupo social cualquiera se aísle a leer un libro o escuchar música, que uno de tus amigos prefiera quedarse en casa estudiando que salir de fiesta o que se quiera alcanzar tanto la paz mental que alguien quiera disfrutar del mar que irse con mucha gente de bares. Se ha visto siempre como un caso de aislamiento, de marginación e incluso, muchos abusones usan esta técnica con sus víctimas pensando que así les hacen más daño pero tan solo por la forma tan negativa con lo que se ve la “soledad”.

Al principio, sí puedo recordar que me costaba estar sola, siempre me sentía de esta forma y no entendía muy bien por qué la gente no quería estar conmigo pero, más adelante, empecé a entender que no todo el mundo está en tu misma vibración, que no a todos les gustan las mismas cosas o que queramos hablar de circunstancias de la vida, hay algunos que somos callados, preferimos el silencio y nos amoldamos a cualquier momento placentero y de aislamiento. Traté de rellenar esos pequeños vacíos de soledad por momentos de lectura, también de escritura y, a la vez, de escuchar música hasta que estuviera harta. Me acostumbré poco a poco a sentirme cómodo, tanto estando sola como con personas a mi alrededor, haciendo lo que quisiera hacer estando acompañada por mí misma y disfrutando el momento, noté que todo esto, me llenaba más que una fiesta de pijamas en casa de alguna compañera de clase de la que no sabía su nombre y que ni siquiera me importaba cuántos pares de zapatos guardaba en su armario.

La soledad no es mala, simplemente, hay que tener una buena relación con ella, hay que pasar tiempo contigo misma haciendo lo que te gusta hacer, es un momento precioso para que no te dejes llevar por lo que otros quieren hacer, sino por lo que a ti te apetece sin expectativas, porque siempre vas a esperar divertirte. Tener buena relación con la soledad empieza por tener una bonita relación contigo misma, consiste en conocerte bien, valorarte, conocer tus vulnerabilidades y en qué te desenvuelves mejor, saber qué te hace sentir cómoda y compartir pequeños espacios contigo, ir probando, apreciando el silencio y lo eficiente que puedes llegar a ser cuando no estás escuchando a nadie.

Mucha gente tiene depresión porque “se siente sola” pero, eso es una imagen que la sociedad ha creado. “Somos seres sociables, debemos relacionarnos y convivir con los demás”, si no te sientes cómoda con ello es porque tienes algún tipo de problema. Y todo esa depresión sigue aumentando porque siguen inculcando ese miedo a estar solo, a quedarse sin nada ni nadie, a que ningún ser humano te ame o se acerque a ti, a qué pensarán los demás si saben que eres de esta u otra forma… te aislarán, te quedarás sola. Es un miedo incrustado en nuestra mente, nos han hecho temerlo desde que éramos pequeños y, conforme vamos creciendo, se va haciendo más importante porque nadie piensa en ser soltero y vivir una vida plena viajando, sino en casarse y tener hijos, ¿para qué? Para no quedarse solos (no me refiero a todo el mundo, pero muchos sí lo hacen por eso, siguen estándares para rellenar vidas vacías y solitarias creyendo que esto les va a ayudar en algo). Otros, prefieren seguir con un matrimonio de cuarenta años que ya no funciona para no quedarse cada uno en una casa distinta y seguir mirando la televisión, solos…

En mi opinión, creo que si pasáramos más tiempo en silencio que hablando de lo que no sabemos, mantendríamos mejor las relaciones sociales y no entraríamos en disputas absurdas de forma constante. Si pasáramos más tiempo en soledad disfrutando de lo que sea que nos apasione, al menos, durante un día, estoy segura de que nos comportaríamos actuaríamos de manera más calmada frente a los demás y no nos estresaríamos tanto en el trabajo porque habríamos tenido nuestros momentos de paz que cualquier persona necesita para funcionar. Si nos quedáramos más tiempo en casa estudiando en vez de martirizar a nuestros hígados con alcohol innecesario, diría que tendríamos mucha más cultura y consideración por nuestro entorno y los demás, aparte de tener mejores calificaciones en nuestros estudios y ganaríamos en calidad de vida.

La soledad tan solo quiere nuestra compañía, no es negativa, es una amiga que tan solo te quiere abrir su corazón.


Our Relationship with Solitude:

As a great lover of loneliness and silence, I have been almost forced to write this post and it is so much prejudice and negativity towards this topic that I want to make several important subsections and try to remove labels. In this society in which we live, it has always been wrong for a member of any social group to isolate himself from reading a book or listening to music, that one of your friends prefers to stay at home studying than to party or that you want to achieve peace of mind so much that someone wants to enjoy the sea than to go with many bar people. It has always been seen as a case of isolation, marginalization and even, many abusers use this technique with their victims thinking that this way they do more harm but only because of the negative way in which “solitude” looks like.

At first, I can remember that I was having a hard time being alone, I always felt this way and I didn’t quite understand why people didn’t want to be with me but, later on, I started to understand that not everyone is in your own vibration, that not everyone likes the same things or that we don’t need to talk about life circumstances, there are some who are quiet, we prefer silence and we adapt to any pleasant and isolation moment. I tried to fill in those little voids of loneliness for moments of reading, also writing and, at the same time, listening to music until I was fed up. I became accustomed little by little to feeling comfortable, both being alone and with people around me, doing what I wanted to do being accompanied by myself and enjoying the moment, I noticed that all this, filled me more than a sleepover at the home of some classmate who did not know her name and that I did not even care how many pairs of shoes she kept in her closet.

Loneliness is not bad, you simply have to have a good relationship with it, you have to spend time with yourself doing what you like to do, it is a precious moment so that you do not get carried away by what others want to do, but by what you want without expectations, because you will always expect to have fun. Having a good relationship with loneliness starts with having a nice relationship with yourself, it consists in knowing you well, valuing yourself, knowing your vulnerabilities and what you do best, knowing what makes you feel comfortable and sharing small spaces with you, testing, appreciating the silence and how efficient you can become when you are not listening to anyone.

A lot of people have depression because “you’re lonely” thing but, that’s an image that society has created. “We are sociable beings, we must relate and live with others”, if you are not comfortable with it is because you have some kind of problem. And all that depression continues to increase because they continue to instill that fear of being alone, of being left with nothing or anyone, that no human being loves you or approaches you, what others will think if they know you are this or another way… isolate you, you’ll be left alone. It is a fear embedded in our minds, they have made us fear it since we were little and, as we get older, it becomes more important because no one thinks about being single and living a full life traveling, but about getting married and having children, for what? Not to be left alone (I don’t mean everyone, but many do this because of it, they follow standards to fill in empty, lonely lives believing that this is going to help them in something). Others prefer to continue with a forty-year-old marriage that no longer works so as not to stay in a different house and keep watching TV, alone…

In my opinion, I believe that if we spent more time in silence than talking about what we don’t know, we would better maintain social relations and not go into absurd disputes steadily. If we spent more time in solitude enjoying whatever we were passionate about, at least for a day, I’m sure we would behave more calmly in front of others and not stress ourselves so much at work because we would have had our moments of peace that anyone needs to function. If we stayed at home studying instead of martyring our livers with unnecessary alcohol, I would say that we would have much more culture and consideration for our environment and others, apart from having better grades in our studies and we would gain in quality of life.

