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Diario de un Personaje:

Es cambiante. Es pausado. Sabe cuándo cambiar de cara, cuándo mostrarse tal como es y cuándo debe salir corriendo. Una sonrisa es una oportunidad para preguntarse y analizar qué máscara va a ocupar su lugar, cada mañana un nuevo cuerpo forma parte de un alma que camina entre dimensiones. Al galope entre ambientes repletos de gente, miradas de complacencia, otras de peloteo gratuito, atención y palabras inapropiadas, mientras se siente seguro en su soledad.

Cambia de ropa a placer, nadie es capaz de averiguar quién es, a dónde va en sus días libres o cómo se llaman sus padres, simplemente, no es alguien a quién le guste conversar, en ocasiones, pero en otras parece una persona muy extrovertida y dedicada a los demás mientras les deja creer que esa es su verdadera personalidad, la cual, cambia por la suya propia al salir de lugares donde hay gente que reclama su atención. Un camaleón de mil colores para protegerse a sí mismo, para entenderse y arroparse por aquellos que sabe le aprecian y mentir a aquellos que no. Aprovechado de una sociedad materialista, sumisa, mentirosa y arrogante, ambiciosa y derrochadora, no hay nada que perder cuando alguien es capaz de cambiar de carácter a voluntad para que otros piensen diferente.

Se muestra delicado, pobre, débil, sumiso y fácil de quebrar, así averigua las intenciones ajenas, las de aquellos que quieren verle caer. Pero sabe, muy en su interior que es mucho más fuerte que nadie, que ha pasado por experiencias que no desearían y que tiene la información suficiente como para mantenerse con dos pies sobre el suelo. Parece alguien realmente inocente, ignorante, quizá estúpido, pero quiere que lo crean, el saber no ocupa lugar, ¿verdad? Caminante de una sociedad creyente a cualquier cosa que otros digan, la cual, provoca poder, control y superioridad frente al más débil, lo que no sabe esa sociedad es que no es débil ni de lejos y ya va tres pasos por delante de ella.

Satisfecho de su vida y de todo lo que le brinda cada día, se deleita del agradable viento, de la naturaleza, los animales y las estrellas, tan solo anonadado por aquello tan preciado que el mundo posee y que el ser humano da por sentado porque es así de simple y necio. Sabe que el miedo es el factor principal de aquellos que le rodean, les consume, les embriaga de impulsos, de constantes dudas y de una charla interna nada envidiable, por lo que, no es difícil hacer que alguien muera de terror, sería uno más en la colección de ignorantes. No hay cabida para mirar atrás, tampoco hacia delante, el presente de un caminar constante es lo que ve en sí mismo como felicidad, como reposo, sentirse eterno y pleno consigo mismo sin nadie más que arruine ese momento, manteniendo esa calma que muchos desearían tener pero que les pausa el ritmo acelerado y el estrés que les encadena a vidas miserables.

Mirando hacia el cielo y sonreír tras entender que todo llega en su momento, que no hay mal que por bien no venga y no hay lucha que no pueda ser batallada y llevada hacia una victoria segura, aunque traten de analizar sus actos, ponerlos entre juicios y tratar de que quiebren sus creencias, risas tras no entender una palabra y necedades que de ninguna manera llegan a traspasar sus escudos. Una vida plena sin propagandas, sin anuncios, sin desparrame de dinero, sin tóxicos… una vida que ha elegido llena de placeres que se ha ganado y que completan su día. Camina entre silencio mientras se siente seguro.


A Character Diary:

It’s changing. It’s paused. He knows when to change his face, when to show himself as he is, and when he should run away. A smile is an opportunity to wonder and analyze which mask will take its place, every morning a new body is part of a soul that walks between dimensions. Galloping through crowded environments, looks of complacency, others with free redness, attention and inappropriate words, while feeling safe in his loneliness.

He changes his clothes with pleasure, no one is able to figure out who he is, where he goes on his days off or what’s the name of his parents, he doesn’t like to talk sometimes, but in others he seems like a very outgoing person dedicated to others while let them believe that’s his true personality, which changes when he leaves places where there are people who demand his attention. A chameleon of a thousand colours to protect himself, to understand and tuck in by those he knows who appreciate him and lie to those who don’t. Taking advantage from a materialistic, submissive, lying and arrogant, ambitious and wasteful society, there is nothing to lose when someone is able to change character at will so others can think differently.

He looks delicate, poor, weak, submissive and easy to break, so he finds out the intentions of others, those who want to see him fall. But you know, very inside he knows he’s much stronger than anyone else, that he’ve been through experiences you wouldn’t want and he has enough information to keep himself two feet on the ground. He seems like someone really innocent, ignorant, maybe stupid, but he wants you to believe it, knowledge doesn’t take place, does it? Walker of a society believer to anything others say, which provokes power, control and superiority in the face of the weakest, what that society does not know is that he’s not weak because he already goes three steps ahead of her.

Satisfied with his life and all that it gives him every day, he feels the pleasant wind, nature, animals and stars, only surprised by what is so precious that the world possesses and that human beings take for granted because they’re so simple and foolish. He knows that fear is the main factor of those around him, consumes them, intoxicated them with impulses, constant doubts and an unviable inner talk, so it is not difficult to make someone die of terror, they would be a few more in the ignorants collection. There is no place to look back, not even the future, the present of a constant walk is what he sees in himself as happiness, as rest, feeling eternal and full to himself with no one else who ruins that moment, keeping that calm that many would like to have but that pauses them the accelerated pace and stress that chains them into miserable lives.

Looking up at the sky and smiling after understanding that everything comes in its time, that it is not wrong that for good it does not come and there is no struggle that cannot be fought and led towards a sure victory, even if they try to analyze his actions, put them between judgments and try to break his beliefs, laughter after not understanding a word and foolishness that in no way come to pierce his shields. A full life without propaganda, without ads, without spreading money, without toxics… a life he has chosen full of pleasures that he has earned and that complete his day. Walks in silence while feeling safe.

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Bailando Entre Recuerdos:

Lo que pareció un sonido lejano, me hizo abrir los ojos poco a poco. No era molesto, pero tampoco algo que esperara a las 07:00am. Al principio, pensé que sería el vecino tratando de escenificar en mi cabeza mil y una formas de amenazarle para que dejara de poner la música tan alta porque las paredes solían ser de papel pero, todo aquello se borró de mi cerebro en cuanto entré en la cocina, en cuanto vi el libro “Neverwhere” de Neil Gaiman encima de la mesa con un boli en el lado derecho, combinados con una de las canciones más escuchadas de David Bowie, “Space Oddity”.

