Publicado en Edimburgo

Empezar de Cero:

Nueva Vida

Llevo una semana pensando cómo tratar este tema y bueno, espero haber encontrado la manera de hacerlo porque, aunque leyéndolo lo podáis ver inspirador, a la vez, también puede llegar a dar cierto miedo. Muchas veces, habréis oído estas palabras pero quizá no entendáis hasta dónde son capaces de llegar, dado que, empezar de cero es una ardua tarea que trata de llevar toda tu vida a un inicio que antes no habías probado, por tanto, es desconocido para ti y lo desconocido tiende a asustar.

No muchos tienen la oportunidad de empezar una nueva vida, ver las cosas desde una perspectiva diferente, empezar a hablar otro idioma, conocer gente, integrarse en las costumbres de otros, construir una vida sin nada de lo que llevabas en tu mochila. Es una especie de “reset” en el que el pasado se queda quieto, donde está, sin permitirle traspasar la línia y empezar a vivir el presente. Al principio descoloca bastante porque no esperas la cantidad de cosas que pueden ser diferentes, llegas a entender que tú eres el único que puedes cambiar tu vida y que nadie más lo va a hacer por ti. No llevas nada contigo de lo que conocías, es momento de madurar, ya no estás bajo las faldas de tus padres, nadie te va a pagar tus caprichos, ahora vas a tener que mover el culo para no quedarte tirado, para seguir adelante sin casi nada.

Nuestra experiencia fue reveladora, dado que, tan solo teníamos un billete de avión de ida, una maleta con las cosas más necesarias, 400 euros y el uno al otro, lo demás, vendría solo. Os podría decir de que no estábamos seguros de nada, tan solo queríamos probar suerte, era una nueva aventura y lo que sabíamos era que España ya formaba parte de un pasado porque no había nada allí que pudiera ayudarnos en nuestra difícil situación económica, así que, empezar de cero en Edimburgo era un buen comienzo. La necesidad de encontrar un sitio al que pertenecer, un lugar en el que estar, independizarse y tener esa libertad que ansiabas no tiene precio, pero te lo juegas todo a una carta. No podría decir que no he pasado nervios ningún día o que no he dormido en sitios que no me han gustado nada porque lo he hecho, he sentido rabia, decepción, tristeza, desconcierto, desánimo… pero todo ha formado parte de ese “vamos a empezar de nuevo”.

Por supuesto, todo impacta. Desembocan una serie de emociones en ti que puede que no controles muy bien, de hecho, a tu cuerpo le cuesta más acostumbrarse a ello y lo sé porque me está pasando en estos momentos tras cuatro meses viviendo aquí. Antes no sabía lo que era tener tanta hambre, ni siquiera sabía por qué aquí tengo más de lo normal, me asustaba, creía que pasaba algo en mí pero me dijeron que era normal, al hacer frío mi cuerpo necesita más calorías, por tanto, debe acoplarse a comer más, tengo que incluir grasas en mi dieta y bueno, disfrutar comiendo, como siempre. Con esto, os quiero decir que el cuerpo también cambia con la situación pero que necesita más tiempo para procesar toda la información que llega de repente, de hecho, puede que haya gente que lo transforme a modo de cansancio, otros a modo de excitación o alegría sobremedida… cada persona es un mundo.

Empezar de cero también significa cubrir todas tus necesidades básicas y tomarte tu tiempo para hacerlo, normalmente, meses. Cuando llevas esa maleta tan ligera que da pena de ver porque no llevas casi nada, existe una necesidad imperiosa de comprar ropa, obvio, así que, eso sería también una buena forma de empezar… Nosotros no teníamos toallas para los baños, tampoco trapos para limpiar, ni pijamas, tampoco zapatos adaptados al frío o ropa térmica, tampoco utensilios de cocina… lo hemos comprado todo nuevo, no hay nada del pasado en nuestras vidas ahora mismo, ha sido borrón y cuenta nueva, nada que ver con lo viejo, nada que ver con quiénes éramos. Tal como dice una canción de “As I Lay Dying”, lo único que es constante es el cambio y, a mi entender, siempre debemos estar preparados para ello porque va a producirse queramos o no.