Loneliness just wants our company, it’s not negative, she’s a friend who just wants to open her heart to you.

 

 

 

 

 

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Satisfacción:

Satisfacción

La cárcel seguía siendo un lugar terrorífico para muchos, normalmente, para los débiles, aquellos que se dejaban apalear y gritaban tras una herida de navaja a voces o tras ser apaleados hasta quedarse en el suelo, no tenían fortaleza, tampoco fuerza de voluntad u honor hacia ellos mismos, eran una nimiedad entre tanta crueldad. Tras cinco años encerrado, he de reconocer que no me sorprende nada y mantenerse alejado de los problemas no es difícil dada la razón por la que estoy aquí, enjaulado como un león en un zoológico.

No sé si es respeto o miedo, ni siquiera me importa. Pero creo que me ha ido bien, siempre he sabido cómo relacionarme lo mínimo y cómo marcar mi territorio, tampoco es un problema si tengo que acuchillar a alguien en el cuello por cualquier estúpida razón. Sigo viendo sus caras, sus ojos de temor, de odio, de constante súplica, de vergüenza… el ser humano es un saco de huesos con patas, alguien del que puedes prescindir fácilmente. Hay varias formas de matar a un hombre, algunas muy divertidas…

Tras la hora de comer, fui llevado por un guardia gordo y con cara de pocos amigos a la consulta de la inigualable Dorian, una psicóloga que creía que podía llegar más adentro de mi cabeza para saber de dónde venía mi rabia, pobrecilla… aunque, en realidad, me gusta su estilo, al menos, lo intenta.

– ¿Sabes por qué te han mandado aquí hoy, Joseph?

– Pues ni idea – respondí, la verdad, me importaba muy poco, ni siquiera recordaba si había hecho algo malo, para mí todo era lo mismo -.

– ¿Recuerdas lo que sucedió hace tres días? – me preguntó, mientras escribía algo en su bloc de notas que, conociéndola, podrían ser dibujos de Mafalda -.

– No recuerdo ni lo que cené anoche, voy a recordar qué pasó hace tres días… tss – moví la cabeza en señal de negación y con una media sonrisa -.

– Mataste a otro preso a puñaladas mientras dormía – me miró fijamente mientras hablaba, a los ojos, creo que era la única que lograba hacerlo y, por ello, podía reconocer mi admiración por su trabajo – ¿Puedes contarme algo más sobre ello?

– Admiro tu temple al comentarlo – respondí, cambiando de tema – Pero no hay mucho que decir sobre ello.

– ¿Crees que fue una reacción adecuada?

– En tu lado, supongo que no, no fue la adecuada.

– No me refiero a mi lado, de hecho, aquí no hay lados. Me refiero a lo que tú crees… ¿fue una reacción adecuada?

– Sí, era un gilipollas – respondí con indiferencia -.

– ¿Te parece un buen motivo para matar a alguien?

– Absolutamente.

– ¿Qué sentiste al hacerlo?

– Nada, total indiferencia. ¿Por qué eso es tan importante?

Estuvimos hablando durante un buen rato sobre esa tontería llamada empatía y esas mil caras de la rabia y la violencia. No oí demasiado, desconecté a los cinco minutos, era agotador tener que escuchar sus mierdas moralistas como si nadie pudiera expresar su rabia, su problema es que no la expresan creyendo que es malo.

Supongo que, cuando la mate, no tendré que escuchar más palabras de su boca.


Satisfaction:

The prison remained a terrifying place for many, normally, for the weak, those who let themselves be beaten and shouted after a knife wound in loud or after being beaten to the ground, they had no strength, no willpower or honor toward themselves, were a small thing among so much cruelty. After five years locked up, I must admit that I am not surprised at all and staying out of trouble is not difficult given the reason why I’m here, caged as a lion in a zoo.

I don’t know if it’s respect or fear, I don’t even care. But I think I’ve done well, I’ve always known how to relate the least and how to mark my territory, it’s not a problem if I have to stab someone around his neck for any stupid reason. I still see their faces, their eyes of fear, of hatred, of constant supplication, of shame… human beings are a bag bones with legs, someone you can easily dispense with. There are several ways to kill a man, some very funny…

After lunchtime, I was taken by a fat guard to the incomparable Dorian consultation, a psychologist who believed that I could get deeper into my head to know where my rage came from, poor ignorant… although, actually, I like her style, at least, she tries.

– Do you know why you were sent here today, Joseph?

– Well, no idea – I replied, I really didn’t care, I didn’t even remember if I’d done anything wrong, for me it was all the same -.

– Remember what happened three days ago? – she asked me, while writing something on her notebook that, knowing her, could be Mafalda drawings.

– I don’t even remember what I had dinner last night, I’m going to remember what happened three days ago?… tss — I moved my head in sign of denial and with a half-smile -.

– You stabbed another prisoner in his sleep – he stared at me as she spoke, in my eyes, I think she was the only one who managed to do it and therefore, I could recognize my admiration for her work – Can you tell me anything else about it?

– I admire your mettle in commenting on it – I replied, changing the subject – But there’s not much to say about it.

– Do you think it was a proper reaction?

– On your side, I suppose no, it wasn’t the right one.

– I don’t mean my side, in fact, there are no sides here. I mean what you think… was it a proper reaction?

– Yes, he was an asshole – I answered indifferently -.

– Do you think that’s a good reason to kill someone?

– Absolutely.

– What did you feel doing it?

– Nothing, a total indiference. Why this is so important?

We were talking for a while about that nonsense called empathy and those thousand faces of rage and violence. I didn’t hear too much, disconnected at five minutes, it was exhausting to have to listen to their moralistic as if no one could express their anger, their problem is that they don’t express it believing it’s bad.

I guess when I kill her, I won’t have to hear any more words from her mouth.

 

 

 

 

 

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YOES:

YOES

Mi respiración se entrecortaba. Volví en mí después de largo rato, algo mareado, pero volviendo a encontrar mi posición, fue como si hubiera estado fuera de mi cuerpo durante tiempo indefinido sin darme cuenta… Noté que tenía algo en las manos, algo espeso pero no sabía qué, algo que olía a sangre… Dios mío.

Podía volver con algo más de nitidez, los movimientos bruscos desaparecían y pude ver qué había ocurrido durante mi ausencia. Últimamente, sentía como si alguien más hiciera propio mi cuerpo, como si estuviera compartiéndome con más gente, personas o entidades que salían de mi interior entre mis arrebatos de nerviosismo y ansiedad intensa, entre mis momentos de más absoluta debilidad, aprovechándose de la situación acontecida, algo que todavía no había logrado entender del todo. Seguía confuso. Atorado.

Reconocí la pequeña casa del lago, ni idea de por qué o cómo había llegado allí, era un lugar precioso, eso no podía negarlo… Dejó de parecerlo en cuanto vi un cuchillo al lado derecho del cuerpo inerte de alguien más, alguien con el que había compartido seis años de mi vida y que no podía caber en mí de orgullo. ¿Qué había hecho? ¿Qué había pasado? No recuerdo haber… matado… oh, dios mío… ¿he matado a mi hijo?

