Publicado en Reflexiones

¿Escuchas u Oyes?

Creo que este es un tema bastante recurrente en nuestra sociedad porque nosotros no escuchamos, solo oímos. ¿Qué diferencia hay?, os preguntaréis. En la primera opción, solemos poner atención a la otra persona cuando está hablando y procesamos la información de una manera adecuada, mientras que, en la segunda opción dejamos que esta se desvanezca antes de llegar a nuestros oídos, no nos concentramos en lo que nuestro interlocutor nos expone y tampoco llegamos a hacer una reflexión sobre lo que nos ha dicho. Todo esto puede tener varias interpretaciones, por supuesto, pero lo que la gran mayoría hace es oír al otro porque ya tiene preparado qué responder, su cabeza va a tres cientos por hora y lo único que espera es que termine de hablar para decir lo que tiene en mente después de tanto tiempo esperando y atropellarse diciéndolo, mientras la otra persona se da cuenta de que no ha escuchado nada porque no le ha respondido acorde a lo que se ha comentado anteriormente.

Los seres humanos tenemos un problema de muchos y, ¿sabéis cuál es? No tenemos paciencia y no sabemos parar, como siempre, me incluyo. Antes de que la otra persona termine, ya tenemos un compendio de reflexiones, frases preparadas, palabras sueltas medidas y un montón de sarcasmos que podrían venir bien a la conversación, interrumpiendo a nuestro interlocutor al menos cien veces y no parar nuestra mente en el momento adecuado para que esta persona se sienta, al menos, escuchada y entendida. Por todo ello, hay parejas donde una de ambas personas dice algo como: “¡Es que no me escucha!”, claro que no, porque solamente oye lo que dice porque tiene que hacerlo y para que se sienta contento/a y deje de echarle la bronca.

Después tenemos a los de “la escucha selectiva” que tan solo están atentos al tema de conversación que les interesa en el momento y lugar que les apetece, aunque no necesariamente tiene que ser así de forma exacta y en ese orden. Esto puede ser tanto positivo como negativo, dado que como sabéis, hay conversaciones que se vuelven violentas, críticas, incómodas y puede que un poco insultantes, por lo que, es mejor tan solo “oírlo” a distancia y no hacer ningún tipo de escucha activa sobre ello por nuestra propia salud mental; en cuanto a lo negativo, podríamos decir que el interlocutor está tratando de transmitir algo importante a la otra persona y esta no le presta atención porque no quiere cambiar lo que está haciendo mal, ni siquiera reconociéndolo y saliéndose siempre con la suya porque tiene una escucha selectiva digna de un maestro. Esto depende también de cómo se quiera interpretar.

Muchas veces, escuchamos algo que no es correcto y por no querer vernos involucrados en una situación incómoda, preferimos decir “no lo he oído” cuando no está del todo bien dicho. Cuando oyes, no estás escuchando activa y asertivamente lo que la otra persona te está comentando, por lo tanto, es mejor decir “no lo he escuchado” o “no estaba atento/a”. También ocurre bastante al estar con el teléfono, que alguien te esté hablando y tu mueves con la cabeza confirmando que le has escuchado pero, cuando te pregunta, contestas: “que sí, que te he oído”. Mentira, no lo has hecho porque no estabas escuchando de forma activa lo que decía, estabas atento al móvil, no a él/ella y estas cosas tienen que llamar tu atención cuando estás conociendo a alguien, si no te escucha en ese momento, más adelante no creas que tampoco vaya a hacerlo.

Por tanto y para terminar la reflexión, escuchamos lo que nos interesa y lo oímos todo.


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Do We Hear or Listen?

I think this is a pretty recurring issue in our society because we don’t listen, we just hear. What’s the difference, you’ll wonder. In the first option, we usually pay attention to the other person when he is speaking and we process the information in an appropriate way, where while, in the second option we let it fade before reaching our ears, we do not focus on what our interlocutor exposes us and we do not get to reflect on what he/she has told us. All of this may have several interpretations, of course, but what the vast majority does is hear the other one because he’s/she’s already got what to answer, his/her head goes to three hundred an hour and all he/she hopes is that he’ll/she’ll finish talking to say what he/she has in mind after so long waiting and running over him/her saying it, while the other person realizes he/she hasn’t heard anything because he/she hasn’t answered it according to what commented on above.

Human beings have a problem of many, and you know what it is? We have no patience and we do not know how to stop, as always, I also include myself. Before the other person finishes, we already have a compendium of reflections, prepared phrases, simple words measures and lots of sarcasm that could come in the conversation well, interrupting our interlocutor at least a hundred times and not severing our minds at the right time so that this person feels at least heard and understood. Therefore, there are couples where one of both people says something like, “He doesn’t listen to me!” of course he doesn’t, because he only hears what he’s/she’s saying because he/she has to do it and for him/her to feel happy and stop bothering him/her.

Then we have those of “selective listening” who are only attentive to the topic of conversation that interests them at the time and place they want, although it doesn’t necessarily have to be exactly like this and in that order. This can be both positive and negative, since as you know, there are conversations that become violent, critical, uncomfortable and maybe a little insulting, so it is better to just “hear” it from distance and not make any kind of active listening about it for our own mental health; as for the negative, we could say that the interlocutor is trying to convey something important to the other person and the other one does not pay attention to him/her because he/she does not want to change what he/she is doing wrong, even recognizing it and always getting away with it because he /she has selective listening worthy of a master. This also depends on how you want to interpret it.

Many times, we hear something that is not right and because we do not want to be involved in an uncomfortable situation, we prefer to say “I have not heard it” when it is not entirely well said. When you hear, you’re not actively and assertively listening to what the other person is telling you, so it’s best to say “I haven’t listened it” or “I didn’t pay attention to it.” It also happens a lot when you’re on the phone, someone’s talking to you, and you move with your head confirming that you’ve listened to them but, when he/she asks you, you answer, “Yes, I heard you.” It’s a lie, you didn’t do it because you weren’t actively listening to what he/she was saying, you were watching the cell phone, not him/her and these things have to get your attention when you’re meeting someone the first times, if they don’t listen to you at that moment, later don’t think they gonna do it either.

Therefore and to finish this reflection, we listen to what interests us and hear everything.


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