Publicado en Relatos

Un Recuerdo Vivo:

Marlene estaba sentada frente a Jacob. Ella no parecía que quisiera hablar demasiado y él, tan solo quería sacarle las palabras de su boca.

– Tan solo quiero llevarte a ver las estrellas toda la noche, es una idea muy romántica.

– Puede que sí.

– ¿Acaso te gustaría?

– Quizá.

Marlene levantó la mirada y se quedó unos minutos observando las expresiones de su interlocutor. Parecía sorprendida, puede que arrepentida por haber estado metida en el libro que tenía entre las manos y no en las palabras de aquel joven interesado en llevarla a ver mundo.

– ¿No sabes qué decir?

– No, emm… Solo estaba pensando.

– ¿Qué pensabas?

– ¿Nos conocemos de algo? Me resultas familiar…

– Sí, puede que sí.

– Te he visto en algún sitio, estoy segura.

– Nos dimos el primer beso cuando teníamos unos tres años, a los cinco te dije que serías mi novia y a los diez, te prometí que nunca te olvidaría y cuando fuésemos mayores me casaría contigo.

– Oh… ¿Jacob?

– ¡Ese soy yo! Una promesa es una promesa…

Marlene se levantó de su asiento para abrazarle. No esperaba que algo así pudiera ocurrir, tampoco que se hubiese olvidado de alguien como él que siempre había formado parte de su infancia. Se fue y sus palabras dejaron de tener tanto sentido, solo un amor pasajero, platónico y sin importancia pero mirándole, podía volver a aquellos momentos, sonriendo.

– Te invito a otra copa.

– Oh, no podría beber más… Además, hay demasiada gente en la barra.

Jacob le trajo la bebida en poco tiempo, la rosa que le dio a Marlene la sorprendió e hizo que riera inocentemente. Él también sonreía y parecía que la enorme conexión entre ambos todavía no se había evaporado.

– Y, bueno, ¿qué ha sido de ti? Has vuelto después de ese viaje a Italia.

– Sí, viví allí hasta hace muy poco. Mi padre murió hace unos meses y no me quedaba demasiado en Italia como para quedarme, solo recuerdos a los que volver.

– Oh, lo siento mucho. Pensé que ya no iba a verte más, os marchasteis muy rápido.

– Siento que eso te afectara.

– No me… ¿Por qué dices que me afectó? ¡No lo hizo!

– No me despedí de ti, así que, cuando volví para hacerlo, llorabas en los brazos de tu madre. Supe que, algún día, debía volver.

Su noche se volvía cada vez más intensa, llena de “lo siento” y “me gustaría”, sonrisas que les llevaron a beber más de la cuenta y contarse historias divertidas. Fue una velada inolvidable, al menos, para Marlene, la que no parecía a favor de compartir lo que sentía. Esa conexión seguía latente conforme subían a casa de Marlene besándose y desnudándose, no parecía que quisieran quitarse las manos de encima.

La pasión les envolvió hora tras hora, no se despegaron hasta que el sol salió. Marlene fue la primera en abrir los ojos, levantarse de la cama de un salto y ver que eran las nueve y cuarto. Tuvo que despertar a Jacob.

– ¡Vamos, levanta!

– ¿Qué…? Pero, ¿qué pasa?

– Tienes que irte.

– ¿Por qué?

– Son más de las nueve.

– ¿Y? Pensaba desayunarte y luego prepararte algo rico para comer…

– Oh, vamos… ¡Muévete, hablo en serio!

– Vale, vale… Pero dime qué ocurre.

– Mi prometido está a punto de llegar y no puede verte aquí.

– ¿Tu prometido?

– Nos casamos en dos semanas.

Sus miradas se encontraron y el alma de Jacob cayó a sus pies. Aquello solo había sido un juego, algo de lo que volver a quedarse en recuerdo tras vestirse y salir por la puerta.


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An Alive Memory:

Marlene was sitting in front of Jacob. She didn’t seem to want to talk too much and he just wanted to get the words out of her mouth.

-I just want to take you to see the stars all night, it’s a very romantic idea.

-It could be.

-Would you like it?

-Maybe.

Marlene looked up and stayed for a few minutes observing her interlocutor’s expressions. She seemed surprised, perished that she had been in the book she had in her hands and not in the words of that young man interested in bringing her to see the world.

-Don’t you know what to say?

-No, emm… I was just thinking.

-About what, exactly?

-We know each other from somewhere? You look familiar to me…

-Yeah, it could be.

-I’ve seen you somewhere, I’m sure.

-We gave each other the first kiss when we were about three years old, at five I told you that you would be my girlfriend and at ten, I promised you that I would never forget you and when we were older I would marry you.

-Oh… ¿Jacob?

-This is me! A promise is a promise, right?

Marlene got up from her seat to hug him. She didn’t expect something like this to happen, nor that she would have forgotten someone like him who had always been part of her childhood. He left and his words ceased to make so much sense, only a passing, platonic and unimportant love but looking at him, she could go back to those moments, smiling.

-I’ll invite you to another drink.

-Oh, I couldn’t drink more. Also, there’s a lot of people waiting in the bar.

Jacob brought her the drink in no much time, the rose he gave Marlene surprised her and made her laugh innocently. He also smiled and it seemed that the huge connection between the two of them had not yet evaporated.

-And well, what about you? You’ve came back from your travel to Italy.

-Yes, I lived there until very recently. My father died a few months ago and I didn’t stay too long in Italy, just memories to go back to.

-Oh, I’m so sorry. I thought I wouldn’t see you anymore, you left so fast…

-I’m sorry that affected you.

-It didn’t… Why do you think it affected me? It didn’t!

-I didn’t say goodbye to you so I came back to say it but I saw you crying in your mother arms. I knew some day I should come back.

Their night became increasingly intense, full of “sorry” and “I’d like to”, smiles that led them to drink more than the bill and tell funny stories. It was an unforgettable evening, at least, for Marlene, who didn’t seem in favor of sharing what she felt. That connection was still dormant as they went up to Marlene’s house kissing and undressing, and they didn’t seem to want to take their each other hands off.

Passion enveloped them hour after hour, they didn’t stop until the sun came up. Marlene was the first to open her eyes, get out of bed in one jump and see that was nine-fourth. She had to wake Jacob up.

-Come on, get up!

-What…? But, what happen?

-You have to go.

-Why?

-It’s after nine o’clock.

-And? I was thinking in eat you a little more time and then prepare you a very tasty breakfast.

-Oh, c’mon! Move, I’m serious!

-Ok, ok… But tell me what happen.

-My fiancé is almost here and he can’t see you.

-Your fiancé?

-We get married in two weeks.

His glances met and Jacob’s soul fell at his feet. That had only been a game, something to remember again after dressing up and going out the door.


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Publicado en Relatos

Caída:

Llovía. Caminaba bajo el paraguas que le había tomado prestado a mi compañera de residencia en la Universidad cuando no estaba mirando, los míos siempre se rompían y salían volando sin oportunidad de recuperarlos. Empezaba a tiritar pero me gustaba cuando llovía, los días grises eran mis favoritos, todo el mundo los aprovechaba para adelantar lecturas o terminar trabajos atrasados pero yo era la única que salía a pasear entre la lluvia.

Mi paso se veía iluminado por algunas farolas que había en la calle, pasé por al lado de una plaza no muy concurrida y acabé girando por un callejón. Mis botas resbalaban un poco, así que, tenía que pelearme con ellas para seguir de pie, sonaban cuando mantenían contacto con el agua, era chirriante y algo irritante, pero mis pensamientos se vieron interrumpidos por unos pasos que oí justo detrás de mí, no quise volverme, seguramente, sería alguien que vivía por aquí… Pero, cuando giré la calle, seguí escuchándolos no muy lejos. Me decía a mí misma que estaba a salvo, que no era nadie peligroso, seguro que vivía por esta zona y daba la casualidad de que iba donde iba yo también, no debía darle la mayor importancia.

Su paso se hizo un tanto más acelerado, así que, yo apreté el mío casi por inercia. Los callejones eran algo más oscuros y cerrados que los anteriores y todavía debía pasar el puente para llegar a la Universidad. Le miré de reojo pero no pude ver demasiado, solo que estaba empapado, al parecer, no era de esos que utiliza paraguas, llevaba una capucha que le cubría un poco más allá de la frente, usaría la sudadera con un par de tallas más que la suya, llevaba unos vaqueros oscuros, sus manos estaban en los bolsillos y parecía fijado en mí, no paraba. No iba a parar. Pero, el puente estaba cerca. Mi plan era llegar a la zona de seguridad del campus y permanecer allí durante un rato hasta que ese hombre decidiera largarse y yo no volver a salir de noche nunca más, aunque estuviese lloviendo y me sintiese en calma.

El puente estaba justo delante, así que, apreté un poco más el paso, casi podría salir corriendo pero alertaría al tipo que tenía detrás. Empezaba a estar asustada, me estaba siguiendo de verdad, no había nadie más en la calle y era obvio, casi a medianoche, las bocanadas de aire se volvieron más frecuentes y notaba la garganta seca, la cabeza me daba vueltas y estaba muy tensa, cogiendo el paraguas como si fuera mi único apoyo. Ya estaba en el puente, desesperada por cruzarlo, tan solo tenía que girar a la derecha, caminar un poco más y llegaría a la Universidad de un momento a otro, debía confiar en que estaría a salvo muy pronto.