Empezar de cero es cruzar la barrera del “no puedo”. Normalmente, nos formamos unos muros delante de nosotros que creemos son infranqueables pero, una vez cruzado te preguntas a qué le tenías tanto miedo, te parece incluso, infantil. Creo que una buena solución es estar abierto a todo aquello nuevo que venga a tu vida durante ese período en el que estás empezando, aceptar toda la ayuda que te brinden los demás y no decir “no” a ninguna aventura, acéptalas todas porque seguro que te quitan ese miedo que impide que sigas. No te pongas excusas como: “es que hace mucho frío”, “voy a estar lejos de mi famillia y amigos”, “voy a estar solo”… y pregúntate si no es mejor prosperar antes que seguir sufriendo la situación por la que te quieras ir sin hacer nada al respecto, sin querer mover un dedo por mejorarla. Quiérete un poco a ti y a la vida que tienes, cuídate y da el paso que cambiará tu vida, es arriesgado sí, pero a veces, vale la pena…

 

Publicado en Edimburgo

Alimentación II: Comidas

ThreeMeals_Embedded

Hoy quería hablaros de las diferentes comidas que suelen hacer aquí, dado que, en España es diferente. Me pareció curioso durante los primeros meses los horarios de comidas que solían hacer aquí, dado que, en el hostel podía ver a personas que tan solo comían dos veces al día y, como máximo tres, muy pronto y con platos bastante fuertes. Por lo que he podido observar, aquí tan solo tienen: desayuno, comida y cena (se puede meter algún “snack” pero normalmente es eso). Mientras que, en España hacemos las cinco comidas de rigor: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. Esto es algo que a ellos también les parece curioso y creen de verdad que hacemos varias comidas con poco, pero siguen estando muy equivocados, los españoles somos unos glotones.

Mientras que en Edimburgo el desayuno típico podría contener huevos fritos, alubias, salchichas, bacon y demás cosas demasiado grasas para empezar el día, en España somos los típicos de vaso de leche con cacao, unos bollos o cereales (avena o azucarados, lo que queráis decir) o unas galletas, es raro ver un desayuno con algo frito, de hecho, no apetece mucho acabar de levantarse y ponerse a cocinar, estás más bien somnoliento, te apetece algo rápido, de ponerse a la mesa después de que el microondas haya hecho el trabajo que mejor se le da. Mientras desayunas, te vas despejando, ves la tele o consultas el móvil, si no trabajas o vas a estudiar, puedes ser capaz de levantarte entre las once o las doce de la mañana tan normal, mientras que, en Edimburgo a esa hora ya empiezan a comer (sobre las doce, más o menos).

El almuerzo de los campeones es el típico bocadillo con los amigotes en un bar que incluye jamón serrano, queso, lomo con mayonesa, sepia y un etcétera interminable sin olvidar las cervezas para volver medio ciego a currar, normalmente en el descanso de por la mañana (eso es lo típico, la gente que estudia, sale fuera y se come un bocadillo medianamente grande antes de volver a clase, es casi lo mismo pero puede incluir alguna manzana, zumo, etc), mientras que en Edimburgo, todavía no lo he visto.

La comida en España es fuerte al igual que aquí, supongo que no hay mucha diferencia, en lo que sí habría sería en el plato típico de cada lugar. Lo que en Edimburgo podría ser una buena hamburguesa con patatas, en España se podría comer una paella, una fideuà, los típicos pucheros de las abuelas o el famoso arroz caldoso. Son platos fuertes que te dejan lleno hasta quizá las cinco o las seis de la tarde porque no hay mucha gente que renuncie a la merienda en España…

Dando paso a la merienda, los escoceses no parecen tenerla porque después de la comida, cenan sobre las seis de la tarde y ya están comidos hasta la mañana siguiente. Los españoles solemos merendar desde piezas de fruta, yogures, zumos, bocadillos de salchichón y queso (normalmente los niños pequeños cuando sus madres los llevan a jugar al parque después del colegio), a bols de cereales con leche calentita en hinvierno para entrar en calor y tener tiempo de seguir estudiando o trabajando, también se podría incluir un café con unas galletas.

