Publicado en Personajes

Un Vampiro Derrotado: Talía

Talia

Relato procedente: “SUSURRO”

Nombre completo: Talía Davis.         Edad: 243 años.

Ciudad natal: Londres.                       Raza: Vampiro.

Descripción física:

Mi cabello negro llega a la mitad de la espalda, liso, sedoso, desigual y en profunda armonía con el resto de mi cuerpo. Mis ojos son de un color azul intenso, aunque cuando me he convertido, han cambiado a un rojo sangre bastante penetrante y feroz. Mis labios finos son gruesos y dejan entrever unos colmillos blanquecinos y con ganas de desgarrar. Mi cuerpo esbelto nunca ha tenido un lugar a donde ir o esconderse, siempre he caminado sin rumbo y eso ha sido suficiente para mí.

Descripción de la personalidad:

Curiosa, intensa, diría que un tanto impulsiva… A veces, no sé parar de hablar, quizá hago daño a mi alrededor con mis palabras, me da igual o simplemente, no reparo en ello. Pienso poco y reacciono más, las acciones son lo que cuenta al fin y al cabo, cuanto más rápidas, más intensas y emocionales. Siempre he sido muy sensible pero he negado el ser vulnerable, nadie ha tenido la oportunidad de verlo en mí, de vislumbrarlo en mis ojos, de verme llorar.

Renacida:

Todo el mundo tiene un pasado. No me acuerdo muy bien del mío, dado que, 243 años dan para muchos recuerdos, tan solo sé que era frágil, tímida, miedosa y vulnerable, no tenía muchos amigos y veía las relaciones sociales desde la distancia, no parecía agradecerlas demasiado cuando estaban a mi alrededor. Era tan inocente que tan solo vivía en mi futuro, siempre planeando mi siguiente movimiento, desde planes de final de año hasta a qué Universidad me gustaría ir y por qué, era un compedio de planes, de ideas que flotaban en mi cabeza y que creía podía cumplir, sin tener muy claro si era lo que quería pero era lo que todos esperan de un no tan adolescente que va a presentarse a la selectividad, ¿verdad?

No supe qué era volver a nacer hasta aquella noche. Eran las tres de la madrugada y no podía dormir, así que, como algunas veces hacía, me vestí y salí a dar un paseo, no dejaba de dar vueltas en la cama y no veía sentido ninguno seguir en ella sin dormir. Estaba oscuro, pero algunas calles sí tenían luces. Desierto. No noté los pasos detrás de mí hasta que se hubieron acercado lo suficiente para sentirlos detrás de mi nuca, hasta notar su aliento acercarse a mi oreja, hasta quedarme lo suficientemente paralizada como para no poder mover ni un dedo. Al principio, pensé que sería alguien conocido que quería gastarme una broma pesada pero, cuando sus colmillos se posaron en mi cuello con fuerza, grité de dolor hasta que morí.

Me sorprendí al volver en sí, cuando los pulmones volvieron a llenarse de aire y empecé a darme cuenta de que estaba despierta, ¿cómo podía ser si acababa de ser asesinada?

El proceso:

No te das cuenta de que te han convertido en vampiro hasta que te sientes atraído por la sangre humana, hasta que oyes los latidos del corazón a larga distancia y quieres desgarrar cualquier garganta que se te ponga delante para alimentarte. La primera vez que me salieron los colmillos, me dolieron tanto que sangré, casi no pude comer como era debido, sentía mi boca como adormecida, las encías bastante delicadas y todos mis sentidos en completa alerta. Me vi a mí misma en un espejo y me aterroricé por completo, no podía creer lo que estaba viendo, ¿cómo era posible que estuviera viva? ¿qué estaba pasando?

Supongo que llegas a comprenderlo todo cuando tus síntomas son parecidos a los de las películas realistas, a las clásicas de vampiros, a aquellas que parece que nunca mientan sino que están hechas para que te guíes. Me pregunté una y otra vez si podría sobrevivir, si sería capaz de alimentarme sin perder el control, incluso, tenía miedo de ir sola, tenía pavor de que otros vampiros me atraparan y quisieran utilizarme, había muchos que perdían el tiempo de esa manera. No entendía muy bien qué podía hacer exactamente, tampoco el alcance de ello, tan solo, fui descubriendo algunas cosas poco a poco, como nuestro increíble oído y olfato.

Aprendiendo a controlarlo:

Ya os digo que no es nada fácil pero tuve que hacerlo tras ver que había matado a más de cinco personas tan solo por el impulso del hambre, tan solo por no poder parar a tiempo y encontrarme con un cadáver entre mis brazos. Las emociones se intensifican, así que, estaba ante un cúmulo de sensaciones que no podía explicar muy bien, quería pararlas o, al menos, controlarlas, mi ira aumentaba y no dejaba de sacar los colmillos a cualquiera que me negara alguna cosa por pequeña que fuese.

Empecé con las meditaciones guiadas, con mantras que me llevaban a calmarme, a sentirme segura aún estando en situaciones de riesgo. Me repetía a mí misma que estaba ante un proceso difícil y que poco a poco lo pasaría, era cierto pero tardé cien años en conseguir controlarlo del todo y parecía que nunca fuese suficiente. Podía controlar mis ataques de ira, mis inseguridades, mis miedos, podía incluso, dejar la impulsividad que me llevaba a tomar malas decisiones atrás, fue como renacer de entre las cenizas.

