Publicado en Relatos

Castillo de Soledad:

puta psicotica

Quemé todas tus cartas, tus recuerdos, tus memorias. Aún así, permaneciste. Te fuiste porque nunca entendí tus locuras, tus desastres, tus momentos de timidez. Puede que tú misma te entendieras, puede que incluso, te alimentaras de esos momentos de soledad en los que te solías sentir cómoda, podías ser tú misma. Te observaba y podía darme cuenta de que eras como un ave fénix que se recargaba con el silencio, encontrándote a ti misma entre un tornado de emociones que tratabas de controlar cada día.

Una historia terminada antes de haber empezado, mil palabras por decir y un “lo siento” escondido entre pensamientos vacíos. Miradas al pasado y momentos desgastados, falsas esperanzas y un millar de decepciones, aunque, viniendo de nosotras tiende a ser totalmente normal. Nos hicimos daño, nos dijimos cosas horribles y nos olvidamos de ese “posiblemente”que brillaba en el firmamento. Tocar una de tus sonrisas era una tarea bastante complicada pero, conseguir una mirada, era casi imposible, te mantenías fundida entre pensamientos que yo ni siquiera podía alcanzar.

Recuerdo que terminabas dormida entre abrazos, pasiones y sueños que querías que se hicieran realidad, siempre trabajando en algo, productiva hasta el final y tremendamente consecuente con tus actos, podrías incluso haber juzgado a un zapato si te hubiera hecho algo malo. Fuiste invisible a ojos ajenos, con mil barreras cubriéndote, con millares de confusas respuestas que nadie sabía cómo encajar. Ya no eras la misma, ni siquiera lo era la forma que tenías de moverte, de contemplar el universo, tus nuevas ideas, ni siquiera lo fue la forma en la que cogiste tus cosas y te marchaste.

Mensajes enviados en una botella a lo largo de un mar de sentimientos que ni siquiera pude expresarte. Quizá estés en la otra punta del país, quizá muerta o agonizando por un cóctel explosivo en algún bar cerca de la playa pero podría decirte que siempre fuiste mi puta psicótica, tan bipolar, con comportamientos extraños y un toque de sociopatía que resultaba incluso, interesante. Puse un pie en un camino peligroso, acaricié la piel equivocada y besé los labios que más me ataron a un corazón roto. Impaciente, sigo esperando a que vuelvas a usar nuestra cama, a que pregues por una ducha compartida y que huela la casa a tortitas con chocolate cada mañana, mientras me miras con esa cara de ángel que muchas envidiarían.

Ahora, invade el silencio. Grita. Despedaza. Agota. La soledad embriaga la cocina y mis comidas siempre han sido tan pésimas como siempre, supongo que no tengo fuerzas para abrir ninguno de tus libros de cocina porque recordaría demasiado, no podría sentir nada más de lo que siento ahora. La aceptación hacia que esa puerta llegue a abrirse y aparezcas, ya se ha desvanecido, al igual que la casa esté más luminosa y llena de flores, he dejado de cuidarlas y creo que se han muerto. Supongo que nunca tenemos lo que merecemos, deseamos o quisiéramos compartir, un día más en un letargo silencioso y unas palabras vacías, compaginando las horas de sueño con las de lectura forzada y un montón de recuerdos que prefería borrar antes de mañana…


Castle of Solitude:

I burnt all your letters, your memories. But you stayed in the deepest part of my heart. You left because I’ve never understood your crazyness, your disasters, your shyness moments. Maybe you could understand yourself, maybe you feed from that moments of solitude feeling confortable because you could be yourself. I observed you and you looked like a phoenix that recharge herself with silence moments, finding yourself through that emotions you used to control  strongly every day.

An ended story before started, a thousand words to say and a “sorry” hide between empty thoughts. Looks to the past and worn memories, fake hopes and a thousand disappointments, althought, coming from us could be completely normal. We hurt each other, we said horrible things that I still remember and we forgot about that “probably” that came from the firmament. Touch one of your smiles was a complicated task, get a look almost impossible, you kept yourself in thoughts that I couldn’t even reach.

I remember that you always fallsleep on my arms, passions and dreams that you always wanted to see them as a reality. always working on something, productive until the end and consecuent with your actions, you could even judge to your shoe about whatever bad it could do to you. You’ve been invisible to other people eyes, you created a very strong barriers around you to protect yourself, with lots of confuse answers that anyone could know how to fit. You weren’t the same, not even the way you were moving, to observe the universe, the new ideas or the way you took your things and went away.

Sent messages in a bottle through an ocean of feelings that I’ve never could express to you. Maybe you’re in anocher contry, maybe dead or agonizing for an explosive coctel in some bar near of the beach, but I could tell you that you’ve always been my psychotic bitch, with that bipolar behavior and sociopath tendences that confused and annoyed me a little but also I found it so interesting about you. I put my feet in a dangerous path, I stroked the wrong skin and kissed the lips that brang me to a broken heart. Impatient, I’m waiting you use our bed again, that you pray for a sharing shower and the whole house smells like chocolate pancakes every morning while you look at me with that angel face that too many people would envy.

Now, the silence overhelm the environment. Screams. Breaks. Being exhausting. The solitude feeds the kitchen and you know that I’ve never been a good cooker, I just can’t to open any of your cook books because I would remember too much, I couldn’t feel more than I feel now. The simple idea of see you crossing the main door of our house is finally gone, completely, even the lightning entrance and the flowers around the house, maybe dead already, I think we never have what we deserve, what we want or what we would like to share, one more day in a silence lethargy and empty words, organizing the sleeping and the forced read hours and the thousand of memories I would like to delete from my mind before tomorrow…

 

Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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