Conforme me iba separando más y más de él, se dio cuenta de que me escapaba, de que no llegaría a cogerme o de que puede que no estuviera bajo su control una vez pasado el puente, así que, hoy que sus pasos ya no eran repetidos, o quizá algo rápidos, ahora corría y estaba a punto de alcanzarme. Así que, yo también empecé a correr como alma que lleva el diablo. Noté una mano en mi hombro que me frenó en seco y me paralizó. Me cogió del cuello y me estampó contra la pared del puente sin soltarme, no podía zafarme, empecé a moverme como una loca, no podía gritar, así que, en ese momento supe que mi compañera de residencia debería dar por perdido su paraguas, quizá lo encontrara en medio de la calle o puede que en el río, justo donde ese extraño me dejó caer sin remordimientos, sin una mirada que mostrara una disculpa, caí sin parar hasta que todo oscureció a mi alrededor.


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The Fall:

It was raining. I was walking under the umbrella I had borrowed from my college dorm roommate when she wasn’t looking, mine would always break and fly away with no chance of getting it back. I was starting to tir but I liked it when it rained, the gray days were my favorites, everyone took advantage of them to advance readings or finish back homework but I was the only one going for a walk through the rain.

My walk was illuminated by some streetlights, I walked past a not very crowded square and ended up spinning through an alley. My boots slipped a little, so I had to fight them to keep standing, they sounded when they kept in touch with the water, it was squeaky and somewhat irritating, but my thoughts were interrupted by a few steps that I heard right behind me, I didn’t want to turn around, surely it would be someone who lived around here… But when I turned the street, I kept listening to them not far away. I was telling myself that I was safe, that there was no one dangerous, I’m sure he or she lived in this area and just was going where I was too, I shouldn’t give it the most importance.

His steps got a little faster, so I squeezed mine almost out of inertia. The alleys were somewhat darker and closed than the previous ones and I still had to pass the bridge to get to the college. I looked at him with rejoy but I couldn’t see too much, only that he was soaked, apparently, he wasn’t one of those who used umbrellas, wore a hoodie that covered him a little beyond his forehead, would wear the sweatshirt with a couple more sizes than his, wore some dark jeans, his hands were in his pockets and he looked fixed on me, he didn’t stop. He wasn’t going to stop. But, the bridge was nearby. My plan was to get to the campus security zone and stay there for a while until that man decided to leave and I never went out again, even if it was raining and I felt calm.

The bridge was right in front of me, so I pressed the step a little bit further, I could almost run out, but I’d alert the guy behind me. I was starting to be scared, he was really following me, there was no one else on the street and it was obvious, almost at midnight, the breaths of air became more frequent and I noticed the dry throat, my head was spinning and I was very tense, catching the umbrella as if it were my only support. I was already on the bridge, desperate to cross it, I just had to turn right, walk a little more and get to college from one moment to the next, I had to trust that I would be safe very soon.

As I separated more and more from him, he realized that I was running away, that I would not get caught, or that I might not be under his control once the bridge was over, so now that his footsteps were no longer repeated, or maybe a little quick, he was now running and about to catch up with me. So, I also began to run as a soul carrying the devil. I noticed a hand on my shoulder that stopped me dry and paralyzed me. He grabbed me by the neck and pushed me against the bridge wall without letting me go, I couldn’t get out, I started moving like a madwoman, I couldn’t scream, so at that moment I knew my roommate should give up her umbrella, maybe he’d find it in the middle of the street or maybe in the river, right where that stranger dropped me without remorse, without a look showing an apology, I fell non-stop until everything darkened around me.


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Publicado en Reflexiones

La Ansiedad Invisible:

No es su nombre general, tampoco el que se suele utilizar para definir o identificar la ansiedad, tan solo yo le he puesto ese nombre hace algún tiempo porque, muchas veces, estamos ansiosos o nerviosos y no nos damos cuenta de ello pero nuestro cuerpo sí que nos está alertando mediante síntomas o actitudes que empezamos a tener que no llegan a ser del todo normales en nosotros. La llamo invisible porque no notas esa ansiedad con una sensación de que se te acaba el aire, te duele el pecho o mareo, quizá dolor de estómago o diarreas, sino que, puede que empieces a comer mucho más de lo habitual, no dejes de tener antojos, tengas unos días de insomnio, estés irritable o con cambios de humor un poco extremos. Son algunas sensaciones que podemos tener puntualmente por algunas otras razones, pero también para darnos cuenta de que hemos pasado una etapa de ansiedad sin percatarnos.

Muchas veces, no notaremos que nos tiemblan las piernas o que tenemos mucho más apetito de repente o unas ganas de comer insaciables, también puede mostrarse a modo de un temblor en la mandíbula cuando juntas un poco los dientes, puede que notes tensión en el cuello o una flojera en los brazos que no te explicas porque no has estado haciendo ningún tipo de fuerza fuera de lo habitual, no te has notado nervioso o inquieto, por lo tanto, puede que hayas pasado por un momento de ansiedad en cierto momento del día y ni te has enterado. ¿Por qué lo notamos días después? Cuando nos ponemos nerviosos, nuestro cuerpo desprende una hormona que se llama cortisol y el hígado la adrenalina, dado que, el cuerpo ha identificado una amenaza exterior y lo que hace es darte la energía suficiente a tus músculos para que escapes del supuesto peligro que existe en ese momento. Esto, se acumula en el cuerpo si no haces el ejercicio suficiente como para quemarlo y sale de este a través de síntomas distintos, de hecho, puede que sintamos la ansiedad en días que ni siquiera nos hayamos alterado por ninguna cosa en particular.

De hecho, la ansiedad no solo se muestra a través de síntomas físicos, sino también en nuestra forma de actuar con nosotros mismos y socialmente, dependiendo de nuestras experiencias previas. Puede que nos siente mal cualquier crítica exterior hacia nosotros, que nos sintamos rechazados todo el tiempo, que creamos que todo el mundo está en nuestra contra o que no avanzamos en nuestra vida, los pensamientos intrusivos permanecen en nosotros cada día y apartamos a los demás creyendo que nos harán daño en un futuro, somos escépticos ante cualquier cosa, no creemos nada de lo que nos dicen y solemos resguardarnos en el silencio, la mayoría de la gente con ansiedad tiende a ser bastante asocial y tienen una especie de hipocondría recurrente porque estos síntomas psicológicos se suelen somatizar en el cuerpo. Y esto, también es ansiedad, pero se esconde tras reacciones bastante claras y reflexivas para nosotros, muy presentes y reales.

Nuestros pensamientos tienden a ser bastante negativos y lo que debemos hacer es estar siempre con personas y circunstancias que sean positivas para nosotros, aunque no podamos evitar que nuestra mente de vez en cuando nos estropee el momento o que tienda a creer cosas que no existen en la realidad. Si vemos una situación negativa o una persona que identificamos como tóxica, debemos alejarnos lo más rápido posible porque nos intoxicamos con facilidad de esa misma negatividad y toxicidad, solemos ser muy sensibles a ello y necesitamos espacio. Todo esto, es una ansiedad invisible y que ocurre en nuestro interior, de hecho, hay algo que leí no hace mucho que me resultó muy interesante y quiero comentar y es que mientras estamos en el vientre de nuestra madre y se va formando nuestro cerebro y terminaciones nerviosas, también se va determinando si vas a tener ansiedad cuando vayas creciendo, se activará esa parte de nosotros conforme nuestra vida vaya progresando. Termina siendo como una especie de destino del que es bastante difícil de escapar pero que sí se puede controlar de cierta forma, como ya dije en uno de mis post “Cómo Controlar la Ansiedad“, se puede disminuir mucho más de lo que creemos pero seguirá estando ahí, invisible.

Todas las reacciones que tengamos se pueden observar y analizar, forma parte del amor propio que todos deberíamos tener, al fin y al cabo, hay que saber cómo relacionarnos con esa ansiedad, cómo aceptarla e identificar cuándo es ella la que nos habla y no nosotros, cuándo son nuestros miedos los que están interfiriendo en ese momento presente y cuándo nuestras dudas tratan de manipular cómo llegar a nuestros objetivos, esas ansiedades internas de las que nos tenemos que deshacer aunque las que sentimos del exterior, a veces, nos superen y seguir caminando tratando de tener esta ansiedad como a una amiga que debemos cuidar y con la que tenemos que hablar habitualmente para que se calme y no se indigne por todo, de hecho, somos nosotros quiénes hemos acostumbrado a nuestro cuerpo a reaccionar de esta forma y somos quiénes debemos educarlo nuevamente para que se acople a lo nuevo.


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Invisible Anxiety:

It is not its general name, nor that which is often used to define or identify anxiety, only I have given it that name some time ago because, many times, we are anxious or nervous and we do not realize it but our body is alerting us through symptoms or attitudes that we begin to have that do not become entirely normal in us. I call it invisible because you don’t notice that anxiety with a feeling that you’re running out of air, your chest hurts or you’re dizzy, maybe stomach pain or diarrhea, but you may start eating a lot more than usual, don’t stop cravings, have a few days of insomnia, are irritable or have slightly extreme mood swings. These are some sensations that we can have on time for some other reasons, but also to realize that we have gone through a stage of anxiety without realizing it.