Los cazadores:

Los vampiros nunca hemos sido muy amistosos con los hombres lobo, por ejemplo, pero mucho menos, con los cazadores. Están por todas partes, se esconden la oscuridad, se vuelven invisibles para atacar al mínimo movimiento. Durante siglos han creído que somos una amenaza real, que no podemos controlarnos, que no somos capaces de hacernos pasar por seres humanos, somos una especie de monstruos que tan solo hacemos daño a aquello que nos rodea, nos alimentamos de aquellos que intentan proteger. Supongo que alimentarse de bolsas de sangre no es suficiente para ellos…

Tras años de entrenamiento, cada vez son más fuertes, más rápidos, más conscientes de nuestros movimientos, nuestras sensaciones, la ira que nos vuelve imparables y la sed de sangre, que nos vuelve hambrientos. Han sabido cómo utilizar todo esto en contra nuestra, han conocido muy bien a su enemigo para contraatacar con todo lo que tienen, con todo el armamento del que disponen. Llevamos siendo cazados entre las sombras durante un par de años, sucede sin más, sin previo aviso, es un dejar de existir sin haber cerrado a penas los ojos, como morir por obligación…

Segunda y definitiva muerte:

No sabía muy bien qué era, no podía verle, tocarle o sentir su respiración, era totalmente invisible. Lo único que notaba era una especie de presencia que se acercaba a mí y trataba de asustarme, de rodearme, de hacerme sentir indefenso, vulnerable… Lo peor fue que lo consiguió. Cada vez, podía notarlo más cerca, el cabello de mi nuca se erizaba y podía notar su aliento aproximándose, no podía ver ningún arma, tampoco ninguna señal de amenaza, estaba completamente paralizada por el miedo y el estrés que me producía no saber quién o qué me acechaba.

Me pasaron muchas cosas por la cabeza antes de que ese cazador me arrancara la cabeza, antes que la separara de mi cuerpo como si sus manos se hubiesen convertido en una motosierra. Ni siquiera pude ver si sonreía, si se divertía con mi dolor, tampoco sabía quién era, su nombre, su mirada… ¿podría haberle conocido? Lo que sí supe desafortunadamente, era que estaba muerta de forma permanente, no podría volverme a levantar del suelo en el que me dejó tirada como si no importara, como si fuese un mostruo más al que arrebatar su vida sin más.

Ya no había forma de renacer…

Un futuro en las sombras:

Los seres sobrenaturales tendemos a ir a otro lugar cuando morimos, es como un segundo plano en el que pagamos por nuestros pecados, dado que, siempre matamos a alguien mientras aprendemos, es ley de vida para nosotros. Ando por los callejones justo como antes pero soy como una sombra, como alguien inexistente cuando solía ser reconocida por otros de mi especie. Jamás me mezclaba con clanes, prefería ir sola y defenderme de los ataques de otros seres pero, al menos, sentía que tenía un lugar al que pertenecer aunque nadie supiese mi condición. Ahora era como si hubiese desaparecido, como si no hubiera quedado ni un rastro de mi existencia en la Tierra, como si hubiese sido totalmente borrada.

Podía verles a mi alrededor. Esos seres humanos inocentes, ignorantes de cualquier otro tipo de especie que vive con ellos, de cualquier acto de violencia hacia otros, del vampiro que es cazado aunque sea inocente, del hombre lobo que escapa por las alcantarillas temeroso de que le maten sin previo aviso… Todos les tememos pero los humanos, siguen hablando de tonterías, nadie nos defiende, estamos completamente solos en una lucha que no podemos ganar…

Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

3 comentarios sobre “Un Vampiro Derrotado: Talía

  1. es muy interesante el rol que han venido a mostrarnos los vampiros. Y no hablo de los antiguos que se transformaban en una especie de animales, sino de los modernos en que despues de la transformación muestran el lado oscuro de su personalidad, sus sombras … el opuesto, el reprimido y se situan fuera de las estructuras y miedos establecidos. Un vampiro actual da rienda suelta a su desenfreno e impulsos, y de animal como en las peliculas antiguas se transforman en villanos ya que no manejan limites, buscan placer y dan placer pero sin preguntar, llegando a matar . Hubo una serie en Chile en que se graficaba muy bien este proceso, una niña timida , hija menor preparada para servir a otros, despues logró darse permiso para quererse y darse placer. saludos y exito en tus proyectos,

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    1. Gracias por tu comentario, me ha gustado la pequeña reflexión que te has montado, jeje. La verdad es que los vampiros antiguos a los que están sobresaliendo ahora son muy diferentes, pueden ser “animales” pero, a la vez, también son personas y deben mostrarlo al mundo, siempre habrá cierta oscuridad, cierto rechazo hacia su condición, hacia lo que son…

      Me alegro mucho de que te guste 🙂

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  2. ¡Excelente relato! Con esta breve descripción estás dando pincelazos para todo un universo propio lleno de seres híbridos clásicos, como lo son los vampiros y los hombres lobo. Algunas expresiones me recuerdan a otro relato. ¿Sabes? Cuando empecé a leerlo, por un momento pensé “de seguro va a amariconar a los vampiros y los va a volver historias de teen-love rositas, pero ¡Ojalá y me equivoque!” y para mi grata sorpresa así fue. Esta saga si que tiene un gran futuro. Espero que la saga que estoy haciendo, llamada “el superbuk” esté cuando menos a la par de lo que se vislumbra de tu universo a través de esta historia singular. Saludos

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