Publicado en Relatos

Lagunas:

Abrí los ojos poco a poco, sintiendo mi cuerpo algo engarrotado. Parpadeé un par de veces para ponerme en situación, dándome cuenta de que estaba tirado en el suelo, boca arriba, algo mareado, con un dolor de cabeza horrible. Notaba la boca seca, tenía algo en la mano izquierda pero todavía no definía qué era. Traté de enderezarme la primera vez pero no lo conseguí, me dolía mucho el costado derecho. Esperé unos segundos y volví a intentarlo acercando ambas manos hacia el centro, percatándome de que lo que había notado antes era el mango de uno de los cuchillos que teníamos en la cocina. ¿Qué hacía yo con un cuchillo allí tirado? Lo dejé en el suelo y traté de ponerme en pie.

Volví a marearme, así que, evité levantarme demasiado rápido ayudándome con una de las sillas que había cerca de la barra de la cocina. En ese momento, estar de pie era lo peor que me había pasado en diferencia, así que, seguí de pie con las manos cogidas a la encimera de la cocina. En esos momentos de lucidez, donde no parecía que me ocurriese nada entre dolor y dolor, pude darme cuenta de que había unas gotas de sangre bastante grandes cerca de la mesa de la cocina donde Annie y yo solíamos sentarnos a comer esos días de trabajo en los que no tienes tiempo y comes a toda prisa. Mientras seguía agarrado a la encimera, iba acercándome poco a poco, con la respiración entrecortada, entre asustado, curioso y cauteloso, ¿era mi sangre?

El siguiente mareo me dio más fuerte, tanto que me dobló las piernas y casi me caigo al suelo, seguía notando el corazón bombeando en la parte de atrás de mi cabeza. ¿Acaso me había caído? Me iba acercando pero no veía bien, la encimera me ocultaba lo que había detrás, pero pude ver un charco de sangre mucho más grande, viscoso y quizá, reciente. Un escalofrío recorrió mi espalda, mis ojos se abrieron de par en par y el pánico se apiadó de mi cuerpo sin yo poder hacer gran cosa por evitarlo. Me esforcé un poco más por llegar a la mesa, costándome respirar y con punzadas en el costado derecho, tenía que seguir encorvado y poner toda mi atención en que mis piernas se siguieran moviendo y no me fallasen como antes.

En cuanto llegué a la esquina de la encimera, noté un nudo en la garganta al enfrentarme a aquello, al saber qué o quién yacía en el suelo con sangre brotando de su pecho y su cabeza. Era Annie, era ella. El shock hizo que me soltara y volviera a caerme al suelo, esta vez de rodillas, propinando un grito de dolor, estas tocaron el círculo de sangre que se había formado debajo de ella, sin poder evitar que las lágrimas salieran de mis ojos. Miré el cuchillo que estaba ya a varios metros de mí y la volví a mirar a ella, lo hice un par de veces para preguntarme si había ocurrido algo que yo no recordaba… si yo había… si le hice algo que yo no… Oh, dios mío. Empecé a hiperventilar, poniéndome una mano en el pecho y sintiendo cada vez esas punzadas de dolor en el costado y las rodillas, cayéndome de lado sobre la sangre de Annie.

-No, no, no, noooo… Annie, por favor. Despierta. Annie…

No podía parar de sollozar y un millón de flashes vinieron a mi mente como una tortura interna por lo que podría haberle hecho. Nos vi a ambos entrando en esta casa por primera vez, preguntándonos si deberíamos comprarla, era moderna, tenía todo lo que necesitábamos y teníamos el dinero, ella dijo sí y nos lanzamos. Otro flash me atravesó el pecho, viéndonos en el altar, sonriendo, con nuestras familias celebrando nuestra unión en cuerpo y alma y llevándonos de luna de miel a Bali, donde pasamos los mejores días de nuestras vidas. No podía respirar, estaba allí echado en el suelo, hecho un ovillo, sollozando, gritando y diciendo cosas sin sentido.

Un golpe sordo me interrumpió y, con la vista algo borrosa, pude ver cómo unos cuatro o cinco agentes me gritaban que me alejara del cuerpo, dos de ellos, me levantaban del suelo, me ponían las esposas y yo seguía allí, sin comprender nada de lo que ocurría.

-Queda usted detenido por el asesinato de su esposa. Todo lo que diga puede utilizarse en su contra ante un tribunal, tiene derecho a la asistencia de un abogado, si no puede pagarse uno, le asignaremos uno de oficio, ¿ha entendido sus derechos, señor?

Aquellas palabras quedaron en la nada, no podía responder, dejé mi cuerpo caer hasta que no vi nada más que oscuridad y sollozos ya casi inaudibles mientras gente que no conocía seguía invadiendo mi casa y hablando de algo que casi no lograba entender.

-El arma homicida es una prueba concluyente, recogedla y llevadla al laboratorio. Debemos interrogarle cuando esté consciente, parece estar en estado de shock. Puede que haya matado a su mujer, llevaos el cadáver y vayamos todos a rellenar el papeleo.


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Memory Lapses:

I opened my eyes slowly, feeling my body somewhat set. I blinked a couple of times to get in position, realizing I was lying on the floor, on my back, a little dizzy, with a horrible headache. I could feel my mouth dry, I had something in my left hand, but I still didn’t define what it was. I tried to get up the first time, but I didn’t get it, my right side hurt a lot. I waited a few seconds and tried again by bringing both hands closer to the center, realizing what I felt in my left hand was one of the knives we had in the kitchen. What was I doing with a knife lying on the floor? I left it on the floor and tried to stand up.

I got dizzy again, so I avoided getting up too fast helping myself with one of the chairs near the kitchen bar. At the time, standing was the worst thing that had happened to me by far, so I stood with my hands held to the kitchen counter. In those moments of lucidity, where nothing seemed to happen to me between pain and pain, I realized that there were a few pretty large drops of blood near the kitchen table where Annie and I used to sit down and eat those working days where we didn’t have time and eat in a hurry. As I kept clinging to the countertop, I was slowly approaching, breathing choppy, between frightened, curious and cautious, was it my blood?

The next dizziness I felt was even stronger, so it bent my legs and I almost fell to the ground, I kept noticing the heart pumping in the back of my head. Did I fall? I was getting close but I didn’t see well, the countertop was hiding from me what was behind it, but I could see a much bigger, slimy, maybe recent pool of blood. A shiver ran down my back, my eyes very opened and the panic evade my body without me being able to do much to avoid it. I tried a little harder to get to the table, having a hard time breathing and panging on my right side, I had to keep hunched over and put all my attention on my legs moving and not failing me as before.

As soon as I got to the corner of the countertop, I noticed a lump in my throat as I faced that, knowing what or who lay on the floor with blood sprouting from her chest and head. It was Annie, it was her. The shock caused me to let go and fall back to the ground, this time on my knees, tipping a cry of pain, they touched the circle of blood that had formed beneath it, without being able to prevent the tears coming out of my eyes. I looked at the knife that was already several meters from me and looked at her again, I did it a couple of times to wonder if something had happened that I did not remember… if I had… if I did something to her that I didn’t… Oh, my God. I started hyperventilating, putting one hand on my chest and feeling every time those pangs of pain on my side and knees, falling sideways over Annie’s blood.

-No, no, no, noooo… Annie, please. Wake up. Annie…

I couldn’t stop sobing and a million flashes came to mind like internal torture for what I could have done to her. I saw us both coming into this house for the first time, wondering if we should buy it, it was modern, it had everything we needed and we had the money, she said yes and we jumped in. Another flash pierced my chest, seeing us at the altar, smiling, with our families celebrating our union in body and soul and taking us on our honeymoon to Bali, where we spent the best days of our lives. I couldn’t breathe, I was there stood on the floor, with a foetal position, sobbing, screaming and saying meaningless things.

A deaf blow interrupted me and, with a somewhat blurry sight, I could see about four or five agents yelling at me to get away from the body, two of them, lifting me off the ground, putting the handcuffs on and I was still there, not understanding anything that was going on.

-You are under arrest for the murder of your wife. Anything you say can be used against you in court, you have the right to the assistance of a lawyer, if you can pay it, we will assign you a public defender, have you understood your rights, sir?

Those words were left in nothing, I couldn’t answer, I dropped my body until I saw nothing but darkness and almost inaudible sobs while that police officers keep talking about things I didn’t understand completely.

-The murder weapon is a conclusive test, pick it up and take it to the lab. We have to interrogate him when he’s conscious, he seems in shock. Maybe he killed his wife, took the body and let’s all go fill out the paperwork.


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Publicado en Personajes

Sam: Tras un Asesino

Relato procedente:El Hombre de Hielo“. Edad: 38 años.

Ciudad: Sacramento. Profesión: Policía.

Descripción física:

Cabello corto, negro y fácil de cuidar. Tengo la tez pálida y los labios finos, los ojos marrones de mirada intensa. Soy esbelto, algo fornido debido al ejercicio diario al que me someto para poder realizar las labores policiales con mayor soltura y siempre visto con vaqueros y una camiseta cualquiera, con deportivas o zapatos de vestir o el uniforme del trabajo.

