Publicado en Relatos

El Hombre de Hielo:

Me desperté de repente, eran las cinco de la madrugada. Esperaba que quién estuviera llamándome al móvil se diera por vencido y este dejara de sonar pero, se paró durante un minuto y luego volví a oírlo. Me incorporé y respondí todavía algo adormilado. La voz de mi interlocutor era suave, segura y aclamante de atención. Pude asegurar de que la tenía. Era él.

– Sé quién te importa. No puedes esconderlo más.

– No me importa nadie, deberías saberlo ya. No me gusta la gente.

– Pero ella sí, ¿verdad? Esa detective morena, de ojos verdes y sonrisa perfecta.

– Ella no… ella no me importa.

– La próxima vez dilo con más seguridad y puede que me lo crea.

– ¿Qué quieres?

– Me gusta cómo se mueve cuando está dormida…

Pude oír una risa estremecedora al otro lado del teléfono, un escalofrío recorrió mi espalda al tiempo que la llamada se cortaba. Deduje que ahora mismo estaría en su casa, iba a asesinarla, a hacer otra obra de arte con la sangre de Mónica. Me vestí tan rápido como pude, cogí el móvil, el arma reglamentaria y la chaqueta, me dirigí hacia el coche y aceleré nada más oí el rugido del motor. No había un solo minuto que perder.

Me sudaban las manos en el volante, notaba el corazón palpitar un tanto frenético y cómo el pánico de que pudiera hacer daño a la única persona que me importaba aumentaba por momentos. Su casa no estaba muy lejos pero, podría llegar demasiado tarde, o quizá me llamó para provocarme. El temido sádico y violento asesino en serie que mutila y adorna sus atrocidades llamado “El Hombre de Hielo”, seguía obsesionado con ganar una batalla conmigo que consideraba casi perdida, su necesidad de control ante lo que ocurría empezaba a amenazar nuestras vidas, él quería que yo investigara el caso, únicamente yo. No tuvo suficiente matando a mi a toda mi familia, ahora tenía que seguir amenazando a por personas que me importaban de verdad.

Llegué hasta su puerta. Saqué la Glock 9mm de la funda y me acerqué a la casa poco a poco, mientras informaba por el móvil con la otra mano a la central para que mandaran refuerzos, si conseguía verme cara a cara con él, podría salir tan malherido como Mónica, si es que, todavía respiraba. Habían forzado la cerradura, la puerta estaba abierta, así que, la empujé con cuidado. Las luces estaban apagadas, pero podía ver gracias a las que provenían de la calle y que entraban por las ventanas. Esperaba ver un montón de sangre en su habitación, verla a ella tratando de evitar desangrarse sin éxito, no sé, esperaba una catástrofe pero, no vi nada de eso. Había estado aquí, me había llamado desde su habitación pero no le había hecho nada, ella seguía durmiendo. ¿Por qué? El móvil vibró en mi bolsillo, así que, guardé el arma y contesté.

– Sabía que esa detective te importaba… – dijo emitiendo esa risa maliciosa otra vez-.

– Esperaba encontrarte aquí para dispararte justo en el entrecejo, ¿te has acojonado?

– No, me has dado el tiempo suficiente para regodearme.

– ¿Qué narices te pasa…?, ¿qué has…?

El sonido de lo que pareció una explosión, me interrumpió. Él seguía riendo sin parar, el sudor caía por mi frente. Mónica se había despertado, había encendido la luz algo adormilada y se acercaba a mí, cuando el “Hombre de Hielo”, una vez más, quiso darme una nueva lección.

– Quizá te gustaría saber qué he hecho con tu central de policía… Será mejor que vengas aquí y ayudes a los heridos, entierres a los muertos y aprendas que no puedes salvar a todo el mundo.

– ¿Eso es una lección? Deberíamos vernos cara a cara…

– Deja de hacerte el héroe ricitos de oro y empieza a ver que solo estamos tú y yo en el campo, solo tú y yo… nadie más.