Para cualquier otra persona, hubiesen sido dos circunstancias sin importancia, dejadas ahí por error, quizá yo no lo recordaría por lo despistado y poco atento que soy a los detalles pero, justo aquello, hizo que mis pies se frenaran de repente, dejándome escuchar la canción con deleite, mientras los recuerdos se apoderaban de mi mente sin quererlo. Quise parar el tocadiscos y guardar ese libro algo maltrecho y viejo, olvidarme de todo y pasar página, tal y como hice cinco años atrás, seguir siendo aquella rata de biblioteca recorriendo los pasillos y cobrando el salario mínimo para pagar sus facturas y seguir siendo un solitario, pero no pude, no dejaba de venirme a la mente.

Recordé a mi hermana gemela, sentada en la mecedora frente al sofá en casa de nuestros padres, hablando de las aventuras de Richard en el mundo subterráneo, cómo le apasionaba después de leerlo unas ochenta veces desde que se lo regalé por su décimo cumpleaños. Si este fuera el mundo de Harry Potter, ese libro sería uno de los Horrocruxes, así era cómo Helena estaba ligada a él, como si fuera parte de su alma, de su misma esencia, imposible que no le atravesara la piel y más cuando fui yo quién se lo regalé. “Space Oddity” era su canción favorita mientras leía, era la combinación perfecta que permitía que se deleitara de cada palabra y se concentrara, había sacado mi déficit de atención y el aburrimiento de estar en una silla sin hacer nada tan solo por el placer de no hacerlo. Recuerdos que estaban encerrados en un baúl entre cicatrices, habían vuelto a mí de repente abriendo una herida que creía cerrada y olvidada…

Me senté en la silla frente al libro, mientras la canción volvía a repetirse desde el principio, mientras se me ponía la piel de gallina al pensar que ella podría haber vuelto y que dejarme un mensaje habría sido de las primeras cosas que haría para no olvidarla nunca que, a decir verdad, nunca lo hice. Había una hoja doblada por una de las esquinas, la abrí y vi entre esas páginas ya algo amarillentas por el tiempo pasado, una nota: “recuerda que siempre estaremos juntos”. Cerré la tapa y me distancié del libro, empezaba a sudar y a hiperventilar sin tener control alguno de mi cuerpo. HABÍA VUELTO.

Muchos creerán que es una buena noticia, yo debería creerlo siendo su hermano mayor pero jamás pensé que, tras su desaparición cinco años atrás, volvería. Toda la familia sigue pensando que la secuestraron porque nadie encontró su cuerpo, tan solo una habitación vacía y una cama a medio hacer, no había ni rastro de Helena porque ella no quería que la encontraran. Al parecer, ahora sí y me aterraba la posibilidad de tenerla frente a mí y decirle que había seguido adelante sin ella.

La voz de David Bowie seguía calando en mí, en cada partícula de mi cuerpo, de mi piel y la boca seca, no podía sino recordar su cabello pelirrojo y las mejillas siempre coloradas, su tez pálida con pecas cerca de la nariz y los pómulos, la suavidad de sus manos y sus ojos verdosos mostrando tenacidad y un toque curioso por las acciones ajenas, buscando por qués entre puertas cerradas. Su caminar tendía a ser gracioso, daba saltitos como una niña feliz al haber conseguido la piruleta que llevaba pidiendo durante horas. Era la mujer más bella a la que había abrazado y todos esos recuerdos habían permanecido intactos, sin saberlo.

– Veo que has recibido mi mensaje.

Levanté la mirada y allí estaba, en mi cocina sin saber muy bien cómo había entrado. Una sonrisa que embriagaba y un vestido que solía ponerse en primavera estampado de flores y con la esperanza de un abrazo del que no fuera a soltarse nunca. No pude hacer nada más que devolverle una tímida sonrisa, a la par que me acercaba a ella y volvía a oler su perfume a rosas y su crema de almendra. Era como volver a estar en casa…


Dancing Between Memories:

What seemed like a distant sound made me open my eyes little by little. It wasn’t annoying, but it wasn’t something I expected at 07:00am either. At first, I thought it could be the neighbor trying to stage in my head a thousand and one ways to threaten him to stop putting the music so loud because the walls used to be like paper but, all that was erased from my brain as soon as I walked into the kitchen, as soon as I saw Neil Gaiman’s book “Neverwhere” on the table with a pen on the right side, combined with one of David Bowie’s most listened songs, “Space Oddity”.

For anyone else, it would have been two unimportant circumstances, left there by mistake, maybe I wouldn’t remember it because of how clueless and unreteful I am to the details but, just that, it caused my feet to brake suddenly, letting me listen to the song with delight, while memories inadvertently took over my mind. I wanted to stop the record player and save that somewhat battered old book, forget everything and turn the page, just like I did five years ago, to remain as that library rat walking the halls and collecting the minimum wage to pay his bills and remain lonely, but I couldn’t, it kept coming to my mind.

I remembered my twin sister, sitting on the rocking chair in front of the couch at our parents’ house, talking about Richard’s adventures in the underground world, how she was passionate after reading it about eighty times since I gave it to her for her tenth birthday. If this were the world of Harry Potter, that book would be one of the Horcruxes, that’s how Helena was tied to him, as if she were part of her soul, her very essence, impossible that it would not cross her skin and more when I was the one who gave it to her. “Space Oddity” was her favorite song every time she decided to read, it was the perfect combination that allowed her to revel every word and focuse, she had taken my attention deficit and boredom of being in a chair doing nothing just for the pleasure of not doing it. Memories that were locked in a trunk between scars, had suddenly come back to me opening a wound that I thought was closed and forgotten.

I sat in the chair in front of the book, as the song was repeated from the beginning, as I put on goose bumps thinking that she might have come back and that leaving me a message would have been one of the first things I would do to never forget her that, to tell you the truth, I never did. There was a sheet bent around one of the corners, I opened it and I saw between those pages already somewhat yellowish for the past time, a note: “remember that we will always be together”. I closed the lid and distanced myself from the book, started sweating and hyperventilating without any control of my body. SHE WAS BACK.

Many people will think that are good news, I should believe it being her older brother, but I’ve never expect that, after her disappearance five years ago, she would come back. The whole family still thinks she was kidnapped because no one found her body, just an empty room and a half-made bed, there was no sign of Helena because she didn’t want to be found. Apparently, now I did and I was terrified of having her in front of me and telling her I’d moved on without her.

David Bowie’s voice kept sticking in me, in every particle of my body, my skin and dry mouth, I could only remember her red hair and always red cheeks, her pale complex with freckles near her nose and cheekbones, the softness of her hands and her green eyes showing tenacity and a curious touch for the actions of others, looking for why between closed doors. Her walk tended to be funny, she jumped like a happy little girl having gotten the lollipop she had been asking for during hours. She was the most beautiful woman I had ever huged and all those memories had remained intact, unknowingly.

– I see you’ve received my message.