Descripción de la personalidad:

Siempre dicen que soy un tipo recto, que sé hacer lo que mandan sin preguntar, leal y con moral, sí puedo añadir que soy alguien bastante serio, escondo algunas de mis emociones bajo las finas capas de mis palabras y no suelo decir lo que pienso, mis frases con cortas y calculadas, para mí, no hace falta saber demasiado, me gusta ir al grano en las conversaciones con otros. Me gusta el silencio y la calma, mantenerme aislado y ver la tele tras llegar del trabajo con una buena cerveza y unas palomitas de bolsa, sin más vida que esa. Suelo ser bastante sincero y daño algunas sensibilidades ajenas pero me gusta creer que ayudo a otros a abrir los ojos hacia sí mismos, no me importa en absoluto qué piensen o crean los demás sobre mí, tampoco los rumores o las etiquetas que me pongan, vivo mi vida ocupado con el trabajo y cuando vuelvo a casa, lo demás, no existe.

Rectitud, lealtad y sinceridad:

Las tres palabras para una moralidad impecable, según decía mi padre. Él también fue policía y estaba muy orgulloso de ello, siempre quiso serlo desde el momento en el que se presentó a los exámenes y le dieron una bonita placa de investigador. Mis lecciones siempre giraban entorno a lo que él aprendió en la academia y, cómo no, quería que yo también fuera policía, digamos que crecí con ello en la sangre, no me negué. Aunque en el colegio fuese “el hijo del poli” y nadie quisiera juntarse conmigo, a mí me gustaba que lo fuera, me sentía seguro aunque mi madre siempre despotricaba sobre lo mal padre que había sido siempre dejándonos abandonados en casa mientras él hacia patrullas y se pelaba los sesos en cada asesinato que llegaba a su mesa.

No había que hacer preguntas, cuando te daban una orden tenías que cumplirla. Así que, empecé a volverme un poco más callado y, al ser adolescente, empecé a entrenar cada día para las pruebas físicas, solo tenía eso en la mente, ni siquiera los abusones del colegio podían desconcentrarme de ese objetivo. A mi madre le daba miedo y no quería que yo muriera solo como lo haría mi padre, era una dramática empedernida que no supo apreciar lo que tenía y prefería repetir esto antes de reconocer que ella también formó parte para que el matrimonio se rompiera y dejaran de verse aunque papá parecía estancado, siempre recordando los buenos tiempos.

No todas las mujeres son oficinistas:

Su nombre era Grace. Después de pasar las pruebas físicas y la academia, conseguí mi placa y mi arma reglamentaria, me asignaron un equipo en la misma ciudad y empecé a trabajar, lo que no esperaba era que hubiera una mujer como ella entre nosotros, no podía dejar de mirarla, incluso, sabiendo que la hacía sentirse algo incómoda. Al principio, creía que yo era una especie de acosador friki que quería saber lo que hacía, con quién y dónde iba pero lo cierto era que me parecía algo curiosa, por cómo se movía, hablaba y la comida que traía al trabajo, era buena investigando sobre todo casos de gente desaparecida y trasteando el ordenador. Una de nuestras primeras conversaciones fueron cerca del baño, donde siempre nos chocábamos y ella sonreía incómoda, la cogí del brazo y le susurré al oído el restaurante donde podríamos ir a cenar aquella misma noche, no respondió pero esperé allí hasta que apareció, eso era un sí.

Teníamos muchas cosas en común y se confirmaron aquella misma noche. El beso de despedida zanjó el acuerdo y seguimos quedando durante unas semanas más, empezando una bonita relación que acabó en matrimonio, con una hija preciosa y una casa que compré sin que ella lo supiera donde empezamos a vivir enseguida. Mi padre falleció poco después, mi madre cayó en una depresión muy fuerte y tuve que internarla en un hospital donde pudiera cuidar de ella. Era como si me hubiese quedado solo pero, esa no era la pura verdad al fin y al cabo, ¿no?

El Hombre de Hielo:

El llamado “Hombre de Hielo” tenía a toda la ciudad revuelta, la gente empezó a refugiar a sus hijos en casa a horas muy tempranas para que ese loco no les matara. Aunque disfrutaba matando mujeres, también se acercaba a niños, los violaba y los mataba, dejándolos en medio de la calle con una marca mostrando el hielo en la zona del ombligo. Había matado a unas veinte personas ya y se me ocurrió hacer un comentario en la calle que alguien de la prensa pareció escuchar y divulgó en televisión sin mi consentimiento. Fue algo tonto, una estupidez, una broma entre compañeros… solo dije que no tardaría en meter el culito de ese idiota en prisión aunque tuviera que traerlo en una sillita de bebé. En cuanto llegué a casa, encontré a mi mujer y a mi hija muertas en el suelo de la cocina. Dejó una nota en la que me retaba a meter su bonito culito en la cárcel después de haber tocado el mío por dos.

No podría expresar con exactitud lo que sentí en aquel momento pero culpable era una buena palabra a elegir aunque hubiera sido indirectamente. Jamás fue identificado o encontrado, no dejaba huellas y parecía que no fuera a parar. A decir verdad, estaba desesperado, solo y dado de baja para pasar el duelo de mi familia en paz, teniendo que ir obligado a un psicólogo para expresar mis sentimientos, esos que tanto solía esconder porque no me gustaba compartir una mierda con nadie que no conociera. Durante meses, lo único que hicimos fue mirarnos a la cara durante tres días a la semana por una hora, no sacamos nada en claro, me mandó a otro psicólogo y seguimos la misma operación, hasta que el jefe decidió darme de alta en el trabajo de nuevo, suponía que sería una buena medicina para ponerme mejor aunque no quisiera hablar de ello, al parecer, había pillado el mensaje. Tenía ganas de cazar a ese hijo de puta.

La llamada y el accidente:

El Hombre de Hielo llamó mientras dormía, recuerdo que eran las cuatro o cinco de la madrugada, diciendo que le gustaba cómo dormía Mónica, con lo que, intuí que estaba en su casa, a punto de matarla o herirla de gravedad para que yo la viese morir. Mónica fue mi compañera en el trabajo durante cinco años después de lo que ocurrió con mi familia y la tenía en gran estima o quizá, en demasiada estima pero nunca quise llegar a más, me sentía culpable por Grace si seguía adelante y nunca le pedía que saliera conmigo, me lo guardaba para mí para que nadie saliese herido pero él lo supo, algo que indicaba que nos había estado espiando en nuestras investigaciones.

Pedí refuerzos conforme salía del coche y entraba en casa de Mónica, vi que forzaron la cerradura pero a ella no le hicieron nada, todavía dormía, así que, me sentí algo confuso, ¿qué estaba haciendo exactamente?, lo supe unos minutos más tarde cuando me llamó para decirme que había hecho explotar la central de policía y darme una lección sobre que no podía salvar a todo el mundo, ¿qué lección de mierda era esa? Lo que recuerdo después es el haber estado en una cama de hospital tras esa llamada por haber tenido un shock en el que ni siquiera me podía poner de pie. Según Mónica, hubieron 100 muertos y 240 heridos, el resto tenían el día libre o estaban fuera recabando información, pero se encontraba ante un montón de escombros, triste y sola entre la penumbra que empezaba a embriagarla y tratando de no mostrarse emotiva.

Un futuro de destrucción y muerte:

El Hombre de Hielo había hecho esto sin que nadie se diera cuenta, quizá era parte de nuestro equipo sin habernos percatado o puede que tuviera un topo dentro, o puede que nadie se diera cuenta de su presencia porque no era alguien que llamara mucho la atención. Después de esto, sospechaba que iban a haber más muertes, por mí y para mí, le gustaba matar y también le gustaba verme sufrir, sabía quién me importaba aunque yo dijese que no me gustaba la gente, me había calado sin siquiera conocerme o quizá conociéndome desde hacía tiempo, aún no tenía ni idea pero debía conseguir pistas como fuese.

Las pruebas no eran concluyentes o no habían huellas, podía ser que nada encajase al fin y al cabo y que este tipo fuera quién fuera no recibiera lo que merecía, incluso, dándole la oportunidad de seguir matando y aterrorizando la ciudad, a familias enteras y a policías confusos, nadie iba a dormir tranquilo hasta meter el culito de ese cabronazo entre rejas.

Publicado en Alimentación

Cuando nos Sobrepasamos:

Cuando decidimos empezar con una alimentación saludable, solemos sentirnos muy motivados, incluso, emocionados con la expectativa de que nuestros cuerpo y mente va a pasar por fases depurativas y vamos a bajar de peso, puede que a sentirnos mucho mejor con nosotros mismos. Es ese momento donde apreciamos que todo va a salir bien, que vamos a seguir una línea perfecta de alimentación donde vamos a tener en cuenta la ingesta de vegetales y frutas y apartar de nuestra alimentación los ultra procesados, “¡se acabaron los dulces!”, puede que gritemos, ¿os suena? A mí también 😉

Nos acostumbramos a ello, muchos más pronto que otros, a algunos les cuesta o tienen ciertos antojos de cosas que solían comer y que ahora no lo ven tan adecuado y lo evitan, cada uno es un mundo y eso entra también dentro de lo razonable. Pero, al acostumbrarnos, fallamos, cayendo un poco en “por un día no pasa nada” y, ¡por supuesto que no pasa!, el problema es hacer del “por un día no pasa nada” una costumbre que hacemos prácticamente cuatro días de la semana siendo que, cuando empezamos, lo apartamos de nuestra dieta porque no lo consideramos adecuado para nuestro cuerpo. Podemos caer picando de vez en cuando, creyendo que de verdad es algo pasajero pero seguimos viendo que nos apetece semana tras semana y seguimos comiéndolo. Puede pasar con algo sin la menor importancia pero, poco a poco, caemos en viejos hábitos y puede que los smoothies verdes, se vuelvan Cola-caos, empezamos a hincharnos y a sentirnos mal otra vez, a comer más azúcar del debido y caer en esa alimentación de la que tratamos de salir. Es un proceso lento del que puede que no nos demos cuenta pero que suele ocurrir, a mí me ha pasado más veces de las que podría contar, normalmente, tienden a ser las papas de bolsa o el chocolate, después sigues con los yogures de frutas y caes en comer más de un día pasta, etc.

