Publicado en Relatos

Memorias Ahogadas:

Cuando abro los ojos, sigo viendo mis pecados de reojo. Otro otoño que tratar de ahogar, otro recuerdo roto tras tanto tiempo pasado. Jamás podría olvidarlo. Toparme con un pasado quebrado una y otra vez, incluso, estando sola en un mismo abismo, observando las personas pasar a través de la ventana, inspirando miedo y expirando esperanzas surrealistas. No sabría cómo encontrarme con el perdón, con las mil y una formas de expresar lo que siento y no encontrar salida, tampoco el hecho de ser un peón más de una pirámide inalcanzable.

Podrían pasar los días y las horas sin nada que cambiara, sin una razón para no odiar lo que hice, lo que dije o sentí. Podría decir que una sonrisa lo arreglaría todo, sincera, sin ser escondida, sin tratar de escapar de la situación, pero mentiría si creyera que el mundo es tan simple y fácil. Dejé de creer en arcoiris y unicornios en el momento en que empecé a gatear, dejé de creerme las cuentos alegres y las palabras bonitas mucho antes de que me salieran los dientes y la maldad consiguiera devorarme.

Un nuevo otoño que recordar. Que echar de menos. Que celebrar. Mientras trato de cambiar de vida, de hábitos y rutinas para que nada me delate. Las expresiones de la cara son mapas inequívocos de aquello que se te pasa por la cabeza, por lo que, agradezco ser una momia que no mueve ni un músculo. Podría tiritar pero notarían mi debilidad, pequeños entrecijos de los que dudar, en los que encontrar un solo motivo por el que culparme. Quizá mi cabeza no deja de hablar, quizá los susurros tienden a volverme loco, teniendo siempre la certeza de que puedo escuchar cuando quiero o, al menos, eso decía mi madre antes de emitir su último suspiro aquel otoño del ’93, agonizando mientras mis manos permanecían alrededor de su cuello sin saber muy bien cómo toda mi vida había estado rodeando ese preciso momento.

Inspirar un nuevo otoño. Expirar una nueva víctima. Entre los árboles, asustada, corriendo muerta de pies y manos antes de empezar a cazarla, antes de encontrar la forma de silenciarla mientras mis manos buscan su cuerpo provocando, una vez más, que mis recuerdos permanezcan ahogados entre últimos suspiros y palabras vacías…


Drowned Memories:

When I open my eyes, I still see my sins of resusing. Another fall than trying to drown, another broken memory after so long past. I could never forget it. To run into a broken past over and over again, even being alone in the same abyss, watching people pass through the window, inspiring fear and expiring broken hopes. I wouldn’t know how to come up with forgiveness, with a thousand and one ways to express how I feel and find no way out, nor the fact that I’m a pawn more than one unreachable pyramid.

It could be days and hours without anything changing, for no reason not to hate what I did, what I said or felt. I could say that a smile would fix everything, sincere, without being hidden, without trying to escape the situation, but I would lie if I thought the world was so simple and easy. I stopped believing in rainbows and unicorns the moment I started crawling, I stopped believing the joyful tales and the pretty words long before my teeth came out and evil managed to devour me.

A new autumn to remember. What to miss. What to celebrate. While I try to change my life, habits and routines so that nothing gives me away. Face expressions are unequivocal maps of what’s going through your head, so I appreciate being a mummy that doesn’t move a muscle. I could ty down, but you’d notice my weakness, small entrees to doubt, in which to find only one reason to blame myself. Maybe my head won’t stop talking, maybe whispers tend to drive me crazy, always being sure that I can hear when I want to, or at least that’s what my mother said before she made her last sigh that fall of ’93, dying while my hands were around her neck without knowing very well how my whole life had been surrounding that very moment.

Inspire a new fall. Expire a new victim. Among the trees, frightened, running dead to her feet and hands before I start hunting her, before finding a way to silence her as my hands search for her body, causing, once again, my memories to remain drowned among last sighs and empty words.

Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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