Publicado en Relatos

Caminar Hacia lo Desconocido

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Con un pie delante del otro. Caminaba algo temblorosa, insegura, el miedo se aferraba a mí, como si no quisiera irse. Miraba a mi alrededor, no podía comprender ese aspecto tan abstracto de cada decisión a tomar, por qué toda mi vida se envolvía de situaciones que ni yo misma podía controlar. Nada de lo que hacía parecía ser suficiente, parecía que me faltaba algo, seguía mirando hacia atrás y mi día a día era cada vez más complicado, con serias dudas de seguir adelante en mi carrera profesional como periodista de investigación, cada día me sentía más ahogada entre toda esa negatividad que la misma sociedad emite sobre todos nosotros.

Podía ver a la gente de mi alrededor vivir sus vidas como si nada ocurriese, como si la perfección existiese, como si no hubiera que preocuparse de nada, pero yo, tan solo deseaba desaparecer. Mis rutinas me estaban volviendo loca: casa, trabajo, entrevistas, trabajo, casa. Era agotador, mi vida parecía no tener ningún sentido, no lo sentía así. Podía observar a otras personas cómo eran capaces de vivir sus vidas con menos, de respirar aire puro sentados en un parque y ser felices, ¿por qué debía rellenar mi vida en cosas tan insignificantes como un trabajo que ya no me llenaba? Podía empezar a visualizar un nuevo camino, algo que realmente me hiciera sentir bien conmigo misma, algo que me completara como persona. Pero, ¿el qué?

Durante meses estuve buscando aquello que me llevase por el camino por el que realmente quería caminar. Las primeras semanas, fueron motivadoras pero, conforme fui viendo que no ocurría nada, que no afloraba ni un ápice de ilusión o pasión por nada de lo que estaba haciendo, toda esa motivación caía en picado hasta llegar a hundirme. Así que, no tenía otra opción, debía seguir en el mismo trabajo, haciendo lo mismo día tras día, nada emocionante ocurría, nada que consiguiera embaucarme en algo diferente a lo que solía vivir.

Me miraba al espejo y casi ni me reconocía. Habían pasado seis años desde que empecé de periodista tras unos cuantos más estudiando para ser la mejor en mi campo, todo para terminar con ojeras, algo demacrada, alimentándome de pena por el montón de trabajo que siempre había en mi mesa y tan cansada que no me apetecía comer nada al terminar mi turno en el periódico. Mis labios hacía algo más de un año que no esbozaban una sonrisa sincera; tampoco sentía esa autoestima que aflora en ti cuando terminas de hacer algo que te gusta y lo has hecho bien, no siento absolutamente nada… Un alma perdida que no sabe qué camino escoger para cambiar totalmente de vida, necesitaba algo radical, algo impulsivo, algo que ni siquiera yo esperara que fuera a venir a mí.

Cuando me hube olvidado de ello lo suficiente como para aceptar la vida que tenía sin protestar, entré en una frutería. Justo en una esquina, donde estaban los tomates, había un billete de avión para dar la vuelta al mundo con todos los gastos pagados. Nadie se había dado cuenta de que estaba ahí, nadie se había percatado de que alguien había ganado este magnífico billete para ver todos los países que componen este mundo. Casi eché a llorar, era la oportunidad que estaba esperando, por ello, tan solo me metí el billete en el bolso y seguí comprando, tratando de esconder esa emoción que explosionaba dentro de mí.

Me despedí del trabajo y empecé a caminar hacia lo desconocido. No tenía ni idea de lo que me iba a deparar esta experiencia, no sabía ni siquiera si saldría bien, a quién conocería o si, durante el trayecto, habría alguna complicación pero, estaba emocionada de poder cambiar mi vida, al menos, el tiempo suficiente como para decidir qué hacer con ella una vez hubiera dado la vuelta al mundo. Iba a tomarme mi tiempo para descubrirlo, para seguir mi camino, para convertir mi rutina en algo distinto cada día, sin ataduras, sin confusiones, sin tener una vida demacrada, una vida que poder llamar desechable, una vida plena…

Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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