Somos humanos y caemos en tentaciones, nos encanta comer y los sabores nuevos pueden ser nuestra perdición, pero hay que auto analizarse cuando nos dejamos llevar por esa sensación en nuestro cuerpo que nos pide lo que comíamos, para saber qué ha sido lo que ha motivado ese retorno a la alimentación que se estaba llevando y que considerábamos no adecuada. En ese momento de análisis, se nos pueden pasar varias cosas por la cabeza y suelen ser muy acertadas: por estrés, ansiedades, trabajar demasiado, no tener tiempo para uno mismo y ocuparse de los demás más que de ti. Suelen ser las causantes de antojos, comer a deshoras, picar cuando no toca y tomarte más de una cerveza para olvidarte de lo que ocurre en tu vida. Por supuesto, no hay que ser obsesivo y analizarse cada vez que se tenga un antojo, esto quiero matizarlo, dado que, a veces, nuestro cuerpo nos pide por ejemplo, azúcar. Si esto es lo que ocurre, en vez de comernos un trozo de chocolate con toneladas de azúcar, podemos sustituirlo por comernos un par de dátiles, ¿no creéis?

Se pueden permitir los caprichos durante la semana pero no abusar, el problema es cuando nos sobrepasamos con varias comidas la mayoría de días que ocupan la semana y terminamos en el mismo lugar donde empezamos y decidimos cambiar. Caer, darse cuenta y volver a empezar es lo que cuenta, por ti, para ti.


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When We Exceed Over Ourselves:

When we decide to start with a healthy diet, we tend to feel very motivated, even excited by the expectation that our bodies and minds will go through depurative phases and we will lose weight, we may feel much better about ourselves. It’s that moment where we appreciate that everything is going to work out, that we’re going to follow a perfect feeding line where we’re going to take into account the intake of vegetables and fruits and taking away from our diet the ultra-processed, maybe you we scream: “the sweets are over!”. It sounds familiar? For me, too 😉

We get used to it, many sooner than others, some find it difficult or have certain cravings for things they used to eat that now don’t see it as suitable and avoid it, everyone is a kind of different world and that’s very good. But, when we get used to it, we fail, falling a little bit into “for a day nothing happens” and, of course it doesn’t happen!, the problem is to make “for a day nothing happens” a custom that we do practically four days a week eating it, when we start, we take it away from our diet because we do not consider it suitable for our body. We can fall by biting from time to time, believing it’s really a passing thing, but we still see that we feel like it week after week and we keep eating it. It can happen with something without the slightest importance but, little by little, we fall into old habits and maybe the green smoothies, become “Cola-chaos”, we start to swell and feel bad again, to eat more sugar than we should and fall into that diet that we try to get out of. It’s a slow process that we may not realize but that usually happens, it has happened to me more times than I could count, usually tend to be fried potatoes or chocolate, then you continue with fruit yogurts and fall into eating more than a day pasta, etc.

We are human and we fall into temptations, we love to eat and new flavors can be our undoing, but we have to self-analyze when we get carried away by that feeling in our body that asks us what we were eating, to know what has motivated that return to food that was being carried away and that we considered unappropriate. At that time of analysis, several things can pass through our heads and are often very right: because of stress, anxieties, working too hard, not having time for yourself and taking care of others more than you. They’re usually the cause of cravings, eating in a few hours, biting when you don’t have anything to do, and drinking more than one beer to forget what’s going on in your life. Of course, you don’t have to be obsessive and analyze yourself every time you have a craving, I want to point this, since sometimes our body asks us for sugar for example. If this is what happens, instead of eating a piece of chocolate with tons of sugar, we can replace it with eating a couple of dates, don’t you think?

You can afford the whims during the week but do not abuse, the problem is when we overdo it with several meals most days occupying the week and end up in the same place where we started and decided to change. Falling, realizing for it and starting over is what counts, always for you.


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Publicado en Recomendaciones

Comentando libro “LUNA” – Tamara Driessen

Luna es tu guía esencial para aprovechar el potencial curativo de la luna y lograr una vida más feliz y satisfactoria. Tamara Driessen está garantizada para ayudarte a desarrollar tu potencial, convertir los desafíos en oportunidades transformadoras y conectarte más contigo mismo. Luna te empodera al centrarte en el momento, inspirándote a celebrar lo positivo de tu vida y ayudándote a encontrar un claro sentido de propósito.

Luna te nutre con rituales lunares para cada ocasión, desde cristales hasta tarot y meditación, que puedes usar durante los ciclos de la luna. Tamara te guía a través de “New Moon Rituals” para inspirar nuevos comienzos y cambios positivos en la vida, rituales lunares para ayudarte a tomar acción y lograr metas personales, rituales de luna menguante para ayudarte a deshacerte de creencias auto limitantes y rituales de luna llena para promover la abundancia y ayudarte a prosperar en la vida.

Al alinearte con las fases lunares y desarrollar una conexión más profunda con la luna, ganarás equilibrio y claridad, dominarás el arte del autocuidado y desarrollarás un verdadero sentido de lo que quieres. Establece tus intenciones con Luna, despierta tu intuición y descubre el potencial que conlleva vivir por los ciclos místicos de la luna (contraportada del libro).

Este libro, sin duda, ha abierto una puerta a algo que desconocía como es lo que nos aporta la Luna aún sin darnos cuenta. Abarca muchos temas, desde los rituales lunares hasta cómo meditar, llevar un diario personal o qué hacer para lograr tus objetivos. Esto al principio me sorprendió porque pensaba que solo hablaba de la luna, los rituales y limpieza de cristales, pero al ver que abarcaba tantos temas, me enganchó mucho más a leer. Algunas cosas ya las hago y en otras, me ha animado a hacerlas porque no son difíciles.

También comenta muchas cosas sobre los diferentes horóscopos, algo que me pareció muy interesante porque hay libros que no adivinan nada de mí como este. Puedo decir que es muy sencillo de leer y entender, va a buen ritmo y se basa en las experiencias de la escritora, se refleja muy bien en la presentación del libro donde explica cómo llegó a saber todo lo que sabe sobre la luna y qué circunstancias lo cambiaron todo en su vida. Hay muchas cosas que desconocemos y ella nos las muestra de una forma muy simple y dinámica, con dibujos incluso, también incluyendo frases muy positivas entre sus explicaciones.

Trata de quitar esa mentalidad limitante en la que creemos de verdad que la luna no puede influirnos cuando la realidad es que sí lo hace. Nos podemos sentir de formas diferentes en luna nueva, en un eclipse, en luna menguante, luna creciente o luna llena, explica que, en cada fase puedes pedir lo que quieras dependiendo de si es algo que quieres que vaya creciendo o desapareciendo, esto ya lo sabía pero el volver a recordarlo ayudó bastante. Creo que todo esto me llevó a mi infancia cuando mi madre me explicaba cómo dejaba que los cristales y los anillos se cargaran con la luz de la luna para ella sentir una mayor energía. Esto solo lo he experimentado con las piedras pero no dudo que funcione en todo lo demás.

Este libro también me recordó un poco a las brujas que suelen mostrar en televisión, estas que hacían sus pociones y ponían un montón de ingredientes para conseguir algo malvado, aunque en este caso, no sea así. Tamara Driessen, te muestra muchos rituales que puedes usar para limpiar tu casa de malas energías, para sentirte en paz y relajada, para meditar… y te hace algunas sugerencias en las que puedes entrar en aquelarres, donde otras personas también pueden enseñarte y hacerlo al mismo tiempo. No sabía que hubiera este tipo de grupos o que hicieran rituales para sanar, así que, fue bastante curioso. Me gustó adentrarme en temas que desconocía.

Toca temas sobre el amor propio, cómo crecer interiormente y qué hacer para sentirte mejor contigo mismo. Creo que con ello, nos ayuda a que nos conozcamos un poco mejor y podamos querernos más cada día, no todos los libros que he leído son tan directos y sencillos al expresar todas estas enseñanzas, pero la escritora lo ha hecho sin problemas, utilizando un lenguaje cercano y comprensivo. Espero de verdad que decidáis leerlo.


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Commenting “LUNA” book Written by Tamara Driessen:

Luna is your essential guide to harnessing the moon’s healing potential and achieving a happier, more fulfilling life. Tamara Driessen is guaranteed to help you to realise your potential, turn challenges into transformative opportunities and become more connected with yourself. Luna empowers by grounding you in the moment, inspiring you to celebrate the positives in your life and helping you find a clear sense of purpose.

Luna nourishes you with moon rituals for every occasion, from crystals to tarot and meditation, that you can use during the moon’s cycles. Tamara guides you through New Moon Rituals to inspire new beginnings and positive life change, Waxing Moon Rituals to help you take action and achieve personal goals, Waning Moon Rituals to help you shed self-limiting beliefs, and Full Moon Rituals to promote abundance and help you thrive in life.