I looked up and there she was, in my kitchen without knowing very well how she had entered. An intoxicating smile and a dress that used to be stamped with flowers in spring and hoping for a hug from which she would never let go. I couldn’t do anything that cross my mind in that moment but I just could give her back a shy smile, while I was approaching to her and smelling her rose perfume and almond cream again. It was like being home one more time…

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Carrera:

No era alguien a quién le gustase la comodidad, que tuviera paciencia con los demás o que le gustase la compañía, por ello, jamás podría vivir en una calle en la que pudiera toparme con vecinos plastas e insufribles, por lo que, decidí ir de motel en motel, donde me llevase la carretera. Ni siquiera recordaba lo que era llenar una nevera de comida o hacer la cama cada mañana, tan solo pasaba la noche, compraba algo de comer cuando tenía hambre en alguna gasolinera cercana y aceleraba hasta que me cansara lo suficiente como para parar a beber agua o a comer algo en cualquier restaurante que me encontrara de camino.

No quería recordar. Llevaba desaparecida más de tres años y hasta podría reconocer que me gustaba, nadie venía a pedirme explicaciones y tenía el mínimo contacto con cualquiera que se me acercara a menos de un metro. Huía. Siempre lo hacía. Llámame cobarde o quizá oportunista pero, a decir verdad, nadie quiere quedarse atrás en un pozo oscuro mientras otros miran cómo te rompes en mil pedazos. Solía ser la hija de un par de ricachones que querían que estudiase la carrera de Derecho, me labrase un buen futuro y terminase defendiendo a asesinos psicópatas y a un par de violadores para ganar lo suficiente como para no pedirles más dinero pero oye, nadie es perfecto, ¿no?

La carretera no me persigue, no intenta encontrarme, saber cuál fue el último restaurante que visité o la última persona que me vio con vida, no trata de acosarme cuando está claro que no voy a volver, en cuanto subo a mi moto, yo tengo el control. Jamás me había sentido tan viva, tan conectada conmigo misma, tan libre como lo era ahora, alejada de todo aquello que me tenía retenida entre las fauces del dinero y los caprichos, no podía dejar que siguieran controlando mi vida. Jamás fui amante de que me importase el qué dirán o lo necesario que es quedar bien con aquellos que te pagan, lo siento pero, prefiero racionar mi comida antes de convertirme en otro tiburón narcisista en esta sociedad hipócrita.

Una maravillosa Yamaha YZF-R125. Mi billete hacia la libertad. Un montón de horas pasadas entre un acelerador, freno y cambio de marchas, el aire chocando contra el casco y mi alrededor quedándose atrás a toda velocidad. Tan solo tenía un objetivo a larga distancia y era el infinito, con dinero robado se podía ir a cualquier parte dejando atrás todo aquello que conociste. Sentía esa electricidad correr por todo mi cuerpo al sentir como si alguien me persiguiera, la adrenalina era la mejor droga que jamás había probado. Solía quitarme muy poco el casco y cuando entraba en una tienda llevaba una gorra para que no me reconocieran, así que, podría considerarme a salvo sin importarme mucho si estaban a poca o mucha distancia de mí o si sería buena idea quedarme en una ciudad más de tres días, de normal, hacía lo que quería, algo que mis padres considerarían aberrante.

Un futuro incierto, horas pasadas conduciendo, disfrutando momentos de soledad, abarcando mis pensamientos y superando circunstancias pasadas, me gustaba lo que no esperaba, quería no saber qué iba a hacer mañana, era adicta a ello y no tenía vergüenza de admitirlo. No soportaba los horarios, tampoco esas dictaduras en cualquier trabajo donde eras más una esclava que una persona, mucho menos esa vida de mujer florero en la que solo sirves para tener hijos, cuidarlos y cocinar, eso no es vida. No era alguien que se dejase llevar por normas absurdas que me llevase por el camino de otros, tenía el mío propio y empezó hacía tres años, visitando lugares que no esperaba, viendo cosas y conociendo gente a la que no volvería a ver, sin comprometerme a nada. Eso era la vida. Eso era ser libre. Adoraba serlo. Y lo había logrado.


Road:

I wasn’t someone who liked comfort, who was patient with others, or who liked company, so I could never live on a street where I could run into insufferable neighbors, so I decided to go from motel to motel, where I took the road. I didn’t even remember what it was like to fill a fridge with food or make a bed every morning, just spend the night, buy something to eat when I was hungry at a nearby gas station and speed up until I got tired enough to stop to drink some water or eat something at any restaurant that I find on my way.

I didn’t want to remember. I had been missing for more than three years and I could even admit that I liked it, no one came to ask me for explanations and had the minimum contact with anyone who approached me less than a metre away. Escape. I’ve always did. Call me a coward or perhaps opportunistic, but no one wants to be left behind in a dark pit while others watch you break into a thousand pieces. I used to be the daughter of a couple of rich guys who wanted that I studied law, have a good future and end up defending psychopathic killers and a couple of rapists to win enough money to don’t ask them for more, but hey, nobody’s perfect, right?

The road does not chase me, it does not try to find me, know what was the last restaurant I visited or the last person who saw me alive, does not try to harass me when it is clear that I will not return, as soon as I get on my bike, I am in control. I’ve never felt so alive, as connected to myself, as free as I was now, away from everything that had me held between the jaws of money and whims, I couldn’t let them keep controlling my life. I was never a lover that I cared what they’re going to say or what it takes to look good with those who pay you, I’m sorry, but I’d rather ration my food than become another narcissistic shark in this hypocritical society.

A wonderful Yamaha YZF-R125. My ticket to freedom. A lot of hours spent between an accelerator, brake and gear shift, the air crashing into the hull and around me staying behind at full speed. I only had one long-distance goal and it was infinity, with stolen money you could go anywhere leaving behind everything you knew. I felt that electricity run all over my body feeling like someone was chasing me, adrenaline was the best drug I’d ever tried. I used to take my helmet off very little and when I walked into a store I wore a cap so they wouldn’t recognize me, so I could consider myself safe no matter how much if they were a short or too far from me or if it would be a good idea to stay in a city more than three days, normally I do what I want, something my parents would consider aberrant.

An uncertain future, past hours driving, enjoying moments of solitude, encompassing my thoughts and overcoming past circumstances, I liked what I didn’t expect, I wanted not to know what I was going to do tomorrow, I was addicted to it and I was not ashamed to admit it. I couldn’t stand the schedules, nor did those dictatorships in any job where you were more of a slave than a person, let alone that life as a vase woman in which you only serve to have children, care for them and cook, that’s not life. I wasn’t someone who got carried away by absurd rules that took me down the path of others, had my own and started three years ago, visiting places I didn’t expect, seeing things and meeting people I would never see again, without committing to anything. That was life. That was being free. I loved feeling like one. And I had made it.

