Publicado en Reflexiones

Escritores en Pijama:

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Con este post quiero eliminar esa idea que tiene la gente del típico “escritor en pijama” que se queda en casa sin hacer nada y al que se lo traen todo hecho, quiero eliminar el tema de: “qué bien eso de no hacer nada en casa, ahí con tu pijama y tu ordenador…”, aunque parezca mentira, lo he oído mucho y me gustaría terminar con ello o, al menos, ayudar a que termine con esta entrada porque no es para nada verdad, afectándonos a todos como escritores. No me molesta del todo oírlo pero es cansino, es como si tuvieses canas, a ti no te molestan pero siempre está el típico tío que te lo dice todo el rato, llega un momento que revientas, pues yo igual.

Por supuesto que un escritor hace su trabajo (y sí, es un trabajo, no miréis de esa forma la pantalla) en casa, ¿qué mejor sitio si no? ¿Pretendéis que nos montemos un despacho particular, nos levantemos todos los días a las seis de la mañana para ir allí y hacer lo mismo que podríamos hacer perfectamente desde casa? Hay gente que estudia desde casa, al igual que también trabajan desde casa y, para estar más cómodos, se ponen un batín, ya que, no tienen pensado salir, pues nosotros también lo hacemos, ¿sabéis? Es de sentido común. Me parece increíble que haya gente que piense todavía que estar sentado delante de un ordenador todo el día sea “no hacer nada” porque desde luego que se hace, os lo voy explicando más abajo.

Pregunta: ¿de dónde creéis que un escritor saca todas sus ideas? De la mente, ¿verdad? Bueno, pues imaginad que estáis todo el día delante del ordenador perfilando ideas, escribiendo cosas nuevas, ultimando detalles, forjando a los personajes que van a salir en una historia… Os voy a decir lo que siente una persona: cansancio mental, algo de lo que la gente podría informarse de vez en cuando porque también es una forma de trabajo, uno también se puede cansar mentalmente de estar todo el día “pensando”, creando, formando… Además, no solo es ese cansancio, también nos duelen las muñecas y algunos tenemos el síndrome del túnel carpiano, a mí me pasa mucho cuando llevo escribiendo todo el día durante tres o cuatro días seguidos, me duele, me da pinchazos y no puedo coger las cosas con normalidad porque me molesta el dolor, lo calmo con masajes o con una pasta oriental que tengo para los músculos. Eso no es por no hacer nada, sino por hacer más de lo que deberías.

Los escritores sacamos todo lo que hay dentro de nosotros, nos volcamos para escribir buenas historias, sentimos, nos emocionamos, recordamos algo que podemos incluir… Todo eso es un trabajo constante, de hecho, también lo hacemos mientras nos ocupamos de poner la lavadora, de limpiar, de cocinar… nos vienen ideas a cada dos por tres y hay que escribirlas, alguien tiene que hacerlo para que no se te olvide, digamos que estamos en movimiento, nuestra mente no para. Estaremos en pijama y en nuestra casa, no tenemos el mismo cansancio que tendría en el cuerpo un obrero por ejemplo, pero nuestro trabajo es infinito, por decirlo de alguna forma. El crear no es solo una palabra, sino que trae consigo un montón de emociones, sensaciones, esfuerzo, dedicación, te vacías el cerebro para intrigar al lector, para hacerlo sentir parte de la historia, para adentrarlo en el ambiente que tú misma has ido formando, ¿tenéis idea del trabajazo que trae eso? Supongo que no.

Muchos escritores somos exigentes con nosotros mismos, escribir un libro, un relato para tu blog o una revista, no es sencillo, tienes tus altibajos o porque no ha quedado exactamente como quieres o porque te falta algo y pretendes buscarlo, quieres que quede perfecto (igual no tan exagerado pero deseas que quede lo mejor posible), quieres que guste, no solo a ti, tienes que llegar al público, tienes que emocionarles y eso no es nada sencillo. Creo que escribir en pijama es de las mejores cosas que un escritor puede hacer, dado que, estamos ante momentos buenos y muy malos y es una manera de estar cómodos en el lugar de trabajo que, da la casualidad de que es nuestra casa.

Por si esto fuera poco, cuando terminamos cualquier cosa, cuando la historia está como nos gusta, tenemos que repasarla una y otra vez para encontrar los errores tanto gramaticales, como de sintaxis, sinónimos, vocabulario, acentos, presentación… hay muchas cosas que cuadrar antes de dejar un escrito terminado, pueden llegar a ser muchas horas de trabajo (y más si estás editando un libro). Os pongo un ejemplo fácil: la semana pasada, estuve escribiendo un día que tenía libre desde las once de la mañana hasta la una de la madrugada con sus paradas para comer, me cundió muchísimo el trabajo, por supuesto, estuve de lo más orgullosa de mí misma por haber conseguido lo que quería de esas horas tan bien invertidas y, ¿sabéis? No salí de casa, estuve en pijama y batín todo el tiempo, en mi habitación, calentita y con las ideas claras de lo que iba a escribir, más inspirada que nadie en ese preciso momento, incluso ahora, estoy escribiendo esto en pijama y no me afecta para nada a mi mente, es una manera muy cómoda de trabajar, ayuda a que te relajes y no te perturbe nada, la necesidad básica de mantener una buena temperatura en tu cuerpo, está bien atendida.

Así que bueno, espero haberme explicado con suficiente claridad con esto. Además, espero que haya abierto de par en par el punto de vista de muchos escritores que nos gusta crear y no por estar en casa y con pijama, somos unos comodones y unos vagos. Trabajamos, al igual que el de la obra, el albañil, el camarero, el cocinero, incluso el surfista trabaja (dedica sus horas a practicar, ¿no?). Lo que importa es lo que sale de ti, lo que provoca al lector, lo que se siente al escribir, al terminar un libro, un relato, algún proyecto que debías terminar, ni siquiera es importante lo que lleves puesto mientras lo estás haciendo, mientras llegues a tu meta u objetivo, puedes hacerlo en bragas si quieres.

¿Cómo trabajáis vosotros? ¿También creéis que los escritores somos vagos o no trabajamos por estar en casa y llevar pijama? Dejádmelo en comentarios, ¡os leo!

 

 

Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

Un comentario sobre “Escritores en Pijama:

  1. I fully agree with you, Laura. I have drafted many contracts and related documents over the span of 30 years. I know the process of drafting a document, polishing it and checking its contents for accuracy and continuity, checking its legal sufficiency, all before sending it to the counsel’s office for concurrence. I have drafted documents in my office most of the time but there is a lot to be said about thinking 24/7.

    A successful writer’s day is 24/7.

    Le gusta a 1 persona

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