By aligning yourself with the lunar phases and developing a deeper connection with the moon, you’ll gain balance and clarity, master the art of self-care and develop a true sense of what you want. Set your intentions with Luna, awaken your intuition and discover the potential that comes with living by the moon’s mystic cycles (the back of the book).

This book has undoubtedly opened a door to something we did not know about what the Moon brings us even without realizing it. It covers many topics, from lunar rituals to how to meditate, keep a personal diary, or what to do to achieve your goals. This initially surprised me because I thought it was just talking about the moon, rituals and crystal cleaning, but seeing that it covered so many topics, it made me feel much more hooked to read it. Some things I already do and in others, it has encouraged me to do them because they are not difficult.

The writter also comments on a lot of things about the different horoscopes, something that I found very interesting because there are books that don’t guess anything about me like this one. I can say that it is very simple to read and understand, it goes at a good pace and is based on the experiences of the writer, it reflects very well in the presentation of the book where she explains how she came to know everything she knows about the moon and what circumstances changed everything in her life. There are many things that we do not know and she shows them to us in a very simple and dynamic way, with even drawings, also including very positive phrases among her explanations.

Try to remove that limiting mindset in which we truly believe that the moon cannot influence us when the reality is that it does. We can feel in different ways in a new moon, in an eclipse, in a waning moon, crescent moon or full moon, explains that, in each phase you can ask for what you want depending on whether it is something that you want to grow or disappear, I already knew this but I was remembering it helped a lot. I think all this led me to my childhood when my mother explained to me how she let the crystals and rings be charged with the moonlight for her to feel more energy. I’ve only experienced this with stones, but I don’t doubt it works on everything else.

This book also reminded me a little of the witches that they usually show on television, these who made their potions and put a lot of ingredients to get something evil, even if in this case, it’s not the case. Tamara Driessen, shows you many rituals that you can use to clean your house with bad energies, to feel at peace and relaxed, to meditate… and makes you some suggestions where you can enter to covens, where others can also teach you and do so at the same time as you do. I didn’t know there were such groups or that they did rituals to heal, so it was quite curious. I liked to dely into subjects I didn’t know about.

It tap topics about self-love, how to grow inwardly, and what to do to feel better about yourself. I think that helps us get to know and love ourselves more every day, not all the books I’ve read are so direct and simple in expressing all these teachings, but the writer has done it without problems, using close and understanding language. I really hope you decide to read it 😉


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Publicado en Reflexiones

Los Pies sobre el Suelo:

A lo largo de las diferentes fases de nuestra vida, creamos una perspectiva nueva, una forma de ver las cosas totalmente distinta a hace un par de años atrás y creo que ese es el motivo por el que este post ha tenido lugar en mi cabeza durante estos días. Los seres humanos tenemos esa virtud de raciocinio, de creatividad, de imaginar, unos más que otros pero está ahí, esperando a ser usada. Tenemos esa capacidad de tratar de ver las cosas fáciles, de que todo saldrá bien, de que tendremos lo que estamos buscando en cada esquina y eso es exactamente lo que vamos a tener, cayendo entre un espiral de irrealidad y sueño tan rápido que ni nos damos cuenta. Así como imaginar es una virtud, también es un momento en el que nos hemos dormido y debemos despertar.

Muchas personas, hemos podido caer en esos instantes de ignorancia e inocencia donde creemos que todo va a ser perfecto, donde encontramos belleza allá adónde vamos y tenemos claro que nada va a salir mal, que todos nuestros deseos se van a cumplir y vamos a responder a todas nuestras dudas durante el tiempo en el que sonriamos dejando atrás un pasado doloroso o molesto al que no queremos volver, lo sabemos con absoluta certeza, perdiéndonos poco a poco, dejando de conocer cuál es verdaderamente la realidad de las situaciones. La vida es bella, merecemos vivirla y superarnos cada día, pero también es dura, cruel, llena de obstáculos difíciles de atravesar, con un montón de dudas y decisiones por tomar que no cambian de un día para otro. Hay que ver ambas caras de la moneda para diferenciar qué es real de qué no ha sucedido todavía y de que hay cambios que nos van a afectar, sin tener que hacer mucho hincapié en la llamada positividad tóxica.

Cuando somos pequeños, soñamos, nos pasamos el día riendo y jugando, no nos preocupa nada y cada mañana tenemos un chute de energía indescriptible que nos hace levantarnos a las seis para ir a la habitación de nuestros padres a preguntarles qué nos harán para desayunar porque tenemos un hambre imparable. Pero, conforme vamos creciendo, debemos ver con mayor claridad y madurez nuestras opciones, cuáles vamos a poder cumplir y cuáles son solo un espejismo de nuestra mente, incapaces de llevarse a cabo, incluso, qué haríamos si estuviéramos capacitados para llegar a ser un miembro importante de la NASA. Está bien ser positivo pero no dar por hecho que todo en nuestra vida gira entorno a esto, nada es perfecto, ni en nosotros ni en nuestro alrededor y tenemos la oportunidad de aceptarlo. Muchos creen que las cosas vienen a nosotros gracias al aire que respiramos, como si esa opción fuera la única, pero las circunstancias se dan como se dan y nadie puede hacer nada por cambiarlas, el destino es como es y nos traerá lo bueno y lo malo indistintamente.

Estoy segura de que todos hemos tenido momentos en los que hemos divagado, elegido mal por apasionarnos demasiado, creer lo imposible incluso cuando lo era, también elevarse sobre el suelo en vez de tocarlo para no tener que enfrentarnos a la realidad pero, la verdad es que debemos hacerlo, tenemos que verla ante nuestros ojos y aprender la lección que nos traiga en ese momento, aunque no nos guste que no suele o aunque sea amable con nosotros, siempre vamos a caernos, a gritar, a frustrarnos… pero nunca nos podremos mantener impasibles ante una situación, todos nos expresamos y somos sensibles de una forma u otra, aunque no nos guste reconocerlo. Las cosas pasan porque tienen que pasar y no suelen ser buenas, hay que disfrutar de los pequeños momentos de felicidad que se nos otorgan e ir cerrando cicatrices, a la vez que dejamos de ver unicornios volar sobre nuestras cabezas y falsa felicidad, debemos poner los pies sobre el suelo, ver las cosas con perspectiva.

Todo lo que empieza termina y el cambio es lo único constante, en cuanto te das cuenta, ahí está, esperándote al girar la calle. Rotamos, huimos, compartimos, nos abrazamos y aquí seguimos. Para algunos la vida es simple, sencilla, dinámica y les encanta, no tienen altibajos, se llenan de alegría constantemente y no tienen ningún tipo de situación adversa que les perturbe, ni siquiera, una muy pequeña. Vemos que les va genial y pensamos: “pues la mía es un desastre, ¿por qué?”, quizá nunca respondamos a ese por qué, la situación y vida de cada uno es diferente y nos toca vivir cosas más duras para hacernos ver algo, puede que pensemos: “pero, ¿siempre?”, quizá sí, ¿quién sabe? Por eso, a muchos nos llaman supervivientes, porque sobrevivimos a cualquier cosa, a situaciones que otros no podrían y seguimos caminando un día, nos levantamos y reímos aún cuando las cosas no son perfectas para nosotros.

Pongamos los pies en el suelo, VIVIENDO.


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The Feet on the Floor:

Throughout the different phases of our lives, we create a new perspectives, a way of seeing things totally different from a couple of years ago and I think that’s why this post has taken place in my head these days. Human beings have that virtue of reasoning, of creativity, of imagining, more than others but it is there, waiting to be used. We have that ability to try to see the easy things, that everything will work out, that we will have what we are looking for in every corner and that is exactly what we will have, falling between a spiral of unreality and sleep so fast that we do not even realize it. Just as imagining is a virtue, it is also a time when we have fallen asleep and we must wake up.

Many of us have been able to fall in those moments of ignorance and innocence where we believe that everything is going to be perfect, where we find beauty where we are going and we are clear that nothing will go wrong, that all our desires will be fulfilled and we will answer all our doubts during the time in which we smile leaving behind a painful or annoying past that we do not want to return to, we know this with absolute certainty, losing ourselves little by little, no longer knowing what the reality of situations really is. Life is beautiful, we deserve to live it and overcome each day, but it is also hard, cruel, full of difficult obstacles to cross, with a lot of doubts and decisions to make that do not change overnight. You have to see both sides of the coin to differentiate what is real from what has not yet happened and that there are changes that will affect us, without having to place much emphasis on the so-called toxic positivity.

When we were little, we dreamt, we spent the day laughing and playing, we weren’t worried about anything and every morning we had an indescribable energy shot that made us get up at six to go to our parents’ room to ask them what they will do to us for breakfast because we had an unstoppable hunger. But as we grow, we need to see more clearly and with more maturity our options, what we will be able to reach and what are just a mirage of our minds, unable to even be accomplished if we were trained to become an important member of NASA. It’s okay to be positive but don’t take for sure that everything in our lives revolves around this, nothing is perfect, neither in us nor around us and we have the opportunity to accept it. Many believe that things come to us thanks to the air we breathe, as if that option is the only one, but circumstances occur as they occur and no one can do anything to change them, the destiny is as it is and it will bring us good and bad indistinctively.

