Publicado en Reflexiones

Darnos Tiempo:

Todo el mundo pasa por situaciones complejas a lo largo de su vida y estas tienden a llevarnos de tempestad en tempestad, pensamientos negativos y un ahogo emocional constante hasta que las cosas pasan y se solucionan de una forma u otra. En esos momentos, tenemos un complejo mix de instantes cambiantes, situaciones de estrés, puede que de compromiso, responsabilidad e incomodidad con otros, quizá nos sintamos retraídos, introvertidos o puede que demasiado superficiales, nuestro ánimo cambia, al igual que nuestras vidas, las cuales, tienden a ser cíclicas y no estáticas como bien nos gustaría. Pero, entre tanto cambio, no nos damos tiempo.

Creo que el tiempo es una de las cosas principales que debería prevalecer en nuestras vidas, tendría que seducirnos entre una situación y otra para reflexionar, que nuestro cuerpo descanse tras tanto movimiento y nos centremos en qué es lo que vendrá. Normalmente, queremos que las cosas cambien rápido, se acerquen a lo que nosotros queremos lo mejor posible y que dejemos de sentirnos así, queremos que todo pase ya. Pero, no vemos que esa pausa es la que cura, la que te calma, la que te hace desconectar y seguir adelante, la de aceptar tu nuevo presente y planear qué es lo que te gustaría hacer o dónde te gustaría estar, incluso, dirigirte. Las mejores soluciones se encuentran en esa pausa, en esos momentos acostados en la cama mirando el techo y haciendo nada, escuchando música al mismo tiempo que bailamos, en ese instante en el que decidimos respirar y dejar de correr.

Está bien tratar de encontrar la forma de encontrarnos mejor, de buscar una salida que se acople a nosotros, que nos haga vivir las experiencias lo mejor posible, pero también debemos ver esa fatiga, ese resfriado, esa tristeza, esas piernas pesadas y esos dolores menstruales fuertes (en caso de que seas mujer) como una oportunidad para descansar y aceptar las cosas como son y saber hacia dónde vas o pretendes ir, a tolerarte un poco a ti misma y tener paciencia con tu cuerpo, algo de lo que muchos carecemos. Nuestro cuerpo nos habla y nos dice cuándo nos pasamos, cuándo pensamos de más y cuándo hemos dejado que la negatividad forme parte de nuestra mente. Es normal querer irse, querer moverse, dejar de estar cansado, pero tal y como dicen, el tiempo todo lo cura mientras esperas a dar un paso más hacia tu futuro imprevisto e incierto.

Hay cosas que no controlamos y cambian demasiado deprisa, nos mueven de un lado a otro y nos desestabilizan hasta el vértigo pero, desgraciadamente, no podemos hacer nada para hacer que se paren o desaparezcan, siguen existiendo cada día desde nuestro despertar. Por ello, nos podemos aferrar a ese tiempo, a ese reloj que nos espera en el sofá o la cama para que nos amoldemos a él y dejemos pasar las horas, dándonos tiempo y espacio para encontrarnos, hablarnos y tomarnos las cosas con calma, no entrar en sorpresas o darnos atracones sobre cosas que aún no han llegado, el futuro aún está por llegar pero todavía no está aquí. Muchos caemos en esos espirales de ansiedad y nerviosismo porque creemos que anticipándonos a las cosas vamos a controlarlas o pararlas de alguna forma pero no es verdad, hay que esperar en ese tiempo a que sean como deben ser para reflexionar en cómo salir de ellas o cómo disfrutarlas.

Nunca pensamos en darnos tiempo porque estamos demasiado ocupados desarrollando el proceso, mirando la hora para llegar a tiempo, tomando pastillas para calmar esa incertidumbre invisible o nos disponemos a correr para no perder nuestro último tren en la vida, cuando así es como las cosas salen mal y como enfermamos de verdad, por no darnos tiempo y pensar un poco antes de moverse, antes de observar nuestro presente para ver cuál será nuestro siguiente paso, para entendernos a través de nuestro cuerpo y mente. El tiempo lo cura todo, las prisas tan solo empeoran las cosas….


Recuerda que puedes apoyar el blog a través de Patreon, escribo relatos más elaborados y personales:

www.patreon.com/trackontime


Give Ourselves Time:

Everyone goes through complex situations throughout their lives and these tend to lead us from storm surge to storm, negative thoughts and constant emotional relief until things happen and are solved in one way or another. In those moments, we have a complex mix of changing moments, stressful situations, perhaps of commitment, responsibility and discomfort with others, we may feel withdrawn, introverted or perhaps too shallow, our mood changes, as do our lives, which tend to be cyclical and not static as we would like. But in the meantime, we don’t give ourselves time.