Many times, we won’t notice our legs shaking or that we have a lot more appetite all of a sudden or an insatiable urge to eat, it can also be shown as a tremor in the jaw when you put your teeth together a little, you may notice tension in your neck or a slack in your arms that you can’t explain because you haven’t been doing any kind of strength out of normal, you haven’t noticed yourself nervous or restless, so you may have gone through a moment of anxiety at a certain time of day and haven’t even feel it as usual. Why do we notice it days later? When we get nervous, our body releases a hormone called cortisol and the liver the adrenaline, since the body has identified an outside threat and what it does is give enough energy to your muscles to escape the supposed danger that exists at that time. This builds up in the body if you don’t exercise enough to burn it and leave your body through different symptoms, in fact, we may feel anxiety on days that we haven’t even been upset by anything in particular.

In fact, anxiety is shown not only through physical symptoms, but also in our way of acting with ourselves and socially, depending on our previous experiences. We may feel bad about any outward criticism about us, that we feel rejected all the time, that we believe that everyone is against us or that we do not advance in our lives, intrusive thoughts remain in us every day and we set aside others believing that they will harm us in the future, we are skeptical of anything, we do not believe anything of what other people tell us and we usually shelter in silence, most people with anxiety tend to be quite asocial and have a kind of recurrent hypochondria because these psychological symptoms are usually somatized in the body. And this is also anxiety, but it hides behind quite clear and thoughtful reactions for us, very present and real.

Our thoughts tend to be quite negative and what we should do is always be with people and circumstances that are positive for us, even if we can’t stop our minds from occasionally spoiling certain moments or tending to believe things that don’t exist in reality. If we see a negative situation or a person we identify as toxic, we must move away as quickly as possible because we easily get intoxicated from that same negativity and toxicity, we tend to be very sensitive to it and we need space. All this, it is an invisible anxiety and that happens inside us, in fact, there is something that I read not long ago that I found very interesting and I want to comment here and that is that while we are in the belly of our mother and our brains and nerve endings are forming, it is also determined if you are going to have anxiety when you grow up, that part of us will be activated as our lives progress. It ends up being like a kind of destination that is quite difficult to escape but can be controlled in a certain way, as I said in one of my posts “How to Control Anxiety“, you can decrease it much more than we think but it will still be there, invisible.

All the reactions we have can be observed and analyzed, it is part of the self-love that we should all have, after all, we must know how to relate to that anxiety, how to accept it and identify when it is she who speaks to us and not us, when it is our fears that are interfering at that present moment and when our doubts try to manipulate how to reach our goals, those internal anxieties that we have to get rid of even though the ones we feel about the outside sometimes overcome us and keep walking trying to have this anxiety like a friend that we have to take care of and that we have to talk to regularly so that it calms down and does not be indicated by everything, in fact, we are the ones who have accustomed our body to react in this way and we are the ones who must educate it again so that it is going to have an appropriate reaction to the new things coming.


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Publicado en Relatos

Lagunas:

Abrí los ojos poco a poco, sintiendo mi cuerpo algo engarrotado. Parpadeé un par de veces para ponerme en situación, dándome cuenta de que estaba tirado en el suelo, boca arriba, algo mareado, con un dolor de cabeza horrible. Notaba la boca seca, tenía algo en la mano izquierda pero todavía no definía qué era. Traté de enderezarme la primera vez pero no lo conseguí, me dolía mucho el costado derecho. Esperé unos segundos y volví a intentarlo acercando ambas manos hacia el centro, percatándome de que lo que había notado antes era el mango de uno de los cuchillos que teníamos en la cocina. ¿Qué hacía yo con un cuchillo allí tirado? Lo dejé en el suelo y traté de ponerme en pie.

Volví a marearme, así que, evité levantarme demasiado rápido ayudándome con una de las sillas que había cerca de la barra de la cocina. En ese momento, estar de pie era lo peor que me había pasado en diferencia, así que, seguí de pie con las manos cogidas a la encimera de la cocina. En esos momentos de lucidez, donde no parecía que me ocurriese nada entre dolor y dolor, pude darme cuenta de que había unas gotas de sangre bastante grandes cerca de la mesa de la cocina donde Annie y yo solíamos sentarnos a comer esos días de trabajo en los que no tienes tiempo y comes a toda prisa. Mientras seguía agarrado a la encimera, iba acercándome poco a poco, con la respiración entrecortada, entre asustado, curioso y cauteloso, ¿era mi sangre?

El siguiente mareo me dio más fuerte, tanto que me dobló las piernas y casi me caigo al suelo, seguía notando el corazón bombeando en la parte de atrás de mi cabeza. ¿Acaso me había caído? Me iba acercando pero no veía bien, la encimera me ocultaba lo que había detrás, pero pude ver un charco de sangre mucho más grande, viscoso y quizá, reciente. Un escalofrío recorrió mi espalda, mis ojos se abrieron de par en par y el pánico se apiadó de mi cuerpo sin yo poder hacer gran cosa por evitarlo. Me esforcé un poco más por llegar a la mesa, costándome respirar y con punzadas en el costado derecho, tenía que seguir encorvado y poner toda mi atención en que mis piernas se siguieran moviendo y no me fallasen como antes.

En cuanto llegué a la esquina de la encimera, noté un nudo en la garganta al enfrentarme a aquello, al saber qué o quién yacía en el suelo con sangre brotando de su pecho y su cabeza. Era Annie, era ella. El shock hizo que me soltara y volviera a caerme al suelo, esta vez de rodillas, propinando un grito de dolor, estas tocaron el círculo de sangre que se había formado debajo de ella, sin poder evitar que las lágrimas salieran de mis ojos. Miré el cuchillo que estaba ya a varios metros de mí y la volví a mirar a ella, lo hice un par de veces para preguntarme si había ocurrido algo que yo no recordaba… si yo había… si le hice algo que yo no… Oh, dios mío. Empecé a hiperventilar, poniéndome una mano en el pecho y sintiendo cada vez esas punzadas de dolor en el costado y las rodillas, cayéndome de lado sobre la sangre de Annie.

-No, no, no, noooo… Annie, por favor. Despierta. Annie…

No podía parar de sollozar y un millón de flashes vinieron a mi mente como una tortura interna por lo que podría haberle hecho. Nos vi a ambos entrando en esta casa por primera vez, preguntándonos si deberíamos comprarla, era moderna, tenía todo lo que necesitábamos y teníamos el dinero, ella dijo sí y nos lanzamos. Otro flash me atravesó el pecho, viéndonos en el altar, sonriendo, con nuestras familias celebrando nuestra unión en cuerpo y alma y llevándonos de luna de miel a Bali, donde pasamos los mejores días de nuestras vidas. No podía respirar, estaba allí echado en el suelo, hecho un ovillo, sollozando, gritando y diciendo cosas sin sentido.

Un golpe sordo me interrumpió y, con la vista algo borrosa, pude ver cómo unos cuatro o cinco agentes me gritaban que me alejara del cuerpo, dos de ellos, me levantaban del suelo, me ponían las esposas y yo seguía allí, sin comprender nada de lo que ocurría.

-Queda usted detenido por el asesinato de su esposa. Todo lo que diga puede utilizarse en su contra ante un tribunal, tiene derecho a la asistencia de un abogado, si no puede pagarse uno, le asignaremos uno de oficio, ¿ha entendido sus derechos, señor?

Aquellas palabras quedaron en la nada, no podía responder, dejé mi cuerpo caer hasta que no vi nada más que oscuridad y sollozos ya casi inaudibles mientras gente que no conocía seguía invadiendo mi casa y hablando de algo que casi no lograba entender.

-El arma homicida es una prueba concluyente, recogedla y llevadla al laboratorio. Debemos interrogarle cuando esté consciente, parece estar en estado de shock. Puede que haya matado a su mujer, llevaos el cadáver y vayamos todos a rellenar el papeleo.


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Memory Lapses:

I opened my eyes slowly, feeling my body somewhat set. I blinked a couple of times to get in position, realizing I was lying on the floor, on my back, a little dizzy, with a horrible headache. I could feel my mouth dry, I had something in my left hand, but I still didn’t define what it was. I tried to get up the first time, but I didn’t get it, my right side hurt a lot. I waited a few seconds and tried again by bringing both hands closer to the center, realizing what I felt in my left hand was one of the knives we had in the kitchen. What was I doing with a knife lying on the floor? I left it on the floor and tried to stand up.

I got dizzy again, so I avoided getting up too fast helping myself with one of the chairs near the kitchen bar. At the time, standing was the worst thing that had happened to me by far, so I stood with my hands held to the kitchen counter. In those moments of lucidity, where nothing seemed to happen to me between pain and pain, I realized that there were a few pretty large drops of blood near the kitchen table where Annie and I used to sit down and eat those working days where we didn’t have time and eat in a hurry. As I kept clinging to the countertop, I was slowly approaching, breathing choppy, between frightened, curious and cautious, was it my blood?