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Memorias Ahogadas:

Cuando abro los ojos, sigo viendo mis pecados de reojo. Otro otoño que tratar de ahogar, otro recuerdo roto tras tanto tiempo pasado. Jamás podría olvidarlo. Toparme con un pasado quebrado una y otra vez, incluso, estando sola en un mismo abismo, observando las personas pasar a través de la ventana, inspirando miedo y expirando esperanzas surrealistas. No sabría cómo encontrarme con el perdón, con las mil y una formas de expresar lo que siento y no encontrar salida, tampoco el hecho de ser un peón más de una pirámide inalcanzable.

Podrían pasar los días y las horas sin nada que cambiara, sin una razón para no odiar lo que hice, lo que dije o sentí. Podría decir que una sonrisa lo arreglaría todo, sincera, sin ser escondida, sin tratar de escapar de la situación, pero mentiría si creyera que el mundo es tan simple y fácil. Dejé de creer en arcoiris y unicornios en el momento en que empecé a gatear, dejé de creerme las cuentos alegres y las palabras bonitas mucho antes de que me salieran los dientes y la maldad consiguiera devorarme.

Un nuevo otoño que recordar. Que echar de menos. Que celebrar. Mientras trato de cambiar de vida, de hábitos y rutinas para que nada me delate. Las expresiones de la cara son mapas inequívocos de aquello que se te pasa por la cabeza, por lo que, agradezco ser una momia que no mueve ni un músculo. Podría tiritar pero notarían mi debilidad, pequeños entrecijos de los que dudar, en los que encontrar un solo motivo por el que culparme. Quizá mi cabeza no deja de hablar, quizá los susurros tienden a volverme loco, teniendo siempre la certeza de que puedo escuchar cuando quiero o, al menos, eso decía mi madre antes de emitir su último suspiro aquel otoño del ’93, agonizando mientras mis manos permanecían alrededor de su cuello sin saber muy bien cómo toda mi vida había estado rodeando ese preciso momento.

Inspirar un nuevo otoño. Expirar una nueva víctima. Entre los árboles, asustada, corriendo muerta de pies y manos antes de empezar a cazarla, antes de encontrar la forma de silenciarla mientras mis manos buscan su cuerpo provocando, una vez más, que mis recuerdos permanezcan ahogados entre últimos suspiros y palabras vacías…


Drowned Memories:

When I open my eyes, I still see my sins of resusing. Another fall than trying to drown, another broken memory after so long past. I could never forget it. To run into a broken past over and over again, even being alone in the same abyss, watching people pass through the window, inspiring fear and expiring broken hopes. I wouldn’t know how to come up with forgiveness, with a thousand and one ways to express how I feel and find no way out, nor the fact that I’m a pawn more than one unreachable pyramid.

It could be days and hours without anything changing, for no reason not to hate what I did, what I said or felt. I could say that a smile would fix everything, sincere, without being hidden, without trying to escape the situation, but I would lie if I thought the world was so simple and easy. I stopped believing in rainbows and unicorns the moment I started crawling, I stopped believing the joyful tales and the pretty words long before my teeth came out and evil managed to devour me.

A new autumn to remember. What to miss. What to celebrate. While I try to change my life, habits and routines so that nothing gives me away. Face expressions are unequivocal maps of what’s going through your head, so I appreciate being a mummy that doesn’t move a muscle. I could ty down, but you’d notice my weakness, small entrees to doubt, in which to find only one reason to blame myself. Maybe my head won’t stop talking, maybe whispers tend to drive me crazy, always being sure that I can hear when I want to, or at least that’s what my mother said before she made her last sigh that fall of ’93, dying while my hands were around her neck without knowing very well how my whole life had been surrounding that very moment.

Inspire a new fall. Expire a new victim. Among the trees, frightened, running dead to her feet and hands before I start hunting her, before finding a way to silence her as my hands search for her body, causing, once again, my memories to remain drowned among last sighs and empty words.

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Vuelta Inesperada:

Podía encontrarme con los ojos invisibles de alguien que parecía desaparecer cuando trataba de encontrarlo, cuando quería alargar mi mano para tratar de que permaneciera a mi lado y conseguir conocerlo, era otro intento nulo de formarme una idea lo suficientemente adecuada como para sorprender a alguien más, como para parecer madura, centrada, la elegida entre la multitud y no dejada a un lado por inocencia.

La lluvia ya no me decía aquello que quería saber, caminaba sin rumbo y dejaba que mi mente se entretuviera con cada pequeño detalle que cruzaba frente a mí sin preocuparme lo ocupada que pudiera estar la oficina, mi familia o incluso yo, me envolvía esa distracción que tanto odiaba pero que, a la vez, me hacía sentir libre de horarios, minutos que me volvían desdichada, momentos forjados por prisas o esperas interminables. No podía dejar de encontrarme con aquellos ojos perdidos, los buscaba por todas partes, como si esperara una vuelta inesperada, una vuelta que podría ser inexistente.

Nunca supe qué hacer con mi vida, vagaba de un lado a otro esperando las primeras nevadas y excitándome al poder construir un pequeño muñeco en el porque de mi casa con los guantes puestos y una sonrisa de niña pequeña. Jamás esperaba una visita, una palabra de agradecimiento o cualquier ofrecimiento social en el que me aburriría al instante o en el que me sentiría fuera de lugar, no esperaba una mirada complaciente o un “quédate”, ya no. Muchos no pueden creer mi escepticismo, quizá yo tampoco lo hago en mis momentos más bajos, quizá ni siquiera quiera preguntármelo…

Vivía entre soledad y lectura, cada mañana era una nueva aventura, ni siquiera el trabajo resultaba pesado con tanto interés fingido por las aficiones ajenas y las conversaciones en la sala del café, siempre me quedaba una hora más para ser la última en marcharme y no tener que dar demasiadas explicaciones. ¿Quizá soy una hermitaña? ¿Podría ser? Opiniones ajenas, susurros sembrando críticas y sonrisas pretendiendo que le caes bien a alguien, son los perfectos condimentos para un día en sociedad, para un día completo de trabajo. Los silencios, en cambio, son infinitos, son momentos reflexivos, ocupados por pensamientos, invadidos por introspección y perfectos en su absoluta esencia.

Permitía mirarme al espejo, concediéndome el capricho de encontrarme con aquellos ojos perdidos, aquellos que creí no volverían a mí, los que se hacían de rogar incluso un sábado por la noche. Eran inesperados, concentrados en mirarme desde el corazón, con mi misma sonrisa de absoluta felicidad y un interior puro que aprendía a seguir andando a pesar del derroche de negatividad que el ser humano suele esparcir mientras camina como si fuera algo importante. Una vuelta inesperada mientras me miraba a mí misma, me tocaba, me sentía libre y podía ser yo sin tapujos, sin ataduras, sin comentarios incómodos o ruido exterior interminable, era mi interior hablándome de lo afortunada que era por continuar de pie después de tanto… Ya dejaba de estar perdida, por fin.


