Publicado en Alimentación

Relación con la Comida:

Relación con la Comida

Desde hace un tiempo, he estado observando tanto la relación con la comida de los demás como la mía propia y, he de decir, que nos metemos nosotros solos en unos estándares y complejos tan absurdos que terminamos por tener unas relaciones bastante irregulares con nuestras comidas, o de más o de menos, o quizá no comemos o puede que mientras tenemos un plato de pasta delante nos preguntamos cuántas calorías nos vamos a meter en el cuerpo.

Opino que las obsesiones en cuanto al peso es uno de los factores fundamentales para que las personas empiecen a no tener una buena relación con los alimentos, también el compararse con otras personas que son más delgadas, tonificadas o que, comiendo incluso más, tienen o se considera que poseen un cuerpo mejor. Muchos de los “te quiero-te odio” con la alimentación vienen dadas por poco o nulo amor propio, complejos infundados por otras personas, miedos que cruzan nuestra mente en aquellos momentos en que un estofado de alubias espera ser comido justo enfrente de nosotros y no nos permite comer con libertad.

Diría que todo empieza por nuestra mente, no nos deja pensar con claridad y exagera demasiado las cosas. Hay personas propensas a creer que una hamburguesa al mes les va a provocar engordar tres kilos, buscándose michelines entre horas para ver si la grasa que contiene la hamburguesa ya ha salido por algún lado y, la respuesta es no. Podemos comer perfectamente en restaurantes, en casa de nuestros amigos y familiares, podemos comer hamburguesas y sushi, no importa el qué, no pasa nada porque se haga una vez o dos al mes si el resto de días sigues comiendo igual de bien y te ejercitas como cada día haces, es casi imposible que todo lo que has comido en una cena te salga al día siguiente.

Suponemos que el aumentar 1kg ya es el fin del mundo cuando el peso suele ser de las cosas más irregulares que existen, hoy puedes pesar 56kg y mañana 54.8, mientras que pasado mañana 58, no hay nada que lo mida con precisión, más o menos hay que saber cómo te sientes contigo mismo para encontrar tu peso ideal, con el que te empiezas a verte cómodo, incluso, hasta los pantalones que nos ponemos cada día son los que nos indicarían realmente si hemos perdido peso o hemos engordado.

Todas estas cosas son las que hacen que no nos relacionemos bien con la comida, incluso, las personas que normalmente tienen sobrepeso, ya sea por su constitución, por el gusto de comer mucho o por descuido, suelen tener esta mala relación con lo que comen al recordar la serie de insultos, críticas y humillaciones que van a continuar soportando si siguen comiendo de esta manera, no se ven bien a sí mismas y empiezan a ver la comida como un enemigo no como algo que se debe disfrutar, deleitar, formar parte de ello y forjar la alimentación saludable como un pilar fundamental en la vida de cualquier persona. Esto también ocurre con las personas muy delgadas que intentan por todos los medios coger peso y no lo consiguen, empiezan a aborrecer el ponerse delante de la comida porque van a volver a fallar, porque va a ser otro intento nulo y van a seguir sin gustarse frente al espejo… Y, a decir verdad, es una cuestión de perspectiva.

La base de todo es comer bien, saludable, lo que te apetezca pero sin pasarse, olvidarte de los azúcares y harinas refinadas, no comer hasta hartarte sino quedarte con un poco de hambre y hacer las cinco comidas tranquilamente porque también hay que masticar y disfrutar, no tragar sin piedad. Si algún día estás en un restaurante y te apetece comerte un trozo de tarta de chocolate, un helado o una crema catalana, cómetelo, incluso, puede que tu cuerpo te lo pida, escúchalo y disfruta de lo que comes. Sí se pueden contar las calorías para tener una idea de si estamos comiendo lo suficiente y pesarnos de vez en cuando pero no hacerlo como una norma, algo diario que nos mantiene controlando cada pequeña cosa que entra por nuestra boca porque la alimentación quedará limitada a una simple aplicación y no al disfrute mismo mientras comemos.

¿Cuál es vuestra relación con la comida?


Food Relationship:

For a while now, I’ve been observing both the relationship with other people’s food and my own and, I must say, that we get ourselves into such an absurd standards and complexes that we end up having quite irregular relationships with our meals, or more or less, or maybe we don’t eat or maybe while we have a plate of pasta in front of us we wonder how many calories we’re going to get into our bodies.

I believe that weight obsessions are one of the fundamental factors for people to start not having a good relationship with food, also to compare themselves to other people who are thinner, toned or who can eating even more, have or are considered to have a better body. Many of the “I love you-hate you” with food are given by little or no self-love, complexes unfounded by other people, fears that cross our minds in those moments when a stew of beans expects to be eaten right in front of us and does not allow us to eat it freely.

I’d say all starts with our minds, it doesn’t let us think clearly and exaggerates things too much. There are people prone to believe that one burger a month is going to make them fattening up three kilos, looking for shillings between hours to see if the fat from the burger has already come out somewhere and the answer is no. We can eat perfectly in restaurants, at home with our friends and family, we can eat burgers and sushi, no matter what, nothing happens because it is done once or twice a month if the rest of the days you keep eating just as well and exercise as you do every day, it is almost impossible that everything you have eaten at a dinner comes out the next day.

We assume that when we increase 1kg is already the end of the world when the weight is usually one of the most irregular things that are existing, today you can weigh 56kg and tomorrow 54.8, while the day after tomorrow 58, there is nothing that measure it accurately, more or less you have to know how you feel about yourself to find your ideal weight, with which you start to look comfortable, even the pants that we wear every day are the ones that would really tell us if we have lost weight or have gained it.

All these things are what make us not relate well with food, even people who are normally overweight, whether by their constitution, for the taste of eating a lot or carelessness, they tend to have this bad relationship with what they eat by remembering the series of insults, criticisms and humiliations that they will continue to endure if they continue to eat in this way, they do not see themselves well and begin to see food as an enemy not as something to enjoy, delight, be part of it and forge healthy eating as a fundamental pillar in anyone’s life. This also happens with very thin people who try by all means to gain weight and do not, they start to hate to stand in front of the food because they will fail again, because it will be another null attempt and they will continue to dislike themselves in front of the mirror… And, to tell you the truth, it’s a matter of perspective.

The basis of everything is to eat well, healthy, whatever you want but without going too far, forget about the sugars and refined flours, not eat until you get fed but stay with a little hunger and make the five meals calmly because you also have to chew and enjoy, do not swallow mercilessly. If you are one day in a restaurant and you want to eat a piece of chocolate cake, an ice cream or a creme brulee, eat it, even, your body may ask you, listen to it and enjoy what you eat. Yes, you can count calories to get an idea of whether we are eating enough and keep an eye of your weight from time to time but not doing it as a norm, something daily that keeps us in control of every little thing that comes through our mouth because the diet will be limited to a simple application and not to enjoyment itself while we eat.

What’s your relationship with food?

 

 

Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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