The next dizziness I felt was even stronger, so it bent my legs and I almost fell to the ground, I kept noticing the heart pumping in the back of my head. Did I fall? I was getting close but I didn’t see well, the countertop was hiding from me what was behind it, but I could see a much bigger, slimy, maybe recent pool of blood. A shiver ran down my back, my eyes very opened and the panic evade my body without me being able to do much to avoid it. I tried a little harder to get to the table, having a hard time breathing and panging on my right side, I had to keep hunched over and put all my attention on my legs moving and not failing me as before.

As soon as I got to the corner of the countertop, I noticed a lump in my throat as I faced that, knowing what or who lay on the floor with blood sprouting from her chest and head. It was Annie, it was her. The shock caused me to let go and fall back to the ground, this time on my knees, tipping a cry of pain, they touched the circle of blood that had formed beneath it, without being able to prevent the tears coming out of my eyes. I looked at the knife that was already several meters from me and looked at her again, I did it a couple of times to wonder if something had happened that I did not remember… if I had… if I did something to her that I didn’t… Oh, my God. I started hyperventilating, putting one hand on my chest and feeling every time those pangs of pain on my side and knees, falling sideways over Annie’s blood.

-No, no, no, noooo… Annie, please. Wake up. Annie…

I couldn’t stop sobing and a million flashes came to mind like internal torture for what I could have done to her. I saw us both coming into this house for the first time, wondering if we should buy it, it was modern, it had everything we needed and we had the money, she said yes and we jumped in. Another flash pierced my chest, seeing us at the altar, smiling, with our families celebrating our union in body and soul and taking us on our honeymoon to Bali, where we spent the best days of our lives. I couldn’t breathe, I was there stood on the floor, with a foetal position, sobbing, screaming and saying meaningless things.

A deaf blow interrupted me and, with a somewhat blurry sight, I could see about four or five agents yelling at me to get away from the body, two of them, lifting me off the ground, putting the handcuffs on and I was still there, not understanding anything that was going on.

-You are under arrest for the murder of your wife. Anything you say can be used against you in court, you have the right to the assistance of a lawyer, if you can pay it, we will assign you a public defender, have you understood your rights, sir?

Those words were left in nothing, I couldn’t answer, I dropped my body until I saw nothing but darkness and almost inaudible sobs while that police officers keep talking about things I didn’t understand completely.

-The murder weapon is a conclusive test, pick it up and take it to the lab. We have to interrogate him when he’s conscious, he seems in shock. Maybe he killed his wife, took the body and let’s all go fill out the paperwork.


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Publicado en Personajes

Sam: Tras un Asesino

Relato procedente:El Hombre de Hielo“. Edad: 38 años.

Ciudad: Sacramento. Profesión: Policía.

Descripción física:

Cabello corto, negro y fácil de cuidar. Tengo la tez pálida y los labios finos, los ojos marrones de mirada intensa. Soy esbelto, algo fornido debido al ejercicio diario al que me someto para poder realizar las labores policiales con mayor soltura y siempre visto con vaqueros y una camiseta cualquiera, con deportivas o zapatos de vestir o el uniforme del trabajo.

Descripción de la personalidad:

Siempre dicen que soy un tipo recto, que sé hacer lo que mandan sin preguntar, leal y con moral, sí puedo añadir que soy alguien bastante serio, escondo algunas de mis emociones bajo las finas capas de mis palabras y no suelo decir lo que pienso, mis frases con cortas y calculadas, para mí, no hace falta saber demasiado, me gusta ir al grano en las conversaciones con otros. Me gusta el silencio y la calma, mantenerme aislado y ver la tele tras llegar del trabajo con una buena cerveza y unas palomitas de bolsa, sin más vida que esa. Suelo ser bastante sincero y daño algunas sensibilidades ajenas pero me gusta creer que ayudo a otros a abrir los ojos hacia sí mismos, no me importa en absoluto qué piensen o crean los demás sobre mí, tampoco los rumores o las etiquetas que me pongan, vivo mi vida ocupado con el trabajo y cuando vuelvo a casa, lo demás, no existe.

Rectitud, lealtad y sinceridad:

Las tres palabras para una moralidad impecable, según decía mi padre. Él también fue policía y estaba muy orgulloso de ello, siempre quiso serlo desde el momento en el que se presentó a los exámenes y le dieron una bonita placa de investigador. Mis lecciones siempre giraban entorno a lo que él aprendió en la academia y, cómo no, quería que yo también fuera policía, digamos que crecí con ello en la sangre, no me negué. Aunque en el colegio fuese “el hijo del poli” y nadie quisiera juntarse conmigo, a mí me gustaba que lo fuera, me sentía seguro aunque mi madre siempre despotricaba sobre lo mal padre que había sido siempre dejándonos abandonados en casa mientras él hacia patrullas y se pelaba los sesos en cada asesinato que llegaba a su mesa.

No había que hacer preguntas, cuando te daban una orden tenías que cumplirla. Así que, empecé a volverme un poco más callado y, al ser adolescente, empecé a entrenar cada día para las pruebas físicas, solo tenía eso en la mente, ni siquiera los abusones del colegio podían desconcentrarme de ese objetivo. A mi madre le daba miedo y no quería que yo muriera solo como lo haría mi padre, era una dramática empedernida que no supo apreciar lo que tenía y prefería repetir esto antes de reconocer que ella también formó parte para que el matrimonio se rompiera y dejaran de verse aunque papá parecía estancado, siempre recordando los buenos tiempos.

No todas las mujeres son oficinistas:

Su nombre era Grace. Después de pasar las pruebas físicas y la academia, conseguí mi placa y mi arma reglamentaria, me asignaron un equipo en la misma ciudad y empecé a trabajar, lo que no esperaba era que hubiera una mujer como ella entre nosotros, no podía dejar de mirarla, incluso, sabiendo que la hacía sentirse algo incómoda. Al principio, creía que yo era una especie de acosador friki que quería saber lo que hacía, con quién y dónde iba pero lo cierto era que me parecía algo curiosa, por cómo se movía, hablaba y la comida que traía al trabajo, era buena investigando sobre todo casos de gente desaparecida y trasteando el ordenador. Una de nuestras primeras conversaciones fueron cerca del baño, donde siempre nos chocábamos y ella sonreía incómoda, la cogí del brazo y le susurré al oído el restaurante donde podríamos ir a cenar aquella misma noche, no respondió pero esperé allí hasta que apareció, eso era un sí.

Teníamos muchas cosas en común y se confirmaron aquella misma noche. El beso de despedida zanjó el acuerdo y seguimos quedando durante unas semanas más, empezando una bonita relación que acabó en matrimonio, con una hija preciosa y una casa que compré sin que ella lo supiera donde empezamos a vivir enseguida. Mi padre falleció poco después, mi madre cayó en una depresión muy fuerte y tuve que internarla en un hospital donde pudiera cuidar de ella. Era como si me hubiese quedado solo pero, esa no era la pura verdad al fin y al cabo, ¿no?

El Hombre de Hielo:

El llamado “Hombre de Hielo” tenía a toda la ciudad revuelta, la gente empezó a refugiar a sus hijos en casa a horas muy tempranas para que ese loco no les matara. Aunque disfrutaba matando mujeres, también se acercaba a niños, los violaba y los mataba, dejándolos en medio de la calle con una marca mostrando el hielo en la zona del ombligo. Había matado a unas veinte personas ya y se me ocurrió hacer un comentario en la calle que alguien de la prensa pareció escuchar y divulgó en televisión sin mi consentimiento. Fue algo tonto, una estupidez, una broma entre compañeros… solo dije que no tardaría en meter el culito de ese idiota en prisión aunque tuviera que traerlo en una sillita de bebé. En cuanto llegué a casa, encontré a mi mujer y a mi hija muertas en el suelo de la cocina. Dejó una nota en la que me retaba a meter su bonito culito en la cárcel después de haber tocado el mío por dos.

No podría expresar con exactitud lo que sentí en aquel momento pero culpable era una buena palabra a elegir aunque hubiera sido indirectamente. Jamás fue identificado o encontrado, no dejaba huellas y parecía que no fuera a parar. A decir verdad, estaba desesperado, solo y dado de baja para pasar el duelo de mi familia en paz, teniendo que ir obligado a un psicólogo para expresar mis sentimientos, esos que tanto solía esconder porque no me gustaba compartir una mierda con nadie que no conociera. Durante meses, lo único que hicimos fue mirarnos a la cara durante tres días a la semana por una hora, no sacamos nada en claro, me mandó a otro psicólogo y seguimos la misma operación, hasta que el jefe decidió darme de alta en el trabajo de nuevo, suponía que sería una buena medicina para ponerme mejor aunque no quisiera hablar de ello, al parecer, había pillado el mensaje. Tenía ganas de cazar a ese hijo de puta.

La llamada y el accidente:

El Hombre de Hielo llamó mientras dormía, recuerdo que eran las cuatro o cinco de la madrugada, diciendo que le gustaba cómo dormía Mónica, con lo que, intuí que estaba en su casa, a punto de matarla o herirla de gravedad para que yo la viese morir. Mónica fue mi compañera en el trabajo durante cinco años después de lo que ocurrió con mi familia y la tenía en gran estima o quizá, en demasiada estima pero nunca quise llegar a más, me sentía culpable por Grace si seguía adelante y nunca le pedía que saliera conmigo, me lo guardaba para mí para que nadie saliese herido pero él lo supo, algo que indicaba que nos había estado espiando en nuestras investigaciones.