Yací largo rato a su lado, tratando de creer que aquello había sido una idea absurda, una broma estúpida, un juego con el que quizá él se estuviera haciendo el muerto y nada de esto hubiera sucedido pero, seguía sin moverse y no respiraba. Uno de mis primeros impulsos fue llamar a la policía y entregarme, pero con lágrimas en los ojos, decidí hacer lo que mi padre siempre me había enseñado: alzar la cabeza y hacerte cargo de tus asuntos. Busqué una zona apartada y empecé a cavar un hoyo donde mi hijo pudiera yacer en paz, sin un entierro digno o un adiós completo, sin que nadie supiese qué ocurrió en realidad, dejando que mi egoísmo formara otra vez parte de mi día, tal y como mi ex mujer odiaba que sucediera.

Sentí dentro de mí una explosión de poder, de satisfacción y, a la vez de tristeza profunda, éramos tres personas en el mismo cuerpo, estaba seguro y ellos nunca quisieron que siguiera viendo a mi hijo. Jamás podré perdonarme lo que hice, ya no puedo volver atrás, ahora las mentiras se agolpan en que mi hijo ya ha terminado la Universidad y se va al extranjero, tratando siempre de hacer interesante la velada, sin que nadie se dé cuenta de lo rápido que cambio de conversación en cuanto empezamos a profundizar en algo más.

Es una situación insalvable, un momento de soledad abrumadora que sigo sin poder fingir que duele, sin tener control verdadero de lo que sucede a mi alrededor, una culpa que va haciendo hincapié en cada una de mis lágrimas, dejándome despierto cada noche, reviviendo cómo uno de mis otros yo acuchillaba a mi hijo con absoluta despreocupación, otra de las cosas que me tenía asustado, ¿podría haber ocurrido otras veces sin haberlo sabido? ¿Cuántos cuerpos habré dejado por el camino? Todo era un desastre. Y cada día, la culpa dejaba entrever una sonrisa.


My Others Me:

My breathing was choppy. I came back to me after a long time, somewhat dizzy, but again to find my position, it was as if I had been out of my body indefinitely without realizing… I noticed that I had something on my hands, something thick but I didn’t know what, something that smelled of blood… Oh my god.

I could come back with a little more sharpness, the sudden movements disappeared and I could see what had happened during my absence. Lately, I felt as if someone else made my own body, as if I were sharing with more people, people or entities coming out of my inside among my outbursts of nervousness and intense anxiety, among my moments of absolute weakness, taking advantage of the situation that happened, something that I had not yet quite understood. I was still confused. Stuck.

I recognized the little house on the lake, no idea why or how I had got there, it was a beautiful place, that I couldn’t deny it… It stopped looking like it as soon as I saw a knife on the right side of someone else’s inert body, someone I had shared six years of my life with and couldn’t fit in me with pride. What had I done? What had happened? I don’t remember having… Killed… Oh, my God… have I killed my son?

I’ve been doing a long time by his side, trying to believe that this had been an absurd idea, a stupid joke, a game that maybe he was playing dead with and none of this would have happened but, he still didn’t move and he wasn’t breathing. One of my first impulses was to call the police and turn myself in, but with tears in my eyes, I decided to do what my father had always taught me: raise your head and take care of your affairs. I looked for a secluded area and started digging a hole where my son could lie in peace, without a dignified burial or a full goodbye, without anyone knowing what actually happened, letting my selfishness be part of my day again, just as my ex-wife hated it to happen.

I felt within me an explosion of power, of satisfaction, and at the same time of deep sadness, we were three people in the same body, I was sure and they never wanted me to keep seeing my son. I can never forgive myself what I did, I can no longer go back, now the lies are on the after that my son has already finished university and goes abroad, always trying to make the evening interesting, without anyone noticing how quickly I change the conversation as soon as we start delving into something else.

It’s an insurmountable situation, a moment of overwhelming loneliness that I still can’t pretend it hurts, without having real control of what’s going on around me, a guilt that goes emphasizing each of my tears, leaving me awake every night, reliving how one of my others I stabbed my son with absolute carefreeness, another of the things that scared me, could it have happened before without knowing? How many bodies have I left along the way? It was all a mess. And every day, guilt showed a smile.

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Una Pérdida:

Una Perdida

No fuiste tú. Fui yo. Con mi actitud, con mi constante necesidad de justicia, de tener todo bajo control y de poseer lo único que me quedaba. Supongo que nada de eso importa ya cuando te desvaneciste en el aire, pudiste encontrar un camino hacia la paz, lejos de mi soledad incluso, cuando estaba contigo. Quizá fui excesivo, rompí las reglas que concretamos, la no violencia ha dejado de ser una simple mancha en mi pasado, ha empezado a ser algo rutinario en mi presente tan solo para poder vengar tu muerte y encontrarte entre mis lágrimas invisibles.

No pude seguir con mi promesa, no pude simplemente dejarlo correr. Toda esa rabia, ese constante flujo de emociones entre mi perpetua oscuridad no me ha dejado avanzar, ni siquiera tratando de recordar lo que susurraste en mi oído tantas veces: “la violencia siempre te mantendrá esclavo de tu propio sufrimiento”. Su sangre está por fin en mis manos y no podría expresarte lo increíblemente aliviado que me siento, aunque te arrepientas de haberme conocido y aunque disfrutar de estos últimos momentos te resulte aberrante e incomprensible.

Te diría tantas cosas que no te dije, siguen manchando mi memoria de preguntas. Sigo caminando mirando atrás, tu sonrisa, tu cabello perfectamente cuidado y no puedo si no enfatizar mi sed de sangre por esos hombres que te torturaron, violaron y mataron hasta abandonarte en medio de ninguna parte para que no pudiera encontrarte y hacer realidad sus peores y más temidas pesadillas. Ha sido un momento de clímax casi perpétuo mientras mantenía el cuchillo clavado en sus estómagos, misma forma de matar, a la misma hora pero en diferente lugar, fue algo personal, más cercano, negándome completamente a que hubiera distancia emocional porque, obviamente, no la había.

Podrías haber sentido ese poder electrizante recorrer todo tu cuerpo cuando sus vidas fueron arrebatadas cuando menos se lo esperaron, fue una sorpresa sigilosa, mis pasos eran casi imperceptibles mientras esbozaba una sonrisa al encontrarme con sus ojos inertes, de cierta forma, sabiendo que iban a morir en ese preciso instante. Respiré hondo, encontrándome en paz por fin, con un agujero en mi pecho, sintiendo que, de alguna forma, te he defraudado pero que, al mismo tiempo, he honrado tu memoria, la más preciada.

Durante mucho tiempo, me alejaste de ese mundo, de ese trabajo por el que podía llevarnos a cualquier parte del mundo en cualquier momento con dinero manchado de la sangre de otros. Recuerdo que, al principio, te gustaba, e incluso, te resultaba morboso pero empezó a ser un problema, por ello, dejé de contártelo, te mentía sobre haberlo dejado. He de decirte que nunca lo hice, hubieron mil excusas para no hacerlo, supongo que llegó a gustarme ese color rojo intenso bañar mis manos y experimentar la última exhalación humana.


A Loss:

It wasn’t you. It was me. With my attitude, with my constant need for justice, to have everything under control and to possess all that I had left. I guess none of that matters anymore when you vanished into the air, you could find a way to peace, away from my loneliness even, when I was with you. Maybe it was excessive, I broke the rules that we put in place, the nonviolence is no longer a simple stain on my past, it has started to be something routinary in my present just to be able to avenge your death and find you in my invisible tears.