I’m sure we’ve all had times when we’ve rambled, chosen wrong for being too passionate, believing the impossible even when it was, also stood on the ground instead of touching it so we don’t have to face reality, but the truth is, we have to do it, we have to see it through our eyes and learn the lesson life brings us at that time, even if we don’t like it which it doesn’t usually or even if it’s nice with us, we’re always going to fall, to scream, to get frustrated… but we can never remain impassive in the face of a situation, we all express ourselves and are sensitive in one way or another, even if we do not like to recognize it. Things happen because they have to happen and they are not usually good, we have to enjoy the small moments of happiness that are granted to us and close scars, while we stop seeing unicorns fly over our heads and false happiness, we must put our feet on the ground, see things with perspective.

Everything that starts ends and change is the only constant thing, as soon as you realize, there it is, waiting for you as you turn the next corner. We rotate, we run, we share, we hug, and here we go. For some life is simple, dynamic and they love it, they have no ups and downs, they are constantly filled with joy and they do not have any kind of adverse situation that disturbs them, not even a very small one. We see that they do great and we think, “Mine is a disaster, why?” we may never answer that why, the situation and life of each one is different and it is up to us to live harder things to make us realize of something, we may think, “But, always?” Maybe, who knows? That’s why many of us are called survivors, because we survive anything, situations that others couldn’t and we keep walking one more day, we get up and laugh even when things aren’t perfect for us.

Put the feet on the ground, LIVING.


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Publicado en Relatos

El Hombre de Hielo:

Me desperté de repente, eran las cinco de la madrugada. Esperaba que quién estuviera llamándome al móvil se diera por vencido y este dejara de sonar pero, se paró durante un minuto y luego volví a oírlo. Me incorporé y respondí todavía algo adormilado. La voz de mi interlocutor era suave, segura y aclamante de atención. Pude asegurar de que la tenía. Era él.

– Sé quién te importa. No puedes esconderlo más.

– No me importa nadie, deberías saberlo ya. No me gusta la gente.

– Pero ella sí, ¿verdad? Esa detective morena, de ojos verdes y sonrisa perfecta.

– Ella no… ella no me importa.

– La próxima vez dilo con más seguridad y puede que me lo crea.

– ¿Qué quieres?

– Me gusta cómo se mueve cuando está dormida…

Pude oír una risa estremecedora al otro lado del teléfono, un escalofrío recorrió mi espalda al tiempo que la llamada se cortaba. Deduje que ahora mismo estaría en su casa, iba a asesinarla, a hacer otra obra de arte con la sangre de Mónica. Me vestí tan rápido como pude, cogí el móvil, el arma reglamentaria y la chaqueta, me dirigí hacia el coche y aceleré nada más oí el rugido del motor. No había un solo minuto que perder.

Me sudaban las manos en el volante, notaba el corazón palpitar un tanto frenético y cómo el pánico de que pudiera hacer daño a la única persona que me importaba aumentaba por momentos. Su casa no estaba muy lejos pero, podría llegar demasiado tarde, o quizá me llamó para provocarme. El temido sádico y violento asesino en serie que mutila y adorna sus atrocidades llamado “El Hombre de Hielo”, seguía obsesionado con ganar una batalla conmigo que consideraba casi perdida, su necesidad de control ante lo que ocurría empezaba a amenazar nuestras vidas, él quería que yo investigara el caso, únicamente yo. No tuvo suficiente matando a mi a toda mi familia, ahora tenía que seguir amenazando a por personas que me importaban de verdad.

Llegué hasta su puerta. Saqué la Glock 9mm de la funda y me acerqué a la casa poco a poco, mientras informaba por el móvil con la otra mano a la central para que mandaran refuerzos, si conseguía verme cara a cara con él, podría salir tan malherido como Mónica, si es que, todavía respiraba. Habían forzado la cerradura, la puerta estaba abierta, así que, la empujé con cuidado. Las luces estaban apagadas, pero podía ver gracias a las que provenían de la calle y que entraban por las ventanas. Esperaba ver un montón de sangre en su habitación, verla a ella tratando de evitar desangrarse sin éxito, no sé, esperaba una catástrofe pero, no vi nada de eso. Había estado aquí, me había llamado desde su habitación pero no le había hecho nada, ella seguía durmiendo. ¿Por qué? El móvil vibró en mi bolsillo, así que, guardé el arma y contesté.

– Sabía que esa detective te importaba… – dijo emitiendo esa risa maliciosa otra vez-.

– Esperaba encontrarte aquí para dispararte justo en el entrecejo, ¿te has acojonado?

– No, me has dado el tiempo suficiente para regodearme.

– ¿Qué narices te pasa…?, ¿qué has…?

El sonido de lo que pareció una explosión, me interrumpió. Él seguía riendo sin parar, el sudor caía por mi frente. Mónica se había despertado, había encendido la luz algo adormilada y se acercaba a mí, cuando el “Hombre de Hielo”, una vez más, quiso darme una nueva lección.

– Quizá te gustaría saber qué he hecho con tu central de policía… Será mejor que vengas aquí y ayudes a los heridos, entierres a los muertos y aprendas que no puedes salvar a todo el mundo.

– ¿Eso es una lección? Deberíamos vernos cara a cara…

– Deja de hacerte el héroe ricitos de oro y empieza a ver que solo estamos tú y yo en el campo, solo tú y yo… nadie más.

Colgó. Me quedé en shock mientras Mónica me zarandeaba, quería que la escuchara pero yo tan solo quería ser olvidado en una habitación con poca luz, agazapado en una pared para que nadie pudiera encontrarme, quería desaparecer y no volver a ver a nadie más. Siempre que me involucraba algo pasaba… A lo lejos, oí a Mónica hablar por teléfono, pero muy, muy lejos.

– Sí. Necesito una ambulancia. La policía ya ha llegado, puedo confirmar que han entrado en mi casa y mi compañero está en estado de shock, por favor, ¡vengan rápido!

Todo se quedó borroso, oscureció y no pude controlar mi cuerpo. Caí sin control mientras seguía oyendo las sirenas de los coches policía a lo lejos, muy pero que muy… lejos.


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The Ice Man:

I woke up all of a sudden, it was five o’clock in the morning. I was hoping that whoever was calling me on my cell phone would give up and it would stop ringing, but it stopped for a minute and then I heard it again. I joined in and answered quite sleepy. My interlocutor’s voice was soft, confident and acclaiming of attention. I was able to make sure he had it. It was him.

-I know who you care about. You can’t hide it anymore.

-I don’t care about anyone. I don’t even like people.

-But she does, right? That detective with brown hear, green eyes and a perfect smile.

-She doesn’t… I don’t care about her.

-Next time say it more confidently and maybe I believe it.

-What do you want?

-I love how she moves when she’s sleeping…

I could hear a shuddering laugh on the other side of the phone, a shiver ran down my back while the call was being cut off. I figured he’d be at her house right now, he was going to kill her, make another work of art out of Monica’s blood. I got dressed as fast as I could, took the cell phone, the regulation gun and the jacket, headed for the car and accelerated as soon as I heard the roar of the engine. There wasn’t a single minute to lose.

My hands were up at the wheel, my heart was beating a little frantic and the panic of imagine how he could hurt the only person I cared about increased for moments. Her house wasn’t too far away, but I might arrived too late, or maybe he just called me to provoke me. The dreaded sadistic and violent serial killer who mutilates and adorns his atrocities called “The Iceman”, remained obsessed with winning a battle with me that I considered almost lost, his need for control over what was happening began to threaten our lives, he wanted me to investigate the case, just me. He didn’t have enough killing my whole family, now he had to keep threatening people I really cared about.

I arrived to her door. I pulled the Glock 9mm out of the holster and approached the house slowly, while reporting on the cell phone with the other hand someone to send reinforcements, if I could see myself face to face with him, I could come out as badly hurt as Monica, if she was still breathing. He had forced the lock, the door was open, so I pushed it carefully. The lights were off, but I could see thanks to those coming from the street through the windows. I was hoping to see a lot of blood in her room, see her trying to avoid bleeding out without success, I don’t know, I was hoping for a catastrophe, but I didn’t see any of that. He had been here, had called me from her room but had done nothing to her, she was still sleeping. Why? The cell phone vibrate in my pocket, so I put the gun away and answered.

-I knew you care about of that detective… – I could here that malicious laugh again -.

-I expected to find you here to shoot you right in your forehead, are you scared or something?

-No, you’ve gave me the time to take delight of you.

-What the fuck is happening to you? What did you do?

The sound of what looked like an explosion interrupted me. He kept laughing non-stop, sweat was falling down my forehead. Monica had woken up, ignited the somewhat sleepy light, and approached me, when the “Iceman” once again wanted to teach me a new lesson.

-Maybe you would like to know what I did with the police station… It would be great you come here and help the people who are injured, bury the death ones and lear the lesson you can’t save everyone.

-That’s the lesson? I think we should see each other face to face…

-Don’t pretend you’re the strong man here and start to see we’re the only ones in the field, anybody else.

He hung the phone. I was in shock while Monica started to shaking me, She wanted I listen to her, but I just wanted to be forgotten in a low-light room, crouched on a wall so no one could find me, I wanted to disappear and never see anyone else again. Whenever I got involved with, something happened… At the distance, I heard Monica talking on the phone, but far, far away.

-Yes. I need an ambulance. The police have arrived already, I can confirm that they have entered my house and my partner is in shock, please come quickly!

Everything was blurry, darkened and I couldn’t control my body. I fell out of control while still hearing the sirens of police cars in the distance, very but very… Far.


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Publicado en Personajes

Maggie: Deseo de Ser Otra Mujer

Relato procedente:Una Pausa Cercana“. Edad: 38 años.

Ciudad: Brujas (Praga). Profesión: Fotógrafa.