Pedí refuerzos conforme salía del coche y entraba en casa de Mónica, vi que forzaron la cerradura pero a ella no le hicieron nada, todavía dormía, así que, me sentí algo confuso, ¿qué estaba haciendo exactamente?, lo supe unos minutos más tarde cuando me llamó para decirme que había hecho explotar la central de policía y darme una lección sobre que no podía salvar a todo el mundo, ¿qué lección de mierda era esa? Lo que recuerdo después es el haber estado en una cama de hospital tras esa llamada por haber tenido un shock en el que ni siquiera me podía poner de pie. Según Mónica, hubieron 100 muertos y 240 heridos, el resto tenían el día libre o estaban fuera recabando información, pero se encontraba ante un montón de escombros, triste y sola entre la penumbra que empezaba a embriagarla y tratando de no mostrarse emotiva.

Un futuro de destrucción y muerte:

El Hombre de Hielo había hecho esto sin que nadie se diera cuenta, quizá era parte de nuestro equipo sin habernos percatado o puede que tuviera un topo dentro, o puede que nadie se diera cuenta de su presencia porque no era alguien que llamara mucho la atención. Después de esto, sospechaba que iban a haber más muertes, por mí y para mí, le gustaba matar y también le gustaba verme sufrir, sabía quién me importaba aunque yo dijese que no me gustaba la gente, me había calado sin siquiera conocerme o quizá conociéndome desde hacía tiempo, aún no tenía ni idea pero debía conseguir pistas como fuese.

Las pruebas no eran concluyentes o no habían huellas, podía ser que nada encajase al fin y al cabo y que este tipo fuera quién fuera no recibiera lo que merecía, incluso, dándole la oportunidad de seguir matando y aterrorizando la ciudad, a familias enteras y a policías confusos, nadie iba a dormir tranquilo hasta meter el culito de ese cabronazo entre rejas.

Publicado en Reflexiones

Los Pies sobre el Suelo:

A lo largo de las diferentes fases de nuestra vida, creamos una perspectiva nueva, una forma de ver las cosas totalmente distinta a hace un par de años atrás y creo que ese es el motivo por el que este post ha tenido lugar en mi cabeza durante estos días. Los seres humanos tenemos esa virtud de raciocinio, de creatividad, de imaginar, unos más que otros pero está ahí, esperando a ser usada. Tenemos esa capacidad de tratar de ver las cosas fáciles, de que todo saldrá bien, de que tendremos lo que estamos buscando en cada esquina y eso es exactamente lo que vamos a tener, cayendo entre un espiral de irrealidad y sueño tan rápido que ni nos damos cuenta. Así como imaginar es una virtud, también es un momento en el que nos hemos dormido y debemos despertar.

Muchas personas, hemos podido caer en esos instantes de ignorancia e inocencia donde creemos que todo va a ser perfecto, donde encontramos belleza allá adónde vamos y tenemos claro que nada va a salir mal, que todos nuestros deseos se van a cumplir y vamos a responder a todas nuestras dudas durante el tiempo en el que sonriamos dejando atrás un pasado doloroso o molesto al que no queremos volver, lo sabemos con absoluta certeza, perdiéndonos poco a poco, dejando de conocer cuál es verdaderamente la realidad de las situaciones. La vida es bella, merecemos vivirla y superarnos cada día, pero también es dura, cruel, llena de obstáculos difíciles de atravesar, con un montón de dudas y decisiones por tomar que no cambian de un día para otro. Hay que ver ambas caras de la moneda para diferenciar qué es real de qué no ha sucedido todavía y de que hay cambios que nos van a afectar, sin tener que hacer mucho hincapié en la llamada positividad tóxica.

Cuando somos pequeños, soñamos, nos pasamos el día riendo y jugando, no nos preocupa nada y cada mañana tenemos un chute de energía indescriptible que nos hace levantarnos a las seis para ir a la habitación de nuestros padres a preguntarles qué nos harán para desayunar porque tenemos un hambre imparable. Pero, conforme vamos creciendo, debemos ver con mayor claridad y madurez nuestras opciones, cuáles vamos a poder cumplir y cuáles son solo un espejismo de nuestra mente, incapaces de llevarse a cabo, incluso, qué haríamos si estuviéramos capacitados para llegar a ser un miembro importante de la NASA. Está bien ser positivo pero no dar por hecho que todo en nuestra vida gira entorno a esto, nada es perfecto, ni en nosotros ni en nuestro alrededor y tenemos la oportunidad de aceptarlo. Muchos creen que las cosas vienen a nosotros gracias al aire que respiramos, como si esa opción fuera la única, pero las circunstancias se dan como se dan y nadie puede hacer nada por cambiarlas, el destino es como es y nos traerá lo bueno y lo malo indistintamente.

Estoy segura de que todos hemos tenido momentos en los que hemos divagado, elegido mal por apasionarnos demasiado, creer lo imposible incluso cuando lo era, también elevarse sobre el suelo en vez de tocarlo para no tener que enfrentarnos a la realidad pero, la verdad es que debemos hacerlo, tenemos que verla ante nuestros ojos y aprender la lección que nos traiga en ese momento, aunque no nos guste que no suele o aunque sea amable con nosotros, siempre vamos a caernos, a gritar, a frustrarnos… pero nunca nos podremos mantener impasibles ante una situación, todos nos expresamos y somos sensibles de una forma u otra, aunque no nos guste reconocerlo. Las cosas pasan porque tienen que pasar y no suelen ser buenas, hay que disfrutar de los pequeños momentos de felicidad que se nos otorgan e ir cerrando cicatrices, a la vez que dejamos de ver unicornios volar sobre nuestras cabezas y falsa felicidad, debemos poner los pies sobre el suelo, ver las cosas con perspectiva.

Todo lo que empieza termina y el cambio es lo único constante, en cuanto te das cuenta, ahí está, esperándote al girar la calle. Rotamos, huimos, compartimos, nos abrazamos y aquí seguimos. Para algunos la vida es simple, sencilla, dinámica y les encanta, no tienen altibajos, se llenan de alegría constantemente y no tienen ningún tipo de situación adversa que les perturbe, ni siquiera, una muy pequeña. Vemos que les va genial y pensamos: “pues la mía es un desastre, ¿por qué?”, quizá nunca respondamos a ese por qué, la situación y vida de cada uno es diferente y nos toca vivir cosas más duras para hacernos ver algo, puede que pensemos: “pero, ¿siempre?”, quizá sí, ¿quién sabe? Por eso, a muchos nos llaman supervivientes, porque sobrevivimos a cualquier cosa, a situaciones que otros no podrían y seguimos caminando un día, nos levantamos y reímos aún cuando las cosas no son perfectas para nosotros.

Pongamos los pies en el suelo, VIVIENDO.


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The Feet on the Floor:

Throughout the different phases of our lives, we create a new perspectives, a way of seeing things totally different from a couple of years ago and I think that’s why this post has taken place in my head these days. Human beings have that virtue of reasoning, of creativity, of imagining, more than others but it is there, waiting to be used. We have that ability to try to see the easy things, that everything will work out, that we will have what we are looking for in every corner and that is exactly what we will have, falling between a spiral of unreality and sleep so fast that we do not even realize it. Just as imagining is a virtue, it is also a time when we have fallen asleep and we must wake up.

Many of us have been able to fall in those moments of ignorance and innocence where we believe that everything is going to be perfect, where we find beauty where we are going and we are clear that nothing will go wrong, that all our desires will be fulfilled and we will answer all our doubts during the time in which we smile leaving behind a painful or annoying past that we do not want to return to, we know this with absolute certainty, losing ourselves little by little, no longer knowing what the reality of situations really is. Life is beautiful, we deserve to live it and overcome each day, but it is also hard, cruel, full of difficult obstacles to cross, with a lot of doubts and decisions to make that do not change overnight. You have to see both sides of the coin to differentiate what is real from what has not yet happened and that there are changes that will affect us, without having to place much emphasis on the so-called toxic positivity.

When we were little, we dreamt, we spent the day laughing and playing, we weren’t worried about anything and every morning we had an indescribable energy shot that made us get up at six to go to our parents’ room to ask them what they will do to us for breakfast because we had an unstoppable hunger. But as we grow, we need to see more clearly and with more maturity our options, what we will be able to reach and what are just a mirage of our minds, unable to even be accomplished if we were trained to become an important member of NASA. It’s okay to be positive but don’t take for sure that everything in our lives revolves around this, nothing is perfect, neither in us nor around us and we have the opportunity to accept it. Many believe that things come to us thanks to the air we breathe, as if that option is the only one, but circumstances occur as they occur and no one can do anything to change them, the destiny is as it is and it will bring us good and bad indistinctively.

I’m sure we’ve all had times when we’ve rambled, chosen wrong for being too passionate, believing the impossible even when it was, also stood on the ground instead of touching it so we don’t have to face reality, but the truth is, we have to do it, we have to see it through our eyes and learn the lesson life brings us at that time, even if we don’t like it which it doesn’t usually or even if it’s nice with us, we’re always going to fall, to scream, to get frustrated… but we can never remain impassive in the face of a situation, we all express ourselves and are sensitive in one way or another, even if we do not like to recognize it. Things happen because they have to happen and they are not usually good, we have to enjoy the small moments of happiness that are granted to us and close scars, while we stop seeing unicorns fly over our heads and false happiness, we must put our feet on the ground, see things with perspective.