Unexpected Return:

I could find myself with the invisible eyes of someone who seemed to disappear when I tried to find her, when I wanted to extend my hand to try to keep her by my side and get to know her, it was another null and void attempt to form an idea suitable enough to surprise someone else, to seem mature, focused, the one chosen by the crowd and not left aside for innocence.

The rain no longer told me what I wanted to know, I walked aimlessly and let my mind entertain myself with every little detail that crossed in front of me without worrying about how busy the office, my family or even me might be, it enveloped me with that distraction that I hated so much but that, at the same time, made me feel free of schedules, minutes that made me miserable, moments forged in haste or endless waits. I couldn’t help but meet those lost eyes, I was looking for them everywhere, as if waiting for an unexpected lap, a lap that might be non-existent.

I never knew what to do with my life, wandered back and forth waiting for the first snowfall and excited me to build a little snowman of the porch with the gloves on and a little girl smile. I never expected a visit, a word of gratitude or any social offering that would instantly bore me or feel out of place, I didn’t expect a complacent look or a “stay,” no longer. Many can’t believe my skepticism, maybe I don’t do it in my lowest moments either, maybe I don’t even want to ask myself…

I lived between loneliness and reading, every morning it’s a new adventure, not even the work was heavy with such interest pretended by other people’s hobbies and conversations in the coffee room, I always stay one more hour at work to be the last one to leave and not have to give too many explanations. Maybe I’m a hermit? It could be? Outsider opinions, whispers sowing criticism and smiles pretending that someone likes you are the perfect condiments for a day in society, for a full day’s work. Silences, on the other hand, are infinite, they are thoughtful moments, occupied by thoughts, invaded by introspection and perfect in their absolute essence.

It allowed me to look in the mirror, conceding the whim of meeting those lost eyes, those I believed would not return to me, those who were begging even on a Saturday night. They were unexpected, focused on looking at me from the heart, with my own smile of absolute happiness and a pure inside that I learned to keep walking despite the waste of negativity that human beings usually spread while walking as if it were something important. An unexpected return as I looked and touched myself, felt free and could be me without plugs, no strings attached, no awkward comments or endless outside noise, it was my inside talking to me about how lucky I was to continue standing after so much… She was no longer lost at last.

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Satisfacción:

Satisfacción

La cárcel seguía siendo un lugar terrorífico para muchos, normalmente, para los débiles, aquellos que se dejaban apalear y gritaban tras una herida de navaja a voces o tras ser apaleados hasta quedarse en el suelo, no tenían fortaleza, tampoco fuerza de voluntad u honor hacia ellos mismos, eran una nimiedad entre tanta crueldad. Tras cinco años encerrado, he de reconocer que no me sorprende nada y mantenerse alejado de los problemas no es difícil dada la razón por la que estoy aquí, enjaulado como un león en un zoológico.

No sé si es respeto o miedo, ni siquiera me importa. Pero creo que me ha ido bien, siempre he sabido cómo relacionarme lo mínimo y cómo marcar mi territorio, tampoco es un problema si tengo que acuchillar a alguien en el cuello por cualquier estúpida razón. Sigo viendo sus caras, sus ojos de temor, de odio, de constante súplica, de vergüenza… el ser humano es un saco de huesos con patas, alguien del que puedes prescindir fácilmente. Hay varias formas de matar a un hombre, algunas muy divertidas…

Tras la hora de comer, fui llevado por un guardia gordo y con cara de pocos amigos a la consulta de la inigualable Dorian, una psicóloga que creía que podía llegar más adentro de mi cabeza para saber de dónde venía mi rabia, pobrecilla… aunque, en realidad, me gusta su estilo, al menos, lo intenta.

– ¿Sabes por qué te han mandado aquí hoy, Joseph?

– Pues ni idea – respondí, la verdad, me importaba muy poco, ni siquiera recordaba si había hecho algo malo, para mí todo era lo mismo -.

– ¿Recuerdas lo que sucedió hace tres días? – me preguntó, mientras escribía algo en su bloc de notas que, conociéndola, podrían ser dibujos de Mafalda -.

– No recuerdo ni lo que cené anoche, voy a recordar qué pasó hace tres días… tss – moví la cabeza en señal de negación y con una media sonrisa -.

– Mataste a otro preso a puñaladas mientras dormía – me miró fijamente mientras hablaba, a los ojos, creo que era la única que lograba hacerlo y, por ello, podía reconocer mi admiración por su trabajo – ¿Puedes contarme algo más sobre ello?

– Admiro tu temple al comentarlo – respondí, cambiando de tema – Pero no hay mucho que decir sobre ello.

– ¿Crees que fue una reacción adecuada?

– En tu lado, supongo que no, no fue la adecuada.

– No me refiero a mi lado, de hecho, aquí no hay lados. Me refiero a lo que tú crees… ¿fue una reacción adecuada?

– Sí, era un gilipollas – respondí con indiferencia -.

– ¿Te parece un buen motivo para matar a alguien?

– Absolutamente.

– ¿Qué sentiste al hacerlo?

– Nada, total indiferencia. ¿Por qué eso es tan importante?

Estuvimos hablando durante un buen rato sobre esa tontería llamada empatía y esas mil caras de la rabia y la violencia. No oí demasiado, desconecté a los cinco minutos, era agotador tener que escuchar sus mierdas moralistas como si nadie pudiera expresar su rabia, su problema es que no la expresan creyendo que es malo.

Supongo que, cuando la mate, no tendré que escuchar más palabras de su boca.


Satisfaction:

The prison remained a terrifying place for many, normally, for the weak, those who let themselves be beaten and shouted after a knife wound in loud or after being beaten to the ground, they had no strength, no willpower or honor toward themselves, were a small thing among so much cruelty. After five years locked up, I must admit that I am not surprised at all and staying out of trouble is not difficult given the reason why I’m here, caged as a lion in a zoo.

I don’t know if it’s respect or fear, I don’t even care. But I think I’ve done well, I’ve always known how to relate the least and how to mark my territory, it’s not a problem if I have to stab someone around his neck for any stupid reason. I still see their faces, their eyes of fear, of hatred, of constant supplication, of shame… human beings are a bag bones with legs, someone you can easily dispense with. There are several ways to kill a man, some very funny…

After lunchtime, I was taken by a fat guard to the incomparable Dorian consultation, a psychologist who believed that I could get deeper into my head to know where my rage came from, poor ignorant… although, actually, I like her style, at least, she tries.

– Do you know why you were sent here today, Joseph?

– Well, no idea – I replied, I really didn’t care, I didn’t even remember if I’d done anything wrong, for me it was all the same -.

– Remember what happened three days ago? – she asked me, while writing something on her notebook that, knowing her, could be Mafalda drawings.