Descripción física:

Cabello corto y negro hasta los hombros, liso, maleable, sin necesidad de florituras. Mis ojos son de un castaño oscuro, penetrantes, labios finos, piel algo seca y soy esbelta. Suelo vestir con vaqueros rotos y algún top ajustado o con tirantes, aunque cuando hace frío, prefiero llevar sudaderas o jerseis, combinado con unas Vans o Converse. Muchas veces, me ha gustado vestir algo más rockera, maquillarme con tonos más oscuros y utilizar carmín rojo sangre o quizá, negro, en mi tiempo libre lo disfruto, pero trato de dejar estos gustos fuera del trabajo, la buena impresión delante de los clientes es lo mejor para que sigan acercándose nuevos a través del boca a boca, nunca falla.

Descripción de la personalidad:

Muchos me consideran algo brusca, puede que borde al hablar, puede ser cierto, aunque a mí me salga del todo natural, es un método de auto defensa del que es bastante difícil el desacostumbrarse. No soy del todo sincera hasta llegado el momento en el que estoy entre la capa y espada y debo decir lo que creo aunque tarde años en hacerlo, me siento incómoda en lugares repletos de gente y no soporto los interrogatorios, son agobiantes. Soy algo callada y no soporto la condescendencia, me gusta ser libre de hacer lo que quiera cuando quiera y no ceñirme a horarios que otros marquen, por ello, trabajo autónomamente de fotógrafa, me ayuda a marcar mi propio ritmo sin necesidad de asesoramiento externo o un jefe.

Del orfanato a la calle:

Fui una de esas niñas a las que nunca adoptaron, era algo problemática y no solía ir limpia a las reuniones con los padres adoptivos para evitar formar parte de una familia que podría no aceptarme nunca, hacía novillos, me escondía en la sala de las calderas por las noches para leer libros no permitidos que robaba de la biblioteca y muchas más cosas que ahora no recuerdo pero hasta que salí de allí, fui bastante rebelde y desagradable. El único que me caía bien era mi psicólogo, era un tipo bastante enrollado pero nunca le di a entender que me gustaba, sonreí un par de veces en su consulta pero siempre trataba de ocultárselo, no quería que supiera que lo que me enseñaba era útil, no quería irme y seguir siendo una rebelde sin solución era lo único que podía hacer para quedarme y evitar hogares que desconocía.

A los 18 años salí, ya era prácticamente una adulta y debía empezar mi vida como tal, aunque nadie me hubiese enseñado a hacerlo. Empecé viviendo en albergues, fui conociendo gente bastante maja y agradable, Sam fue uno de ellos. Era guapo, interesante y muy servicial, siempre procuraba que todos las personas del albergue obtuvieran un techo, agua caliente, comida y noches agradables de lectura para que vida dejara de parecer tan dura, era mi preferido pero nunca lo dije en alto. Siempre pasaba por delante de él para que me sirviera la comida, nos quedábamos mirando un rato y me iba sin mediar palabra aunque él me saludase, callada y tímida hasta la tumba.

Mejoras óptimas:

Estuve en los albergues hasta los 21, cuando se ofrecieron varios pisos nuevos para gente que no tenía nada, querían que los ocupáramos y nos ofrecían varios trabajos, una labor muy solidaria de Sam, el que se encargó de hablar con el ayuntamiento y los constructores, no sabía quién era o para quién trabajaba, pero parecía ser alguien importante, con influencia. El piso que me ofrecieron fue genial, un cambio agradable, considerando que nunca había vivido sola, y el trabajo de dependienta en la tienda de fotografía del mismo barrio, era interesante y, a la vez, llevadero. No me gustaba hablar demasiado pero sí empecé a cogerle el gusto a eso de hacer fotografías.

El trabajo empezó a gustarme, así que, un día paseando por el parque, vi un anuncio en una farola, donde decía que daban clases de fotografía para futuros fotógrafos, no era demasiado caro pero, podía ahorrar si me apetecía entrar, era una buena iniciativa. Me dediqué a estudiar y a trabajar durante un tiempo y parecía que mi vida iba mejorando. No supe nada de Sam hasta unos meses más tarde, cuando vino a casa a comprobar si todo iba bien, él mismo lo hacía con todas las personas que habían formado parte del albergue, quería ayudarnos de verdad y cada dos o tres meses, hacía visitas a cada uno para saber cómo llevábamos los cambios y si había algún problema. Fue muy cariñoso, atento y hasta me pidió una cita, algo a lo que no pude negarme, cada vez que le miraba sentía mariposas revolotear por mi estómago y, aunque incómodo, me hacía sonreír.

El porvenir inesperado:

Me encantaba salir con Sam, nos atraíamos, hablábamos de todo y estábamos a gusto juntos. Estuvimos saliendo durante dos años sin interrupciones y empecé a ayudarle en los albergues, además de haber empezado mi propio negocio de fotografía desde casa, yo misma me había montado todo el equipo necesario de revelado, las cámaras y los objetivos perfectos dependiendo de en qué ambiente, zona y luminosidad estaba, los clientes empezaban a llamar solos y yo estaba muy feliz, pude dejar el trabajo de dependienta y dedicarme al cien por cien a la fotografía de forma autónoma, el curso que hice me sirvió muchísimo. Sam estaba encantado.

Todo iba sobre ruedas, pero no esperaba la pedida de mano, mucho menos cumplir una expectativa de mujer con hijos, a penas hacía dos años que había empezado a vivir y ya estaba ante un pedrusco enorme de no sé cuántos quilates que brillaba tanto como para cegarme. Recuerdo haberme quedado paralizada, con Sam arrodillado en el suelo y diciéndome todas aquellas cosas tan bonitas, no podía creer que fuéramos a llegar tan lejos y menos en aquel momento. Vi sus ojos, esperaba el “sí”, sonreía como un niño pequeño que quería su juguete y lo quería ya mismo. No estaba del todo segura, pero no quería decirle que “no” para no desilusionarle y perderle, así que, dije que “sí”, por supuesto, empezando a tomar las píldoras anticonceptivas porque sabía perfectamente qué vendría después de la boda.

Alivio instantáneo:

Tras dos años más de casados y tratando de quedarme embarazada desde hacía unos pocos meses sin éxito, como era obvio, sentí una punzada en el pecho, como si no pudiera respirar, como palabras agazapadas dentro de mí esperando ser escupidas. Mi médico me dijo que todo iba bien, aunque yo no lo estuviera, todavía sentía mi pecho cargado, pesado, sin saber muy bien por qué. Me di cuenta de que esa punzada la sentía cada vez que Sam sacaba el tema de nuestro futuro, nuestros hijos y qué casa nos compraríamos para pasar allí las vacaciones en familia, era como si hubiera algo que me moría por decirle pero que evitaba. Decidí hacerlo cuando noté que el dolor de mi pecho se volvía insoportable.

“No quiero seguir casada ni tener hijos”, esas fueron mis palabras exactas. Sam ni siquiera se movió, estuvo durante un rato sentado en el sofá mirando una vela aromática sobre la mesa del té sin tener ningún tipo de reacción fuera de lugar, aunque yo la esperaba. Lo único que obtuve de ello fue un rato de sexo apasionado y el despertar con el sol dándome en la cara, a la vez que le veía irse al trabajo sin más, como si la conversación de la noche anterior no hubiera existido, dejándome confusa entre mis pensamientos y dudosa de nuestra relación, a decir verdad, aún lo estoy.

Un futuro a la espera de una respuesta:

Sé que debo esperar una respuesta. Su respuesta. No sé cuánto tiempo tardará en dármela o si me la dará. Conozco a Sam, lo interioriza todo se sienta como se sienta, sin decir nada a nadie, no comparte demasiado sus sentimientos, mucho menos, cuando duelen. Tan solo queda esperar, sin desesperar, aunque nuestra relación puede que no sea la misma, o quizá sí, tampoco lo sé. Lo cierto es que me he sentido, de alguna forma, aliviada, sincera por una vez.

A la espera de una respuesta…

Publicado en Recomendaciones

Comentando libro “The Power of Now” – Eckhart Tolle

El Poder del Ahora lleva a los lectores a un viaje espiritual inspirador para encontrar su yo verdadero y profundo y alcanzar lo último en crecimiento personal y espiritualidad: el descubrimiento de la verdad y la luz. En el primer capítulo, Tolle introduce a los lectores a la iluminación y a su enemigo natural, la mente. Despierta a los lectores a su papel de creador de dolor y les muestra cómo tener una identidad libre de dolor viviendo plenamente en el presente. El viaje es emocionante, y en el camino, el autor muestra cómo conectarse a la esencia indestructible de nuestro Ser, “la vida eterna y siempre presente más allá de las innumerables formas de vida que están sujetas al nacimiento y a la muerte”. Sólo después de recuperar la conciencia del Ser, liberado de la Mente e intensamente en el Ahora, está la Ilustración.

He de reconocer que no me terminé de leer este libro y ahora os explicaré por qué. Está claro que tiene una relevancia espiritual y te hace un tour por todo lo que consideraríamos un problema interior o exterior, cómo nosotros damos más importancia a las cosas de las que realmente tiene y muestra cómo nosotros mismos creamos un dolor que, en realidad, no es más que un espejismo, tanto por nuestras limitaciones propias de experiencias pasadas como por la forma en la que vemos la muerte, también tiene un tema central en el que te explica cómo disfrutar del presente sin que nada te perturbe, ni un pasado, ni un futuro. Creo que es un libro bastante completo, no es extenso pero sí muy denso con las palabras.