Everything that starts ends and change is the only constant thing, as soon as you realize, there it is, waiting for you as you turn the next corner. We rotate, we run, we share, we hug, and here we go. For some life is simple, dynamic and they love it, they have no ups and downs, they are constantly filled with joy and they do not have any kind of adverse situation that disturbs them, not even a very small one. We see that they do great and we think, “Mine is a disaster, why?” we may never answer that why, the situation and life of each one is different and it is up to us to live harder things to make us realize of something, we may think, “But, always?” Maybe, who knows? That’s why many of us are called survivors, because we survive anything, situations that others couldn’t and we keep walking one more day, we get up and laugh even when things aren’t perfect for us.

Put the feet on the ground, LIVING.


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Publicado en Relatos

El Hombre de Hielo:

Me desperté de repente, eran las cinco de la madrugada. Esperaba que quién estuviera llamándome al móvil se diera por vencido y este dejara de sonar pero, se paró durante un minuto y luego volví a oírlo. Me incorporé y respondí todavía algo adormilado. La voz de mi interlocutor era suave, segura y aclamante de atención. Pude asegurar de que la tenía. Era él.

– Sé quién te importa. No puedes esconderlo más.

– No me importa nadie, deberías saberlo ya. No me gusta la gente.

– Pero ella sí, ¿verdad? Esa detective morena, de ojos verdes y sonrisa perfecta.

– Ella no… ella no me importa.

– La próxima vez dilo con más seguridad y puede que me lo crea.

– ¿Qué quieres?

– Me gusta cómo se mueve cuando está dormida…

Pude oír una risa estremecedora al otro lado del teléfono, un escalofrío recorrió mi espalda al tiempo que la llamada se cortaba. Deduje que ahora mismo estaría en su casa, iba a asesinarla, a hacer otra obra de arte con la sangre de Mónica. Me vestí tan rápido como pude, cogí el móvil, el arma reglamentaria y la chaqueta, me dirigí hacia el coche y aceleré nada más oí el rugido del motor. No había un solo minuto que perder.

Me sudaban las manos en el volante, notaba el corazón palpitar un tanto frenético y cómo el pánico de que pudiera hacer daño a la única persona que me importaba aumentaba por momentos. Su casa no estaba muy lejos pero, podría llegar demasiado tarde, o quizá me llamó para provocarme. El temido sádico y violento asesino en serie que mutila y adorna sus atrocidades llamado “El Hombre de Hielo”, seguía obsesionado con ganar una batalla conmigo que consideraba casi perdida, su necesidad de control ante lo que ocurría empezaba a amenazar nuestras vidas, él quería que yo investigara el caso, únicamente yo. No tuvo suficiente matando a mi a toda mi familia, ahora tenía que seguir amenazando a por personas que me importaban de verdad.

Llegué hasta su puerta. Saqué la Glock 9mm de la funda y me acerqué a la casa poco a poco, mientras informaba por el móvil con la otra mano a la central para que mandaran refuerzos, si conseguía verme cara a cara con él, podría salir tan malherido como Mónica, si es que, todavía respiraba. Habían forzado la cerradura, la puerta estaba abierta, así que, la empujé con cuidado. Las luces estaban apagadas, pero podía ver gracias a las que provenían de la calle y que entraban por las ventanas. Esperaba ver un montón de sangre en su habitación, verla a ella tratando de evitar desangrarse sin éxito, no sé, esperaba una catástrofe pero, no vi nada de eso. Había estado aquí, me había llamado desde su habitación pero no le había hecho nada, ella seguía durmiendo. ¿Por qué? El móvil vibró en mi bolsillo, así que, guardé el arma y contesté.

– Sabía que esa detective te importaba… – dijo emitiendo esa risa maliciosa otra vez-.

– Esperaba encontrarte aquí para dispararte justo en el entrecejo, ¿te has acojonado?

– No, me has dado el tiempo suficiente para regodearme.

– ¿Qué narices te pasa…?, ¿qué has…?

El sonido de lo que pareció una explosión, me interrumpió. Él seguía riendo sin parar, el sudor caía por mi frente. Mónica se había despertado, había encendido la luz algo adormilada y se acercaba a mí, cuando el “Hombre de Hielo”, una vez más, quiso darme una nueva lección.

– Quizá te gustaría saber qué he hecho con tu central de policía… Será mejor que vengas aquí y ayudes a los heridos, entierres a los muertos y aprendas que no puedes salvar a todo el mundo.

– ¿Eso es una lección? Deberíamos vernos cara a cara…

– Deja de hacerte el héroe ricitos de oro y empieza a ver que solo estamos tú y yo en el campo, solo tú y yo… nadie más.

Colgó. Me quedé en shock mientras Mónica me zarandeaba, quería que la escuchara pero yo tan solo quería ser olvidado en una habitación con poca luz, agazapado en una pared para que nadie pudiera encontrarme, quería desaparecer y no volver a ver a nadie más. Siempre que me involucraba algo pasaba… A lo lejos, oí a Mónica hablar por teléfono, pero muy, muy lejos.

– Sí. Necesito una ambulancia. La policía ya ha llegado, puedo confirmar que han entrado en mi casa y mi compañero está en estado de shock, por favor, ¡vengan rápido!

Todo se quedó borroso, oscureció y no pude controlar mi cuerpo. Caí sin control mientras seguía oyendo las sirenas de los coches policía a lo lejos, muy pero que muy… lejos.


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The Ice Man:

I woke up all of a sudden, it was five o’clock in the morning. I was hoping that whoever was calling me on my cell phone would give up and it would stop ringing, but it stopped for a minute and then I heard it again. I joined in and answered quite sleepy. My interlocutor’s voice was soft, confident and acclaiming of attention. I was able to make sure he had it. It was him.

-I know who you care about. You can’t hide it anymore.

-I don’t care about anyone. I don’t even like people.

-But she does, right? That detective with brown hear, green eyes and a perfect smile.

-She doesn’t… I don’t care about her.

-Next time say it more confidently and maybe I believe it.

-What do you want?

-I love how she moves when she’s sleeping…

I could hear a shuddering laugh on the other side of the phone, a shiver ran down my back while the call was being cut off. I figured he’d be at her house right now, he was going to kill her, make another work of art out of Monica’s blood. I got dressed as fast as I could, took the cell phone, the regulation gun and the jacket, headed for the car and accelerated as soon as I heard the roar of the engine. There wasn’t a single minute to lose.

My hands were up at the wheel, my heart was beating a little frantic and the panic of imagine how he could hurt the only person I cared about increased for moments. Her house wasn’t too far away, but I might arrived too late, or maybe he just called me to provoke me. The dreaded sadistic and violent serial killer who mutilates and adorns his atrocities called “The Iceman”, remained obsessed with winning a battle with me that I considered almost lost, his need for control over what was happening began to threaten our lives, he wanted me to investigate the case, just me. He didn’t have enough killing my whole family, now he had to keep threatening people I really cared about.

I arrived to her door. I pulled the Glock 9mm out of the holster and approached the house slowly, while reporting on the cell phone with the other hand someone to send reinforcements, if I could see myself face to face with him, I could come out as badly hurt as Monica, if she was still breathing. He had forced the lock, the door was open, so I pushed it carefully. The lights were off, but I could see thanks to those coming from the street through the windows. I was hoping to see a lot of blood in her room, see her trying to avoid bleeding out without success, I don’t know, I was hoping for a catastrophe, but I didn’t see any of that. He had been here, had called me from her room but had done nothing to her, she was still sleeping. Why? The cell phone vibrate in my pocket, so I put the gun away and answered.

-I knew you care about of that detective… – I could here that malicious laugh again -.

-I expected to find you here to shoot you right in your forehead, are you scared or something?

-No, you’ve gave me the time to take delight of you.

-What the fuck is happening to you? What did you do?

The sound of what looked like an explosion interrupted me. He kept laughing non-stop, sweat was falling down my forehead. Monica had woken up, ignited the somewhat sleepy light, and approached me, when the “Iceman” once again wanted to teach me a new lesson.

-Maybe you would like to know what I did with the police station… It would be great you come here and help the people who are injured, bury the death ones and lear the lesson you can’t save everyone.

-That’s the lesson? I think we should see each other face to face…

-Don’t pretend you’re the strong man here and start to see we’re the only ones in the field, anybody else.

He hung the phone. I was in shock while Monica started to shaking me, She wanted I listen to her, but I just wanted to be forgotten in a low-light room, crouched on a wall so no one could find me, I wanted to disappear and never see anyone else again. Whenever I got involved with, something happened… At the distance, I heard Monica talking on the phone, but far, far away.

-Yes. I need an ambulance. The police have arrived already, I can confirm that they have entered my house and my partner is in shock, please come quickly!

Everything was blurry, darkened and I couldn’t control my body. I fell out of control while still hearing the sirens of police cars in the distance, very but very… Far.