Por último, la cena. Aquí también somos bastante diferentes. Nosotros solemos cenar entre las ocho y las diez de la noche, lo más común son las nueve y siempre esperamos la cena sobre esa hora, de hecho, viviendo en Edimburgo, todavía me preparo la cena a las ocho y media para comer a las nueve, es un hábito bastante arraigado del que no puedo deshacerme; normalmente, no comemos mucho porque sobre las once o las doce nos acostamos (en términos generales) y no es bueno irse a la cama con el estómago lleno, así que, lo típico es una ensaladita con una tortilla de patatas y cebolla, un huevo frito con unas olivas para picar, algo de queso, hay gente que se toma una sopa y pica unas papas… eso ya depende de los gustos de cada uno. En Edimburgo, como he dicho antes, pueden empezar a cenar entre las seis y las siete de la tarde, también es una comida fuerte pero tienen la concienciación de que, si no van a gastar energías durante la noche, para qué van a cenar tarde y tanto, cosa que me parece muy acertada; en cuanto a sus cenas ya no son tan acertadas… desde pizzas, hamburguesas, haggis (comida típica de aquí)… digamos que más comida basura que nada pero yo ya no he entrado en casas ajenas para ver qué cocinan, puede que haya gente que coma sano a las siete de la tarde, quién sabe…

He de decir que he tratado de acostumbrarme a los horarios de comidas aquí y me muero de hambre, en serio, me he rendido a que soy española y mi estómago está acostumbrado a sus cinco comidas diarias. Puede que no pueda seguirles porque no como tanto como ellos, no como las mismas cosas, en cuanto a las mismas grasas, mi cuerpo me pide fruta en el almuerzo y la merienda, así que, no podría comerla si no hiciera esas dos comidas, han terminado siendo dos imprescindibles para mí, además para aprovechar y comer fruta, igual que en el desayuno, me encanta comer fruta, ya lo sabéis, desde que empecé a cuidarme en serio y dejar ciertas comidas que he hecho desde que tengo uso de razón pues es difícil, así que, sigo con mis comidas españolas. Además, hace un tiempo, el médico me dijo que tratara de hacer siempre las cinco comidas, dado que, había sufrido anemia, me he acostumbrado a ello y eso es todo… Pero me encanta que se sorprendan, jeje.

¿Vosotros podríais acoplaros bien a los horarios? ¿Comeríais como ellos?

Publicado en Edimburgo

La Alimentación:

1fbf32a3d39a8efa0150ae47d6ca9e19

Hacía tiempo que quería contar todo esto porque a mí me resultó difícil al principio y es una forma en la que puedo ayudaros para que no os pase lo mismo. Hay personas que no podemos comer gluten, cualquier producto que contenga leche e incluso, nos cuidamos y preferimos no comer alimentos que tengan altos niveles de azúcar o también los llamados ultraprocesados y nos encontramos con el problema de que en Edimburgo (en todo Reino Unido, más bien) comen muchos alimentos de los anteriores, además, todo lleva leche, gluten, azúcares en niveles bastante altos, inventan un montón de cosas que nosotros ni pensaríamos combinar… Te encuentras ante un dilema al observar todo esto, ¿verdad?

