Publicado en Relatos

Tomando Café:

Pude mirarla a los ojos, justo enfrente de mí, sintiéndome en ella, flotando entre vagas palabras que empezaban a fluir rápidamente mientras tomaba café en la cafetería cercana a mi oficina. Ella era la única que hablaba y yo era la que no dejaba de escucharla, incluso de observar cómo movía las manos con incesante ímpetu, quería explicarse a sí misma, lo tenía todo tan claro… oscilando entre explicaciones que, para mí, eran más bien ambigüas. Me ataba a esos llamados estereotipos, a esas miradas inquisidoras cuando no actúas de la forma en la que espera todo el mundo y ese juicio al ponerme una chupa de cuero en vez de una americana azul para impresionar a mi jefe,

Eran las 09:00am y ya empezaba a hartarme, espera a que fuesen las 11pm, seguro que acababa reventada. A veces, he llegado a calificarla como cotorra y se ha enfadado mucho, no acepta demasiado bien las críticas, aunque siempre he agradecido que me ayude con la organización y el trabajo, es genial y muy perfeccionista, lo cual, me lleva a que mi jefe siempre agradezca mi trabajo bien hecho, dejándome caer entre otra de sus idas de olla, haciéndome preocparme de cosas que ni siquiera deberían pasarme por la cabeza hoy cuando la fiesta de cumpleaños de Sarah es el mes que viene. Llegaba a agotarme.

Me había bebido media taza del café y la jaqueca empezaba a asomarse, rezaba porque me cambiaran la hora de yoga y meditación al terminar el trabajo, de esa manera, no tendría que escucharla planificar nada más. Estaba notando que mi respiración se entrecortaba pero no quería que ella se diese cuenta, mientras le seguía sonriendo y moviendo la cabeza en señal de que entendía lo que decía. Su cabello dorado le llegaba hasta más abajo de los pechos, unos ojos verdes preciosos y una sonrisa maliciosa, labios finos y cuerpo perfecto, una camiseta de manga larga con algo de escote y unos tejanos, a veces, sacaba su portátil de la nada y empezaba a teclear tanta información que me perdía entre frases antes de que terminase de hablar.

Dejé el café a un lado. Entre la planificación del cumpleaños de la niña para el mes que viene, la reunión en la oficina de mañana, la cena con unos amigos en nuestra casa el próximo miércoles y el trabajo que debía terminar para esta misma tarde, notaba como si la garganta fuese a cerrarse, me mareara y no podía responder a nada, me temblaban los labios, empezaba el tic en el ojo y mi pierna izquierda se movía con inquietud. Lo único que quería era que callara… necesitaba que se… callase.

– Me da la sensación de que no me estás escuchando, tienes que estar atenta, esto es importante – su voz sonaba como un pitido estruendoso en los oídos, tan egoísta, siempre arrastrándome a su abismo personal – Debes escuchar, esto es lo que siempre haces, ¿lo ves? Por eso tu madre no quiso celebrar aquella fiesta en tu casa, no eres suficiente porque no te esfuerzas, no escuchas… vas tres pasos por detrás de los demás, veremos cómo sale el trabajo de esta tarde y la reunión de mañana, no querrás que piensen que eres una fracasada, ¿verdad? – por fin me dejó hablar tras mostrarme esa misma sonrisa de satisfacción después de destrozarme la moral -.

– No tengo por qué escucharte más, ya ha sido suficiente – me empecé a levantar de la silla lentamente enfrentándome a ella y proseguí con mi discurso mientras me miraba algo cohibida – No has dejado de parlotear desde que hemos llegado, me haces creer que necesito el control de todo cuando no lo tengo en absoluto, no quiero planear el cumpleaños de mi hija ahora mismo y estoy segura de que el trabajo y la reunión saldrán perfectos, ¡no necesito que me machaques más, déjame en paz un rato!

Su voz se disipó, sus manos y su cuerpo empezaba a desvanecerse, sus ojos desorbitados porque no quería irse, quería gritar pero ya no podía. Mientras dejaba de ser la protagonista de mi vida y de mi historia, fui recogiendo mis bártulos para dirigirme a mi oficina, sin jaqueca, sin mareos y con la ansiedad a raya, no había nada como conseguir acallar a tu MENTE una vez más, ¿verdad?


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Drinking Coffe:

I was able to look her in the eye, right in front of me, feeling in her, floating among vague words that were beginning to flow quickly as I had coffee in the cafeteria near of my office. She was the only one who spoke and I was the one who kept listening to her, even watching her hands move with incessant impetus, she wanted to explain herself, she had everything so clear… oscillating between explanations which, to me, were rather ambiguous. I tied myself to those so-called stereotypes, to those inquisitive looks when you don’t act the way everyone expects and that judgment by wearing a black leather jacket instead of a blue American one to impress my boss,

It’s 09:00am and I’m starting to get fed up, wait till 11pm, I’m sure I’ll feel exhausted. Sometimes, I usually qualify her as a chatterbox and she gets very angry, she does not accept the criticism too well, although I have always thanked her for helping me with the organization and the work, she is great and very perfectionist, which leads me to my boss always appreciates my job well done, letting me fall between another of her crazy paranoia, making me worry about things that shouldn’t even happen to my head today when Sarah’s birthday party it’s next month. I get tire out.

I had drunk half of my cup of coffee and the headache was starting to peek out, I prayed that I would change the time of yoga and meditation at the end of work, so I wouldn’t have to listen to her plan anymore. I was noticing that my breathing was choppy but I didn’t want her to notice, as I kept smiling at her and shaking my head in a sign that I understood what she was saying. Her golden hair reached her further down her breasts, beautiful green eyes and a malicious smile, thin lips and perfect body, a long-sleeved white T-shirt with some neckline and jeans, sometimes pulling her laptop out of nowhere and starting to type so much information that I missed out between sentences before she finished talking.

I put the coffee aside. Between planning the girl’s birthday for next month, meeting in tomorrow’s office, having dinner with friends at our house next Wednesday and the work I was supposed to finish for this very afternoon, I noticed as if my throat was going to close, I got dizzy and I couldn’t answer anything, my lips trembled, I started to have a tic in my eye and my left leg was moving restlessly. All I want in this precise moment is she’s able to shut up… I need she… Shuts up.

– I have the feeling that you are not listening to me, you have to be attentive, this is important – her voice sounded like a thunderous beep in the ears, so selfish, always dragging me into her personal abyss – You must listen, this is what you always do, see? That’s why your mother didn’t want to celebrate that party at home, you’re not enough because you don’t try, you don’t listen… you go three steps behind the others, we’ll see how work comes out this afternoon and tomorrow’s meeting, you don’t want them to think you’re a loser, do you? – she finally let me speak after showing me that same smile of satisfaction after tearing my morale apart -.

– I don’t have to listen to you anymore, it’s been enough – I started to get up from the chair slowly facing her and I continued with my speech while she was looking at me self-conscious – You haven’t stopped chattering since we got here, you make me believe I need control of everything when I don’t have it at all, I don’t want to plan my daughter’s birthday right now and I’m sure the work and the meeting will come out perfect, I don’t need you to crush me anymore, leave me alone for a while!

Her voice dissipated, her hands and body was beginning to fade, her eyes exorbitant because she didn’t want to leave, she wanted to scream but she couldn’t anymore. As I began to be the protagonist of my life and my story, I took my stuff to go to my office, without headache, without dizziness and with the anxiety at bay, there was nothing like getting your MIND down once more, right?


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Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

Un comentario sobre “Tomando Café:

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