I believe that time is one of the main things that should prevail in our lives, it would have to seduce us between one situation and another to reflect, that our body rests after so much movement and we focus on what will come. Normally, we want things to change quickly, get closer to what we want as best we can and stop feeling that way, we want everything to happen now. But, we don’t see that that pause is the one that heals, the one that calms you down, the one that makes you disconnect and move on, that of accepting your new present and planning what you would like to do or where you would like to be, even direct yourself. The best solutions are in that pause, in those moments lying on the bed looking at the ceiling and doing nothing, listening to music at the same time that we danced, at that moment when we decided to breathe and stop running.

It’s okay to try to find a way to find ourselves better, to find a way out that suits us, to make us live the experiences as best as possible, but we should also see that fatigue, that cold, that sadness, those heavy legs and those severe menstrual pains (in case you’re a woman) as an opportunity to rest and accept things as they are and know where you are going or pretending to go, to tolerate yourself a little and be patient with your body, something many of us lack. Our bodies talk to us and tell us when we overthought, when we were too negative, and when we have that negativity be part of our minds. It is normal to want to leave, want to move, stop being tired, but as it’s said, time heals everything while you wait to take another step towards your unforeseen and uncertain future.

There are things that we don’t control and change too quickly, they move us back and forth and destabilize us to vertigo, but unfortunately we can’t do anything to make them stop or disappear, they still exist every day since our awakening. Therefore, we can hold on to that time, to that clock that awaits us on the sofa or the bed so that we may adapt to it and let the hours pass, giving us time and space to understando, talk and take it easy with ourselves, not to go into surprises or to binge on things that have not yet arrived, the future is yet to come but it is not yet here. Many of us fall into those spirals of anxiety and nervousness because we believe that in anticipation of things we will control or stop them in some way but it is not true, we have to wait at that time for them to be as they should be to reflect on how to get out of them or how to enjoy them.

We never think about giving ourselves time because we are too busy developing the process, looking at the time to get there on time, taking pills to calm that invisible uncertainty or we set out to run so as not to miss our last train in life, when this is how things go wrong and how we really get sick, for not giving us time and thinking a little before moving, before observing our present to see what our next step will be, to understand us through our body and mind. Time heals everything, the running only makes things worse…


Remember you can support the blog through Patreon, I write short stories more elaborated and personal:

www.patreon.com/trackontime


Publicado en Relatos

Un Recuerdo Vivo:

Marlene estaba sentada frente a Jacob. Ella no parecía que quisiera hablar demasiado y él, tan solo quería sacarle las palabras de su boca.

– Tan solo quiero llevarte a ver las estrellas toda la noche, es una idea muy romántica.

– Puede que sí.

– ¿Acaso te gustaría?

– Quizá.

Marlene levantó la mirada y se quedó unos minutos observando las expresiones de su interlocutor. Parecía sorprendida, puede que arrepentida por haber estado metida en el libro que tenía entre las manos y no en las palabras de aquel joven interesado en llevarla a ver mundo.

– ¿No sabes qué decir?

– No, emm… Solo estaba pensando.

– ¿Qué pensabas?

– ¿Nos conocemos de algo? Me resultas familiar…

– Sí, puede que sí.

– Te he visto en algún sitio, estoy segura.

– Nos dimos el primer beso cuando teníamos unos tres años, a los cinco te dije que serías mi novia y a los diez, te prometí que nunca te olvidaría y cuando fuésemos mayores me casaría contigo.

– Oh… ¿Jacob?

– ¡Ese soy yo! Una promesa es una promesa…

Marlene se levantó de su asiento para abrazarle. No esperaba que algo así pudiera ocurrir, tampoco que se hubiese olvidado de alguien como él que siempre había formado parte de su infancia. Se fue y sus palabras dejaron de tener tanto sentido, solo un amor pasajero, platónico y sin importancia pero mirándole, podía volver a aquellos momentos, sonriendo.

– Te invito a otra copa.

– Oh, no podría beber más… Además, hay demasiada gente en la barra.

Jacob le trajo la bebida en poco tiempo, la rosa que le dio a Marlene la sorprendió e hizo que riera inocentemente. Él también sonreía y parecía que la enorme conexión entre ambos todavía no se había evaporado.

– Y, bueno, ¿qué ha sido de ti? Has vuelto después de ese viaje a Italia.

– Sí, viví allí hasta hace muy poco. Mi padre murió hace unos meses y no me quedaba demasiado en Italia como para quedarme, solo recuerdos a los que volver.

– Oh, lo siento mucho. Pensé que ya no iba a verte más, os marchasteis muy rápido.

– Siento que eso te afectara.

– No me… ¿Por qué dices que me afectó? ¡No lo hizo!

