Publicado en Relatos

Bajo las Luces:

El volumen de la música sonaba bastante alto, así que, nos reservamos las palabras para otro momento, cada una de nosotras tenía una cerveza en la mano y no dejábamos de bailar, querías que fuera contigo a ese pub del que llevabas una semana hablando para que dejara de estar tirada en el sofá viendo películas y comiendo palomitas, lo odiabas. Llevabas ya varias copas encima, aunque lo único que podía ver era tu sonrisa, contagiosa, atrayente. No dejábamos de saltar, de cantar canciones que ni conocíamos para acercarnos un poco más la una a la otra.

Todavía no te lo había dicho, ni siquiera me pasaba por la cabeza hacerlo, ya no por mi timidez o vergüenza, sino porque simplemente, no quería. Llevaba tiempo tratando de darte el espacio que necesitabas, de entenderte a ti misma, de saber hacia dónde querías caminar, el rechazo podía contemplarse pero tan solo importaba que estuvieras bien. No estaba enamorada, era otra cosa que ni me había planteado, pero no podía evitar sentirme cercana, atraída, quizá fueron tus ojos, quizá una mirada, quizá cuando sonreías sentía que existía, algo que parecía necesitar mientras las luces del pub parpadeaban sobre de nosotras.

Las cervezas se terminaron, así que, las cogiste y las dejaste en una de las mesas vacías, recuerdo perfectamente cómo te acercaste a mí y pusiste tus manos en mis caderas, mientras nuestras narices podían tocarse, no dejabas de sonreír y yo tampoco podía dejar de hacerlo aún habiéndome quejado de que no era chica de fiestas, no quería reconocerlo pero me lo estaba pasando bien. Me atrajiste más a ti con las manos, así que, puse las mías algo más arriba de tu cintura, era un sueño del que no quería despertar mañana. Me besaste. Fue cálido, uno de los más intensos que había sentido, suave y muy interesante, duró unos diez minutos. Dejamos de bailar y parecía que todo a nuestro alrededor se hubiera disipado, incluso, la gente parecía no importar, sus gritos se alejaban cada vez más, olvidándose de nosotras.

Nunca lo comentamos, aunque seguíamos hablando muy de vez en cuando. Ocurrió sin más en un momento inesperado. Me hizo vivir el presente aunque estuviera en un ambiente poco frecuente para mí, parecía que quisiéramos comentarlo pero, a la vez, también terminábamos por no hacerlo. En realidad, no fue importante. Un instante de los muchos que tenemos al día, un silencio que disfrutamos en medio de todo aquel ruido y nuestras miradas al alejarse tras llevarte a casa. No estaba enfadada ni desilusionada, más bien agradecida de poder llevarme ese momento conmigo, ni siquiera lo comenté a nadie en voz alta, fue íntimo, personal. Me encontré a mí misma después de aquello, no siendo amor y tampoco algo interesado, ni siquiera una situación en la que te preguntas qué pasará después. Era lo que había sido, plasmado en la memoria y dejado para volver a ello cuando quisieras…


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Under the Lights:

The volume of the music sounded pretty loud, so we reserved the words for another moment, each of us had a beer in hand and we kept dancing, you wanted me to go with you to that pub you’d been talking about for a week so that I would stop lying on the couch watching movies and eating popcorn, you hated it. You had several drinks already on you, although all I could see was your smile, contagious, attractive. We didn’t stop jumping and singing songs we didn’t even know to get closer to each other.

I hadn’t told you yet, it didn’t even go through my head to do it, not because of my shyness or shame, just because I didn’t want to. I’ve been trying for a long time to give you the space you needed, to understand yourself, to know where you wanted to walk, rejection could be contemplated but it only mattered that you were okay. I wasn’t in love, it was something else I hadn’t even thought about, but I couldn’t avoid to feel close to you, attracted, maybe it was your eyes, maybe a look, maybe when you smiled I felt as I existed, something I seemed to need while the pub lights flashed over us.

The beers ran out, so you took them and left them at one of the empty tables, I remember perfectly how you approached me and put your hands on my hips, while our noses could touch each other, you kept yourself smiling and I couldn’t stop complaining that I wasn’t a party girl, I didn’t want to admit it but I was having a good time. You attracted me more to you with your hands, so I put mine a little above your waist, it was a dream I didn’t want to wake up about tomorrow. You kissed me. It was warm, one of the most intense I had ever felt, soft and very interesting, lasted about ten minutes. We stopped dancing and it seemed that everything around us had even dissipated, even people didn’t care, their screams moving further and further away, forgetting about the two girls that were screaming songs not long time ago.

We never commented on it, although we kept talking very occasionally. It just happened at an unexpected time. It made me live the present even if it was in a rare environment for me, it seemed that we would like to comment on it but, at the same time, we also end up not doing it. Actually, it wasn’t important. An instant of the many we have a day, a silence we enjoy in the midst of all that noise and our looks as we walk away after taking you home. I wasn’t angry or disappointed, rather grateful to be able to take that moment with me, I didn’t even tell anyone out loud, it was intimate, personal. I found myself after that, not being love and not something interested, not even a situation where you wonder what happens next. It was what it had been, embodied in memory and left to return to it whenever I wanted… just two girls dancing.


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