Publicado en Reflexiones

La Ansiedad Invisible:

No es su nombre general, tampoco el que se suele utilizar para definir o identificar la ansiedad, tan solo yo le he puesto ese nombre hace algún tiempo porque, muchas veces, estamos ansiosos o nerviosos y no nos damos cuenta de ello pero nuestro cuerpo sí que nos está alertando mediante síntomas o actitudes que empezamos a tener que no llegan a ser del todo normales en nosotros. La llamo invisible porque no notas esa ansiedad con una sensación de que se te acaba el aire, te duele el pecho o mareo, quizá dolor de estómago o diarreas, sino que, puede que empieces a comer mucho más de lo habitual, no dejes de tener antojos, tengas unos días de insomnio, estés irritable o con cambios de humor un poco extremos. Son algunas sensaciones que podemos tener puntualmente por algunas otras razones, pero también para darnos cuenta de que hemos pasado una etapa de ansiedad sin percatarnos.

Muchas veces, no notaremos que nos tiemblan las piernas o que tenemos mucho más apetito de repente o unas ganas de comer insaciables, también puede mostrarse a modo de un temblor en la mandíbula cuando juntas un poco los dientes, puede que notes tensión en el cuello o una flojera en los brazos que no te explicas porque no has estado haciendo ningún tipo de fuerza fuera de lo habitual, no te has notado nervioso o inquieto, por lo tanto, puede que hayas pasado por un momento de ansiedad en cierto momento del día y ni te has enterado. ¿Por qué lo notamos días después? Cuando nos ponemos nerviosos, nuestro cuerpo desprende una hormona que se llama cortisol y el hígado la adrenalina, dado que, el cuerpo ha identificado una amenaza exterior y lo que hace es darte la energía suficiente a tus músculos para que escapes del supuesto peligro que existe en ese momento. Esto, se acumula en el cuerpo si no haces el ejercicio suficiente como para quemarlo y sale de este a través de síntomas distintos, de hecho, puede que sintamos la ansiedad en días que ni siquiera nos hayamos alterado por ninguna cosa en particular.

De hecho, la ansiedad no solo se muestra a través de síntomas físicos, sino también en nuestra forma de actuar con nosotros mismos y socialmente, dependiendo de nuestras experiencias previas. Puede que nos siente mal cualquier crítica exterior hacia nosotros, que nos sintamos rechazados todo el tiempo, que creamos que todo el mundo está en nuestra contra o que no avanzamos en nuestra vida, los pensamientos intrusivos permanecen en nosotros cada día y apartamos a los demás creyendo que nos harán daño en un futuro, somos escépticos ante cualquier cosa, no creemos nada de lo que nos dicen y solemos resguardarnos en el silencio, la mayoría de la gente con ansiedad tiende a ser bastante asocial y tienen una especie de hipocondría recurrente porque estos síntomas psicológicos se suelen somatizar en el cuerpo. Y esto, también es ansiedad, pero se esconde tras reacciones bastante claras y reflexivas para nosotros, muy presentes y reales.

Nuestros pensamientos tienden a ser bastante negativos y lo que debemos hacer es estar siempre con personas y circunstancias que sean positivas para nosotros, aunque no podamos evitar que nuestra mente de vez en cuando nos estropee el momento o que tienda a creer cosas que no existen en la realidad. Si vemos una situación negativa o una persona que identificamos como tóxica, debemos alejarnos lo más rápido posible porque nos intoxicamos con facilidad de esa misma negatividad y toxicidad, solemos ser muy sensibles a ello y necesitamos espacio. Todo esto, es una ansiedad invisible y que ocurre en nuestro interior, de hecho, hay algo que leí no hace mucho que me resultó muy interesante y quiero comentar y es que mientras estamos en el vientre de nuestra madre y se va formando nuestro cerebro y terminaciones nerviosas, también se va determinando si vas a tener ansiedad cuando vayas creciendo, se activará esa parte de nosotros conforme nuestra vida vaya progresando. Termina siendo como una especie de destino del que es bastante difícil de escapar pero que sí se puede controlar de cierta forma, como ya dije en uno de mis post “Cómo Controlar la Ansiedad“, se puede disminuir mucho más de lo que creemos pero seguirá estando ahí, invisible.

