Publicado en Relatos

Inesperado:

Inesperado

Llegué hasta su puerta, dudando incluso de si había sido buena idea aparecer por allí, llevábamos mucho tiempo sin hablar y nuestro divorcio fue un desastre, ni siquiera sabía si me abriría la puerta después de lo que nos hicimos pasar mutuamente, siendo dos completos imbéciles en medio de un tornado de emociones desbocadas.  No estaba cerrada con llave. La abrí poco a poco sin hacer demasiado ruido, calculando cada paso, no quería que sintiera que estaba invadiendo su privacidad o que quería acosarla, no quería empezar con mal pie nuestra conversación.

El silencio de la casa me invadió de repente, mientras cerraba la puerta tras de mí. Observé a mi alrededor encontrando un motivo por el que no oír nada fuera tan solo una casualidad, quizá fue a comprar… En el salón todo parecía en su sitio, me sorprendió comprobar que todavía leía aquellas revistas de moda que solía comprar en el quiosco cuando vivíamos en la ciudad, se sentía tonta utilizando los productos de belleza que decían las modelos en frente de mí pero yo sabía que, en el fondo, le gustaban. Pude oler su perfume, lirios, delicado, embriagante, personal. Recordé cuando la acompañé a aquella pequeña tienda donde se lo probó por primera vez, entusiasmada por haber encontrado el perfume perfecto para su personalidad, su sonrisa me cautivaba.

Conducí mis pasos a la cocina. Permanecía tenso, Sofía podía llegar en cualquier momento y encontrarme aquí, podría entender que era una amenaza para ella, que había entrado sin permiso pero, no podía dejar que mi mente vagara entre recuerdos, entre sus rutinas, sus gustos rutinarios… Abrí la nevera, me pareció curioso que estuviera vacía, seguro que había salido a comprar. Tan solo el imaginar qué cara pondría al verme, un escalofrío recorrió mi espalda, no sabía si sentirme expectante o aterrorizado, incluso, podría tener sentimientos encontrados que prefería no nombrar demasiado pronto. En el banco de la cocina había dos fruteros, no estaban vacíos pero tampoco tenían el mejor aspecto, odiaba el olor a fruta podrida, así que, preferí acercarme a las escaleras.

Cada paso que daba era sumido en un ruido de madera chirriante e incómodo para mis oídos, había estado demasiado aislado de todo como para soportar nada por el estilo. Seguía sintiéndome como un intruso pero, tenía curiosidad, volvía a verla en mi cabeza, sus recuerdos se agolpaban para ser los primeros en ser vistos por mi memoria, querían ser cada cual más especial e importante, a decir verdad, me seguía gustando la idea, tras más de un año de terapia, ahora podía ver todo aquello como tercera persona, sin obsesionarme o afectarme lo más mínimo. Primero, vi una puerta a la izquierda cuando llegué arriba, así que, la abrí poco a poco pronunciando su nombre, sin obtener respuesta.

Su oficina. Tenía un precioso escritorio cerca de la pared de la derecha con un enorme calendario en la parte de arriba, donde tenía apuntadas varias citas con empresas, la verdad, desconocía a qué se quería dedicar después de un matrimonio tan tóxico. Me sorprendió que todavía guardara algunas de las fotos que nos hicimos en Central Park, las tenía en un corcho lleno de chinchetas, me veía en cada una de ellas, feliz, con la mujer de mi vida, me alegró ver que no había olvidado los buenos momentos… Tenía varias agendas de colores, siempre fue una adicta a ellas y al trabajo, parecía no parar ni un momento, había estado ocupada… Habían dos sillones cerca de la ventana, el ambiente era limpio, podría utilizarlo también como una especie de espacio para meditar o, quizá, es lo que habría hecho yo con todo aquel lugar lleno de paz.

Sonreí. Le iba bien. Salí de la oficina, cerrando la puerta tras de mí para entrar en la que tenía enfrente, supuse que sería su habitación. Tuve reparo, no voy a negarlo, es el lugar más íntimo de una persona… Estuve a punto de volver abajo y salir por la puerta principal, esperarla fuera, quizá irme tras todas las emociones que me había producido la experiencia y el simple nerviosismo que me provocaba que alguien me viese curioseando, peor que nadie, ella. Pero algo me decía que debía abrirla y ver si realmente había cambiado, si tenía a alguien más…

Produje un grito ahogado, casi imperceptible. Esperaba todo tipo de cosas, pasaban imágenes a toda velocidad mientras abría la puerta con delicadeza, pero no esperaba encontrarme con ella. Caí de rodillas al suelo sin ni siquiera esperarlo, sin aliento, esperando que mi corazón volviera a recomponerse. Miré hacia abajo porque no podía mantener la mirada, no podía seguir observando aquellas paredes, aquel destrozo ante mí después de tanto tiempo esperando volver a verla y dejar que me afectara, intentar volver a conectar con quiénes éramos antes, pero ese tiempo parecía haberse desvanecido.