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Tolerancia:

Cabe preguntarse hasta qué punto nos toleramos a nosotros mismos y a los demás, cómo es nuestro nivel de entendimiento y hasta dónde es capaz de abarcar, si aceptamos o no lo que nos ocurre o lo que oímos del exterior, si nos sentimos atrapados entre juicios y críticas innecesarias hacia nosotros y los demás, si nos sentimos atrapados en esa niebla de la poca o nula autoestima. Creo que uno de los principales problemas que he ido viendo durante años es que, el simple hecho de no tolerarnos desde un punto físico, emocional y mental, también afecta a nuestra visión del mundo y nuestras críticas van acorde a ello. Suele relacionarse el no tolerarnos con no tolerar el exterior, dado que, nuestra forma de tratarnos también nos hará ver nuestro alrededor desde una perspectiva u otra, normalmente positiva o negativa o desde el “me gusta”, “no me gusta”, lo cual, va a influir, incluso, en nuestro estado de ánimo.

Tal como he dicho algunas veces ya, nuestro exterior nos influye de muchas maneras diferentes desde el tiempo, la presión atmosférica, la luna, las relaciones sociales, nuestros amigos y, en el caso que nos ocupa actualmente, el COVID-19. De esta forma, nuestra tolerancia a las situaciones negativas o a las personas tóxicas, también va a influir en la manera que nosotros vamos a reaccionar y a sentirnos con el entorno. Pero, si no toleramos nuestros momentos bajos, nuestras desganas, la falta de tiempo, las reacciones de nuestro cuerpo o el no estar de humor un día cualquiera, poco vamos a tolerar a esa persona que se pone a gritar en medio de la calle sin razón aparente, a tu forma de verlo. Si te toleras, va a ser más fácil tolerar las acciones ajenas o situaciones negativas que no puedes controlar y responder a ellas de una forma más asertiva y tranquila.

El ser humano tiende a señalar al exterior, culpar a un tercero de sus propias acciones, lo cual, produce una desvinculación con su interior, con afrontar sus inseguridades y tratar de saber en qué falla o cómo puede ser mejor, por lo que, puede llevar a esa persona a ser menos intolerante con lo que pase a su alrededor y pueda reaccionar de una forma más violenta, negativa y crítica. Mientras que, si estás en paz contigo y tienes ese auto conocimiento del que muchos carecen, tienes esa oportunidad de tolerar los momentos bajos de los demás, entiendes mejor sus actuaciones fuera de lugar o llegas a comprender de dónde proviene tanta rabia y sabes cómo tranquilizar a esa persona en “x” situación. Se trata de entendimiento de ti mismo y tu entorno, dado que, las cosas no solo se componen de un solo color y las personas no solo tienen una sola personalidad, tiene las mismas experiencias que otra y se rige por los mismos valores.

Si sabemos lo que nos pasa, nos toleramos, nos entendemos y sabemos en qué fallamos en cualquier aspecto de nuestra vida, va a ser mucho más fácil ayudar a otro que también le pase o se sienta de una forma parecida a la nuestra, podemos aportar una nueva perspectiva a una persona que quizá no ha visto del todo su fallo, su tendencia negativa o su agresividad. Por supuesto, podríamos decir: “no soy psicólogo, no tendría por qué ser el de nadie”. Claro que no, yo tampoco lo soy y, mucho menos, niñera de aquellos que hacen las cosas mal y hay que decirles, casi a la fuerza, que lo que están haciendo no es correcto pero, no todos actuamos de la misma forma. A veces, se puede aportar un poco de luz a la oscuridad de alguien y así evolucionar de alguna forma para mejorar nuestra vida y, quizá y con algo de suerte, la de otra persona que realmente lo valga y demuestre que quiere un cambio, no hay por qué hacerlo con todo el mundo, quién no quiere entender, que no entienda 😉

Ahora, con esto no quiero decir que se tolere lo intolerable como una violación, un asesinato o que maltraten a alguien física o psicológicamente, esto no tiene excusa pero sí deberíamos entender que esa persona/s tiene esa forma de actuar y que no podemos hacer nada por cambiarla, ni pudimos ni podremos, no tenemos por qué tenderles la mano o tolerarles pero sí dejarles hacer, saber lo que hacen y observar desde la distancia sin involucrarse. Es cuestión de aprendizaje, de auto sanarse, de auto conocerse, de entenderse, respetarse y tolerarse, hay que tener algo de paciencia para llegar a quererse y mejorar poco o poco. Actuemos conforme a nuestro interior.


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Tolerance:

We maybe should wonder to what extent we tolerate ourselves and others, what our level of understanding is and how far it is able to encompass, whether or not we accept what happens to us or what we hear from abroad, whether we feel trapped between unnecessary judgments and criticisms of ourselves and others, whether we feel trapped in that fog of little or none self-esteem. I think one of the main problems I’ve been seeing for years is that simply not tolerating us from a physical, emotional and mental point also affects our world view and our criticisms are in line with it. It is often related to not tolerating us with not tolerating the outside, since our way of treating us will also make us see around from one perspective or another, usually positive or negative or from the “like”, “I do not like” thing which will even influence our mood.

As I have said a few times already, our outside influences us in many different ways from weather, atmospheric pressure, the moon, social relations, our friends and, in the case at the present moment, COVID-19. In this way, our tolerance to negative situations or toxic people will also influence the way we are going to react and feel about the environment. But if we don’t tolerate our low moments, our unholyness, the lack of time, the reactions of our body or not being in the mood one day, we’re going to little tolerate that person who starts screaming in the middle of the street for no apparent reason, to the way you see him/her. If you tolerate yourself, it will be easier to tolerate other people’s actions or negative situations that we cannot control and can respond in a more assertive and calm way.

The human being tends to point out the outside, blame a third of his/her own actions, which, produces a disengagement with his/her inside, with facing his/her insecurities and trying to know how he/she can be better, so, it can lead that person to be less intolerant with what happens around them and can react in a more violent way, negative and critical. Whereas, if you are at peace with you and have that self-knowledge that many lack, you have that opportunity to tolerate the low moments of others, you better understand their mis-place performances or come to understand where so much anger comes from and you know how to reassure that person in “x” situation. It’s about understanding yourself and your environment, because things aren’t just made up of a single color and people don’t just have one personality, have the same experiences as another and governed by the same values.

If we know what happens to us, tolerate ourselves, understand ourselves and know in what we fail in any aspect of our lives, it will be much easier to help someone else who also pass through the same or feels similar to us, we can bring a new perspective to a person who may not have quite seen his/her faults, its negative trend or aggressiveness. Of course, we could say, “I’m not a psychologist, I wouldn’t have to be anybody’s.” Of course not, I’m not either, even less be the nanny to those who do things wrong, and you have to tell them, almost by force, what they’re doing isn’t right, but not everyone acts the same way. Sometimes, you can bring a little light to someone’s darkness and thus evolve in some way to improve our lives and, perhaps and with some luck, another person who really is worth it and proves that they want change, there is no need to do it with everyone, who does not want to understand it’s not a problem anyway 😉

Now, with this I do not mean that we tolerate what’s intolerable as a rape, a murder or that someone is being bad treated physically or psychologically, this has no excuse but we should understand that person/s has that way of acting and that we can do nothing to change it, nor could we and will not be able to, we do not have to reach out to them or tolerate them but to let them do, know what they do and observe from a distance without getting involved. It is a matter of self-learning, of self-healing, of self-knowledge, of understanding, respecting and tolerating ourselves, we need to have some patience to come to love ourselves and improve little by little. Let us act according to our inside.


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Publicado en Relatos

Una Pausa Cercana:

-Te has quedado muy callado… ¿De verdad no quieres decir nada?

-No quieres seguir casada conmigo y no quieres tener hijos, ¿qué esperas que diga?

-Estaría bien saber qué estás pensando…

-Nada.

Estábamos sentados uno al lado del otro en en sofá, mirando a la nada. No quería mirarle a los ojos por vergüenza, estaba segura de que estarían llenos de juicios, iban a hacerme sentir culpable, así que, seguí con la cabeza gacha. Sabía que había complicado las cosas, había dicho la verdad que llevaba sintiendo durante tanto tiempo tras llevar un año casados e intentando que me quedara embarazada sin éxito gracias a las pastillas anticonceptivas que me tomaba a escondidas. Dejé que la corriente siguiera su curso, omitiendo la verdad, lo alargué demasiado todavía pensando que sería un sentimiento pasajero.

Era la conversación más incómoda que habíamos tenido en años, la primera fue sobre por qué yo no podía estar orinando a la vez que él se afeitaba. Empezaron a sudarme un poco las manos, estaba bastante nerviosa y su silencio no ayudaba, quería gritar, saltar del sofá y pedirle que se enfadara, implorarle que me echara de casa o tomara cartas en el asunto, pero mi pierna derecha fue la que exteriorizó eso moviéndose nerviosamente arriba y abajo, sin parar. Sam se percató de ello, cerró los ojos con fuerza y me miró diciendo:

-¿Podrías dejar de mover tanto la pierna? Me pones nervioso…

-Lo… lo siento, no era mi intención.

-Gracias.

