Publicado en Personajes

Shawna: La Bruja

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Relato procedente: “DESTINO”

Nombre: Shawna Grinville.                         Edad: 100 años.

Ciudad: Nothern.                                 Profesión: Heredera.

Descripción física:

Mi cabello dorado, rizado y bastante manejable, me llegaba hasta más abajo de los hombros, siempre solía ponerme una tiara de flores para conectarme más con la naturaleza, es algo que suelen hacer los seres de los bosques y no las brujas pero no he sentido que pertenezca a mi mundo sino a lo que hay fuera de él. Mis ojos azules permanecían gachos ante la sola rutina de tener clase, de ser la mujer que esperaban los demás y de encajar en un lugar que no era para mí. Mis labios finos se mantenían acallados ante las duras palabras de mis padres, tras humillaciones y desaprobación constante. Mi tez pálida era suave, solía utilizar una crema de caracol que preparaba mi madre una vez a la semana y me servía para no sentir mi piel agrietarse por el frío de la noche. Mi cuerpo esbelto normalmente se sentía cansado tras tantas clases de burocracia, señorío y magia, terminaba exhausta cuando me echaba en la cama, ni siquiera podía con el torrente de pensamientos que ocupaban mi mente.

Descripción de la personalidad:

Muy dentro de mí me he sentido libre, aunque encarcelada en el mundo que mis padres habían formado para mí. Me ha gustado siempre tener mi espacio, tener aquello que me hace sentir cómoda a mi disposición, aunque no sea del estilo que quieren que sea, he estado obligada a ser como mi destino prefería que fuese, tomando decisiones acorde a lo que mi padre consideraba lo correcto para nuestro pueblo y con una enorme responsabilidad sobre mis hombros heredada por mi familia sin quererla en absoluto. He sido una persona fuerte pero he tragado demasiadas cosas en muy poco tiempo, accedí a pasar por todo esto sin rechistar y, en el último momento, se desmoronó todo mi mundo al tomar una sola decisión por mi cuenta.

Tradición:

El aquelarre de brujas de Nothern ha sido un lugar muy conocido, apartado de todo y que tiene innumerables tradiciones, desde fiestas alrededor del fuego hasta clases de magia de lo más exigentes. Los herederos de la Corona estamos obligados a pasar por varias series de burocracia y enseñanza de modales que nuestros padres creen es nuestro deber con nuestro pueblo. Se organizan muchas fiestas en torno a lo que significa ser brujo, la magia forma parte de nosotros y es como tener la oportunidad de dar las gracias por ello y celebrarlo de forma constante con gozo y sabiduría.

Mis padres siempre fueron muy exigentes conmigo en cuanto a este tema, era la principal heredera de la Corona de Rubíes, la bruja que guiaría a nuestro pueblo cualesquiera que fueran las circunstancias, en las guerras y en las victorias, en la toma de decisiones y en apoyar a mi padre en sus planes de Gobierno. Las mujeres somos las que nos transmitimos el puesto en el trono, así que, mi madre era la que siempre me dictaba las normas que debía seguir en sociedad, quería hacer de mí una dama con dotes para la negociación. A ellos casi no les importaba el bienestar del pueblo, sino que, aparentar tener dinero y poder era lo esencial, por ello, debía llevar a cabo todos los protocolos necesarios en fiestas y celebraciones aunque para mí fuese una completa estupidez.

Mis verdaderas pasiones:

Siempre me ha encantado estar en los bosques, entre naturaleza, leyendo innumerables historias humanas, fascinantes, llenas de anécdotas y enseñándome verdaderos valores, no me gustan los libros de nuestras bibliotecas, se suelen basar en normas absurdas que debemos seguir para tener cada vez más poder que los demás. Me gusta ayudar a que las rosas crezcan más rápido, aunque a mi familia nunca le ha gustado que desperdicie mi magia con seres sin vida…

Desde hace mucho tiempo, conozco a una joven preciosa que pertenece a la familia enana y, siendo totalmente honesta, la envidio. No tienen normas, se pasan el día haciendo lo que les apetece, rugen cuando no están de acuerdo y no sienten la necesidad constante de sentirse mejor que los demás. Es una buena amiga, muy glotona y dedicada a ayudar a los suyos siempre que tiene ocasión, nos veíamos a escondidas pero a ella no el importaba, tan solo quería que compartiéramos algunos momentos juntas, algo que mis padres desaprobarían por completo.