El tipo de temas que Eckhart Tolle abarca son de gran importancia en el ámbito interior y son interesantes de profundizar pero creo que no ha utilizado el lenguaje correcto para el resto de personas, sino que, ha escogido el suyo propio para expresarse, obviando que todo el mundo conoce de lo que él está hablando y eso es algo que está bastante lejos de la realidad, es como si se estuviera hablando a sí mismo. El autor contesta a muchas de las preguntas más frecuentes de una forma bastante fría, a mi parecer, quitando la importancia que la otra persona puede estar poniendo en lo que está diciendo.

Este libro sí que puede ayudar a muchas personas a ver sus fallos, a entenderse o descubrir qué parte de ellos es la que, probablemente, no han llegado a desarrollar o, incluso, pensar o imaginarse una cosa que realmente no es, te abre muchas puertas al pensamiento positivo y a reflexionar sobre la perspectiva que tenemos nosotros sobre la vida o las relaciones sociales. Pero, en sí, creo que el conocimiento que contiene este libro, no se podría poner a prueba “en la calle” en su totalidad, me temo que no hay una persona que termine con su pasado, que sea siempre positiva, que no se deje llevar por sus emociones o que observe cada pensamiento manteniéndose inmune a él, creo que no se podría aplicar a la realidad, el mundo en el que vivimos también nos afecta aunque sea indirectamente. Por supuesto, podemos controlar lo que nosotros pensamos, sentimos o hacemos, pero no puede ser que nos mantengamos impasibles todo el tiempo.

Eckhart Tolle entra en tecnicismos que solo él entiende, otros también pueden hacerlo pero no es algo comprobado, mucha gente puede que no tenga ese tipo de vocabulario o sea la primera vez que se topa con este tipo de temas, incluso, yo sabiendo sobre este conocimiento desde hace tiempo, me resultaba muy denso y había cosas que se quedaban en el aire o tenía que hacer un gran esfuerzo para entender qué era lo que quería decir o en qué contexto, intuyendo tras cada párrafo. Hasta donde yo sé, los escritores deben narrar o escribir historias o conocimientos de forma que no solo él sepa de qué habla, sino que, el lector también siga la historia o lo que quiere transmitir. Esto es lo que más me ha creado discrepancia con este libro y por ello, no he seguido leyéndolo, no hay por qué quedarse atascado si tienes más libros pendientes que disfrutar, ¿verdad?

¿Recomendaría el libro? Claro. Hay muchas cosas que son interesantes y puede que alguien sí comprenda mejor su forma de expresarse o le llegue más su conocimiento sobre la materia, si no, también recomiendo OSHO, de hecho, tiene un vocabulario más suelto, ligero y de más fácil lectura. Cada uno con sus gustos 😉


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Commenting “The Power of Now” book – Eckhart Tolle

The Power of Now takes readers on an inspiring spiritual journey to find their true and profound self and achieve the ultimate in personal growth and spirituality—the discovery of truth and light. In the first chapter, Tolle introduces readers to enlightenment and her natural enemy, mind. It awakens readers to their role as a pain creator and shows them how to have a pain-free identity living fully in the present. The journey is exciting, and along the way, the author shows how to connect to the indestructible essence of our Being, “eternal life and ever present beyond the countless forms of life that are subject to birth and death”. Only after regaining the consciousness of the Being, freed from the Mind and intensely in the Now, is the Enlightenment.

I have to admit, I’m not done reading this book, and now I’m going to explain why. It is clear that it has a spiritual relevance and makes you a tour of everything that we would consider an inner or external problem, how we give more importance to the things that it really hasn’t and shows how we are the ones who create pain that, in reality, is nothing more than a mirage, both because of our limitations of past experiences and for the way we see death, also has a central theme in which it explains how to enjoy the present without anything disturbing you, not the past, nor the future. I think it’s a pretty complete book, it’s not extensive but it has a vety dense words.

The kind of topics that Eckhart Tolle covers are of great importance in the inner realm and are interesting to delve into but I think he has not used the right language for the rest of people, in fact, he has chosen his own to express himself, obviating that everyone knows what he is talking about and that is something that is quite far from reality, it’s like he’s talking to himself. The author answers many of the most frequently asked questions in a rather cold way, in my opinion, removing the importance that the other person may be putting into what he/she is saying.

This book can help many people see their faults, understand themselves or discover what part of them they probably haven’t developed or even think or imagine a thing they really isn’t, it opens up many doors to positive thinking and reflecting on our perspective on life or social relationships. But, in itself, I believe that the knowledge contained in this book, could not be tested “in the street” in its entirety, I fear that there is no person who ends his/her past, keep always positive, that he/she does not get carried away by his/her emotions or that observes every thought remaining immune to it, I think it could not be applied to reality, the world we live in also affects us even indirectly. Of course, we can control what we think, feel or do, but it can’t be that we stay impassive all the time.

Eckhart Tolle enters technicalities that only he understands, others can also do it but it is not something proven, many people may not have that kind of vocabulary or the first time they ran into such subjects, even, I knowing about this knowledge for a long time, I found it very dense and there were things that stayed in the air or I had to make a great effort to understand what he wanted to say or in what context, intuiting after each paragraph. As far as I know, writers must narrate or write stories or knowledge in the way not only them does know what they are talking about, the reader should follows the story or what they want to convey. This is what has caused me the most disagreement with this book and so, I have not continued reading it, there is no need to get stuck with a book if you have more pendent books to enjoy, right?

Would I recommend the book? Of course. There are many things that are interesting and someone may better understand the way he expresses or get more knowledge about the subject, other words, I also recommend OSHO, in fact, it has a looser, lighter and easier-to-read vocabulary. Each person with their own taste for books 😉


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Publicado en Reflexiones

Tolerancia:

Cabe preguntarse hasta qué punto nos toleramos a nosotros mismos y a los demás, cómo es nuestro nivel de entendimiento y hasta dónde es capaz de abarcar, si aceptamos o no lo que nos ocurre o lo que oímos del exterior, si nos sentimos atrapados entre juicios y críticas innecesarias hacia nosotros y los demás, si nos sentimos atrapados en esa niebla de la poca o nula autoestima. Creo que uno de los principales problemas que he ido viendo durante años es que, el simple hecho de no tolerarnos desde un punto físico, emocional y mental, también afecta a nuestra visión del mundo y nuestras críticas van acorde a ello. Suele relacionarse el no tolerarnos con no tolerar el exterior, dado que, nuestra forma de tratarnos también nos hará ver nuestro alrededor desde una perspectiva u otra, normalmente positiva o negativa o desde el “me gusta”, “no me gusta”, lo cual, va a influir, incluso, en nuestro estado de ánimo.

Tal como he dicho algunas veces ya, nuestro exterior nos influye de muchas maneras diferentes desde el tiempo, la presión atmosférica, la luna, las relaciones sociales, nuestros amigos y, en el caso que nos ocupa actualmente, el COVID-19. De esta forma, nuestra tolerancia a las situaciones negativas o a las personas tóxicas, también va a influir en la manera que nosotros vamos a reaccionar y a sentirnos con el entorno. Pero, si no toleramos nuestros momentos bajos, nuestras desganas, la falta de tiempo, las reacciones de nuestro cuerpo o el no estar de humor un día cualquiera, poco vamos a tolerar a esa persona que se pone a gritar en medio de la calle sin razón aparente, a tu forma de verlo. Si te toleras, va a ser más fácil tolerar las acciones ajenas o situaciones negativas que no puedes controlar y responder a ellas de una forma más asertiva y tranquila.

El ser humano tiende a señalar al exterior, culpar a un tercero de sus propias acciones, lo cual, produce una desvinculación con su interior, con afrontar sus inseguridades y tratar de saber en qué falla o cómo puede ser mejor, por lo que, puede llevar a esa persona a ser menos intolerante con lo que pase a su alrededor y pueda reaccionar de una forma más violenta, negativa y crítica. Mientras que, si estás en paz contigo y tienes ese auto conocimiento del que muchos carecen, tienes esa oportunidad de tolerar los momentos bajos de los demás, entiendes mejor sus actuaciones fuera de lugar o llegas a comprender de dónde proviene tanta rabia y sabes cómo tranquilizar a esa persona en “x” situación. Se trata de entendimiento de ti mismo y tu entorno, dado que, las cosas no solo se componen de un solo color y las personas no solo tienen una sola personalidad, tiene las mismas experiencias que otra y se rige por los mismos valores.

Si sabemos lo que nos pasa, nos toleramos, nos entendemos y sabemos en qué fallamos en cualquier aspecto de nuestra vida, va a ser mucho más fácil ayudar a otro que también le pase o se sienta de una forma parecida a la nuestra, podemos aportar una nueva perspectiva a una persona que quizá no ha visto del todo su fallo, su tendencia negativa o su agresividad. Por supuesto, podríamos decir: “no soy psicólogo, no tendría por qué ser el de nadie”. Claro que no, yo tampoco lo soy y, mucho menos, niñera de aquellos que hacen las cosas mal y hay que decirles, casi a la fuerza, que lo que están haciendo no es correcto pero, no todos actuamos de la misma forma. A veces, se puede aportar un poco de luz a la oscuridad de alguien y así evolucionar de alguna forma para mejorar nuestra vida y, quizá y con algo de suerte, la de otra persona que realmente lo valga y demuestre que quiere un cambio, no hay por qué hacerlo con todo el mundo, quién no quiere entender, que no entienda 😉

Ahora, con esto no quiero decir que se tolere lo intolerable como una violación, un asesinato o que maltraten a alguien física o psicológicamente, esto no tiene excusa pero sí deberíamos entender que esa persona/s tiene esa forma de actuar y que no podemos hacer nada por cambiarla, ni pudimos ni podremos, no tenemos por qué tenderles la mano o tolerarles pero sí dejarles hacer, saber lo que hacen y observar desde la distancia sin involucrarse. Es cuestión de aprendizaje, de auto sanarse, de auto conocerse, de entenderse, respetarse y tolerarse, hay que tener algo de paciencia para llegar a quererse y mejorar poco o poco. Actuemos conforme a nuestro interior.