I couldn’t keep my promise, I couldn’t just let him run. All that anger, that constant flow of emotions in my perpetual darkness has not let me move forward, even trying to remember what you whispered in my ear so many times: “violence will always keep you as a slave to your own suffering.” His blood is finally in my hands and I could not express to you how incredibly relieved I feel, even though you regret knowing me and although enjoying these latter moments as aberrant and incomprehensible.

I’d tell you so many things I didn’t tell you, they keep smearing my memory of questions. I keep walking backwards, your smile, your hair perfectly cared and I can’t unless emphasize my thirst for blood for those men who tortured, raped and killed you  leaving you in the middle of nowhere, in that way I couldn’t find you and make them feel their nightmares becoming true. It was a moment of almost perpetuous climax while keeping the knife stuck in their stomachs, same way of killing, at the same time but in different places, it was personal, closer, completely denying me that there was emotional distance because, obviously, there was not.

You could have felt that electrifying power go through your whole body when their lives were taken away when they least expected it, it was a stealthy surprise, my footsteps were almost imperceptible as I sketched a smile as I found myself with their inert eyes, in a way, knowing that they were going to die at that very moment. I took a deep breath, finding myself in peace at last, with a hole in my chest, feeling that somehow I have let you down but that, at the same time, I have honored your memory, the most precious.

For a long time, you took me away from that world, from that work that could take us anywhere in the world at any time with money stained from the blood of others. I remember, at first, you liked it and you even found it morbid but it started to be a problem, so I stopped telling you, I was lying to you about leaving it. I have to tell you that I never did, there were a thousand excuses not to, I guess I liked that intense red color bathing my hands and experiencing the last human exhalation.

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Inesperado:

Inesperado

Llegué hasta su puerta, dudando incluso de si había sido buena idea aparecer por allí, llevábamos mucho tiempo sin hablar y nuestro divorcio fue un desastre, ni siquiera sabía si me abriría la puerta después de lo que nos hicimos pasar mutuamente, siendo dos completos imbéciles en medio de un tornado de emociones desbocadas.  No estaba cerrada con llave. La abrí poco a poco sin hacer demasiado ruido, calculando cada paso, no quería que sintiera que estaba invadiendo su privacidad o que quería acosarla, no quería empezar con mal pie nuestra conversación.

El silencio de la casa me invadió de repente, mientras cerraba la puerta tras de mí. Observé a mi alrededor encontrando un motivo por el que no oír nada fuera tan solo una casualidad, quizá fue a comprar… En el salón todo parecía en su sitio, me sorprendió comprobar que todavía leía aquellas revistas de moda que solía comprar en el quiosco cuando vivíamos en la ciudad, se sentía tonta utilizando los productos de belleza que decían las modelos en frente de mí pero yo sabía que, en el fondo, le gustaban. Pude oler su perfume, lirios, delicado, embriagante, personal. Recordé cuando la acompañé a aquella pequeña tienda donde se lo probó por primera vez, entusiasmada por haber encontrado el perfume perfecto para su personalidad, su sonrisa me cautivaba.

Conducí mis pasos a la cocina. Permanecía tenso, Sofía podía llegar en cualquier momento y encontrarme aquí, podría entender que era una amenaza para ella, que había entrado sin permiso pero, no podía dejar que mi mente vagara entre recuerdos, entre sus rutinas, sus gustos rutinarios… Abrí la nevera, me pareció curioso que estuviera vacía, seguro que había salido a comprar. Tan solo el imaginar qué cara pondría al verme, un escalofrío recorrió mi espalda, no sabía si sentirme expectante o aterrorizado, incluso, podría tener sentimientos encontrados que prefería no nombrar demasiado pronto. En el banco de la cocina había dos fruteros, no estaban vacíos pero tampoco tenían el mejor aspecto, odiaba el olor a fruta podrida, así que, preferí acercarme a las escaleras.

Cada paso que daba era sumido en un ruido de madera chirriante e incómodo para mis oídos, había estado demasiado aislado de todo como para soportar nada por el estilo. Seguía sintiéndome como un intruso pero, tenía curiosidad, volvía a verla en mi cabeza, sus recuerdos se agolpaban para ser los primeros en ser vistos por mi memoria, querían ser cada cual más especial e importante, a decir verdad, me seguía gustando la idea, tras más de un año de terapia, ahora podía ver todo aquello como tercera persona, sin obsesionarme o afectarme lo más mínimo. Primero, vi una puerta a la izquierda cuando llegué arriba, así que, la abrí poco a poco pronunciando su nombre, sin obtener respuesta.

Su oficina. Tenía un precioso escritorio cerca de la pared de la derecha con un enorme calendario en la parte de arriba, donde tenía apuntadas varias citas con empresas, la verdad, desconocía a qué se quería dedicar después de un matrimonio tan tóxico. Me sorprendió que todavía guardara algunas de las fotos que nos hicimos en Central Park, las tenía en un corcho lleno de chinchetas, me veía en cada una de ellas, feliz, con la mujer de mi vida, me alegró ver que no había olvidado los buenos momentos… Tenía varias agendas de colores, siempre fue una adicta a ellas y al trabajo, parecía no parar ni un momento, había estado ocupada… Habían dos sillones cerca de la ventana, el ambiente era limpio, podría utilizarlo también como una especie de espacio para meditar o, quizá, es lo que habría hecho yo con todo aquel lugar lleno de paz.

Sonreí. Le iba bien. Salí de la oficina, cerrando la puerta tras de mí para entrar en la que tenía enfrente, supuse que sería su habitación. Tuve reparo, no voy a negarlo, es el lugar más íntimo de una persona… Estuve a punto de volver abajo y salir por la puerta principal, esperarla fuera, quizá irme tras todas las emociones que me había producido la experiencia y el simple nerviosismo que me provocaba que alguien me viese curioseando, peor que nadie, ella. Pero algo me decía que debía abrirla y ver si realmente había cambiado, si tenía a alguien más…

Produje un grito ahogado, casi imperceptible. Esperaba todo tipo de cosas, pasaban imágenes a toda velocidad mientras abría la puerta con delicadeza, pero no esperaba encontrarme con ella. Caí de rodillas al suelo sin ni siquiera esperarlo, sin aliento, esperando que mi corazón volviera a recomponerse. Miré hacia abajo porque no podía mantener la mirada, no podía seguir observando aquellas paredes, aquel destrozo ante mí después de tanto tiempo esperando volver a verla y dejar que me afectara, intentar volver a conectar con quiénes éramos antes, pero ese tiempo parecía haberse desvanecido.

Yacía en la cama boca arriba, con los ojos abiertos, observando la nada. Su sangre bañaba toda la cama literalmente, las paredes de alrededor, toda aquella habitación estaba cubierta de ella. Tenía varias heridas abiertas por el pecho y el estómago, como si la hubieran acuchillado sin piedad. Mientras trataba de respirar con normalidad, vomité, ya no olía a su perfume de lirios, olía a muerte.