Magia:

Hace algún tiempo que llegó a mí y todavía aprendo a controlarla, no es sencillo y tampoco manejable, tenía tanto poder que podía matar a alguien con tan solo cerrar los ojos y concentrarme en ello. Antes de que naciera, mi pueblo esperaba mi llegada entusiasmado, iba a ser la heredera que cambiaría las cosas, se organizaban fiestas en honor a mí al nacer y todo el mundo estaba lleno de júbilo. Era la hija de la bruja más poderosa de todos los tiempos, mi madre era una verdadera dama, tenía unos modales exquisitos y las cosas se hacían tal y como ella lo pedía, tomaba las decisiones basándose en la integridad y el sentido común, ayudando a aquellos que se lo merecían… pero la niña esperada no quería ese destino.

La magia es frágil, difícil de controlar, increíblemente poderosa si te esfuerzas lo suficiente… Puedes perderte en la oscuridad y ella puede sacarte de allí si realmente lo necesitas, es una fuerza que crece en ti de una forma perpetua, florece y se vuelve imparable. Puede ser tan intensa que sería capaz de arrasar con un pueblo entero si no tienes cuidado, hay un espacio muy pequeño entre tú y la magia negra, así que, es oportuno que te enseñe alguien que sepa cómo usarla para que no caigas en sus redes, dado que, en la mayoría de lugares, está prohibido utilizarla.

Mi marcha:

Supongo que me marché en el momento más inoportuno, me empeñé en esperar demasiado y terminé con todo el espacio privado que había construido para mí lejos de mi familia, más bien, terminé con todo. Me escapé de mi pueblo una noche cualquiera, ni siquiera estaba planeado, con una mochila y algo de comida para el viaje, no sabía dónde me iría pero tenía claro que no me gustaba lo que todos llamaban constantemente: mi DESTINO. No se me ocurrió hablar con nadie antes de hacerlo, tampoco insinuarlo, fue pensado y hecho, sin más dilación, estaba cansada de tratar de ser la hija perfecta y llevar a cabo todas y cada una de las exigencias de mi madre para ser una heredera modelo, estaba harta de ser otra persona.

Uno de los elfos que más odiaba a las brujas, se topó conmigo y no pudo hacer otra cosa que avisar a mi padre para que viniera a por mí, dado que, estaba invadiendo sus bosques. Desde hacía muchos años, su pueblo había sido enemigo del mío debido a guerras que ni siquiera tenían cabida en el presente, eran situaciones absurdas que provocaban que nuestro alrededor se sintiera incómodo y tuviera que actuar con odio, no era nada sano y lo sabía para mis adentros, pero los elfos seguían creyendo que yo era el enemigo por ser hija de mis padres, era de esperar… Me amordazaron y me entregaron a mi padre en cuanto salí huyendo, no tuve el tiempo suficiente como para saborear la libertad que yo misma me había brindado, no había sido lo bastante rápida para conseguirla.

No sabría decir si esperaba que me condenaran a muerte por mis actos, tampoco si mi cabeza a los pies de mi padre le sugirió algún tipo de sentimiento por mi pérdida o si mi madre lloró al llegar a casa tras la larga condena. Lo que sí sabía con exactitud es que nadie más hablaría de mí, mi pueblo tenía terminantemente prohibido hablar de una bruja que había traicionado a los suyos de esa forma, para ellos yo había desertado sin más y los desertores tan solo se merecían la muerte y el olvido perpetuo de todos los de su pueblo. Sería olvidada para siempre por desear ser libre…

Un futuro en la sombra:

Estaba oscuro, en silencio y hacía frío. Hacía ya algunas horas que había muerto, que había visto aquellos rostros contemplar mi muerte mientras empezaban a olvidar que yo, alguna vez, existí. No hay ningún mundo al que regresar cuando mueres, tal y como nos decía la maestra Idalia cuando nos enseñaba el hechizo de la muerte, ella siempre contaba con un paraíso al final del viaje, un lugar lleno de color que esperaba por ti en cuanto expiraras tu último suspiro pero, en realidad, no había nada, ningún mundo nuevo al que ir, nadie esperando tu llegada, ningún lugar mágico aguardaba a los brujos, tan solo una soledad infinita.

No sé si merezco el cielo o el infierno perpetuo pero, lo que sí sé es que si repitiera mi vida, pediría vivir en los bosques con gente humilde, sentirme libre cada hora que pasara con vida y morir de forma honorable, con un recuerdo en las mentes de mi pueblo, una huella que perdurara un siglo tras otro. Volvería a nacer para encontrar mi camino, mi verdadera razón de ser, para hacer, por una vez, lo que siempre he querido sin la aprobación de nadie, sin esperar nada… Mi futuro ahora es un suspiro que se atenúa, un silencio que se prolonga y una oscuridad infinita, un abismo que no parecía que fuese a terminar, era la primera vez que cerraba los ojos para dar las gracias por estar sola, sin la sombra de mis padres…

Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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