Publicado en Reflexiones

¿Dónde Están los Lectores?

Los_derechos_del_lector

Esta es una pregunta que me he hecho muchas veces: “¿y los lectores?”. Vale, parece que carezca de sentido porque, evidentemente, habrá muchos por ahí pero, en serio, ¿dónde están? Porque yo no los encuentro. Paciencia. Todo tendrá sentido más abajo, cuando empiece a explicarme. Basándome en que leer es una de las aficiones más apasionantes que he tenido el placer de tener y experimentar, me da la sensación de que mucha gente ha dejado que sus intereses digitales interfieran en hábitos sanos como es la lectura. Allá a donde vamos, llevamos nuestro móvil y, si se nos olvida en casa, ¡menuda catástrofe! ¿Y ahora qué hago sin el móvil, dios mío? ¡Estoy a punto de entrar en pánico, se me cierra la garganta, me mueroooo! Típica reacción absurda (aunque yo también la haya tenido, ¡culpable!).

Bueno, tras esta introducción algo cómica (a veces, me apetece jugar un poco), os pregunto de verdad dónde se han metido los lectores porque antes los podíamos ver prácticamente, en todas partes: en el bus, en un banco, esperando el tren, en este último, en la cafetería, en un restaurante mientras comían, en la peluquería… y una lista interminable, siempre existía el momento perfecto para leer, es más, siempre era el momento para hacerlo fuera donde fuese. Ahora, lo único que veo es gente pegada al móvil con sus redes sociales dando golpecitos en su pantalla para atontarlos, en el autobús no hay nadie leyendo un libro, va en serio, NADIE (y voy en bus casi todos los días para ir a trabajar), es preocupante.

La era digital hace que nos mantengamos absorbidos por ella, que permanezcamos alelados ante la información que nos llega, con móviles cada vez más modernos, con muchas más cosas… Ahora parece que un escritor puede tener una aplicación en el móvil, anulando por completo el placer de escribir en una libreta y con un bolígrafo, yo todavía lo hago y me siento genial haciéndolo, tengo una libreta para cosas diferentes, ahora todo va por el móvil, ¿por qué, joder? ¿Estamos tontos o algo? Siento ser tan crítica con esto pero muchas de las cosas que hacíamos antes se están perdiendo y, aunque no debería, en ciertos momentos, me indigno al ver a un niño de cinco años atontado delante de la pantalla de un móvil, ¿por qué no está jugando con una pelota? ¿por qué narices prefiere estar sentado en un banco jugando a un juego de móvil estúpido que no hace más que absorber ese tiempo que nadie le va a devolver? Antes veía a más niños leyendo, os lo aseguro y me parecía enternecedor, me sentía orgullosa de ellos, sabía que estarían disfrutando el libro aunque no les conociese de nada, pero ahora es diferente, como una horda de zombies con móviles acechando en el presente.

Por supuesto, no digo que a todo el mundo deba gustarle leer o escribir, pero quiero decir que eran cosas que la gente solía hacer bastante allá a donde fueses y que ahora han sido sustituidas por móviles. Y ya no solo “hobbies” como estos, sino también el estar conforme con no ver a una persona que conoces desde siempre chateando con el móvil, ¿en serio? Podemos morir mañana y tan solo pensamos en enviar un qué tal te ha ido por la caja tonta minúscula, me parece horrible, la verdad. Ahora se da mucha importancia a subir fotos fabulosas a “Instagram”, te pones a pensar en la gente que te sigue y te preguntas muy en serio: ¿conozco a alguien de los que me siguen? (a algunos sí pero ya me entendéis), ¿por qué interactuamos? ¿es que una foto que subes es más importante que cualquier otra cosa en ese momento? Me hago preguntas así en mis ratos libres, mi mente no para, al parecer, sigo siendo igual de inquieta que siempre…

Me indigna ver cómo ya no podemos tener conversaciones interesantes sobre lecturas varias, cómo la gente prefiere hablar de videojuegos, del último juego que se ha descargado en el móvil o la última foto que ha subido en “Instagram” para que todo el mundo la vea y me parece triste, la verdad. Reducimos nuestra vida a cosas tan ínfimas como es subir una foto a una aplicación que conecta a gente, la hace más famosa por colaborar con marcas y a la que no conocemos de nada y espera, eso les hace sentirse más felices. Es absurdo, al menos, para mí. Al igual que hacemos un mundo por dejarnos el móvil en casa o nos olvidamos de subir una foto a “Instagram”, también podríamos hacer un mundo si un día no nos culturizamos un poco, si no hacemos algo interesante con un “hobbie” que tengamos… dejar el móvil por un momento no va a matarte, ¿sabes?

Es que incluso, es difícil mantener una conversación normal. Estás hablando con alguien que está pendiente del teléfono, quizá está viendo un vídeo y le importa una mierda lo que le estás diciendo porque eso es más importante. Dejamos atrás buenas costumbres para dejar entrar a las que realmente nos sobran, de hecho, en el bus no leo porque me mareo pero cuando me dan mis dos horas de descanso en el trabajo, leo mientras como y espero a volver a entrar, sé que es algo que me enriquece, que me forma poco a poco, además subrayando el hecho de que soy escritora y si no leo, no puedo ser capaz de redactar bien (tal como dice Stephen King). Os aconsejo que dejéis un poco de lado lo que no importa y os centréis en las cosas que de verdad os gusta hacer, son buenos hábitos para tu día a día, dejemos los móviles de una vez… Pero oye, ¿a quién quiero engañar? Eso ya no va a cambiar.

¿Qué pensáis vosotros de esto? Escribidlo en comentarios y os leo 🙂