– I don’t even remember what I had dinner last night, I’m going to remember what happened three days ago?… tss — I moved my head in sign of denial and with a half-smile -.

– You stabbed another prisoner in his sleep – he stared at me as she spoke, in my eyes, I think she was the only one who managed to do it and therefore, I could recognize my admiration for her work – Can you tell me anything else about it?

– I admire your mettle in commenting on it – I replied, changing the subject – But there’s not much to say about it.

– Do you think it was a proper reaction?

– On your side, I suppose no, it wasn’t the right one.

– I don’t mean my side, in fact, there are no sides here. I mean what you think… was it a proper reaction?

– Yes, he was an asshole – I answered indifferently -.

– Do you think that’s a good reason to kill someone?

– Absolutely.

– What did you feel doing it?

– Nothing, a total indiference. Why this is so important?

We were talking for a while about that nonsense called empathy and those thousand faces of rage and violence. I didn’t hear too much, disconnected at five minutes, it was exhausting to have to listen to their moralistic as if no one could express their anger, their problem is that they don’t express it believing it’s bad.

I guess when I kill her, I won’t have to hear any more words from her mouth.

 

 

 

 

 

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Risas:

Risas

Me levanté de la cama tras oír un ruido sordo. Empecé a andar poco a poco hacia la puerta de entrada de mi habitación, no sabía por qué pero sentía que no debía hacer mucho ruido. Al llegar al pasillo, un escalofrío recorrió mi espalda y empezaba a sentirme algo destemplada sin saber muy bien el motivo, quizá fue porque me levanté de la cama demasiado rápido tras estar tan calentita durante horas.

Seguí despacio. Entraba luz desde la cocina, incluso desde el salón, era suficiente para ir tanteando el terreno que pisaba. En cuanto pasé el baño y la cocina, unos susurros repetidos provenientes de mi espalda, me pararon en seco. Mis ojos se abrieron de golpe, una risa maliciosa empezaba a hacerse la protagonista del momento. Me giré de golpe, ya sudando por la tensión que acumulaba, el terror que estaba sintiendo por todo mi cuerpo sin poder evitarlo. No había nada, lo que más temía…

Unos gritos desgarradores provenientes del salón se manifestaban con mayor volumen cada vez y, paso a paso, llegué allí. Vacío. Noté que algo pasó rápidamente por mi alrededor mientras se reía a carcajadas. Un grito ahogado salió por mi boca pero fui incapaz de moverme, tanto que, me pilló desprevenida cuando me vi empujada hacia una de las paredes del pasillo. ¿Esto era una broma o qué? ¿Mis primos? ¿Mis hijos? Era imposible… no había nadie en casa desde hacía tres días.

Tragué saliva, levantándome del suelo. Escuché un ruido sordo en el salón y, sin quererlo, me acerqué a mirar qué estaba pasando. La mesa de cristal que había cerca de la televisión, se había roto en mil pedazos, las risas seguían cada vez más alto. Noté que un intenso ataque de pánico florecía en mi interior como otro de los muchos eventos aterradores que esperaba que ocurrieran en este tipo de situaciones, terminando temblando en el baño y dejando que el propio miedo, las constantes palpitaciones y la respiración entrecortada, me dejaran encogida allí, esperando que todo desapareciera, quedándome completamente dormida.

Me levanté de un salto y recibí a mi familia que venía de unas vacaciones cortas cerca de mi ciudad, fingiendo por completo que nada de aquello había pasado, que todo había sido producto de mi imaginación, sabiendo muy dentro de mí que no lo fue, pero jamás quise encontrar más respuestas por miedo a recibir las que no quería oír, dejándome aterrada de pasar una sola noche más sola, jamás he dejado que mi marido me dejara ni siquiera un minuto para ir a comprar tabaco, forma parte de una nueva paranoia, una nueva parte de mí que todavía no había conocido hasta el momento.


Laughs:

I got out of bed after hearing a dull noise. I started walking slowly towards the front door of my room, I didn’t know why but I felt I shouldn’t make much noise. When I got down the hall, a shiver went down my back and I was starting to feel a little unhinged without knowing the reason very well, maybe it was because I got out of bed too quickly after being so warm for hours.

I went slow. Light came in from the kitchen, even from the living room, it was enough to go around the ground I was stepping on. As soon as I passed the bathroom and the kitchen, some repeated whispers coming from my back, stopped me dry. My eyes suddenly opened, a malicious laugh was beginning to become the principal character of the moment. I turned suddenly, already sweating because of the tension that  I accumulated, the terror that I was feeling all over my body without being able to avoid it. There was nothing, which I feared the most…

Tearing cries from the room were showing more volume and step by step, I got there. It was empty. I noticed something quickly passed around me while he laughed. A choked scream came out of my mouth but I was unable to move, so much that, I caught myself off guard when I was pushed towards one of the walls of the hallway. Was this a joke or what? My cousins? My children? It was impossible… there was no one at home for three days.

I swallowed saliva, getting up off the floor. I heard a dull noise in the living room and, inadvertently, I came to look at what was going on. The glass table that was close to the television had broken into a thousand pieces, the laughter was still higher and higher. I noticed that an intense attack of panic flourished inside me like another of the many terrifying events that I expected to occur in this type of situation, ending up shaking in the bathroom and letting one’s own fear, constant palpitations and choppy breathing, leave me shrunk there, waiting for everything to disappear, falling completely asleep.

I jumped up and got my family coming from a short vacation near of my city, completely pretending that none of that had happened, that everything had been a figment of my imagination, knowing deep within me that it wasn’t, but I never wanted to find more answers for fear of receiving those I didn’t want to hear, leaving me terrified of spending a single night alone, I’ve never let my husband leave me even a minute to go shopping for tobacco, it’s part of a new paranoia, a new part of me that I haven’t known yet.

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YOES:

YOES

Mi respiración se entrecortaba. Volví en mí después de largo rato, algo mareado, pero volviendo a encontrar mi posición, fue como si hubiera estado fuera de mi cuerpo durante tiempo indefinido sin darme cuenta… Noté que tenía algo en las manos, algo espeso pero no sabía qué, algo que olía a sangre… Dios mío.

Podía volver con algo más de nitidez, los movimientos bruscos desaparecían y pude ver qué había ocurrido durante mi ausencia. Últimamente, sentía como si alguien más hiciera propio mi cuerpo, como si estuviera compartiéndome con más gente, personas o entidades que salían de mi interior entre mis arrebatos de nerviosismo y ansiedad intensa, entre mis momentos de más absoluta debilidad, aprovechándose de la situación acontecida, algo que todavía no había logrado entender del todo. Seguía confuso. Atorado.