Todas las reacciones que tengamos se pueden observar y analizar, forma parte del amor propio que todos deberíamos tener, al fin y al cabo, hay que saber cómo relacionarnos con esa ansiedad, cómo aceptarla e identificar cuándo es ella la que nos habla y no nosotros, cuándo son nuestros miedos los que están interfiriendo en ese momento presente y cuándo nuestras dudas tratan de manipular cómo llegar a nuestros objetivos, esas ansiedades internas de las que nos tenemos que deshacer aunque las que sentimos del exterior, a veces, nos superen y seguir caminando tratando de tener esta ansiedad como a una amiga que debemos cuidar y con la que tenemos que hablar habitualmente para que se calme y no se indigne por todo, de hecho, somos nosotros quiénes hemos acostumbrado a nuestro cuerpo a reaccionar de esta forma y somos quiénes debemos educarlo nuevamente para que se acople a lo nuevo.


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Invisible Anxiety:

It is not its general name, nor that which is often used to define or identify anxiety, only I have given it that name some time ago because, many times, we are anxious or nervous and we do not realize it but our body is alerting us through symptoms or attitudes that we begin to have that do not become entirely normal in us. I call it invisible because you don’t notice that anxiety with a feeling that you’re running out of air, your chest hurts or you’re dizzy, maybe stomach pain or diarrhea, but you may start eating a lot more than usual, don’t stop cravings, have a few days of insomnia, are irritable or have slightly extreme mood swings. These are some sensations that we can have on time for some other reasons, but also to realize that we have gone through a stage of anxiety without realizing it.

Many times, we won’t notice our legs shaking or that we have a lot more appetite all of a sudden or an insatiable urge to eat, it can also be shown as a tremor in the jaw when you put your teeth together a little, you may notice tension in your neck or a slack in your arms that you can’t explain because you haven’t been doing any kind of strength out of normal, you haven’t noticed yourself nervous or restless, so you may have gone through a moment of anxiety at a certain time of day and haven’t even feel it as usual. Why do we notice it days later? When we get nervous, our body releases a hormone called cortisol and the liver the adrenaline, since the body has identified an outside threat and what it does is give enough energy to your muscles to escape the supposed danger that exists at that time. This builds up in the body if you don’t exercise enough to burn it and leave your body through different symptoms, in fact, we may feel anxiety on days that we haven’t even been upset by anything in particular.

In fact, anxiety is shown not only through physical symptoms, but also in our way of acting with ourselves and socially, depending on our previous experiences. We may feel bad about any outward criticism about us, that we feel rejected all the time, that we believe that everyone is against us or that we do not advance in our lives, intrusive thoughts remain in us every day and we set aside others believing that they will harm us in the future, we are skeptical of anything, we do not believe anything of what other people tell us and we usually shelter in silence, most people with anxiety tend to be quite asocial and have a kind of recurrent hypochondria because these psychological symptoms are usually somatized in the body. And this is also anxiety, but it hides behind quite clear and thoughtful reactions for us, very present and real.

Our thoughts tend to be quite negative and what we should do is always be with people and circumstances that are positive for us, even if we can’t stop our minds from occasionally spoiling certain moments or tending to believe things that don’t exist in reality. If we see a negative situation or a person we identify as toxic, we must move away as quickly as possible because we easily get intoxicated from that same negativity and toxicity, we tend to be very sensitive to it and we need space. All this, it is an invisible anxiety and that happens inside us, in fact, there is something that I read not long ago that I found very interesting and I want to comment here and that is that while we are in the belly of our mother and our brains and nerve endings are forming, it is also determined if you are going to have anxiety when you grow up, that part of us will be activated as our lives progress. It ends up being like a kind of destination that is quite difficult to escape but can be controlled in a certain way, as I said in one of my posts “How to Control Anxiety“, you can decrease it much more than we think but it will still be there, invisible.

All the reactions we have can be observed and analyzed, it is part of the self-love that we should all have, after all, we must know how to relate to that anxiety, how to accept it and identify when it is she who speaks to us and not us, when it is our fears that are interfering at that present moment and when our doubts try to manipulate how to reach our goals, those internal anxieties that we have to get rid of even though the ones we feel about the outside sometimes overcome us and keep walking trying to have this anxiety like a friend that we have to take care of and that we have to talk to regularly so that it calms down and does not be indicated by everything, in fact, we are the ones who have accustomed our body to react in this way and we are the ones who must educate it again so that it is going to have an appropriate reaction to the new things coming.


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