Publicado en Alimentación

Alimentación SIN Azúcares Añadidos:

 

Diabetes concept suggesting no sugar consumption

Sé que puede ser impensable para mucha gente pero sí, ¡se puede vivir sin azúcares añadidos! Llevo ya varios meses sin probar ni un poco de azúcares de este tipo (a excepción de la fruta, como es obvio) y os puedo asegurar que no pasa nada, sigo viva y respiro, así que, si yo puedo hacerlo, ¡vosotros también! Lo que me parece curioso es que todos escuchamos que el azúcar añadido en muchos de los alimentos que consumimos no son buenos para nuestra salud, somos conscientes de ello cuando nuestro médico nos lo recuerda pero, hacemos caso omiso a esa información y seguimos comiéndolo como obsesos, como si eso fuese a solucionar algo. Se puede romper esa conducta y no hay nada tan fácil como dejarlo de golpe, de un día para otro, sin pensarlo, es algo así como dejar de fumar o el alcohol (no tengo adicciones, así que, lo siento si no me pongo más creativa), al principio, cuesta y luego todo va sobre ruedas.

Lo que hacen los azúcares refinados es que nos provocan adicción, por ello, todas las tardes a la misma hora, te apetece esa tableta de chocolate que te comes de una sentada, seguramente, con ansia y, al terminar, ya no la sientes como antes. Cuanto más comes, más quieres y todos los días permeneces obsesionado con ello, necesitas acercarte a cualquier tienda a comprarte galletas rellenas de chocolate, helados de vainilla y cacahuete, la famosa “nutella” untada en galletas… lo NECESITAS. ¿Has observado esa necesidad en ti? ¿Te has preguntado por qué sucede?

Hemos tratado a los azúcares como algo normal, hemos dejado que controlen nuestras vidas, que los pongan en todos los alimentos posibles para conservarlos, mientras pueden estar provocando en nosotros una diabetes o problemas coronarios. Nos los “administran” desde que somos pequeños, dado que, muchos de los alimentos para bebés ya llevan azúcares añadidos y, cuando se hacen más mayores, ¡ahí tenéis el famoso Cola-Cao en la mesa! Es triste ver cómo nos manipulan de esta manera y nos excitan, nos enrabian, nos hacen sentirnos inquietos a través del azúcar, porque eso es lo que provoca, ansiedades y nerviosismo. Observaros un poco y os daréis cuenta.

Una de las primeras cosas que noté en mí cuando dejé los azúcares refinados fue una ansiedad horrible que no podía controlar, dado que, mi cuerpo me lo pedía desesperadamente, incluso, me mentía a mí misma pensando que porque comiera un trocito de chocolate no iba a pasar nada cuando en verdad sabía que podía tumbar todo lo que había conseguido de una sentada, así que, me aguanté. Pude ver que el azúcar actúa como una especie de droga, te engancha, te deja con ganas de más y no te la quitas de la cabeza porque CREES que la necesitas cuando no lo haces, lo que necesitas realmente es el azúcar de la fruta, no hay nada mejor como tomarse un batido cada tarde en forma de sustituto, ya verás como tu cuerpo se acostumbra a todo.

Nos dejamos llevar por las etiquetas “menos azúcares”, un “20% menos de azúcares”, “no contiene azúcares” (cuando realmente contiene maltitol, lo cual, tiende a ser lo mismo)… y caemos como tontos. No se trata de obsesionarse mirando etiquetas, tan solo observando los alimentos que comemos y su calidad, ¿por qué una salsa de tomate me tiene que llevar azúcar como regulador de la acidez si a mí me gusta el tomate tal cual? No entiendo por qué tienden a desnaturalizar las cosas, a tratar de modificar los sabores, las texturas, no puedo creer lo especialitos que nos hemos vuelto con todo cuando hace muchos años, la gente tenía su huerto y no hacían más que comer verduras sin más salsas ni nada por el estilo. Nos hemos acomodado, nos han engañado y nosotros, hemos pasado por el aro. Luego enfermamos y nos preguntamos: “¿por qué a mí? Si soy una persona muy sana…”.

“Te ha dado un bajón de azúcar”, ¿de verdad? ¿en serio? He dejado el azúcar y me siento muy bien, tengo el azúcar necesario que me aporta la fruta y ni un solo bajón de nada, ¡qué casualidad! Esa es otra excusa para decirnos que es bueno porque nuestro cuerpo lo echa en falta. Lo que me ha ayudado mucho cuando he tenido ganas de dulce, han sido los dátiles, los frutos secos y cualquier fruta que tuviera en casa, me ha apaciguado esa ansiedad y mi cuerpo tan solo me pide estos alimentos que os acabo de decir, ya no pide chocolate o cualquier otro ultraprocesado. Es cuestión de fuerza de voluntad, si no quieres hacerlo, continúa con tu alimentación, pero luego no te quejes de que tienes la tensión alta, te preocupes por el colesterol o porque te han diagnosticado diabetes.

Espero que este post os haya servido de ayuda, de guía y os haya gustado. ¡Comentad qué os parece!

 

Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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