Reconocí la pequeña casa del lago, ni idea de por qué o cómo había llegado allí, era un lugar precioso, eso no podía negarlo… Dejó de parecerlo en cuanto vi un cuchillo al lado derecho del cuerpo inerte de alguien más, alguien con el que había compartido seis años de mi vida y que no podía caber en mí de orgullo. ¿Qué había hecho? ¿Qué había pasado? No recuerdo haber… matado… oh, dios mío… ¿he matado a mi hijo?

Yací largo rato a su lado, tratando de creer que aquello había sido una idea absurda, una broma estúpida, un juego con el que quizá él se estuviera haciendo el muerto y nada de esto hubiera sucedido pero, seguía sin moverse y no respiraba. Uno de mis primeros impulsos fue llamar a la policía y entregarme, pero con lágrimas en los ojos, decidí hacer lo que mi padre siempre me había enseñado: alzar la cabeza y hacerte cargo de tus asuntos. Busqué una zona apartada y empecé a cavar un hoyo donde mi hijo pudiera yacer en paz, sin un entierro digno o un adiós completo, sin que nadie supiese qué ocurrió en realidad, dejando que mi egoísmo formara otra vez parte de mi día, tal y como mi ex mujer odiaba que sucediera.

Sentí dentro de mí una explosión de poder, de satisfacción y, a la vez de tristeza profunda, éramos tres personas en el mismo cuerpo, estaba seguro y ellos nunca quisieron que siguiera viendo a mi hijo. Jamás podré perdonarme lo que hice, ya no puedo volver atrás, ahora las mentiras se agolpan en que mi hijo ya ha terminado la Universidad y se va al extranjero, tratando siempre de hacer interesante la velada, sin que nadie se dé cuenta de lo rápido que cambio de conversación en cuanto empezamos a profundizar en algo más.

Es una situación insalvable, un momento de soledad abrumadora que sigo sin poder fingir que duele, sin tener control verdadero de lo que sucede a mi alrededor, una culpa que va haciendo hincapié en cada una de mis lágrimas, dejándome despierto cada noche, reviviendo cómo uno de mis otros yo acuchillaba a mi hijo con absoluta despreocupación, otra de las cosas que me tenía asustado, ¿podría haber ocurrido otras veces sin haberlo sabido? ¿Cuántos cuerpos habré dejado por el camino? Todo era un desastre. Y cada día, la culpa dejaba entrever una sonrisa.


My Others Me:

My breathing was choppy. I came back to me after a long time, somewhat dizzy, but again to find my position, it was as if I had been out of my body indefinitely without realizing… I noticed that I had something on my hands, something thick but I didn’t know what, something that smelled of blood… Oh my god.

I could come back with a little more sharpness, the sudden movements disappeared and I could see what had happened during my absence. Lately, I felt as if someone else made my own body, as if I were sharing with more people, people or entities coming out of my inside among my outbursts of nervousness and intense anxiety, among my moments of absolute weakness, taking advantage of the situation that happened, something that I had not yet quite understood. I was still confused. Stuck.

I recognized the little house on the lake, no idea why or how I had got there, it was a beautiful place, that I couldn’t deny it… It stopped looking like it as soon as I saw a knife on the right side of someone else’s inert body, someone I had shared six years of my life with and couldn’t fit in me with pride. What had I done? What had happened? I don’t remember having… Killed… Oh, my God… have I killed my son?

I’ve been doing a long time by his side, trying to believe that this had been an absurd idea, a stupid joke, a game that maybe he was playing dead with and none of this would have happened but, he still didn’t move and he wasn’t breathing. One of my first impulses was to call the police and turn myself in, but with tears in my eyes, I decided to do what my father had always taught me: raise your head and take care of your affairs. I looked for a secluded area and started digging a hole where my son could lie in peace, without a dignified burial or a full goodbye, without anyone knowing what actually happened, letting my selfishness be part of my day again, just as my ex-wife hated it to happen.

I felt within me an explosion of power, of satisfaction, and at the same time of deep sadness, we were three people in the same body, I was sure and they never wanted me to keep seeing my son. I can never forgive myself what I did, I can no longer go back, now the lies are on the after that my son has already finished university and goes abroad, always trying to make the evening interesting, without anyone noticing how quickly I change the conversation as soon as we start delving into something else.

It’s an insurmountable situation, a moment of overwhelming loneliness that I still can’t pretend it hurts, without having real control of what’s going on around me, a guilt that goes emphasizing each of my tears, leaving me awake every night, reliving how one of my others I stabbed my son with absolute carefreeness, another of the things that scared me, could it have happened before without knowing? How many bodies have I left along the way? It was all a mess. And every day, guilt showed a smile.

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Traiciones:

Traiciones

Al abrir los ojos poco a poco, pude sentir todo mi cuerpo pesado, dolorido y zonas de la cara que me ardían, mi cabeza parecía que fuera a explotar y podía ver borroso lo que había a mi alrededor. Estaba atado a una silla de madera en medio de una habitación vacía, mugrienta y algo maloliente, aunque no conseguía identificar el olor, sentía que estaba en medio de ninguna parte, podía incluso creer que era así.

Durante un periodo de tiempo no muy prolongado, entraban y salían hombres armados, me daban de beber para que no me deshidratara y seguían su camino, cerrando la puerta tras de sí. No parecían dar un paso atrás en sus decisiones, llevaban a cabo órdenes de terceros que probablemente ni yo supiera. Supuse qué podrían querer de un chaval de una familia adinerada sin demasiado éxito en ninguna de las pasiones que pretendía seguir, aquello parecía un secuestro para obtener el mayor dinero posible de la familia y, estaba seguro de que iban a recibirlo de la mía.

Podría estar asustado de poder salir herido, de que me mataran en cuanto no me necesitaran pero, me sorprendí a mí mismo por el simple hecho de que no me importaba, era otro niño rico esperando a que sus padres le solucionaran el problema pero siempre había sido desconfiado, algo reservado y sin necesidad de explicar más de lo que los demás no debían saber. Era muy probable que…

Empecé a oír tiros en una zona cercana a la habitación donde me tenían retenido y cada vez se aproximaban más a mi posición. Me sobresalté en cuanto la puerta se abrió de golpe y apareció una joven con semblante serio, un cuerpo increíble y sin esperar un solo segundo para desatarme. Su cara me era un tanto familiar pero no era momento para cuestionarlo, solo tenía un segundo para correr delante de ella mientras dejaba K.O. a cualquiera que se cruzara en nuestro camino, fue increíble poder salir vivo para contarlo…

Corrimos unos cinco metros más hasta que nos perdieron de vista, cerca de un cementerio al que no solía haber nadie. No podía respirar, no estaba acostumbrado a hacer tanto ejercicio, era un vago sin ninguna vergüenza. Estaba listo para seguir andando pero, dejé de estar seguro en cuanto vi su Glock 17 de 9mm en su mano derecha apuntándome entre las cejas, sin vacilar, sin contener el aliento, ni siquiera temblaba, señal de que ya lo había hecho antes.