Unexpected:

I arrived to her door, even doubting whether it had been a good idea to show up there, we hadn’t talked for a long time and our divorce was a disaster, I didn’t even know if I’d open the door after what we put each other through, being two complete assholes in the middle of a tornado of unfouted emotions.  It wasn’t locked. I opened it slowly without making too much noise, calculating every step, I didn’t want her to feel like I was invading her privacy or that I wanted to harass her, I didn’t want to start our conversation badly.

The house’s silence suddenly overwhelmed me as I closed the door behind me. I was trying to find a reason why not hearing anything was just a fluke, maybe she went to shopping… In the hallway everything seemed in place, I was surprised to see that she was still buying those fashion magazines that she used to got at the kiosk when we lived in the city, she felt silly using the beauty products that the models said in front of me but I knew that, deep down, she liked them. I could smell her perfume, lilies, delicate, intoxicating, personal. I remembered when I accompanied her to that little shop where she first tried it, excited to have found the perfect perfume for her personality, her smile captivated me.

I drove my steps to the kitchen. I remained tense, Sofia could come at any time and find me here, I could understand that she could feel me as a threaten for her, that I had entered without permission but, I could let my mind wander between memories, among her routines, her daily schedules… I opened the fridge, it seemed curious that it was empty, I’m sure she’d gone out shopping. Just imagining what it would look like when she would see me here, a shiver went down my back, I didn’t know if I should feel expectant or terrified even, I might have mixed feelings that I’d rather not name them too soon. On the kitchen bench there were two fruit bowls, they were not empty but they didn’t look the best either, I hated the smell of rotten fruit, so I preferred to approach the stairs.

Every step I took was immersed in a squeaky, uncomfortable wood noise for my ears, I had been too isolated from everything to withstand anything like that. I still felt like an intruder but, I was curious, I saw it in my head again, their memories were overwhelmed to be the first to be seen by my mind, they wanted to be more and more important, to tell me the truth, I still liked the idea, after more than a year of therapy, now I could see everything as a third person, without obsessing or affecting the slightest. First, I saw a door on the left when I got upstairs, so I opened it slowly pronouncing her name, getting no answer.

Her office. She had a lovely desk near of the wall on the right with a huge calendar at the top, where she had pointed out several business appointments, I didn’t know what he wanted to do after such a toxic marriage. I was surprised that she still keeping some of the photos that we took in Central Park, I had them in a cork full of bedbugs, I saw in each of them, happy, with the woman of my life, I was glad to see that she had not forgotten the good times… She had several colorful agendas, she was always addicted to them and to work, she seemed not to stop for a moment, she had been busy… There were two armchairs near the window, the atmosphere was clean, I could also use it as a kind of space to meditate or, perhaps, it’s what I would have done with all that place full of peace.

I smiled. she was doing well. I left the office, closing the door behind me to get into the one in front of me, I assumed it would be her room. I had doubts, I’m not going to deny it, it’s a person’s most intimate place… I was about to go back down and walk out the front door, wait for her outside, maybe go after all the emotions that the experience had produced me and the simple nervousness that caused me to be seen by someone wondering, worse than anyone, her. But something told me I had to open it and see if she had really changed, if she had someone else…

I produced a choked scream, almost imperceptible. I waited for all sorts of things, images were going on at full speed as I opened the door gently, but I didn’t expect to meet her. I fell to my knees on the ground without even waiting for it, breathless, waiting for my heart to recompose again. I looked down because I couldn’t keep my gaze, I couldn’t keep looking at those walls, that shatter before me after so long hoping to see her again and let it affect me, try to reconnect with who we were before, but that time seemed to have vanished.

She was layed on bed, her eyes were open, watching nothing. Her blood literally bathed the whole bed, the surrounding walls, that whole room was covered on it. She had several open wounds on her chest and stomach, as if she had been mercilessly stabbed. As I tried to breathe normally, I threw up, no longer smelled of her lily perfume, it smelled as death.

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La Chica de la Cafetería:

La Chica de la Cafetería

La misma mujer de cabello castaño, sentada en el mismo lugar, calmada, Su cuerpo permanecía terso, disfrutaba de su café, mientras miraba la pantalla de su ordenador, ignoraba su alrededor, actuaba como si nadie existiera, tan solo estaba ella en medio del tumulto de la cafetería en la que nos encontrábamos. En la silla de su lado derecho, estaban sus pertenencias, al lado ezquierdo una silla vacía en la que nadie podía sentarse tras la negativa de la joven moviendo la cabeza en señal de desaprobación. No mostraba querer socializar, estaba totalmente sola, alejada del mundo pero no parecía molestarle, estaba en su zona de confort.

Le daba pequeños sorbos a su café cada cinco o diez minutos, su tranquilidad era abrumadora, su tez parecía suave y sus mofletes maquillados de colorete eran perfectos. Nadie llamaba su atención, ni siquiera los niños que gritaban y jugaban alrededor, tampoco las mujeres de tercera edad que solían mirar a todos lados en busca de un cotilleo latente que exprimir, tampoco los jóvenes musculosos que se sentaron cerca de ella para conseguir cortejarla, no lo consiguieron. Sus labios rosados, rozaban la taza con absoluta delicadeza, con una sensación placentera a todos los niveles, parecía estar totalmente conectada con sus cinco sentidos.

Sus dedos chocaban contra el teclado, determinantes, seguros. Parecía tener entre manos una historia muy interesante que contar porque no dejaba de escribir, con esmero, sin pausas, tan solo para coger su taza de café. No parecía alguien antisocial o individualista, mucho menos introvertida cuando iba a pedir a las camareras lo que deseaba para ese día, pero en cuanto se sentaba, se volvía invisible para la sociedad que la rodeaba. Vestía muy bien, pulcra, limpia, sin una sola arruga en su ropa, incluso, sus movimientos eran lentos y apaciguados, sin contemplaciones. Su cordialidad no parecía venida de este planeta, menos su voz suave y serena, parecía tener todo su mundo en el lugar correcto.

Una mañana soleada decidí volver a la misma cafetería, dado que, estaba cerca del trabajo y no era momento de buscar otro lugar si no quería llegar tarde. No estaba, cosa que me sorprendió bastante, desde que empecé a ir a ese lugar un año atrás, ella siempre se sentaba en esa misma silla, cerca de la ventana, ahora parecía como si una sombra invisible ocupara su lugar. Tras pedir mi café, me acerqué a su mesa y me senté delicadamente, pensé en qué podría haber ocurrido, te acostumbras a cosas que ves cada día y a personas con las que convives pero, una vez que no están o se pierden, las echas en falta… aunque no las conozcas.

En cuanto giré la vista a la altura de la silla pegado en la pared, había un pequeño post-it de color amarillo claro, por ello, no llegaba a diferenciarse en la distancia. “Invisible entre los rincones”. Una frase inspiradora para alguien que podía tener un día ajetreado y olvidarse de pasar por su cafetería favorita pero, pasaron semanas hasta que me senté delante del sofá a ver la tele, fui pasando canales y nada me llamaba la atención, hasta que la cara de la joven, me hizo parar de apretar botones. Encontraron su cuerpo en un motel de mala muerte tras una sobredosis de pastillas… un suicidio. Me quedé en shock, parecía ser una joven de éxito, ensimismada entre su escritura y con una forma de vestir única… no parecía la típica que quisiera cometer un acto semejante hacia sí misma.