He de decir que terminé “rindiéndome” ante la posibilidad de que tendría que comer como la gente de aquí, personas que no miran nunca las etiquetas de los productos, que les encanta comer dulces, grasas en grandes cantidades y que se emborrachan todos los días sin límites, preguntándose más tarde por qué los españoles duramos más tiempo y cada año que pasa parecemos más jóvenes, lo cual, me lleva a pensar que no han llegado a la conclusión todavía de que ciertos alimentos no son buenos para su salud y beber todos los días no les beneficia en absoluto. He comprado en “TESCO”, “Sainsbury’s”, “Aldi”, “Lidl”… pero ningún supermercado me proporcionaba productos “Free From” (“libres de”), es decir “dairy free” (refiriéndose a la leche), “gluten free”… Una noche, nuestro jefe se iba a pasar por un supermercado que se llama “ASDA” y fuimos con él porque nos traía a casa con su coche, así que bueno, aprovechamos para comprar algunas cosas que nos hacían falta. Cuando empecé a ver productos que podía comer, sin gluten, sin leche, vi mi adorado pan de centeno sin porquerías, huevos “free range” (criados sin jaulas), pescado fresco, un montón de verdura y fruta… ¡Me dio la vida!

Tras dos meses buscando, allí estaba y ahora no compro en ningún otro sitio, de hecho, en la casa donde vivimos ahora, tenemos un “ASDA” a cinco minutos, no me lo podía creer cuando nos mudamos. Para mí, es uno de los mejores sitios para comprar este tipo de productos, incluso, para personas que son tolerantes al gluten y la leche pero que les gusta cuidarse. Además, lo que me sorprendió mucho es que estos productos no son nada caros en comparación con España, es decir, en Edimburgo consideran que todo el mundo con intolerancia o no tiene derecho a comprar los productos al mismo precio que una persona que no tiene ninguna, por ejemplo: como yo no puedo tomar leche normal, empecé a buscar una que me gustara sin azúcares (soja, avena, almendras…) y encontré la de coco, ¿sabéis qué me cuesta? tan solo 0,97 pens (son como céntimos) cuando en España te puede costar por 1,80€. Los yogures de coco se venden por 1 libra mientras que en España no he visto ninguno.

Aquí también me he encontrado productos orgánicos que no son más caros por serlo, fruta muy barata (por céntimos), incluso los huevos son más baratos que allí. Es algo que veo muy bien, no porque una cosa sea más sana tiene por qué ser más cara, está claro que si el producto es orgánico o viene de “x” parte suele costar más pero en los supermercados no hay que pagar por la avena lo que se paga en España, aquí la pago por céntimos, es decir, que las compras son mucho más baratas que allí. Los supermercados que os he comentado antes (TESCO, Sainsbury’s, etc) son caros, podéis ir pero comprar cuatro tonterías os va a resultar más costoso que si hacéis una buena compra en un supermercado como “ASDA” o “Aldi”, por ejemplo, aunque este último no tiene demasiadas cosas (a no ser que vayas a uno grande).

Me ha parecido curioso que aquí en cuestión de aceites piensen tan diferente a nosotros y vais a tener el mismo problema que yo si os encanta el aceite de oliva virgen extra y encima os gusta cuidar vuestro cuerpo de aceites vegetales como el de girasol o el de colza. Aquí se utilizan mucho más estos dos últimos que el primero porque es mucho más barato y porque no están refinados (si lo están, te lo pone en la etiqueta), además, aquí no llegó todo lo que sucedió en España con el aceite de colza, el cual, predomina en la mayoría de los productos. Lo que tengo entendido hasta ahora es que aquí no es malo, de hecho se utiliza en todas las cocinas de casi todos los restaurantes, es decir, que estos aceites los producen como si fueran los del aceite de oliva (sin refinar, claro). Para que los identifiquéis, el aceite de colza en inglés se dice “rapseed oil” y el de girasol “sunflower oil”. Todavía estoy investigando el tema porque todavía no me fío del todo y me gusta utilizar aceites buenos que no vayan a ser un problema de salud para mí a la larga pero tampoco sin obsesionarme, dado que, muchas cosas aquí las hacen sin colorantes, preservativos y con procesos artificiales, muchas cosas son de carácter “natural” (lo pongo entre comillas porque no me pueden decir que unas magdalenas que tienen un huevo de ingredientes de ultraprocesado a más no poder, ponga en la etiqueta que son de carácter natural, aunque otros productos si lo sean).

