Publicado en Reflexiones

Valora lo que Tienes:

valora lo que tienes

Durante mucho tiempo, siempre buscaba fuera lo que realmente tenía en mi interior, incluso, en mi casa o en mis círculos más cercanos. Tendía a ser muy dura conmigo misma para conseguir todo lo que quería del exterior, necesitaba siempre tener un balance, una claridad mental de qué me proporcionaría el futuro, queriendo más y más como si fuera a absorberlo de una forma u otra, sin darme cuenta de los pequeños detalles que crean felicidad, de los momentos que se presentan de manera inesperada y de los buenos recuerdos que puedes llegar a tener tras una quedada con amigos. Creía de verdad que tan solo alcanzando mis metas, esforzándome en los estudios y focalizándome en tener una carrera que me diera éxito, lo tendría todo, sería tan feliz que no podría conmigo misma de orgullo pero olvidaba lo más importante.

Nos deprimimos cuando no obtenemos lo que queremos, cuando no tenemos suficiente dinero para cubrir nuestras necesidades o nos quejamos cuando nuestro día ha sigo una completa basura pero, lo que tendemos a olvidar es a dar las gracias por lo que sí tenemos en vez de poner nuestras energías en ver lo que no. Debemos dar las gracias porque caminamos, porque vemos, oímos, tenemos comida encima de la mesa cada día, podemos comprar lo necesario para prepararla, porque tenemos un techo donde dormir y alguien con quien hablar al otro lado del teléfono o, probablemente, en tu casa. Nos calentamos tanto la cabeza que nos olvidamos de sentir, de mantenernos cerca de las personas que nos apoyan, nos olvidamos de dar las gracias al poder vivir un día más, por respirar, por ser quiénes somos y dónde hemos llegado, incluso, hacia dónde nos dirigimos sin ni siquiera saberlo todavía.

Tendemos a encontrar defectos en todo, en cualquier persona con la que nos cruzamos y no estamos de acuerdo en ninguna de las decisiones tomadas, probablemente, no han sido las correctas pero vendrán tiempos mejores, por supuesto. No todo es blanco o negro, a veces aunque muy pocas, existen los tonos grises, son aquellos que muestran la diferencia a los que no la creen, a los que no la ven y a los que siguen en su propio camino sin importar el de nadie más. Solemos encontrarnos una y otra vez con espejos de nosotros mismos al otro lado de la habitación esperando que aprendamos algo de quiénes somos en realidad y cuáles son nuestras acciones, hay que valorar esos momentos porque nos hacen crecer a niveles que ni siquiera nosotros habríamos podido imaginar y, no es algo que digo yo, es algo que eres capaz de descubrir por ti misma sin demasiado trabajo.

Caminamos por la calle sintiéndonos poderosos, imvencibles, capaces de todo, creyendo que jamás vamos a morir o poner un pie en lo que diríamos es nuestro último aliento, por ello, no valoramos la vida y los momentos que nos brinda como realmente deberíamos hacerlo, porque estamos ocupados en rutinas absurdas que hemos creado para distraernos de esa realidad, una realidad que a todos nos va a ocurrir tarde o temprano, podemos morir con veinte años, con treinta y dos o con cincuenta y cuatro, la cuestión es: ¿qué hemos vivido?, ¿qué hemos aprendido?, ¿qué nos llevamos con nosotros?

Sabiendo esto, no deberíamos sentirnos vacíos, no deberíamos saber qué es eso si quiera porque tenemos el poder de cambiar el rumbo de nuestra vida, cada día al despertar y al agradecer que estamos vivos. No muchos le ponen la importancia a esto pero, en cuanto disfrutas de cada pequeña tarea que haces durante el día y eres consciente de lo que haces en cada momento, eres capaz de vivir el presente tal y como es, tal y como se acerca y cambia tu vida, porque valorar lo que se tiene también es aceptarlo, ¿no?


Value what you have:

For a long time, I was always looking outside for what I really had inside me, even in my house or in my nearest circles. I tended to be very hard with myself to get everything I wanted from the outside, I always needed to have a balance, a mental clarity that would provide me what I was expecting from the future, wanting more and more as if I were going to absorb it one way or another, without realizing the small details that create happiness, the moments that are presented unexpectedly and the good memories that you can have after a meeting with friends. I really believed that just by achieving my goals, striving for studies and focusing on having a career that would be very successful, I would have everything, I would be so happy that I couldn’t with myself of pride but forgot the most important thing.

We get depressed when we don’t get what we want, when we don’t have enough money to cover our needs or complain when our day ended as complete piece of shit but, what we tend to forget is to give thanks for what we have instead of putting our energies into seeing what we don’t have. We must thank because we walk, because we see, we hear, we have food on the table every day, we can buy what is necessary to prepare it, because we have a roof where we can to sleep and someone to talk to on the other side of the phone or, probably, in your house. We burn our heads so much that we forget to feel, to stay close to the people who support us, we forget to thank ourselves for being able to live another day, for breathing, for being who we are and where we have arrived, even where we are going without even knowing it yet.

We tend to find flaws in everything, in anyone we come across and we disagree on any of the decisions made probably have not been the right ones but better times will come, of course. Not everything is black or white, sometimes although very few, there are gray tones, they are those that show the difference to those who do not believe it, those who do not see it and those who follow in their own path regardless of that of anyone else. We tend to meet again and again with mirrors of ourselves on the other side of the room waiting for us to learn something of who we really are and what our actions are, we have to value those moments because they make us grow to levels that even we could not have imagined and, is not something I say, is something you are able to discover for yourself without too much work.

We walk down the street feeling powerful, invincible, capable of everything, believing that we will never die or set foot in what we would say is our last breath, so we do not value life and the moments it gives us as we really should, because we are engaged in absurd routines that we have created to distract us from that reality, a reality that we all are going to have sooner or later , we can die in our twenties, with thirty-two or fifty-four, the question is: what have we lived?, what have we learned?, what we bring with us?

Knowing this, we should not feel empty, we should not know what that is even because we have the power to change the course of our lives, every day by waking up and thanking that we are alive. Not many people know the importance of this but, as soon as you enjoy every little task you do during the day and are aware of what you do at every moment, you are able to live the present as it is, as it comes and changes your life, because to value what you have is also to accept it, right?

 

Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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