Publicado en Relatos

Divina Juventud:

kirisikliklara-veda--16a3a7721443248a34e7

Escribía una historia que no esperaba que se volviera tan real, escribía una historia que no esperaba que cambiase mi vida para siempre, tampoco pensaba que se volvería tan rara, tan inimaginable. Hacía mucho tiempo que mi inspiración se había vuelto nula, casi nunca tenía ganas de escribir pero, la pluma que había en la mesa de mi abuelo me llamaba, era como si quisiera ser mía durante aquellos momentos de frustración por no poder escribir una sola frase sin dejarlo. Mi abuelo me la regaló antes de su muerte, quiso que siempre la tuviese conmigo para animarme a escribir, aunque me viera obligada a saltar mil barreras para conseguirlo. Hasta aquel momento no la necesité pero ahora, parecía el momento adecuado.

Empecé a escribir. Normalmente, es más fácil hablar sobre ti en una versión mucho más joven, más atractiva, quizá cómo te gustaría verte a ti misma, sin esos defectillos tontos que todos tenemos y que casi nunca apreciamos. Sentí esa punzada al encontrar la inspiración, al ver que todo seguía su camino, que volvía a tener esa motivación que creía perdida… Me quedé dormida encima del teclado, me sorprendió no haber escrito un montón de palabras ininteligibles pero, lo que me dejó helada fue mi aspecto al mirarme al espejo: había dejado de tener ojeras, mi ojos marrones ahora eran de un color verdoso, mi cabello castaño era casi negro, pesaba un par de kilos más y tenía la piel aterciopelada, suave, sin demasiadas arrugas… Seguía teniendo cuarenta años, ¿verdad? Seguí observándome en el espejo. Parecía tener cuatro o cinco años menos…

Contrariada, me fui a desayunar, mirando la pluma por el rabillo del ojo. Quizá había algo que no me cuadraba, quizá había algo en ella que empezaba a hechizarme, a camelarme, a sentir que pertenecía a ella. No pude evitar escribir tras unas horas sin hacerlo, era increíble cómo fluían las palabras con aquella pluma en la mano, estaba centrada por primera vez, empezaba a rememorar aquellos años de juventud en los que mis pensamientos fluían, donde los recuerdos no se rompían. Tras abalanzarme sobre las palabras como si me fuese la vida en ello, me puse las manos en la cara para despejarme y noté que tenía la piel mucho más fina, como si las arrugas hubieran desaparecido. Me miré al espejo, curiosa, deseosa de comprender aquella tomadura de pelo, pero no era nada parecido a ello: era diez años más joven que ayer.

Tenía los ojos tan abiertos que tenía miedo de que se me salieran de las órbitas, ¿cómo podía ser aquello posible? Las arrugas no habían desaparecido por completo pero mi aspecto era mucho más joven tras haber escrito con esa pluma, la que constantemente parecía susurrar mi nombre, la que me hacía sentir llena de vida al tocarla. Me sorprendí al volver a cogerla sin poder evitarlo, sintiendo esa necesidad de volver a mis orígenes, a mi divina juventud, a aquellos momentos en los que estaba en el punto más álgido de mi escritura. Seguía sintiéndome llena de vida, como si mi cuerpo fuera a explotar de un momento a otro, hasta darme cuenta de que mi aspecto y mi cuerpo era exactamente como el de la protagonista que había estado describiendo en mi libro.

Tragué saliva. Miré la pluma que había sobre la mesa y leí las letras que había en ella: “Divina Juventud”. ¿Era posible que esta pluma me hubiese convertido en la protagonista de mi propia historia? Tras hacerme esa compleja pregunta y empezar a meditarla, empecé a entrar en las páginas que había escrito, entre mis mil ideas, mis locuras, entre los personajes que la acompañan… Todo se volvió real, sentía su espíritu, su eterna sintonía con la naturaleza, su total plenitud con ella misma, era todo lo que había querido ser y tener, era un personaje más de ficción que se conformaba por palabras, por experiencias ajenas y mil sueños que compartir…

Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

2 comentarios sobre “Divina Juventud:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s