En cuanto a la carne me fío bastante si de vez en cuando como algo de ternera (aunque normalmente coma pollo), dado que, aquí los animales suelen comer hierba (hay montones de granjas y zonas verdes donde los animales pueden alimentarse correctamente y a nosotros no nos afecta), es decir, que no es como España que los engordan con alimentos inadecuados y medicamentos que al final somos nosotros los que nos los comemos. El pescado es muy bueno, en el trabajo suelo pedirlo la mayoría de veces, la cavalla está buenísima y se suele vender entre 1 a 2 libras, fresca (en el “ASDA”), la última que comimos estaba tan rica que estuve a punto de volver al supermercado a comprar otra para preparármela). En cuanto a los vegetales y frutas, tenéis un montón y hay mucho que es orgánico y barato, así que, ni preocuparse por ello.

Además, hay personas que trabajamos mucho y nos apetece comer un “snack” de vez en cuando, aquí hay dos que son muy buenos que suelo utilizar para comer mientras trabajo, porque no puedo tirarme ocho horas sin comer nada cuando hay mucho jaleo en el restaurante. Está el “nakd” que es una especie de barrita de frutos secos y con algo añadido (puede ser cacao, frambuesa, naranja…) sin absolutamente nada más y el azúcar que lleva es de los frutos secos y de la fructosa de la fruta, son packs de tres y que te cuestan 1 libra cincuenta; por último hay barritas que se llaman “TREK” que son muy buenas y naturales, son más grandes, baratas y son de frutos secos principalmente que te llenan y por lo menos, pasas la tarde sin que tu estómago esté rugiendo a cada dos por tres. Lo que echo de menos aquí es la fruta a granel porque, cuando vas a trabajar, te pillas un plátano o una manzana y te vas, lo cual, aquí hay pero no demasiado y terminas o comprándote las barritas o trayéndote la fruta de casa pero, por el resto, es todo muy cómodo. Pero, ni se os ocurra comprar comida para llevar, hay una gran variedad y todo lo que lleva es porquería, nada saludable, ni siquiera las ensaladas, no saben muy bien cómo cuidarse.

Aquí tienen una mentalidad muy diferente, que no os extrañen muchos de los productos que hay, si me vierais a mí cada vez que veo un producto nuevo y “raro” en “ASDA”… Me quedo flipada con la cantidad de dulces que suelen hacer, cómo mienten en las etiquetas y cómo está petado de alimentos no saludables. Os digo que ellos están muy acostumbrados a esto y no cambiarán de opinión jamás porque está bueno y punto, al igual que la mayoría de la gente se va a beber cada día a partir de las seis de la tarde, le parece totalmente normal, mientras que para mí es un abuso. Como os he dicho no saben muy bien cómo cuidarse, a poca gente he visto mirar las etiquetas, no están tan concienciados como lo estamos ahora en España. Si que se analizan algunas causas por las que mucha gente tiene problemas de hígado y corazón pero, aunque se sepa, no se corrige el problema individualmente. Es cierto que ahora las personas son un poco más conscientes de ello pero no lo tienen integrado como forma de vida, sino como algo que se tiene que hacer y supongo que será una lata para ellos porque está más rico comerse un dulce que una pieza de fruta insulsa y sin un ápice de regusto azucarado, ¿verdad? En fin, para gustos…

Bueno, espero haberos ayudado a muchos de vosotros con los temas de alimentación en Edimburgo y también que os haya gustado la entrada, además de entreteneros. ¡Un beso y un abrazo, lectores!

Publicado en Reflexiones

¡Aquí Estamos!