No volví a sentarme en su silla. Jamás. Seguí mirando aquella mesa en la que todo el mundo pretendía ser otra persona delante de sus amigos, como si ella estuviese sentada allí, pensaba que la conocía, pero me equivoqué y no pude ayudarla. No daba esa impresión, no parecía tener problemas, no parecía necesitar nada… Vivimos entre un mar de impresiones y, en realidad, no sabemos nada.


The Cafeteria Girl:

The same brown-haired woman, sitting in the same place, calm, Her body remained smooth, enjoyed her coffee, while looking at her computer screen, ignoring her around, acting as if no one existed, she was just in the middle of the cafeteria tumult we were in. In the chair on her right side were her belongings, next to it an empty chair in which no one could sit behind the young woman’s refusal by shaking her head in a sign of disapproval. She didn’t show her desire to socialize, she was totally alone, away from the world but did not seem to bother her, she was in her comfort zone.

He would give small sips to her coffee every five or ten minutes, her peace of mind was overwhelming, her complexion looked soft and her cheeks were perfect. No one drew her attention, not even the children who screamed and played around, nor the old womens who used to look everywhere for a latent gossip to squeeze, nor the muscular young men who sat near her to get her attention, they didn’t get it. Her pink lips, rubbing the cup with absolute delicacy, with a pleasant feeling at all levels, seemed to be fully connected with her five senses.

Her fingers hit the keyboard, decisive.  She seemed to have a very interesting story to tell because she kept writing, carefully, without pauses, just to get her cup of coffee. She did not seem to be antisocial or individualistic, much less introverted when she was going to ask the waitresses for what she wanted for that day, but as soon as she sat down, she became invisible to the society around her. She dressed very well, neat, clean, without a single wrinkle in her clothes, even her movements were slow and appeased, unceremonious. Her cordiality did not seem to come from this planet, except her soft, serene voice, seemed to have her whole world in the right place.

One sunny morning I decided to go back to the same café, it was close to work and it was not time to look elsewhere if I didn’t want to be late. She wasn’t there, which surprised me a lot, since I started going to that place since a year ago, she would always sit in that same chair, near the window, now it seemed as if an invisible shadow took her place. After ordering my coffee, I approached to her table and sat delicately, I thought about what might have happened, you get used to things that you see every day and people you live with but once they are not or are lost, you miss them… even if you don’t know them.

As soon as I turned the view to the height of the chair stuck on the wall, there was a small post-it light yellow, so it did not differ in the distance. “Invisible between the corners”. An inspiring sentence for someone who could have a busy day and forget to stop going through their favorite coffee shop. Weeks later, I sat in front of the sofa to watch TV, I went through channels and nothing caught my attention, until the young woman’s face from the coffe shop made me stop pressing buttons. Her dead body was found in a crappy motel after an overdose of pills… suicide. I was shocked, she seemed to be a young successful woman, self-absorbed among her writing and with a unique way of dressing… did not seem typical that she wanted to commit such an act towards herself.

I never sat in her chair again. Never. I kept looking at that table where everyone pretended to be someone else in front of their friends, as if she were sitting there, I thought I knew her, but I was wrong and I couldn’t help her. It didn’t give me that impression, she didn’t seem to have problems, she didn’t seem to need anything… We live among a sea of impressions and in reality, we know nothing.

 

 

 

 

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Los Cambios en mi Peso:

Cómo Ha Subido y Bajado Mi Peso

Ese es el momento perfecto, es el instante en el que te pesas y ves que has bajado de peso, en el que te sientes orgullosa del trabajo y el esfuerzo observado en resultados. Pues terminé teniéndole auténtico pánico a esto. Os voy a contar mi experiencia personal perdiendo un peso considerable, aumentándolo y consiguiendo disminuirlo otra vez hasta quedarme con el peso adecuado, un viaje bastante duro pero de aprendizaje y detalles que perfilar cada día.

Solía pesar entre 53 y 56 kilos diría, aunque en mi adolescencia he llegado a pesar 50. Mi peso bajó a unos 47 kilos tras pasar por una situación traumática de la que me tuve que recuperar poco a poco, pero tras esto, me era muy difícil volver a mi peso por mucho que comiese, mi estrés no me dejaba avanzar y no tenía momentos de paz ni un minuto, así que, las cosas se ponían cada vez más complicadas para mí en ese aspecto. En esos momentos, me preocupaba más mi estado mental que mi físico pero sí podía ver mis costillas en el espejo y realmente, me daba qué pensar, me frustraba el hecho de que intentaba comer mucho más y no podía alcanzar ese objetivo. Aunque, todo esto me sirvió para comprobar qué comidas deshechar porque no me sentaban bien y qué otras mantenía en mi dieta, por lo que, estaba en mi primera lección.

Empecé a aumentar un poco más de peso hasta los 50 pero continuaba pareciéndome muy bajo, me veía las piernas muy delgadas, los brazos y la cintura, no dejaba de darle vueltas al mismo asunto y más cuando ya empezaba a acomplejarme. Tampoco ayudaba el hecho de que gente que me conocía de antes tendía a recordarme lo delgada que estaba cada vez que me veía, lo cual, era más duro. A todo esto, se le añadió una mudanza para empezar mi independencia con el que fue en su día mi pareja, pensé que podría empezar a cuidarme más, comer adecuadamente y centrarme por completo en aumentar de peso. Todo empezó a ir bien hasta que ninguno de los dos teníamos trabajo y bueno, obviamente, la ingesta de comida era bastante más baja de lo que se debía, así que, mi peso seguía estando entre 49-51 kilos, muy bajo para mí y seguía acomplejada.

Mientras trataba de ser paciente conmigo misma y quererme un poco más, aceptando lo que estaba ocurriendo con mi cuerpo, pasé por otra mudanza, en este caso, cuando vinimos a vivir a Edimburgo, un paso enorme y bastante estresante, cosa que continuó complicando las cosas con mi alimentación. Pasaron algunas circunstancias entre medias cuando, por fin, nos establecimos en un sitio fijo (justo donde vivo ahora) cuando decidí por mi salud, empezar a comer todo lo que quisiera y apeteciera hasta aumentar de peso. Dejé las restricciones en cuanto a azúcar o patatas fritas, cualquier cosa valía y empecé a comer un entrante, el plato principal y el postre todos los días, incluso, mis cenas solían ser algo más copiosas, pero lo que me aumentó realmente de peso fueron los desayunos y las comidas.

Creo que llegué a aumentar de los 51 a los 63 más o menos, lo cual, ya era demasiado, así que, decidí parar de comer tanto en ese justo momento. Este cambio fue produciéndose durante tres o cuatro meses, de hecho, se notaba en mi barriga, obvio, mis piernas, glúteos y espalda, incluso, pecho, ¡por fin tenía algo más! Así que bueno, empecé a hacer ejercicio, al principio no sabía qué hacer, qué me iría mejor o qué cardio aplicar a mis rutinas pero conforme fue pasando el tiempo fui acoplándome y mi cuerpo está volviendo a su peso adecuado tras 7 meses. Ahora peso 58.8 kilos, así que, diría que me estoy acercando a lo que me gustaría alcanzar y mantener que creo es lo más difícil, aunque la aplicación “MyFitnessPal” me ha ayudado mucho a calcular el número de calorías ingeridas y consumidas, a parte de las comidas diarias, a hacerme consciente de la buena alimentación y cómo mi cuerpo la procesa.