– ¿Qué estás haciendo? – le pregunté, con voz temblorosa, confuso.

– Algo que debí hacer hace mucho tiempo – respondió con determinación.

– ¡Yo no he hecho nada! ¿Por qué…?

Lo último que oí fue un ruido sordo. Caí al suelo, con mi alrededor oscuro, incierto, mientras mi respiración se hacía más pesada hasta dejar entrever mi último aliento en este mundo. No hubo explicación, tampoco motivos que me convencieran de lo que había sucedido, quizá nunca me concernieron y por circunstancias ajenas, perdí una nueva batalla, la misma pasión que tenía por la vida.


Betrayals:

As I opened my eyes little by little, I could feel my whole body heavy, sore and areas of my face burning, my head seemed to explode and I could see blurry what was around me. I was tied to a wooden chair in the middle of an empty, filthy and somewhat smelly room, even though I couldn’t identify the smell, I felt that I was in the middle of nowhere, I could even believe what it was.

For a not-very-long period of time, armed men came in and out, gave me a drink so that I would not be dehydrated and they were on their way, closing the door behind. They didn’t seem to step back in their decisions, they were carrying out third-party orders that I probably didn’t even know. I figured what they might want from a kid from a wealthy family without too much success in any of the passions he intended to follow, that seemed like a kidnapping to get as much money as possible from the family, and I was sure they were going to get it from mine.

I might be scared of being hurt, of being killed as soon as I was not needed but, I surprised myself by the simple fact that I didn’t care, I was another rich kid waiting for his parents to fix his problem but I had always been distrustful, reserved and without needing to explain more than others should not know. It was very likely that…

I started hearing shots in an area near the room where I was held and getting closer and closer to my position. I was shocked as soon as the door opened suddenly and a young woman appeared with a serious countenance, an incredible body and without waiting a second to untie me. Her face was a bit familiar to me but it wasn’t time to question it, I only had a second to run in front of her while I would knock anyone who crossed our path, it was amazing to be able to go out alive to talk about it…

We ran about five more meters until they lost sight of us, near a cemetery that there used to be no one. I couldn’t breathe, I wasn’t used to exercising so much, I was lazy without any shame. I was ready to keep walking but, I stopped being sure as soon as I saw her Glock 17 9mm in her right hand pointing between my eyebrows, without hesitating, without holding her breath, she was not even shaking, a sign that she had done it before.

– What are you doing? – I asked her, in a trembling, confused voice.
– Something I should have done a long time ago – she responded with determination.
– I haven’t done anything! Why…?

Last I heard was a dull noise. I fell to the ground, with my dark, uncertain surroundings, as my breathing became heavier until I showed my last breath in this world. There was no explanation, no reason to convince me about what had happened, perhaps they never concerned me, and by circumstances of others, I lost a new battle, the same passion I had for life.

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Relojes:

Relojes

Nos perdimos entre minutos, en el tiempo mismo, entre  dimensiones, sin saber exactamente dónde estábamos. Caímos en medio de la nada, no reconocía los olores, tampoco el tacto, mucho menos, las sensaciones que me provocaba estar en otro sistema solar. Respiraba con dificultad debido al fuerte movimiento entre mundos, estaba algo mareado, quería vomitar pero pude pararlo haciendo un par de respiraciones profundas, algo que te enseñan en los entrenamientos, al menos, son útiles…

No podía verte alrededor, ni siquiera sabía en qué zona habías caído y aquel lugar no tenía nada alrededor, era una especie de planeta no existía nada más que… pude darme cuenta de la cantidad de relojes que aparecieron por todo aquel suelo anaranjado, ese tick-tock era inconfundible, audible a todos los niveles. No había conocido nunca un lugar como aquel, incluso el cielo estaba recubierto de números y las varillas que solemos ver en los relojes. ¿Habíamos traspasado la dimensión del tiempo? Ni idea.

Caminé a paso firme, quería encontrarte, era mi única misión tras haber caído al otro lado y haber comprobado que estaba bien. Hacía tiempo que habíamos escapado de lo políticamente correcto y nos dedicábamos a lo que nuestros padres más odiaban: saltar entre dimensiones. Al principio, era divertido pero ha empezado a volverse algo más peligroso debido a que nuestros relojes se están debilitando, las varillas se mueven sin control y tendemos a perdernos. De esto nos advirtieron, ¿verdad? Espera, ¿les estaba dando la razón, a caso? Dios, no. Olvídalo.

Pude ver tu sombra a lo lejos, estabas tirada en el suelo, inmóvil pero no quería pensar lo peor. Corrí hasta llegar a tu cuerpo, te di la vuelta pero no respirabas. Sumido en absoluto pánico, comprobé tus pulsaciones pero parecía no obtener respuesta alguna. Nuestros padres tenían razón, definitivamente. Con lágrimas en los ojos, miré nuestros relojes para poder volver a nuestra dimensión pero, dejaron de funcionar tras tanto cambio en la gravedad en tan poco tiempo. No pude creer que acabaría acostado a tu lado, sin poder sonreír, echándote de menos y sin encontrar el camino de vuelta… ¿en qué punto realmente nos perdimos?


The Watches:

We got lost between minutes, in the same time, between dimensions, not knowing exactly where we were. We fell in the middle of nowhere, I did not recognize the smells, nor the touch, much less, the sensations that caused me to be in another solar system. I was breathing with difficulty due to the strong movement between worlds, I was a little dizzy, I wanted to throw up but I was able to stop it doing a couple of deep breaths, something that they teach you in training, at least, they are useful…

I couldn’t see you around, I didn’t even know what area you’d fallen in and that place had nothing around, it was a kind of planet there was nothing but… I could realize the number of clocks that appeared all over that orange floor, that tick-tock was unmistakable, audible at all levels. I had never known a place like that, even the sky was covered in numbers and the rods we usually see on the clocks. Had we crossed the dimension of time? I have no idea.

I walked at a steady pace, I wanted to find you, it was my only mission after falling to the other side and checking that I was ok. We had long since escaped the politically correct and devoted ourselves to what our parents hated most: jumping between dimensions. At first, it was fun but it has started to become a little more dangerous because our clocks are weakening, the rods move unchecked and we tend to get lost. This is what we were warned of, aren’t we? Wait, I was giving our parents the reason? God, no.

I could see your shadow in the distance, you were lying on the ground, motionless but I didn’t want to think the worst. I ran to your body, turned you around but you weren’t breathing. In utter panic, I checked your beats but seemed to get no answer. Our parents were definitely right. With tears in my eyes, I looked at our clocks so that we could return to our dimension but, they stopped working after so much change in gravity in such a short time. I couldn’t believe I’d end up lying next to you, not being able to smile, missing you and not finding your way back… at what point did we really get lost?