PicsArt_09-13-08.45.49

¡Al fin os puedo contar dónde nos hemos mudado Fabio y yo! Lo mismo, algunos ya os lo esperabais, otros quizá no teníais ni idea y puede que muchos otros os quedéis sorprendidos. Este es un sitio precioso en el que vivir y, por lo que estoy experimentando, tiene muchas oportunidades de trabajo, justo lo que veníamos buscando… Nos hemos sentido muy cómodos desde que hemos llegado, nos encanta la gente, las buenas vibraciones y estamos muy agradecidos por haber tenido la oportunidad de empezar nuestra vida desde cero, algo que esperábamos desde hacía algo más de un año.

Nos hemos mudado a Edimburgo. Al principio, queríamos irnos a vivir a Berlín pero aquello resultó mucho más difícil de lo que creíamos porque ni siquiera teníamos el idioma ni conocido y mucho menos dominado, así que, el tema de encontrar trabajo era un gran problema. Decidimos venir aquí porque yo ya había estado un par de veces y esta ciudad tiene algo especial, como si te acogiera… La gente es muy educada, es otra forma de pensar, otra cultura, y eso es precisamente lo que me gusta de esta ciudad tan bonita. Os puedo decir que en estos seis días que llevamos aquí no hemos dejado de andar, buscándonos la vida como podemos y debemos, ha sido un poco difícil porque el tema de vivir en “hostels” pagando no sale muy económico, así que, hay que buscar el método voluntario “work for accomodation” que se dice (trabajo – estancia gratis), así puedes tener un trabajo de media jornada donde sea y trabajar en el mismo “hostel” para pagarte la habitación. Es una gran iniciativa, la verdad. Ya os iré contando más curiosidades…

No puedo decir que echo de menos España porque no me aportaba prácticamente nada, para mí es como un país bastante vacío que no da a los jóvenes la oportunidad de cubrir sus necesidades en todos los ámbitos de la vida, cosa que aquí es muy distinto. Tampoco añoro a los españoles, siempre con esa rudeza, con esa mala educación, con ese deje de superioridad… no sé, estamos muy a gusto aquí, una vez pisas este suelo, ya no vuelves. Hay mucha gente española aquí trabajando pero son bastante majos y todos vienen por algo similar: trabajo o para experimentar. Hay muchos sitios donde no te cogen para trabajar si no les dices que te vas a quedar a vivir y algunos “hostels” no te dejan trabajar si no te quedas porque luego se quedan colgados pero, una vez decidido, todo es más fácil.

He tenido un problema con la cuenta de Google +, no sé si os lo habéis podido imaginar, por ello, he creado un nuevo blog en WordPress donde poder publicar. Me suspendieron la cuenta porque, según ellos, había infringido una norma de Google, no difundir “Spam”, cosa que no hice para nada, tan solo publiqué una entrada inocente como muchas otras y la colgué en las comunidades de Google +, como he hecho durante estos años que he tenido los blogs activos, así que, he decidido desvincular los blogs de Google para no volver a tener este problema porque me decepcioné muchísimo y pensé que ya no iba a poder recuperar lo que tenía aquí y lo que he compartido, 156 relatos tirados a la basura pero, os he dejado un enlace donde podéis ir a leerlos siempre que queráis, la página del blog sigue estando abierta pero allí no puedo publicar nada. Espero que lo entendáis y este blog os guste tanto o más que el otro, de hecho, aquí uniré los tres blogs en uno para que sea más fácil para mí para compartirlo y para vosotros.

He querido volver lo antes posible porque lo mejor que se puede hacer tras un cambio tan radical es seguir las rutinas para notar que no te pierdes. Estos días han estado repletos de emociones, altibajos, hemos tenido mucho movimiento… Es decir, no tenemos lo que se dice un equilibrio, espero que lo tengamos pronto pero, publicar por aquí hace que me sienta dentro de mis rutinas, controlando este pequeño aspecto de mi vida.

¿Os gusta esta plataforma? ¿Os gusta el diseño? ¿Qué pensáis de dónde nos hemos mudado?