Publicado en Relatos

Camino de Sombras:

Camino de Sombras

He estado mucho tiempo huyendo, tratando de evitar patrones, conductas fuera de lugar, incluso, controlando mis impulsos. Un camino por recorrer, abrumador y, a la vez, intrigante, diría que demasiado. Sombras del pasado me acechan pero sigo manteniendo el control, mis emociones se disparan pero no son momentos después cuando despierto en medio de la nada empapada en sudor. Las palabras corretean por mi cerebro, arañando las paredes como si estubieran al mando de lo que ocurre en mi mente, mi corazón palpita al son de la desesperación, la oscuridad y las dudas.

El camino es largo, amplio, con muchos kilómetros por recorrer, oscuro, repleto de instantes imperfectos que crean impaciencia. ¿Puedes ver la luz? Hace tiempo olvidé cómo era, cómo sentirla en cada parte de mí, cómo fundirme en ella como la primera vez y formar parte de un nuevo momento. Me pierdo entre la música de mi agonía, entre las páginas en blanco deseosas por ser escritas, entre palabras acalladas en el mar negro de mis pensamientos. Vivimos en un mundo de suposiciones, hipocresía y malas lenguas, quizá unas cuantas olvidadas y otras, tiradas a la basura, sin valores ni empatía, tampoco sonrisas sinceras o escuchas activas.

He escuchado pasos detrás de mí, como si alguien quisiera alcanzarme, como si me hubieran estado siguiendo entre las sombras pero jamás me he dado la vuelta. Mis pupilas se dilatan, mis labios apretados sienten la tensión y mi cuerpo, simplemente, trata de mantener la compostura. Mi intuición sigue hablando, puedo escucharla ahogándose entre lágrimas, esperando el momento de ser llamada a su ascensión, ese momento álgido que un corazón debería sentir. Podía oírles reír, se burlaban mientras caminaba, querían verme perder, querían verme fallar, esos fantasmas que creen tener el derecho de traumatizarte con tus demonios, con tus circunstancias, con instantes de debilidad. Han llegado a ser mis guardianes durante el día y mis pesadillas cada noche, esperando impaciente un nuevo amanecer.

Noté una mano coger mi cuello con fuerza, podía sentir su rabia, su enfado, esa furia interna incapaz de controlarse. Noté su aliento en mi oído, frío pero, a la vez, familiar, con aquellas palabras rotas que tocaron mis tímpanos con estridencia, con un toque de melancolía y una pizca de coraje. Volví a recordar su nombre y mis músculos se relajaron, recordé quiénes fuimos años atrás y supe que debía pasar por esto, merecía volver al lugar del que provenía. Noté la hoja de un cuchillo afilado cruzar mi cuello de lado a lado, me ahogaba entre mi propia sangre, viendo mis fantasmas pasar a toda velocidad, mis demonios sonreír tras la victoria y esos ojos que siempre recordaría mirándome con satisfacción. Volvía a mi biblioteca entre oscuridad y sombras…


Shadows Walk:

I’ve been running away for a long time, trying to avoid patterns, misplaced behaviors, even controlling my impulses. A road to go, overwhelming and at the same time intriguing, I would say too much. Shadows of the past haunt me but I still maintain control, my emotions soar but are not moments later when I wake up in the middle of nowhere soaked in sweat. Words run through my brain, scratching the walls as if they were in charge of what’s going on in my mind, my heart throbs to the sound of despair, darkness and doubt.

The road is long, wide, with many miles to go, dark, full of imperfect moments that create impatience. Can you see the light? A long time ago I forgot what it was like, how to feel it in every part of me, how to merge into it like the first time and be part of a new moment. I get lost among the music of my agony, among the blank pages eager to be written, among words silenced in the black sea of my thoughts. We live in a world of assumptions, hypocrisy and bad tongues, perhaps a few forgotten and others, thrown away, without values or empathy, no sincere smiles or active listening.

I’ve heard footsteps behind me, as if someone wanted to catch up with me, as if they’ve been following me in the shadows, but I’ve never turned around. My pupils dilate, my tight lips feel the tension and my body simply tries to keep my composure. My intuition keeps talking, I can hear her drowning in tears, waiting for the moment to be called to her ascension, that high moment that a heart should feel. I could hear them laughing, they teased as I walked, they wanted to see me lose, they wanted to see me fail, those ghosts who think they have the right to traumatize you with your demons, with your circumstances, with moments of weakness. They have become my guardians during the day and my nightmares every night, eagerly awaiting a new dawn.

I noticed a hand holding my neck tightly, I could feel his rage, his anger, that inner fury unable to control himself. I noticed his breath in my ear, cold but at the same time familiar, with those broken words that touched my eardrums with stridentity, with a touch of melancholy and a hint of courage. I remembered his name again and my muscles relaxed, I remembered who we were years ago and I knew I had to go through this, I  deserve to go back to where I came from. I noticed the blade of a sharp knife crossing my neck from side to side, drowning in my own blood, watching my ghosts pass at full speed, my demons smile after victory and those eyes that I would always remember looking at me with satisfaction. I was going back to my library in darkness and shadows…