Yacía en la cama boca arriba, con los ojos abiertos, observando la nada. Su sangre bañaba toda la cama literalmente, las paredes de alrededor, toda aquella habitación estaba cubierta de ella. Tenía varias heridas abiertas por el pecho y el estómago, como si la hubieran acuchillado sin piedad. Mientras trataba de respirar con normalidad, vomité, ya no olía a su perfume de lirios, olía a muerte.


Unexpected:

I arrived to her door, even doubting whether it had been a good idea to show up there, we hadn’t talked for a long time and our divorce was a disaster, I didn’t even know if I’d open the door after what we put each other through, being two complete assholes in the middle of a tornado of unfouted emotions.  It wasn’t locked. I opened it slowly without making too much noise, calculating every step, I didn’t want her to feel like I was invading her privacy or that I wanted to harass her, I didn’t want to start our conversation badly.

The house’s silence suddenly overwhelmed me as I closed the door behind me. I was trying to find a reason why not hearing anything was just a fluke, maybe she went to shopping… In the hallway everything seemed in place, I was surprised to see that she was still buying those fashion magazines that she used to got at the kiosk when we lived in the city, she felt silly using the beauty products that the models said in front of me but I knew that, deep down, she liked them. I could smell her perfume, lilies, delicate, intoxicating, personal. I remembered when I accompanied her to that little shop where she first tried it, excited to have found the perfect perfume for her personality, her smile captivated me.

I drove my steps to the kitchen. I remained tense, Sofia could come at any time and find me here, I could understand that she could feel me as a threaten for her, that I had entered without permission but, I could let my mind wander between memories, among her routines, her daily schedules… I opened the fridge, it seemed curious that it was empty, I’m sure she’d gone out shopping. Just imagining what it would look like when she would see me here, a shiver went down my back, I didn’t know if I should feel expectant or terrified even, I might have mixed feelings that I’d rather not name them too soon. On the kitchen bench there were two fruit bowls, they were not empty but they didn’t look the best either, I hated the smell of rotten fruit, so I preferred to approach the stairs.

Every step I took was immersed in a squeaky, uncomfortable wood noise for my ears, I had been too isolated from everything to withstand anything like that. I still felt like an intruder but, I was curious, I saw it in my head again, their memories were overwhelmed to be the first to be seen by my mind, they wanted to be more and more important, to tell me the truth, I still liked the idea, after more than a year of therapy, now I could see everything as a third person, without obsessing or affecting the slightest. First, I saw a door on the left when I got upstairs, so I opened it slowly pronouncing her name, getting no answer.

Her office. She had a lovely desk near of the wall on the right with a huge calendar at the top, where she had pointed out several business appointments, I didn’t know what he wanted to do after such a toxic marriage. I was surprised that she still keeping some of the photos that we took in Central Park, I had them in a cork full of bedbugs, I saw in each of them, happy, with the woman of my life, I was glad to see that she had not forgotten the good times… She had several colorful agendas, she was always addicted to them and to work, she seemed not to stop for a moment, she had been busy… There were two armchairs near the window, the atmosphere was clean, I could also use it as a kind of space to meditate or, perhaps, it’s what I would have done with all that place full of peace.

I smiled. she was doing well. I left the office, closing the door behind me to get into the one in front of me, I assumed it would be her room. I had doubts, I’m not going to deny it, it’s a person’s most intimate place… I was about to go back down and walk out the front door, wait for her outside, maybe go after all the emotions that the experience had produced me and the simple nervousness that caused me to be seen by someone wondering, worse than anyone, her. But something told me I had to open it and see if she had really changed, if she had someone else…

I produced a choked scream, almost imperceptible. I waited for all sorts of things, images were going on at full speed as I opened the door gently, but I didn’t expect to meet her. I fell to my knees on the ground without even waiting for it, breathless, waiting for my heart to recompose again. I looked down because I couldn’t keep my gaze, I couldn’t keep looking at those walls, that shatter before me after so long hoping to see her again and let it affect me, try to reconnect with who we were before, but that time seemed to have vanished.

She was layed on bed, her eyes were open, watching nothing. Her blood literally bathed the whole bed, the surrounding walls, that whole room was covered on it. She had several open wounds on her chest and stomach, as if she had been mercilessly stabbed. As I tried to breathe normally, I threw up, no longer smelled of her lily perfume, it smelled as death.

Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s