Publicado en Alimentación

¿Contar Calorías o No?

Bueno, aquí entro con otro de los dilemas. Lo califico como dilema porque, ciertamente, he pasado por ambas fases, es decir, en la que me parecía bastante cómodo contar calorías para comer lo que debía y no contarlas y comer a gusto. Digamos que han sido aventuras totalmente diferentes y me han traído varias cosas tanto buenas como malas, incluso, tratándose de que existe una pequeña línea entre contar y obsesionarse, comer sin pensar y estar pendiente de la app que te dice cuántas calorías has ingerido, consumido y cuánto pesas, también otra línea donde se muestra esa llamada a ver tu cuerpo perfecto. Os cuento 😉

En mi fase de contar calorías, me sentía orgullosa porque comía exactamente lo que debía, notaba el cuerpo más equilibrado, incluso, mi periodo más regulado. Cada comida era perfectamente registrada, perdía tiempo buscando entre la app el nombre exacto de lo que había comido para ponerlo bien mientras se enfriaba el plato. Me pesaba cada día para controlar mi peso, saber si contar calorías estaba funcionando y cómo se equilibraba todo, analizando las comidas que hacían que me sintiera más hinchada o engordaran. Quitaba alimentos, ponía otros, mis comidas eran más abundantes y tenía más apetito, me sentía más fuerte e iba al baño como nunca antes. A simple vista, “era perfecto”.

En mi otra fase, en la que no contamos calorías, he tenido altibajos, eso es cierto pero, he permitido a mi cuerpo que decida lo que le apetece en determinado momento, da igual si es más o es menos, si lo pide es porque lo necesita y debo escucharlo. Mi periodo se ha ido regulando solo conforme he ido comiendo más y educando mi cuerpo a no comer según qué cosas para sentirse más ligero y sano, adaptando siempre. He tenido más libertad a la hora de cocinar, no he llevado el móvil arriba y abajo buscando qué he comido, tampoco a pesarme tan a menudo, como mucho una vez cada dos semanas, al fin y al cabo, la salud y la alimentación tratan de alimentarte como se debe, no está basado en números y ahí es donde mucha gente cae. No he vivido pensando en si este alimento o el otro me iba a engordar o no y, francamente, me siento igual de bien sin obsesionarme por hacer ejercicio cada día o no o si se ven los abdominales. Con esto, al final, terminas basando toda tu existencia al físico.

Entre estas dos fases he aprendido muchas cosas, sobre todo en los momentos bajos, donde tu cuerpo te muestra señales de alarma, donde te expresa que algo no estás haciendo bien. Por supuesto, esto no ha tenido que ver con contar calorías sino de mis nervios pero, me ha llevado a pensar de verdad en disfrutar de la comida, de cada bocado, sin pensar en nada más. El contar calorías, lo siento pero, no da esa libertad. Tampoco la da la vida de gimnasio, está bien ejercitarse pero no ser un obsesivo del físico, de hecho, eso también tiene un nombre: vigorexia. No me refiero a que todo el que entrena o va al gimnasio para sentirse bien tenga esto pero, hay veces que, lo he sentido y lo he escuchado de otros. Una cosa es hacer ejercicio y otra muy distinta obsesionarte con ello, vivir mirando cada pequeña zona de grasa y ponerte inmediatamente a hacer de todo para quitarla… Eso, lo siento mucho pero no es normal y, la verdad, no beneficia a nadie.

El no contar calorías me permite entrenar cuando mi cuerpo lo pide, tiende a ser tres o cuatro veces a la semana. Si durante el resto de días no me apetece o estoy trabajando, no me obsesiono porque un día o dos no haya hecho ejercicio. Como he dicho, tengo más libertad. Es curioso que siempre haya estado en este dilema, de hecho, desde que era una chica bastante delgada que se obsesionaba porque sus huesos se viesen demasiado o que no comía suficiente y que, lo único que he tenido que hacer ha sido dejarme llevar y comer, nada más. Y creo que esto es algo que se olvida con facilidad, de hecho, comemos sin pensar, sin agradecer, sin pararnos a pensar de dónde proviene cada alimento y lo que te va a proporcionar.