La verdad es que el estar obsesionada con el peso y la constante preocupación me consumían más que otra cosa, me mantenían en vilo porque incluso, mi periodo era mucho más irregular de lo habitual, solía estar más destemplada y notaba que no me ayudaba psicológicamente a valorarme y quererme más a mí misma. Además, todo esto se escribe muy rápido pero es un considerable esfuerzo el poder conseguir el peso ideal para tu cuerpo y poder seguir manteniéndolo, tratando de ligar cuerpo y mente lo mejor posible para regular, incluso, las hormonas. El ejercicio es lo que más me ha ayudado con mi autoestima, realmente, me siento orgullosa de mi progreso cada día y de cómo mi musculatura aumenta poco a poco, me siento más fuerte, más concentrada, creativa, activa y me ayuda a dormir durante toda la noche (solía sufrir de insomnio), creo que ha sido la pieza clave para sentirme bien en mi totalidad, SIN COMPLEJOS.


The Changes in my Weight:

That’s the perfect time, it’s the moment when you weigh yourself and see that you’ve lost weight, where you’re proud of the work and effort observed in results. Well, I ended up having a real panic of this. I will tell you my personal experience losing a considerable weight, increasing it and managing to decrease it again until I stay with the right weight, a rather hard but learning trip and details to profile every day.

I used to weigh between 53 and 56 kilos I would say, although in my teens I have come to weigh 50. My weight dropped to about 47 kilos after going through a traumatic situation from which I had to recover little by little, but after this, it was very difficult for me to return to my weight no matter how much I ate, my stress would not let me move forward and I had no moments of peace for a minute, so things got more and more complicated for me in that aspect. At the time, I was more concerned about my mental state than my physique but I could see my ribs in the mirror and really, it gave me what to think, I was frustrated by the fact that I was trying to eat a lot more and I couldn’t reach that goal. Although, all this helped me to check what meals I undone because they didn’t sit well with me and what others I kept in my diet, so I was in my first lesson.

I started to gain a little more weight until I was 50 but I kept looking it as very low, I could see my legs very thin, my arms and waist, I kept thinking about the same thing and more when I was starting to get complex. It also didn’t help the fact that people who knew me before tended to remind me how thin I was every time they saw me, which was harder to manage. To all this, a move was added to begin my independence with who was once my partner, I thought I could start taking more care of myself, eating properly and focusing completely on gaining weight. Everything started to go well until neither of us had a job and well, obviously, the food intake was a lot lower than it was supposed to be, so my weight was still between 49-51 kilos, very low for me and I was still complexed.

While I was trying to be patient and love myself a little more, accepting what was happening with my body, I went through another move, in this case, when we came to live in Edinburgh, a huge and quite stressful step, which continued to complicate things with my diet. Some circumstances passed in between when we finally settled in a fixed place (right where I’m living now) when I decided for my health started eating as much as I wanted to gain weight. I left the restrictions on sugar or chips, anything was worth it and started eating a starter, the main course and dessert every day, even my dinners used to be a little more copious, but what really increased weight was the breakfasts and the lunch.

I think I got to increase from 51 to 63 or so, which it was already too much, so I decided to stop eating so much at that very moment. This change was occurring for three or four months, in fact, it was noticeable in my belly, obviously, my legs, buttocks and back, even, chest, I finally had something else! So well, I started exercising, at first I didn’t know what to do, what I would do better or what cardio to apply to my routines but as time went on I got coupled up and my body is returning to its proper weight after 7 months. Now I weigh 58.8 kilos, so I would say that I am approaching to what I would like to achieve and maintain it that I believe is the most difficult, although the “MyFitnessPal” app has helped me a lot to calculate the number of calories ingested and consumed, apart from my daily meals, to become aware of the good diet and how my body processes it.

The truth is that being obsessed with weight and constant concern consumed me more than anything else, they kept me on the ing because even my period was much more irregular than usual, I used to be more untemped and noticed that it didn’t help me psychologically to value and love myself more. In addition, all this is written very quickly but it is a considerable effort to be able to get the ideal weight for your body and to be able to continue to maintain it, trying to bind body and mind as best as possible to regulate even hormones. Exercise is what has helped me the most with my self-esteem, I am really proud of my progress every day and how my muscles increase little by little, I feel stronger, more focused, creative, active and helps me sleep throughout the night (I used to suffer from insomnia), I think it has been the key piece to feel good in my totality, WITHOUT COMPLEXES.

 

 

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Tus Ojos:

Tus Ojos

Los vi cuando entraste por la puerta, eran sobrecogedores. Jamás te había visto tan segura, tan tuya, tan desprendida de tus errores. Mostrabas unos andares de soltura, de constante contemplación del ambiente, de mi posición de defensa, mientras trataba de trotar a lo largo de la profundidad de tu mirada. Siempre me cautivaste, lo sabes, te adoré hasta terminar con el corazón desgarrado y la esperanza vacía, mientras entendía cada día que pasaba que no había nadie tan despiadada, tampoco tan inteligente.

Sabías cómo meterte en mi cabeza con éxito, dominar la conversación mientras caminabas a mi alrededor, esperando una respuesta que fuera satisfactoria, es agradable saber que sigues haciéndolo. Pude denotar significativos signos de molestia en tu rostro al encontrarte con mi silencio, sé cuál es tu juego y cómo esperas que todo esto continúe. Para ti, somos piezas de un puzzle roto, servidores de tus más altas expectativas, errados al contemplar tus errores y nombrarlos en voz alta, obviando cada letra para que forme parte de otro desastre.

Tu cabello rojizo combina con tu fiereza, una mujer de negocios sin piedad, de pie enfrente de mí sin un ápice de emoción en su cara. Eres ruda, difícil, con esas técnicas de defensa tan potentes y aseguradas en cada rincón de tu mente, para que nadie entre o salga sin ser visto. Jamás te gustó la simpleza, un marido entregado y un coche en la puerta para llevarte donde quisieras, tan solo soy otro caminante de tus mil opciones, tus labios disipan tus mentiras y tus oídos quieren escuchar lo que más deseas, mientras esperas que tu interlocutor caiga rendido a tus pies.

Viniste a por mí, sin vergënza, tampoco tapujos o intenciones desinteresadas. Me querías a mí en tu silla, en tu pequeño trono de venganza personal por algo que ni recuerdo que te hice, por muchos momentos que permanecí en silencio en vez de seguirte la corriente. Siempre fui presa de tus compromisos, de las vendettas con tus exes y el millar de excusas para no hacerme ningún favor, lo  nuestro fue un matrimonio repleto de mentiras y yo fui una de las víctimas. Después de tanto tiempo, vuelves para llevarme a una sala solitaria y oscura, en la que me amordazas bajo mi consentimiento, otra vez teniéndome a tus pies, cautivo bajo tu hechizo.

