Publicado en Relatos

Lo Odio:

Y lo odio

Odiaba tu risa. Odiaba nuestras estúpidas conversaciones sobre tonterías. Incluso odiaba nuestro tiempo juntos. Tu obsesión. Tu locura. Y odio mis recuerdos ahora mismo, tratando de encontrar una manera de volar, una manera de no caer en los mismos errores, sonriendo como una estúpida a otra persona como si nada realmente le importa. Actuábamos como tontos, como solíamos ser. Actuamos como niños con necesidad de confianza y atención, sin nada que perder a pesar de la fe. Realmente odio esa forma de moverte, de contar chistes y fingir que no pasa nada en tu cerebro, que no piensas, que prefieres estar muerto, realmente odio tu respiración pero no puedo simplemente alejarme de tu ventana, acechando como una acosadora. Realmente quiero verte muerto, pero al mismo tiempo no puedo vivir sin verte en mi cama todas las mañanas cuando abro los ojos… Es una sensación extraña, lo juro.

¿Qué me hiciste? Es como si estuviera en tu rueda de delirios, emociones aplastadas y desesperación, es como si estuvieras gritando en mi cabeza. Estaba mirando las cosas que me diste después de terminar otro capítulo de rupturas en nuestra colección y todo sonaba tan falso, que me sentí como si todo hubiera sido una pesadilla de la que no podía escapar por mucho más tiempo. La jaula estaba cerrada detrás de mí, nadie podía darte la mano, era como encontrarme ante mis propias obsesiones, en tu necesidad de perfección y cercanía, en tu constante necesidad de atención, estaba rodando a través de tus sueños esperando un milagro cuando lo que acabé viendo fue un terrible error que vino a mí como un fantasma, como algo inevitable.

Recuerdo cuando crucé la habitación, impaciente, con muchas dudas en mi cabeza, con posible culpabilidad y necesitando a alguien que realmente me escuchase y que simplemente desapareciste como si nunca hubieras existido, como un borrón en una pared pintada. Fue un viaje largo, preguntas constantes, incluso besos robados nunca explicados, tal vez estábamos equivocados, tal vez nuestros corazones no latían al mismo tiempo en ese preciso momento. Recuerdo esos paseos cerca de tu vecindario, estaba oscuro, sentí mis piernas pesadas y esos primeros besos cruzaron mi mente donde los comienzos son perfectos, cuando nuestras lenguas empezaron a conocerse, rodando una y otra vez, incapaces de separarse. Sí, lo recuerdo todo… Y lo odio.

Lo necesitaba. El escapar. Tener un lugar seguro. No podía fingir que me gustaba la gente como tú solías hacerlo, mientras vendías tus cuadros a gente rica, siempre intentabas ser alguien que no eras. Me encantaba eso de ti y, a la vez, era lo que más odiaba, siempre fingiendo tu felicidad, una relación perfecta cuando todo era otro desastre que resolver. ¿Te conocía? ¿Me conocías? Nuestros ojos nunca se conectaron, siempre estábamos tratando de evitar nuestras miradas, incómodos por encontrar nuestras debilidades, nuestros puntos de inflexión, esas partes vulnerables. A veces me preguntaba por qué no fuimos un poco más honestos, por qué las mentiras nos eclipsaron como una fuerte tormenta que nunca se ve venir.

Nos aburrimos, supongo. Somos un pequeño desastre tanto juntos como separados. Tenemos mil muros alrededor haciendo su trabajo para no volver a esos puntos de destrucción donde nos culpamos por nuestras paranoias. ¿Construimos algo? Sólo veo la cantidad de desastre que creamos, el montón de fiestas a las que fuimos y cómo nos volvimos locos con dos martinis, siempre nos acostábamos tarde y teníamos el mejor sexo sabiendo que al día siguiente todo iba a terminar por otra de nuestras mierdas. No encajamos. Nunca encajaremos. Perdimos nuestro futuro. Arruinamos nuestro pasado. Y tal vez las paredes destruyan nuestro presente. Y lo odio. ¿Y tú?


And I hate it:

I hated your laugh. I hated our stupid conversations about nonsense. I even hated our time together. Your obsession. Your crazyness. And I hate my memories right now, trying to find a way to fly, a way to don’t fall in the same mistakes, smiling like a stupid to another person like nothing really cares. We acted as fool as we used to be, we acted as kids with a need of confidence and attention, with nothing to lose despite of faith. I really hate that way of moving, say jokes and pretend that nothing happens in your brain, that you don’t think, that you prefer to be dead, I really hate your breathing but I can’t just stay away from your window, stalking like a sicho. I really want to see you dead but at the same time I can’t live without seeing you in my bed every morning when I open my eyes… It’s a weird sensation, I swear.

What did you do to me? It’s like I’m in your rollercaster of delusions, emotions crushing and desperation walking, it’s like you’re screaming in my head. I was looking the things you gave me after end up another chapter of break ups in our collection and all sounded so fake, it felt like a nightmare I couldn’t scape for so long. The cage was closed behind me, anyone could give you a hand, it was like to find my own obsessions in you, in your necessity of perfection and closeness, in your constant need of attention, I was rolling trough your dreams expecting a miracle when what I just saw was a terrible mistake coming to me as a ghost, as something innevitable.

I remember when I crossed the room, impatient, with lots of doubts in my head, with possible guilty and needing someone who really hears me and you just desapeared as if you never existed, as a blur in a painted wall. It was a long ride, a constant questions, even stolen kisses never explained, maybe we were wrong, maybe our hearts didn’t beat at the same time in that precise moment. I remember that walks alone near your neightborhood, it was completely dark, I felt my legs heavy and that first kisses crossed my mind when the beginings where perfect, when our tongs just started knowing each other, rolling and rolling again, uncapable of be separated. Yeah, I remember that times… And I hate it.

I needed it. A scape. My safeplace. I couldn’t pretend to like people as you did while you were selling your paintings to rich people, you always were trying to be someone who you weren’t. I loved that about you and it was the thing I hated the most about you, always like bluffing, pretending to be happy, to have a perfect relationship when everything was another mess to solve. Did I know you? Did you know me? Our eyes have never connected, we were always trying to avoid our looks, uncomfortable to find our weaknesses, our down points, that vulnerable parts. Sometimes I asked myself why we didn’t be a little bit more honest, why the lies eclipsed us as a strong storm which you never see coming.

We got bored, I supose. We’ve been messy together. We’re messy separated. We have a thousand walls around, they just are doing their job to don’t come back again to that destroy points where we just blame each other for other person’s paranoia. Did we build something? I just see the amount of destruction we created, the plenty of parties we went and how we got crazy with two martinis, we always went to bed late and had the best sex ever knowing the next day everything going to be over for some shit. We didn’t fit. We never gonna fit. We lost our future. We messed up our past. And maybe that walls destroy our present. And I hate it. What about you?

 

 

Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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