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Tolerance:

We maybe should wonder to what extent we tolerate ourselves and others, what our level of understanding is and how far it is able to encompass, whether or not we accept what happens to us or what we hear from abroad, whether we feel trapped between unnecessary judgments and criticisms of ourselves and others, whether we feel trapped in that fog of little or none self-esteem. I think one of the main problems I’ve been seeing for years is that simply not tolerating us from a physical, emotional and mental point also affects our world view and our criticisms are in line with it. It is often related to not tolerating us with not tolerating the outside, since our way of treating us will also make us see around from one perspective or another, usually positive or negative or from the “like”, “I do not like” thing which will even influence our mood.

As I have said a few times already, our outside influences us in many different ways from weather, atmospheric pressure, the moon, social relations, our friends and, in the case at the present moment, COVID-19. In this way, our tolerance to negative situations or toxic people will also influence the way we are going to react and feel about the environment. But if we don’t tolerate our low moments, our unholyness, the lack of time, the reactions of our body or not being in the mood one day, we’re going to little tolerate that person who starts screaming in the middle of the street for no apparent reason, to the way you see him/her. If you tolerate yourself, it will be easier to tolerate other people’s actions or negative situations that we cannot control and can respond in a more assertive and calm way.

The human being tends to point out the outside, blame a third of his/her own actions, which, produces a disengagement with his/her inside, with facing his/her insecurities and trying to know how he/she can be better, so, it can lead that person to be less intolerant with what happens around them and can react in a more violent way, negative and critical. Whereas, if you are at peace with you and have that self-knowledge that many lack, you have that opportunity to tolerate the low moments of others, you better understand their mis-place performances or come to understand where so much anger comes from and you know how to reassure that person in “x” situation. It’s about understanding yourself and your environment, because things aren’t just made up of a single color and people don’t just have one personality, have the same experiences as another and governed by the same values.

If we know what happens to us, tolerate ourselves, understand ourselves and know in what we fail in any aspect of our lives, it will be much easier to help someone else who also pass through the same or feels similar to us, we can bring a new perspective to a person who may not have quite seen his/her faults, its negative trend or aggressiveness. Of course, we could say, “I’m not a psychologist, I wouldn’t have to be anybody’s.” Of course not, I’m not either, even less be the nanny to those who do things wrong, and you have to tell them, almost by force, what they’re doing isn’t right, but not everyone acts the same way. Sometimes, you can bring a little light to someone’s darkness and thus evolve in some way to improve our lives and, perhaps and with some luck, another person who really is worth it and proves that they want change, there is no need to do it with everyone, who does not want to understand it’s not a problem anyway 😉

Now, with this I do not mean that we tolerate what’s intolerable as a rape, a murder or that someone is being bad treated physically or psychologically, this has no excuse but we should understand that person/s has that way of acting and that we can do nothing to change it, nor could we and will not be able to, we do not have to reach out to them or tolerate them but to let them do, know what they do and observe from a distance without getting involved. It is a matter of self-learning, of self-healing, of self-knowledge, of understanding, respecting and tolerating ourselves, we need to have some patience to come to love ourselves and improve little by little. Let us act according to our inside.


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Publicado en Relatos

Una Pausa Cercana:

-Te has quedado muy callado… ¿De verdad no quieres decir nada?

-No quieres seguir casada conmigo y no quieres tener hijos, ¿qué esperas que diga?

-Estaría bien saber qué estás pensando…

-Nada.

Estábamos sentados uno al lado del otro en en sofá, mirando a la nada. No quería mirarle a los ojos por vergüenza, estaba segura de que estarían llenos de juicios, iban a hacerme sentir culpable, así que, seguí con la cabeza gacha. Sabía que había complicado las cosas, había dicho la verdad que llevaba sintiendo durante tanto tiempo tras llevar un año casados e intentando que me quedara embarazada sin éxito gracias a las pastillas anticonceptivas que me tomaba a escondidas. Dejé que la corriente siguiera su curso, omitiendo la verdad, lo alargué demasiado todavía pensando que sería un sentimiento pasajero.

Era la conversación más incómoda que habíamos tenido en años, la primera fue sobre por qué yo no podía estar orinando a la vez que él se afeitaba. Empezaron a sudarme un poco las manos, estaba bastante nerviosa y su silencio no ayudaba, quería gritar, saltar del sofá y pedirle que se enfadara, implorarle que me echara de casa o tomara cartas en el asunto, pero mi pierna derecha fue la que exteriorizó eso moviéndose nerviosamente arriba y abajo, sin parar. Sam se percató de ello, cerró los ojos con fuerza y me miró diciendo:

-¿Podrías dejar de mover tanto la pierna? Me pones nervioso…

-Lo… lo siento, no era mi intención.

-Gracias.

Había una vela aromática sobre la mesa del té frente al sofá, Sam seguía observándola, pensativo mientras yo trataba de entender ese gracias, ¿qué había sido eso, por cierto? Le acababa de echar al suelo todas sus ilusiones, esperanzas, planes de vida futuros, ¿y me decía gracias por dejar de mover la pierna?, ¿en serio? Me levanté del sofá y empecé a pasearme por la habitación, inquieta. Él me miró. Pero no era una mirada de odio o resentimiento, tampoco de venganza o violencia, se acercó a mí a paso lento mientras yo tragaba saliva esperando, cauta, a que algo realmente malo sucediera. Llegó hasta mí, estábamos muy cerca, me besó. Sorprendida, le respondí al beso.

Empezó a desabrocharme los botones de la blusa, con suavidad, justo como lo hizo en nuestra primera cita, dándome besos en el cuello y mordiendo una de mis orejas. Seguía algo contrariada pero no pude hacer otra cosa en ese momento que dejarme llevar y ver qué pasaba después, cuál sería su reacción. Al despertar, me di cuenta de que nos habíamos trasladado a la habitación y que Sam se estaba vistiendo, el resto de ropa estaba tirada en el suelo y el sol entraba agradablemente por la ventana. Cogió su maletín, me dio un beso en la frente y se dispuso a salir por la puerta.

-¿A dónde vas?

-A trabajar. Luego te veo – respondió con voz pausada, sin darse la vuelta -.

Cerró la puerta tras de sí y me dejó allí, desnuda bajo las sábanas con un millón de dudas cruzando mi mente y sin saber a qué acogerme…


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A Close Pause:

-You’ve been very quiet… you really don’t want to say anything?

-You don’t want to be married with me and you don’t want to have kids, what do you expect me to say?

-It would be nice to know what are you thinking right now…

-Nothing.

We were sitting side by side on the couch, looking out at nothing. I didn’t want to look at him in the eye with that feel of shame, I was sure they’d be full of judgments, they were going to make me feel guilty, so I kept my head down. I knew I had complicated everything we built, I had told the truth I had been feeling for so long after a year of marriage and trying to get pregnant without success thanks to the birth control pills I took in secret. I let the current run its course, omitting the truth, I kept it too long inside me even thinking it would be a passing feeling.

It was the most awkward conversation we’d had in years, the first one was about why I couldn’t be peeing at the same time he shaved. My hands started to sweat a little bit, I was quite nervous and his silence didn’t help, I wanted to scream, jump off the couch and beg him to get angry, to kick me out of the house or take cards in the matter, but it was my right leg that externalized that strong feeling nervously up and down, non-stop. Sam noticed it, closed his eyes tightly and looked at me saying:

-Could you stop moving your leg like that? It makes me feel nervous…

-I’m… I’m sorry. It wasn’t my intention.

-Thanks.

There was an aromatic candle on the tea table in front of the couch, Sam kept watching it, thoughtfully as I tried to understand that “thanks” he said before, what had that been, by the way? I had just thrown all his desires, hopes, future life plans to the ground and he was thankful to me for stop moving my leg, really? I got up from the couch and started walking around the room, restless. He looked at me. But it wasn’t a look of hatred or resentment, nor of revenge or violence either, he approached me slowly as I swallowed saliva waiting, cautiously, for something really bad to happen. He came to me, we were very close and he kissed me. Surprised, I answered to the kiss.

He started unbuttoning my blouse buttons, gently, just like he did on our first date, kissing me on the neck and biting one of my ears. I was still a little upset, but I couldn’t do anything else at the time than get carried away and see what would happen next, what his reaction would be. When I woke up, I realized that we had moved into the room and that Sam was getting dressed, the rest of the clothes were lying on the floor and the sun was coming in nicely through the windows. He took his briefcase, kissed me on the forehead and set out the door.

-Where are you going?

-To work. See you later – he answered with a paused voice, without turning -.

He closed the door behind him and left me there, naked under the sheets with a million of doubts crossing my mind and not knowing how to manage everything happened…


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