Muchas de las personas que controlan tanto su peso es porque se sienten inseguras, no se quieren a sí mismas y creen que por tener un cuerpo perfecto van a atraer más atención y menos rechazos. He estado ahí, sí, como todo el mundo. Puedo asegurar que, cuando dejas de preocuparte por el qué dirán o si te aceptarán o no en cualquier grupo social, empiezas a darte cuenta de que haces cosas por otros y no por ti, dejas de escucharte y tu cuerpo se revela, dejas de entenderte y el coche se va rompiendo. No somos perfectos y nunca lo seremos, nos obsesionemos por lo que queremos, no es bueno mantener nuestra mente pegada a cosas que, más tarde, no nos van a servir como la cuenta de calorías, ¿crees que en 20 años vas a tener el mismo cuerpo y comer lo mismo? NO, nuestro cuerpo siempre está cambiando, incluso, sin darnos cuenta. Por eso, como y hago lo que me apetece, me alimento y disfruto de la comida que es, al fin y al cabo, lo que hay que hacer y lo que más beneficia al cuerpo.

Mientras comas sano, no te preocupes, estás en buenas manos, ¿verdad? 🙂


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Count Calories or Not?

Well, here I come in with another one of the dilemmas. I rate it as a dilemma because I have certainly gone through both phases, that is, in which I found it quite comfortable to count calories to eat what I should and not count them and eat at ease. Let’s just say that they have been totally different adventures and have brought me several things both good and bad, even being an small line between counting and obsessing, eating without thinking and being aware of the app that tells you how many calories you have ingested, consumed and how much you weight, also another line where calls you to see your perfect body is shown. I’ll explain myself 😉

In my calorie counting phase, I was proud because I ate exactly what I should, I noticed my body really balanced, even my period get regulated. Each meal was perfectly recorded, wasted time searching through the app for the exact name of what I had eaten to get it right while the dish cooled. I weighed myself every day to control it, to know if counting calories was working and how everything was balanced, analyzing the meals that made me feel more bloated or fattening. I took off food, put on others, my meals were more plentiful and I had more appetite, I felt stronger and went to the bathroom like never before. At first glance, “it was perfect.”

In my other phase, in which we don’t count calories, I’ve had ups and downs, that’s true but I’ve allowed my body to decide what it wants at a certain time, no matter if it’s more or less, if it asks it’s because it needs it and I have to listen to it. My period has been regulated only as I have been eating more and educating my body to eat according to what things are healthier, always adapting. I have had more freedom when it comes to cooking, I have not carried the mobile up and down looking for what I have eaten, nor weigh myself so often, at most once every two weeks, after all, health and food try to feed you as it should, it is not based on numbers and that is where many people fall. I haven’t lived thinking about whether this food or the other one was going to make me fat or not and frankly, I feel just as good without obsessing about exercising every day or not or if I see my abs in the mirror. With this, in the end, you end up basing all your existence on the physique.

Between these two phases I have learned many things, especially in the low moments, where your body shows you signs of alarm, where it expresses that something you are not doing well. Of course, this has not been about counting calories but my nerves but, it has led me to really think about enjoying the food, every bite, without thinking about anything else. Counting calories, I’m sorry, but it doesn’t give that freedom. Nor does gym life give it, it’s okay to exercise but not to be an obsessive of the physique, in fact, that also has a name: vigorexia. I don’t mean that everyone who trains or goes to the gym to feel good has this but, there are times when, I’ve felt it and heard it from others. It is one thing to exercise and another very different thing to obsess over it, to live looking at every small area of fat and to immediately start doing everything to remove it… That, I’m so sorry, but it’s not normal and it doesn’t really benefit anyone.

Not counting calories allows me to train when my body asks for it, it tends to be three or four times a week. If for the rest of the days I don’t feel like it or I’m working, I’m not obsessed because one day or two I haven’t exercised. Like I said, I have more freedom. It’s funny that I’ve always been in this dilemma, in fact, since I was a pretty thin girl who was obsessed because her bones looked too much or I didn’t eat enough, all I’ve had to do has been let myself flow and eat, that’s all. And I think this is something that is easily forgotten, in fact, we eat without thinking, without thanking it, without sithering to think about where each food comes from and what it will provide you with.

Many of the people who control their weight so much is because they feel insecure, they don’t love themselves and they believe that by having a perfect body they will attract more attention and less rejection. I’ve been there, yes, like everybody else. I can assure you that when you stop worrying about what people will say or whether or not they will accept you in any social group, you start to realize that you do things for others and not for yourself, you stop listening and your body reveals itself, you stop understanding yourself and the car is breaking down. We are not perfect and we will never be, we become obsessed with what we want, it is not good to keep our minds glued to things that, later, will not serve us as the calorie count, do you think that in 20 years you will have the same body and eat the same thing? NO, our body is always changing, even without realizing it. That’s why, I eat and do what I want, feed myself and enjoy the food that is, after all, what needs to be done and what benefits the body the most.

As long as you eat healthy, don’t worry, you’re in good hands, right? 🙂


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