Había una vela aromática sobre la mesa del té frente al sofá, Sam seguía observándola, pensativo mientras yo trataba de entender ese gracias, ¿qué había sido eso, por cierto? Le acababa de echar al suelo todas sus ilusiones, esperanzas, planes de vida futuros, ¿y me decía gracias por dejar de mover la pierna?, ¿en serio? Me levanté del sofá y empecé a pasearme por la habitación, inquieta. Él me miró. Pero no era una mirada de odio o resentimiento, tampoco de venganza o violencia, se acercó a mí a paso lento mientras yo tragaba saliva esperando, cauta, a que algo realmente malo sucediera. Llegó hasta mí, estábamos muy cerca, me besó. Sorprendida, le respondí al beso.

Empezó a desabrocharme los botones de la blusa, con suavidad, justo como lo hizo en nuestra primera cita, dándome besos en el cuello y mordiendo una de mis orejas. Seguía algo contrariada pero no pude hacer otra cosa en ese momento que dejarme llevar y ver qué pasaba después, cuál sería su reacción. Al despertar, me di cuenta de que nos habíamos trasladado a la habitación y que Sam se estaba vistiendo, el resto de ropa estaba tirada en el suelo y el sol entraba agradablemente por la ventana. Cogió su maletín, me dio un beso en la frente y se dispuso a salir por la puerta.

-¿A dónde vas?

-A trabajar. Luego te veo – respondió con voz pausada, sin darse la vuelta -.

Cerró la puerta tras de sí y me dejó allí, desnuda bajo las sábanas con un millón de dudas cruzando mi mente y sin saber a qué acogerme…


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A Close Pause:

-You’ve been very quiet… you really don’t want to say anything?

-You don’t want to be married with me and you don’t want to have kids, what do you expect me to say?

-It would be nice to know what are you thinking right now…

-Nothing.

We were sitting side by side on the couch, looking out at nothing. I didn’t want to look at him in the eye with that feel of shame, I was sure they’d be full of judgments, they were going to make me feel guilty, so I kept my head down. I knew I had complicated everything we built, I had told the truth I had been feeling for so long after a year of marriage and trying to get pregnant without success thanks to the birth control pills I took in secret. I let the current run its course, omitting the truth, I kept it too long inside me even thinking it would be a passing feeling.

It was the most awkward conversation we’d had in years, the first one was about why I couldn’t be peeing at the same time he shaved. My hands started to sweat a little bit, I was quite nervous and his silence didn’t help, I wanted to scream, jump off the couch and beg him to get angry, to kick me out of the house or take cards in the matter, but it was my right leg that externalized that strong feeling nervously up and down, non-stop. Sam noticed it, closed his eyes tightly and looked at me saying:

-Could you stop moving your leg like that? It makes me feel nervous…

-I’m… I’m sorry. It wasn’t my intention.

-Thanks.

There was an aromatic candle on the tea table in front of the couch, Sam kept watching it, thoughtfully as I tried to understand that “thanks” he said before, what had that been, by the way? I had just thrown all his desires, hopes, future life plans to the ground and he was thankful to me for stop moving my leg, really? I got up from the couch and started walking around the room, restless. He looked at me. But it wasn’t a look of hatred or resentment, nor of revenge or violence either, he approached me slowly as I swallowed saliva waiting, cautiously, for something really bad to happen. He came to me, we were very close and he kissed me. Surprised, I answered to the kiss.

He started unbuttoning my blouse buttons, gently, just like he did on our first date, kissing me on the neck and biting one of my ears. I was still a little upset, but I couldn’t do anything else at the time than get carried away and see what would happen next, what his reaction would be. When I woke up, I realized that we had moved into the room and that Sam was getting dressed, the rest of the clothes were lying on the floor and the sun was coming in nicely through the windows. He took his briefcase, kissed me on the forehead and set out the door.

-Where are you going?

-To work. See you later – he answered with a paused voice, without turning -.

He closed the door behind him and left me there, naked under the sheets with a million of doubts crossing my mind and not knowing how to manage everything happened…


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Publicado en Relatos

Un Lugar Seguro:

Un lugar cerca del centro, quizá bajo nubes grises y el aletear de los pájaros. Un lugar donde mantenerse en silencio, sin palabras necias, sin necesidades enfermizas o críticas obsesivas e invasivas. Ese lugar que te abraza entre sus brazos y te susurra confidencias que jamás imaginaste, donde reflexionas y creas tus propias convicciones, puedes mirar por la ventana y ver a otro aún más perdido que tú en las casas que hay frente a la tuya.

Un lugar limpio, ordenado, con olor a flores donde añores a aquellos que más cerca están y recuerdes por qué llegaste a él, por qué lo pensaste. por qué lo deseaste y cruzaste esa puerta. ¿Fue para encontrarte?, ¿fue para evadirte del exterior?, ¿o fue por que querías huir de tu vida pasada? Este es un lugar donde tú misma eres tu propio salvador, donde te alimentas, esperas mejores tiempos e imaginas qué harías si tuvieras una vida nueva agazapada en tu mano esperando hacerte volar.

Un lugar donde no tengas que preguntarte constantemente si lo estás haciendo bien o mal, si decepcionarás a alguien o si has pasado las expectativas del que se sienta a tu lado cada mañana, no hará falta que esperes una palabra, un grito de reclamo, una negativa hacia algo que querías y tampoco hacer un esfuerzo por agradar a nadie. Es un lugar donde puedes ser tú sin tapujos, sin nada que esconder, está todo al alcance de tu mano, sin tener una necesidad de huir, mientras sigues leyendo cualquier libro que inspire mejores tiempos, sin que nadie te observe a escondidas esperando que seas el nuevo fracaso.

Un lugar donde tus ideas no son corrompidas, ni tus pensamientos cuestionados, estás a salvo. Respiras y caminas donde quieres, porque quieres y porque nadie puede evitarlo, tampoco cuestionarlo. Es ese lugar donde cuestionas la información que te llega de otros, donde decides qué creer y a quién, el por qué. Es justo el lugar donde puedes tomar tus decisiones en silencio, en brazos de la libertad que has tomado, te permite vivir, sentir y encontrar el sentido de las cosas junto a tu perspectiva, mientras la oscuridad forma parte de la vida de otros que quizá no supieron vivir la suya.

Un lugar donde mimar a tu niño interior, a cortar escenas pasadas que ocupaban tu mente de forma inesperada y no dejaban cabida a nada más, empezando a crear momentos y dejando de ser tú quién siempre se queda atrás. Ese lugar donde crees que vas a llegar lejos, que esperas que mejore todos tus problemas, que sea el techo donde duermas cada noche mientras el frío de afuera espera un nuevo amanecer. Ese lugar que te inspire, donde la luz entra cada día para avisarte de que ya puedes abrir los ojos y tus sueños se pueden volver realidad, donde puedes responder tus dudas sin ninguna influencia exterior, sin nadie que quiera usurpar las paredes de tu mente hasta tu último pensamiento coherente.

Un lugar que acalla las voces en tu cabeza cuando pones un pie dentro, cuando te hace sentir a salvo, que importas, esperándote tras un día duro de trabajo. Ese lugar seguro que aguarda mientras puedes ser tú y no la sombra de nadie.


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A Safe Place:

A place near the center, perhaps under the gray clouds and the flapping of birds. A place to stay silent, without foolish words, without sick needs or obsessive and invasive criticisms. That place that embraces you in his arms and whispers confidences that you never imagined, where you reflect and create your own convictions, you can look out the window and see someone even more lost than you in the houses in front of yours.

A clean, tidy, flower-scented place where you long for those closest to you and remember why you came to it, why you thought about it. why you wanted it and walked through that door. Was it to find yourself?, was it to evade yourself from the outside?, or was it because you wanted to run away from your past life? This is a place where you are your own savior, where you feed, expect better times and imagine what you would do if you had a new life crouching in your hand waiting to make you fly.

A place where you don’t have to constantly wonder if you’re doing it right or wrong, whether you’ll disappoint someone, or if you’ve spent the expectations of the one who sits next to you every morning, you won’t have to wait for a word, a cry of grievance, a refusal toward something you wanted, and also not make an effort to please anyone. It is a place where you can be without plugging, with nothing to hide, everything is placed at your fingertips, without having a need to flee, while you continue reading any book that inspires better times, without anyone sneaking around, waiting for you to be the new failure.

A place where your ideas are not corrupted, nor are your thoughts questioned, you are safe. You breathe and walk where you want, because you want to and because no one can avoid it, neither question it. It’s that place where you question the information that comes to you from others, where you decide what to believe and to whom, even why you do it. It’s just the place where you can make your decisions silently in the arms of the freedom you’ve taken, it allows you to live, feel, and find the meaning of things next to your perspective, while darkness is part of the lives of others and not in yours anymore.

A place to pamper your inner child, to cut past scenes that occupied your mind unexpectedly and left no room for anything else, starting to create moments and no longer being you who always lays behind. That place where you think you’re going to go far, that you expect it to improve all your problems, make it the roof where you sleep every night while the cold outside waits for a new sunrise. That place that inspires you, where light enters every day to warn you that you can already open your eyes and your dreams can come true, where you can answer your doubts without any outside influence, without anyone who wants to usurp the walls of your mind until your last coherent thought.

A place that blasts the voices in your head when you set your foot inside, when it makes you feel safe, that you care, waiting for you after a hard day’s work. That safe place that waits while you can be you and not anyone’s shadow.


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