Podía oír el sonido de tus tacones. Seguía sin decir nada, mientras me seducías con ese cuchillo que rozaba mi pecho, lo notaba afilado. No quería mostrarte miedo, tampoco terror o pánico pero tú querías oírlo, ¿verdad? Querías oírme gritar. Pensé en lo que pudo ser, en las piezas que nunca enjacaron, en los momentos de desasosiego e incomprensión antes de mi último aliento y de oírte reír como si nunca hubieras sido tan feliz como en ese instante. Habías ganado. Me tenías retenido en una de tus jaulas, mientras encontrabas una forma de enterrarme entre tus deseos…


Your Eyes:

I saw them when you walked in the door, they were shrugs. I’ve never seen you so sure, so yours, so detached from your mistakes. You showed a few walks of ease, of constant contemplation of the environment, of my position of defense, as I tried to jog along the depth of your gaze. You always captivated me, you know, I adored you to the end of my heart torn and hope empty, while I understood every day that passed that there was no one so ruthless, not even so intelligent.

You knew how to get into my head successfully, master the conversation while walking around me, waiting for a answer that would be satisfactory for you, it’s nice to know that you’re still doing it. I was able to denote significant signs of annoyance in your face when you found my silence, I know what your game is and how you expect all this to continue. For you, we are pieces of a broken puzzle, servers of your highest expectations, erroneous in contemplating your mistakes and naming them aloud, ignoring each letter to be part of another disaster.

Your reddish hair matches your fierceness, a merciless businesswoman, standing in front of me without a shred of emotion on her face. You’re tough, you’re difficult, with those powerful and secure defense techniques in every corner of your mind, so no one goes in or out without being seen. You never liked the simplicity, a dedicated husband and a car at the door to take you wherever you wanted, I’m just another walker of your thousand choices, your lips dissipate your lies and your ears want to hear what you want most, while you wait for your interlocutor to fall at your feet.

You came for me, without shame, neither splinters or selfless intentions. You wanted me in your chair, on your little throne of personal vengeance for something I didn’t even remember I did to you, for many moments that I remained silent instead of following your lead. I was always prey to your commitments, the vendettas with your exes and the thousand excuses not to do me any favors, it was a marriage full of lies and I was one of the victims. After all this time, you come back to take me to a lonely, dark room, where you gag me under my consent, once again holding me at your feet, captive under your spell.

I could hear the sound of your heels. I kept saying nothing, while you seduced me with that knife that rubbed my chest, I felt it sharp. I didn’t want to show you fear, no terror or panic, but you wanted to hear it, didn’t you? You wanted to hear me scream. I thought of what might have been, the pieces that never lay away, in times of unease and incomprehension before my last breath and to hear you laugh as if you’d never been as happy as at that moment. You had won. You held me in one of your cages, while you found a way to bury me among your desires.

 

 

 

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Cenizas:

Cenizas

Siempre vagué sin rumbo, bucando un camino por el que dirigir mi vida. Traté de alinear mis pies sobre el suelo y continuar con lo previsto pero fallé, mientras mi necesidad de tenerlo todo bajo control empezó a disiparse, a balancearse y a caer sin ningún modo de frenarlo, lo dejaba todo echo pedazos a su paso, en vez de flores debajo de mí, tan solo podía ver la ceniza de mis mentiras, de mis ideales absurdos y mis ganas por focalizar mi frustración en el espejo.

Tendía a encontrar la fuerza en los más débiles, me satisfacía verles sufrir, arrancarles de sus vidas aquello que más apreciaran y despojarlo tan lejos como fuera posible, tan solo por ver sus mejillas repletas de incontrolables lágrimas. Me quemaba en mi propio abismo, con una doble moral que hacía plantearme un montón de preguntas que ni siquiera yo podía responder. Me tambaleaba hasta llegar a casa tras unas bebidas de más y unas risas falsas con las chicas de detrás de la barra, nunca me había comportado de forma tan machista y misógina pero, ahí estaba, arrastrándome por el suelo para poder llegar a la cama y esperar que la resaca del día siguiente no fuera una pesadilla.

En mis sueños me veía a mí mismo corriendo sobre fuego, me quemaba, abrasaba, ardía tantísimo que terminaba con mis piernas llenas de quemazones, despertándome mojado de sudor en plena noche y respirando con dificultad. Mi insomnio jamás progresó, fue cayendo en picado hasta no dormir en cuatro días seguidos, la tensión de mi cuerpo y el control de mis emociones me estaba volviendo loco pero ni siquiera pensaba en ello o, al menos, trataba de no hacerlo. Contemplaba mi rostro casi irreconocible, ya no era aquel niño soñador, ambicioso, competitivo que solía ser, todo eso había sido sustituido por rabia y mil maneras defensivas de marcar mi dominación sobre los demás, un juego detrás de otro para sentirme algo más poderoso que ayer, menos vacío.

Empecé a caminar sin rumbo por las calles, preguntándome qué sentido podía tener mi vida, en qué ilusión óptica podría vivir, cómo podría cambiarlo todo para que no pareciera tan jodido a mis propios ojos, pretender sabemos todos. Las quemaduras seguían presentes, los gritos y las lágrimas ajenas, el fuego abrasando mi piel sin compasión y el millar de cosas que no podía decir por mucho que quisiera, estaba encerrado en mi propia prisión, en mi ego contenido y mi incansable perfeccionismo. Traté de salir y no pude, de parpadear y mis ojos no se movían, de hacer una señal al universo pero fue en vano, de caminar hacia otra dirección pero las llamas me alcanzaron. No pude ser yo mismo porque preferí ser alguien más…


Ashes:

I always wandered aimlessly, diving a path to lead my life. I tried to align my feet on the ground and continue as planned but I failed, while my need to have everything under control began to dissipate, to sway and fall without any way to slow it down, I left everything in its path, instead of flowers beneath me, I could only see the ash of my lies, my absurd ideals and my desire to focus my frustration on the mirror.

I tended to find strength in the weakest, I was pleased to see them suffer, to rip away from their lives what they most appreciated and to strip it as far as possible, just to see their cheeks filled with uncontrollable tears. I was burning myself in my own abyss, with a double standard that made me ask a lot of questions that even I couldn’t answer. I staggered to arrive home after extra drinks and fake laughter with the girls behind the bar, I had never behaved so sexistly and misogistically but, there I was, crawling on the floor so I could get to bed and hope that the next day’s hangover wasn’t a nightmare.

In my dreams I saw myself running on fire, scorching, burning so much that I ended up with my legs full of itch, waking up sweat in the middle of the night and breathing with difficulty. My insomnia never progressed, it was plummeting until I didn’t sleep in four days in a row, the tension of my body and the control of my emotions was driving me crazy but I wasn’t even thinking about it or, at least, trying not to. I looked at my almost unrecognizable face, I was no longer that dreamy, ambitious, competitive child that I used to be, all of which had been replaced by rage and a thousand defensive ways of marking my domination over others, one game after another to feel something more powerful than yesterday, less empty.

I started walking aimlessly through the streets, wondering what sense my life could have, what optical illusion I could live in, how I could change everything so that it didn’t seem so fucked up in my own eyes, pretend we all know. The burns were still present, the screams and tears of others, the fire scorching my skin without compassion and the thousand things that I could not say no matter how much I wanted, I was locked in my own prison, in my ego contained and my tireless perfectionism. I tried to get out and I couldn’t, to blink and my eyes wouldn’t move, to make a signal to the universe but it was in vain, to walk in another direction but the flames reached me. I couldn’t be myself because I preferred to be someone else…