Colgó. Me quedé en shock mientras Mónica me zarandeaba, quería que la escuchara pero yo tan solo quería ser olvidado en una habitación con poca luz, agazapado en una pared para que nadie pudiera encontrarme, quería desaparecer y no volver a ver a nadie más. Siempre que me involucraba algo pasaba… A lo lejos, oí a Mónica hablar por teléfono, pero muy, muy lejos.

– Sí. Necesito una ambulancia. La policía ya ha llegado, puedo confirmar que han entrado en mi casa y mi compañero está en estado de shock, por favor, ¡vengan rápido!

Todo se quedó borroso, oscureció y no pude controlar mi cuerpo. Caí sin control mientras seguía oyendo las sirenas de los coches policía a lo lejos, muy pero que muy… lejos.


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The Ice Man:

I woke up all of a sudden, it was five o’clock in the morning. I was hoping that whoever was calling me on my cell phone would give up and it would stop ringing, but it stopped for a minute and then I heard it again. I joined in and answered quite sleepy. My interlocutor’s voice was soft, confident and acclaiming of attention. I was able to make sure he had it. It was him.

-I know who you care about. You can’t hide it anymore.

-I don’t care about anyone. I don’t even like people.

-But she does, right? That detective with brown hear, green eyes and a perfect smile.

-She doesn’t… I don’t care about her.

-Next time say it more confidently and maybe I believe it.

-What do you want?

-I love how she moves when she’s sleeping…

I could hear a shuddering laugh on the other side of the phone, a shiver ran down my back while the call was being cut off. I figured he’d be at her house right now, he was going to kill her, make another work of art out of Monica’s blood. I got dressed as fast as I could, took the cell phone, the regulation gun and the jacket, headed for the car and accelerated as soon as I heard the roar of the engine. There wasn’t a single minute to lose.

My hands were up at the wheel, my heart was beating a little frantic and the panic of imagine how he could hurt the only person I cared about increased for moments. Her house wasn’t too far away, but I might arrived too late, or maybe he just called me to provoke me. The dreaded sadistic and violent serial killer who mutilates and adorns his atrocities called “The Iceman”, remained obsessed with winning a battle with me that I considered almost lost, his need for control over what was happening began to threaten our lives, he wanted me to investigate the case, just me. He didn’t have enough killing my whole family, now he had to keep threatening people I really cared about.

I arrived to her door. I pulled the Glock 9mm out of the holster and approached the house slowly, while reporting on the cell phone with the other hand someone to send reinforcements, if I could see myself face to face with him, I could come out as badly hurt as Monica, if she was still breathing. He had forced the lock, the door was open, so I pushed it carefully. The lights were off, but I could see thanks to those coming from the street through the windows. I was hoping to see a lot of blood in her room, see her trying to avoid bleeding out without success, I don’t know, I was hoping for a catastrophe, but I didn’t see any of that. He had been here, had called me from her room but had done nothing to her, she was still sleeping. Why? The cell phone vibrate in my pocket, so I put the gun away and answered.

-I knew you care about of that detective… – I could here that malicious laugh again -.

-I expected to find you here to shoot you right in your forehead, are you scared or something?

-No, you’ve gave me the time to take delight of you.

-What the fuck is happening to you? What did you do?

The sound of what looked like an explosion interrupted me. He kept laughing non-stop, sweat was falling down my forehead. Monica had woken up, ignited the somewhat sleepy light, and approached me, when the “Iceman” once again wanted to teach me a new lesson.

-Maybe you would like to know what I did with the police station… It would be great you come here and help the people who are injured, bury the death ones and lear the lesson you can’t save everyone.

-That’s the lesson? I think we should see each other face to face…

-Don’t pretend you’re the strong man here and start to see we’re the only ones in the field, anybody else.

He hung the phone. I was in shock while Monica started to shaking me, She wanted I listen to her, but I just wanted to be forgotten in a low-light room, crouched on a wall so no one could find me, I wanted to disappear and never see anyone else again. Whenever I got involved with, something happened… At the distance, I heard Monica talking on the phone, but far, far away.

-Yes. I need an ambulance. The police have arrived already, I can confirm that they have entered my house and my partner is in shock, please come quickly!

Everything was blurry, darkened and I couldn’t control my body. I fell out of control while still hearing the sirens of police cars in the distance, very but very… Far.


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