– No me despedí de ti, así que, cuando volví para hacerlo, llorabas en los brazos de tu madre. Supe que, algún día, debía volver.

Su noche se volvía cada vez más intensa, llena de “lo siento” y “me gustaría”, sonrisas que les llevaron a beber más de la cuenta y contarse historias divertidas. Fue una velada inolvidable, al menos, para Marlene, la que no parecía a favor de compartir lo que sentía. Esa conexión seguía latente conforme subían a casa de Marlene besándose y desnudándose, no parecía que quisieran quitarse las manos de encima.

La pasión les envolvió hora tras hora, no se despegaron hasta que el sol salió. Marlene fue la primera en abrir los ojos, levantarse de la cama de un salto y ver que eran las nueve y cuarto. Tuvo que despertar a Jacob.

– ¡Vamos, levanta!

– ¿Qué…? Pero, ¿qué pasa?

– Tienes que irte.

– ¿Por qué?

– Son más de las nueve.

– ¿Y? Pensaba desayunarte y luego prepararte algo rico para comer…

– Oh, vamos… ¡Muévete, hablo en serio!

– Vale, vale… Pero dime qué ocurre.

– Mi prometido está a punto de llegar y no puede verte aquí.

– ¿Tu prometido?

– Nos casamos en dos semanas.

Sus miradas se encontraron y el alma de Jacob cayó a sus pies. Aquello solo había sido un juego, algo de lo que volver a quedarse en recuerdo tras vestirse y salir por la puerta.


Recuerda que puedes apoyar el blog a través de Patreon, escribo relatos cortos más elaborados y personales:

www.patreon.com/trackontime


An Alive Memory:

Marlene was sitting in front of Jacob. She didn’t seem to want to talk too much and he just wanted to get the words out of her mouth.

-I just want to take you to see the stars all night, it’s a very romantic idea.

-It could be.

-Would you like it?

-Maybe.

Marlene looked up and stayed for a few minutes observing her interlocutor’s expressions. She seemed surprised, perished that she had been in the book she had in her hands and not in the words of that young man interested in bringing her to see the world.

-Don’t you know what to say?

-No, emm… I was just thinking.

-About what, exactly?

-We know each other from somewhere? You look familiar to me…

-Yeah, it could be.

-I’ve seen you somewhere, I’m sure.

-We gave each other the first kiss when we were about three years old, at five I told you that you would be my girlfriend and at ten, I promised you that I would never forget you and when we were older I would marry you.

-Oh… ¿Jacob?

-This is me! A promise is a promise, right?

Marlene got up from her seat to hug him. She didn’t expect something like this to happen, nor that she would have forgotten someone like him who had always been part of her childhood. He left and his words ceased to make so much sense, only a passing, platonic and unimportant love but looking at him, she could go back to those moments, smiling.

-I’ll invite you to another drink.

-Oh, I couldn’t drink more. Also, there’s a lot of people waiting in the bar.

Jacob brought her the drink in no much time, the rose he gave Marlene surprised her and made her laugh innocently. He also smiled and it seemed that the huge connection between the two of them had not yet evaporated.

-And well, what about you? You’ve came back from your travel to Italy.

-Yes, I lived there until very recently. My father died a few months ago and I didn’t stay too long in Italy, just memories to go back to.

-Oh, I’m so sorry. I thought I wouldn’t see you anymore, you left so fast…

-I’m sorry that affected you.

-It didn’t… Why do you think it affected me? It didn’t!

-I didn’t say goodbye to you so I came back to say it but I saw you crying in your mother arms. I knew some day I should come back.

Their night became increasingly intense, full of “sorry” and “I’d like to”, smiles that led them to drink more than the bill and tell funny stories. It was an unforgettable evening, at least, for Marlene, who didn’t seem in favor of sharing what she felt. That connection was still dormant as they went up to Marlene’s house kissing and undressing, and they didn’t seem to want to take their each other hands off.

Passion enveloped them hour after hour, they didn’t stop until the sun came up. Marlene was the first to open her eyes, get out of bed in one jump and see that was nine-fourth. She had to wake Jacob up.

-Come on, get up!

-What…? But, what happen?

-You have to go.

-Why?

-It’s after nine o’clock.

-And? I was thinking in eat you a little more time and then prepare you a very tasty breakfast.

-Oh, c’mon! Move, I’m serious!

-Ok, ok… But tell me what happen.

-My fiancé is almost here and he can’t see you.

-Your fiancé?

-We get married in two weeks.

His glances met and Jacob’s soul fell at his feet. That had only been a game, something to remember again after dressing up and going out the door.


Remember you can support the blog through Patreon, I write short stories more personal and elaborated:

www.patreon.com/trackontime